El tema central de la fotografía de Malerie Marder es probablemente uno de los más empleados en la fotografía contemporánea: el desnudo. Sin embargo, su trabajo va más allá de lo evidente y consigue retratar la figura humana en su carácter más íntimo. Sus fotografías, de fuerte carga personal y psicológica, son seductoras, viscerales, sugerentes y a menudo perturbadoras. Para su último y aclamado trabajo, Anatomy, la artista estuvo seis años trabajando con prostitutas de Ámsterdam y Róterdam para crear fascinantes composiciones que recuerdan las obras de maestros como Magritte, Toulouse-Lautrec o Courbet.

Mi trabajo es más bien una adicción: es irracional, incontenible, y a veces autodestructivo. Aún así, me siento miserable si no estoy haciendo fotos. En su mejor versión, me alivia durante 30 segundos.
No recuerdo la primera vez que cogí una cámara, pero me he dado cuenta que la fotografía es un proceso de continuo compromiso. He pasado la mayor parte de mi carrera explorando la figura, pero detrás de eso, creo que mi trabajo es una meditación de lo que yo considero fundamental.

El propósito de mi fotografía es nunca aburrirme a mí misma o a la persona que las ve. No hago fotografías todos los días. Paso largos periodos de tiempo pensando en mi próximo trabajo y después comienzo a fotografiar. Espero que mi trabajo continúe evolucionando de manera inesperada.
La mayor rareza que he realizado es un video de mí misma desnuda rodeada de nieve en medio de ninguna parte. Lo enterré, pero creo que voy a volver a echarle un vistazo.

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