MACK, la editorial independiente con sede en Londres, se ha convertido en uno de los sellos más influyentes del fotolibro contemporáneo. Sus publicaciones, siempre cuidadas en lo formal y arriesgadas en lo conceptual, funcionan como espacios de pensamiento visual que desafían tanto al espectador casual como al lector especializado. En esta primera aparición en nuestras páginas, exploramos uno de sus títulos recientes más desconcertantes y fascinantes: King, Queen, Knave de Gregory Halpern. El título nos lleva a una figura clásica del tarot o una baraja, pero también evoca una relación triangular cargada de tensión y juego. Lo que Gregory Halpern propone en King, Queen, Knave no es una historia lineal, sino una sucesión de imágenes que flotan entre el retrato, el símbolo y la escena documental. El libro, que reúne fotografías tomadas a lo largo de varios años, construye una narrativa visual que no se deja atrapar fácilmente: hay cuerpos, gestos, roces de violencia o ternura, pequeños indicios de algo más grande pero siempre fuera de campo.
Halpern, conocido por su sensibilidad ambigua y su manejo del color y la textura como lenguaje emocional, compone aquí una especie de teatro visual. Cada imagen parece contener un secreto, una relación soterrada, una historia que no se cuenta del todo. El título, que sugiere jerarquías, roles y traición, actúa como clave interpretativa, aunque no resuelve el enigma, sino que lo multiplica. ¿Quién es el rey? ¿Quién es la reina? ¿Y quién, finalmente, el knave, el sirviente, el traidor?
El trabajo de Halpern siempre ha estado marcado por una ética del cuidado y una estética de la sugerencia. Aquí, esas cualidades se intensifican: el libro es táctil, íntimo, contenido. A través de retratos fragmentarios y espacios cargados de significado, el autor crea una obra profundamente humana, pero nunca literal. La edición fiel al estilo de MACK, potencia esta lectura con un diseño sobrio, sin textos ni explicaciones, que obliga a confiar en la mirada y en la intuición.