Helena Pintor creció en Sant Quirze del Valles, un pueblo dormitorio cerca de Sabadell. Helena recibió la influencia de su hermano mayor, escuchando punk rock de los 90 y atrayéndola al mundo del skate y la cultura urbana.
Patinaba a los 15 pero lo acabó dejando por una lesión. Estudió diseño gráfico, “y eso hizo embarcarme en mi primer proyecto: crear una marca de ropa”, nos dice. Y eso la llevó a descubrir su verdadera pasión y vocación, la fotografía urbana y concretamente del mundo del skateboard.
Desde ahí, nos comenta, empezó a colaborar con Hydroponic, su catálogo de tablas y disparando a sus riders.
Cómo fotógrafa, Helena se considera polivalente. Trabaja desde la fotografía deportiva, a las marcas, lookbook, publicidad, reportajes… etc. “Mi actividad consiste una una fusión”-nos confiesa-. Dar forma a aquello que tengo en la cabeza y plasmar lo que veo”.

Y de aquí hablamos sobre su método de trabajo, sobre como pasar de una idea atractiva y que llama la atención a darle forma y desarrollo. Buscar la localización, montar una escenografía, planificar la luz y la hora del día en que interesa montar la sesión y el equipo a necesitar.
Actualmente Helena le llama ya la idea de montar una exposición con todos los trabajos que va acumulando, pero también está empezando a trabajar con el foto-montaje y el matte painting… “Construir escenarios a partir de la nada” nos dice con brillos en los ojos.
Sobre lo duro de este trabajo Helena nos habla con pasión sobre la técnica de la fotografía, pero reconoce el nivel importante de estrés cuando dispones de poco tiempo para coordinar todo un proyecto, “aunque el resultado fue gratificante”, nos termina confesando.
Helena para inspirarse está pendiente de las tendencias actuales, fijándose en la música del momento, videos o publicidad “y todo lo que me llama la atención”, dice.

Hablando de su personaje favorito se acuerda de su proyecto de trabajo final para la escuela de diseño gráfico donde estudió. Trabajó influencias del expresionismo alemán, e indagando y recopilando información encontró un referente en el pintor Edward Munch.
Sobre música nos cuenta directamente: “mi cabeza es un aleatorio continuo”. Helena escucha desde Artic Monkeys a Pearl Jam. “Ultimamente suena bastante FKJ, Tash Sultana y compositores diversos que realizan toda su música desde cero”, dice.
Entre sus virtudes comenta que tiene una buena percepción del espacio. “Eso lo aplico en mis fotografías con las lineas, ángulos, profundidad y sobre todo encuadre”, nos explica.
Pero de todo hay que desconectar, por lo menos un poco. Y a Helena le sale claro, “relacionarme con mi gente, dedicarle un tiempo a mis perros”-dice- “y acabar en el sofá con una buena dosis de netflix”.

















DOMESTIKA