La primera vez que ví una foto del trabajo del muralista brasileño Emol, pensé que la fotografía había sido retocada con photoshop o algún programa similar. El contraste de ver un sucio y desconchado muro gris sobre el que se ha pintado alguno de los animales fantásticos que Emol plasma en sus murales, y, sobre todo, los colores que parecen salirse del propio dibujo, como si tras ese muro existiera un mundo donde el color fuese mas intenso y brillante, son algunas de las razones por las que os queremos presentar el trabajo de este artista. Nacido y criado en las favelas, concretamente en la ciudad de Diadema, un suburbio de Sao Paulo, estuvo rodeado de inmigrantes del noreste brasileño, gente creativa y fuerte que le enseño que lo mejor que puede hacer uno mismo es intentar superarse día a día: “En este entorno aprendía a amar el fútbol, la samba y el hip hop, y eso fue lo que me introdujo en el arte”.
Lleva pintando murales y cuadros desde el año 2000, también trabaja el collage, los montajes y la fotografía. Su inspiración es la naturaleza, representada a través de animales, fantásticos o reales, y su trasfondo habla de las relaciones humanas, los problemas de la sociedad y el individualismo. Desde el año 2009 vive en un continuo viaje por todo Brasil, experimentando de primera mano todas las culturas locales y experiencias artísticas que se encuentra por el camino, con la intención de conseguir transformar estas vivencias en “diarios de viajes” que reflejen la situación de Brasil desde su particular punto de vista.
Sus gustos se adaptan al lugar en el que reside de forma temporal, sobre todo los culinarios, le encanta escuchar a la artista Thabata Lorena, y afirma no creer en el talento, sino en el estudio y el trabajo continuado.
















www.emol.art.br