Hay símbolos que nacen modestos y terminan convertidos en brújula cultural y las tres bandas de Adidas son eso: un trazo sencillo que empezó en un taller alemán y que hoy atraviesa estadios, calles y pasarelas. En “Pequeño libro de Adidas”, el escritor Josh Sims recoge esa travesía y la convierte en relato íntimo y visual, casi como hojear un álbum familiar de la modernidad. El libro, publicado por Blume, es breve en extensión pero vasto en resonancias. Sus páginas condensan la evolución de una marca que supo saltar del deporte a la música, del asfalto a la pasarela, sin perder el pulso de lo real. Aquí aparecen las zapatillas que calzaron atletas olímpicos y también aquellas que se volvieron fetiche en los barrios; diseños meticulosos que dialogan con rebeldías urbanas, colaboraciones que hicieron vibrar tanto a la industria de la moda como a los escenarios de rap. Sims escribe con precisión quirúrgica y ritmo narrativo: cada modelo, cada giro de diseño, cada gesto empresarial se convierte en pieza de un mosaico mayor, donde el objeto es excusa y espejo a la vez. El resultado no es un catálogo, sino un mapa emocional del siglo XX y XXI, leído a través de la suela de una zapatilla.
Lo valioso es que el libro no ensalza sin más: muestra cómo Adidas se reinventó sin traicionar su raíz. Cómo mantuvo su identidad: las tres bandas como firma inconfundible, mientras abría caminos en la cultura global. Entre fotografías icónicas y textos concisos, lo que late es la sensación de que estas zapatillas no solo se usan: se habitan, se heredan, se narran desde el culto.