Geoparque granadino:
naturaleza ruda y folclore

30 January 2022 Texto: Marta A.H.. Fotografía: Juanjo M. Fuentes.

Al pensar en Granada, nuestro cerebro nos traslada irremediablemente al reino Nazarí, a las Alpujarras o a Sierra Nevada, pero a lo largo de sus 12.531 km² de extensión, la provincia que, limita al noreste con las provincias de Albacete y Murcia; al este con Almería; al norte con Jaén; al oeste con Málaga y Córdoba; y al sur tiene salida al Mediterráneo, esconde multitud de tesoros, entre ellos el Geoparque de Granada. El Geoparque es un espacio de la red de geoparques de la Unesco que se extiende a lo largo de las comarcas de Baza, Guadix y Huéscar y fue incluido en la Red de Geoparques Europeos en julio de 2020, así mismo, forma parte del Altiplano granadino.

A lo largo de su amplitud, este lugar se caracteriza por su paisaje, formado por los famosos badlands o tierras baldías, que recuerdan a la Capadocia Turca. Se trata de un tipo de paisaje de características áridas y extensamente erosionadas por el agua y el viento, debido a la falta de vegetación, formando cañones, cárcavas, barrancos, canales… A menudo es difícil caminar por ellas, pero al observarlas, podemos apreciar la espectacular gama de colores que las forman, que alterna capas que van del negro azulado oscuro, característico del carbón, al color de los materiales blandos, como el blanco del caolín o el yeso, por el rojo brillante, esto unido a la luz solar que caracterizan Andalucía, hacen que este lugar sea mágico.

 

 

Repartidas por estos badlands, encontramos las famosas casas cueva, que cuales camaleones se extienden por el territorio pasando desapercibidas para los más despistados visitantes.

Las casas cueva, como su nombre indica, son casas excavadas en el terreno y aunque pueda parecer un tanto rudimentario, se trata de construcciones que representan el aprovechamiento del terreno en su máximo exponente, llegando a optimizar el recurso de una forma muy aguda; respetan el medioambiente pues tienen condiciones climáticas de comodidad en el interior, por lo que ayudan al ahorro energético e impiden el exceso de dióxido de carbono.

 

 

Debido a la magnitud del geoparque, se recomiendan varios días para conocer bien el lugar y apreciar la belleza de tantos rincones. En nuestro caso, una escapada exprés, tuvimos la ocasión de conocer el municipio de Freila, donde establecemos el campamento base en una de sus famosas casas cueva. Su anfitrión, un freilica de toda la vida, nos sitúa y nos da las mejores recomendaciones para conocer la zona.
Decir que dormir en estas casas es toda una experiencia: la calma y el silencio son sus estandartes, pero ojo con no poner el despertador si eres de buen dormir… el silencio te puede jugar una mala pasada.

 

 

Desde la propia casa cueva podemos observar la zona y planear la visita. Nos rodean el Embalse del Negratín y el Cerro Jabalcón, donde encontramos el famoso Ojo de la Heredad. El embalse del Negratín, compartido por varios municipios, Casas del Campo, Zújar… es un embalse de una magnitud inmensa que se caracteriza por el turquesa de sus aguas, que contrasta fuertemente con los colores del terreno y es un lugar de recreo y reclamo tanto para sus foráneos, como para por residentes habituales de la zona, ya que gracias a él las posibilidades de ocio son múltiples, como hacer senderismo, disfrutar de sus zonas de recreo, de la Playa de Freila y hasta de aguas termales, y es que en el municipio de Zújar, declarado ciudad termal, encontramos una poza de aguas sulfurosas. Un nacimiento de aguas termales que emanan en torno a los 40 ºC.

La poza termal de Zújar, en el pantano del Negratín, es un espacio maravilloso donde disfrutar de un baño único y especial, especialmente si nos acercamos en invierno. Montañas de piedras calizas, badlands, pinares en sus laderas y el embalse del Negratín en una panorámica de ensueño, donde se puede disfrutar de unos atardeceres únicos mientras nos damos un baño de lo más especial.

 

 

Aparte del atractivo natural de la zona, también destacan en la zona las fiestas de moros y cristianos en honor a la Virgen de la Cabeza, que está documentada desde el siglo XVIII aunque hay indicios acerca de su celebración más atrás. Durante las mismas hay una romería donde desde el pueblo de Zújar llevan la imagen de la virgen desde la iglesia hasta una ermita en todo lo alto del cerro Jabalcón, en un recorrido de 10 kilómetros que salva un desnivel de 700 metros. Una vez allí los romeros meriendan en un enclave idílico, con una vista de toda la comarca, y Sierra Nevada.

En Freila destaca la romería de San Marcos, donde cada año sus lugareños se reúnen en torno al santo que le da nombre a la fiesta, para celebrar con sus familiares y amigos y con los mejores productos locales; vino, saladillas de Granada, habas, chorizo y tocino son indispensables… el resto corre de la imaginación y gustos de casa caseta.

 

 

Como dijimos al inicio de este reportaje, se trata de un lugar que requiere varios días para poder conocerlo y disfrutar de todas las actividades que la zona ofrece: Los Coloraos, el Gran Cañón de Granada, Gorafe… pero no dejes de visitarlo si dispones de poco tiempo, es un sitio tan impactante y visualmente estimulante, que desde el minuto uno te hará desconectar.

Nosotros lo tenemos claro, amenazamos con volver, con un tesoro como este a escasos 200 km de la capital de la Costa del Sol, no hay excusas.

más info en: Alojamiento Rural Cuevas Adonia

 

 

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