Dos trozos de carne o, como la gente vulgarmente los llama: pechos.
Tal y como las leyes de la naturaleza dictan, los pechos son fuente de alimento para nuestros neonatos. O Según las normas culturales pronuncian, el pecho de una mujer debe ser lo suficientemente amplio como para ofrecer consuelo para aquellos que ya son demasiado adultos como para alimentarse a partir de él. ¿Por qué encantan las tetas tanto, tantísimo? ¿Por qué esa obsesión? Lo más fuerte de todo es que la sociedad aún siga reduciendo el taboo a la cima de la montaña: el pezón.
En un intento de exponer la relevancia histórica cultural de la noción sexualizada de los pechos y arrojar luz sobre la importancia de la igualdad, exponemos el ideario de la actriz y directora de “Free The Nipple”, Lina Esco, quien también encabeza el movimiento del mismo nombre.
Su misión, de manera muy simplificada, es el extender el concepto de la igualdad en cuanto a la libertad de lo que está permitido enseñar en público y lo que no. Los hombres en América, tenían prohibido sacar a relucir sus pezones hace 75 años, algo que ya no sucede hoy en día; en cambio, para las mujeres esto sigue ocurriendo del mismo modo.
Para empezar, ¿Qué es lo que tanto asusta de los pezones femeninos? “Simplemente, no es algo que esté normalizado. Nunca están a la vista, por lo que ahora, que están poco a poco asomando y diciendo ¡Hola!, la gente se está volviendo loca”, dice Lina.
Es cierto. A la gente le cuesta cambiar algo cuando ya se ha habituado a ello. Lina solo espera que su movimiento #freethenipple haga echar un vistazo a un pezón de una mujer, luego al de un hombre y de nuevo, al de una mujer, y que les haga pensar un poquito. “Es decir, hace cien años era una obscenidad enseñar las rodillas, pero ahora miramos atrás y nos da la risa. Y eso es lo que creo que pasará con los pezones. Un tío me dijo “Si haces topless, ¡no puedo parar de mirarlos! No puedo evitar el verlos como algo sexual”. Y yo le contesté “Vale, está bien si tú los ves como algo sexual. Cualquier cosa que creamos sexy, dependerá del ojo que la mire. Pero, a que si me siento aquí cinco durante horas en topless, te vas a cansar de mirarlos ¿a qué si?” Y me dijo “Vale, tienes razón”.
Esto no quiere decir que vayamos a despojar a los pechos de su belleza natural si eso es lo que te preocupa. “Por ejemplo, si veo a un chico cualquiera en topless, ni si quiera voy a mirar porque no me siento atraída hacia él. Pero si veo a Tom Hardy o a cualquier otro tío que me atraiga, voy a mirarlo y decir, ¡Dios míiiiiiio! Está bueno. En plan, no puedo dejar de mirar, me distraes. ¿Sabes? Es como si tú, hombre, ves a una chica en topless y no te parece nada atractiva, lo lógico sería que ni echases un vistazo. Pero acabarías mirando, aunque solo sea por el simple hecho de que no estás acostumbrado a ver a una mujer en topless. Pero si las mujeres con los pechos al aire fuesen algo común, no mirarías hacia alguien que no te atrae. Esto es lo que a mí me corroe”, dice Lisa.
Así que todo se reduce a educar a la gente para que entiendan y acepten algo a lo que no estamos acostumbrados pero que es una realidad ya incuestionable. Por su parte, en lo que se refiere a educación y pechos, Lina, nos hace saber sobre la cantidad de mujeres que aún no se autoexaminan a menudo para prevenir el cáncer de mama. De acuerdo con los estudios, son el órgano humano con mayor tendencia a los tumores, algo que debería hacernos pensarnos dos veces el hacerlo o no. Ella misma confiesa que hasta hace dos años jamás se hacía un chequeo médico de este tipo. “Paradójicamente, cuando estaba trabajando en la postproducción de FREE THE NIPPLE, encontré un bulto en mi pecho. Fui al médico y me dijo que era solo un quiste, pero luego encontraron unas manchitas blancas y me dijeron que podría ser el primer estadio de un cáncer de pecho. Y fue como ¡ay dios, estoy haciendo una pelídula sobre “Free the nipple” y puede que tenga cancer de pecho! No obtuve los resultados hasta la semana siguiente y todo acabó siendo una y calcificación. Así que no pasó nada. Ahora, voy a revisión una vez al año y trato de estar muy alerta ante ello. Siento que necesitamos más información y que se investigue sobre ello. Mi doctora me dijo que cuando tiene un buen día solo diagnostica unos pocos, pero en un día malo, la cifra aumenta a más de diez”.

