El verano empieza en Escondido

2 June 2026 | Texto: Redacción. | Fotografía: Archivo Kimpton Los Monteros Marbella.


Kimpton Los Monteros Marbella activó Escondido

 

Marbella ya no empieza en la playa, empieza un poquito mas arriba.

El 15 de mayo, Kimpton Los Monteros Marbella activó Escondido, su rooftop, y con él una forma distinta de entrar en el verano: sin prisa, sin ruido, sin necesidad de explicación. Solo luz, música y ese instante en el que el día decide no terminar, con el Mediterráneo desplegado en 180 grados y una claridad que lo envuelve todo sin imponerse.

Escondido se enciende y la escena se construye sola, o eso parece: DJs marcando un ritmo que acompaña sin invadir, mesas que aparecen y desaparecen entre grupos que llegan sin plan y se quedan más de lo previsto, una energía que se sostiene en un equilibrio preciso entre lo espontáneo y lo medido. Nada está forzado, todo encaja.

 

 

 

La carta responde al mismo código. Ceviches, aguachiles, tostadas de atún rojo y bocados pensados para compartirse sin ceremonia, que circulan con naturalidad hasta desaparecer. La coctelería, con guiños a México, amplifica la sensación sin romperla: fresca, directa, sin artificio. Aquí el paisaje no es fondo, es estructura. Nada compite con él, es ritmo.

Debajo, el hotel se despliega en otra frecuencia. El antiguo Los Monteros entra en una nueva etapa bajo el sello Kimpton y se aleja de la idea de destino cerrado para acercarse a algo más poroso, más abierto, más conectado con una forma contemporánea de entender el lujo. Un lujo que no se exhibe, sino que se percibe en la forma en la que todo encaja sin esfuerzo.

 

 

 

El resort, a pocos minutos del aeropuerto de Málaga y abierto hacia Sierra Blanca, juega a ese equilibrio entre accesibilidad y refugio. El mar está a cinco minutos caminando, pero aquí la sensación no es de proximidad, sino de continuidad: como si todo perteneciera al mismo territorio emocional entre la ciudad, la montaña y el Mediterráneo.

Las 195 habitaciones no imponen escala. La arquitectura diluye la masa del edificio y reduce el ruido visual. Tonos claros, materiales naturales y una luz mediterránea que entra sin filtro definen espacios pensados para el descanso real, donde lo importante no es lo que ocurre, sino lo que deja de interferir. No se percibe el tamaño, se percibe la calma.

 

 

 

Esa misma lógica atraviesa el resto del hotel. La vida se reparte sin jerarquías entre espacios que no buscan protagonismo, sino permanencia. Jara, el restaurante firmado por el chef con estrella Michelin José Carlos García, articula una cocina basada en el producto, precisa y ligera, que acompaña el día sin interrumpirlo: más luminosa al mediodía, más envolvente por la noche. En nuestra experiencia, el recorrido comenzó con un jamón ibérico excepcional, continuó con pescados en clave de tartar y derivó hacia la carne como plato principal, cerrando con una esfera de chocolate. El maridaje, construido a través de cócteles, acompañó cada paso con coherencia y carácter propio.

El Bar Azul baja el ritmo. El Costa Club lo estira entre piscina, jardines y una cadencia que alarga las horas sin pedir permiso.

 

 

 

El bienestar no aparece como programa, sino como consecuencia. Gimnasio abierto al jardín, piscina exterior, pistas de tenis y un spa desarrollado junto a Maison CODAGE Paris configuran un entorno donde el cuerpo se activa y se detiene sin presión. La experiencia se desplaza entre sesiones de pilates bien guiadas, el circuito del spa —con sauna, hammam y tratamientos personalizados— y las pistas de tenis, en un ambiente relajado donde el movimiento se integra de forma natural en el lugar.

Incluso el arte aparece como una capa natural del recorrido. La exposición “MISTAKES, la estrategia del error”, de Ricardo Llinares y comisariada por Red House Art, introduce una lectura distinta dentro del hotel, activando una sensibilidad cultural que ya se intuye en los detalles, en los objetos, en la forma en la que el espacio está habitado.

 

 

 

El proyecto arquitectónico reinterpreta el edificio original desde una lógica mediterránea y orgánica, donde la luz es el material principal. Todo está diseñado para que el espacio no interrumpa la experiencia, sino que la sostenga.

Marbella siempre ha tenido muchos veranos, pero ahora tiene uno solo y ahora todo termina volviendo arriba.

Descubrelo en el KIMPTON LOS MONTEROS MARBELLA