Setanta Books, una editorial británica que ha logrado destacar en el exigente campo del fotolibro contemporáneo. Con sede en Londres y una clara apuesta por la fotografía documental y de autor, su catálogo combina sensibilidad visual con compromiso temático. Setanta se ha consolidado como un sello que publica obras que no buscan el impacto inmediato, sino la resonancia duradera: libros que se leen con los ojos y se procesan con el tiempo.
En este contexto, dos de sus publicaciones recientes: Strange Love de Seamus Murphy y Constant Bloom de Lucas Foglia, ilustran bien el tipo de mirada que la editorial promueve: atenta, crítica, profundamente humana. Desde geografías distintas, ambos títulos reflexionan sobre lo que persiste a pesar del colapso, ya sea social, económico o ambiental, y lo hacen con una notable economía de medios y una estética contenida que evita el exceso para hablar desde lo esencial. Setanta Books lleva años publicando libros que nos invitan a mirar más allá del encuadre. Con una línea editorial centrada en la fotografía de autor, ha sabido reunir a artistas que observan con paciencia los márgenes, lo común, lo olvidado. No se trata solo de hacer libros bellos , que lo son y mucho, sino de crear objetos que reflexionan sobre el tiempo, la historia y lo íntimo.
En esta ocasión, dos de sus títulos recientes Strange Love de Seamus Murphy y Constant Bloom de Lucas Foglia nos proponen mirar lo cotidiano desde una distancia que no es indiferente, sino comprometida. Ambos libros comparten una mirada lúcida sobre mundos fragmentados, aunque lo hacen desde registros y geografías muy distintas. Si el primero se pregunta por los espejismos ideológicos del Este y el Oeste, el segundo busca la poesía de lo mínimo en un planeta tensionado entre destrucción y regeneración.
Entre 2005 y 2019, el fotógrafo y cineasta Seamus Murphy recorrió Estados Unidos y Rusia con una pregunta silenciosa pero persistente: ¿realmente somos tan distintos? “Strange Love” no ofrece respuestas claras, sino imágenes que confunden, espejan y superponen. Con una secuencia deliberadamente intercalada entre ambos países, Murphy desestabiliza al lector, que no siempre puede distinguir de dónde viene cada imagen. Esa confusión es el núcleo del libro: un dispositivo visual que desactiva los estereotipos binarios y revela lo profundamente humano en ambos contextos. El enfoque está en la vida de los trabajadores, en esos territorios postindustriales donde las grandes decisiones geopolíticas se sienten como un eco lejano. Strange Love no solo registra, sino que interpela y nos obliga a mirar, a detenernos y a dudar de lo que creemos saber sobre el otro.
En “Constant Bloom”, Lucas Foglia construye un retrato lírico de la vida vegetal en tiempos de colapso climático y pandemia global. Fotografiado durante 2020, el libro se enfoca en los trabajadores de los invernaderos comerciales de los Países Bajos, una industria esencial pero poco visible, encargada de producir millones de flores mientras el mundo exterior se detenía. Foglia, con su estilo habitual entre la poesía y el documental, logra captar la belleza contenida en la repetición, la rutina y el color. La paradoja es evidente: mientras el mundo humano colapsa, las flores siguen su curso. Foglia captura ese contraste con sensibilidad, sin caer en el sentimentalismo. Sus imágenes luminosas, compuestas con precisión evocan preguntas sobre la producción, la artificialidad de la naturaleza domesticada, y la necesidad de belleza incluso y sobre todo en momentos de crisis. Constant Bloom es un ensayo visual sobre la persistencia, sobre lo que florece a pesar de todo.







