El viaje a Oporto estaba planeado desde hacía seis meses: unos días para pasear por la ciudad, descubrir sus barrios y disfrutar de la gastronomía local. Lo que no esperábamos era que, solo una semana antes, nos enteráramos de que coincidíamos con el Primavera Sound 2025. Nosotros y nuestra empanaera nos miramos y no pudimos evitar la risa: lo que iba a ser una escapada tranquila se transformaba en una primavera musical intensa y vibrante.
Nuestra primera base fue Gran Cruz Apartments, en Vila Nova de Gaia, un alojamiento moderno y cómodo con vistas al río Duero y al centro histórico. Gestionados por el Grupo Granvinhos, estos seis apartamentos combinan historia, arte contemporáneo y tradición vinícola. Cada unidad, decorada con obras de artistas portugueses como Tamara Alves y fotografías de João Bernardino, cuenta con cocina equipada, balcones con vistas al río y servicios como limpieza diaria y online concierge. Desde la terraza, Oporto se mostraba en su versión más auténtica: tejados rojizos, barcos de vino navegando lentamente y el reflejo de la luz sobre el agua. Fue el punto de partida perfecto para nuestras primeras exploraciones a pie por la ribera y para cruzar el puente Dom Luís I hacia la ciudad vieja.
El primer paseo nos llevó por el Barrio Alto y zonas como Trinidad, donde cada calle esconde tiendas de diseño independiente, discos, moda, cafés con personalidad y bares con música en vivo. Nos detuvimos a observar los escaparates, sentarnos en alguna terraza y simplemente dejar que la ciudad se mostrara con calma. Más adelante, exploramos Formosa y la zona del mercado de Bolhão, con sus calles vibrantes y su vida diaria: puestos de flores, panaderías con olor irresistible y locales históricos que guardan el alma de Oporto. Cada rincón parecía invitarnos a detenernos y descubrir la ciudad desde dentro, un contraste fascinante con la intensidad del festival que nos esperaba.
Para abrir boca gastronómica, nuestra primera parada fue deCastro Espaço Porto Cruz, donde la cocina portuguesa se fusiona con técnicas contemporáneas. El restaurante, a cargo de Miguel Castro e Silva y su subchef José Guedes, mantiene la tradición de la gastronomía regional con creatividad y cuidado en la presentación. Platos como el novillo laminado con salsa de mostaza portuguesa o el arroz de polvo provenzal, maridados con vinos del Douro, hicieron que la experiencia fuera inolvidable. La terraza con vistas al río añadía un extra de serenidad antes de sumergirnos en la energía del Primavera Sound.
Primavera Sound 2025: la ciudad como escenario
El Parque da Cidade nos recibió con un aire eléctrico y lleno de vida. Cada concierto parecía integrarse con el entorno: el verde de los árboles y la extensión del parque se mezclaban con la música, creando una sensación única. Deftones cerró una de las noches con la intensidad que los caracteriza, Turnstile contagió su energía imparable, Squid sorprendió con su post-punk experimental y Carolina Durante aportó frescura y actitud al escenario. Además, nos encantaron otros conciertos que pudimos ver como los de Michael Kiwanuka, Haim, Been Stellar, Wet Lag, Kim Deal, Cha Pile, Cap’n’Jazz o los brutales TV On The Radio, entre muchos otros. Actuaciones memorables que hicieron que cada jornada del festival se sintiera distinta y especial.
Lo que más nos conquistó fue la atmósfera: un espacio donde podías sentarte en la hierba, escuchar la música, tomar algo y observar cómo la ciudad se mezclaba con la energía del festival. La gastronomía dentro del festival estaba cuidadosamente seleccionada: opciones locales, internacionales y para todos los gustos, desde veganos hasta carnívoros. Cada bocado y cada concierto eran una manera de sumergirse en Oporto desde otra perspectiva, donde la música y la ciudad dialogaban constantemente. ¡queremos volver!
Barrios, paseos y descubrimientos
Entre los días de festival, aprovechamos para explorar Gaia, con sus bodegas y miradores sobre el Duero. Subir a la Serra do Pilar nos regaló una panorámica única de la ciudad, con los puentes y azulejos reflejando la luz de la tarde. Volvimos a recorrer Trinidad, Formosa y Bolhão, descubriendo cafés escondidos, tiendas de moda independiente y rincones donde la tradición se
mezcla con la vida contemporánea. Cada paso nos acercaba más a esa mezcla de pasado y presente que define a Oporto.
También pudimos disfrutar de la bienal de fotografía repartida por toda la ciudad de Oporto; exposiciones, talleres, conferencias, presentaciones… todo un lujazo para cualquier amante de la fotografía. Y otra muestra sobre la movida musical de los 80 de Oporto, con discos, bandas, fanzines… guapísima!
Para descansar tras las jornadas de música, pasamos la tercera noche en Chic&Basic Gravity, un hotel céntrico con un diseño contemporáneo que combina minimalismo con confort. Las habitaciones son luminosas y silenciosas, ideales para reponer fuerzas después de días intensos de conciertos y paseos. La ubicación permite moverse fácilmente a pie por los barrios más vibrantes de Oporto y regresar al hotel como quien vuelve a un refugio acogedor, donde cada detalle está pensado para la comodidad y el descanso.
Gastronomía que acompaña el viaje
Cada comida se convirtió en un pequeño ritual. Restaurante Valentina, dentro de Chic&Basic Gravity, nos ofreció platos de cocina italiana reinterpretada con frescura y creatividad: desde raviolis de cebolla y mozzarella hasta corvina con risotto de lima, y un inolvidable cheesecake de gorgonzola. La carta de vinos y cocktails acompaña perfectamente los sabores, y el ambiente del restaurante hace que cada comida sea una experiencia para compartir y disfrutar.
Otro momento memorable fue en Luffa Restaurante, en Torel Saboaria, donde disfrutamos de cocina local reinterpretada con creatividad y respeto por los ingredientes de temporada. El restaurante, dirigido por los chefs João Ribeiro y Francisca Passos, destaca por un diseño que evoca las lavanderas tradicionales portuguesas, con mesas de piedra y madera, y aromas de hierbas como romero y lavanda. Los cocktails botánicos, la atención del equipo y la presentación cuidada hicieron que la experiencia fuera perfecta para cerrar un día intenso con una sensación de calma y satisfacción.
Torel Saboaria, además de Luffa, ofrece un spa, jardín y piscina que convierten el hotel en un refugio sensorial, donde aromas, texturas y tradición artesanal se combinan en cada rincón.
Una primavera para recordar
Al despedirnos de Oporto, nos quedó la sensación de haber vivido algo único: una ciudad que se deja explorar con calma, con barrios que sorprenden en cada calle, gastronomía que celebra tradición e innovación, y un festival que nos permitió descubrir nuevas bandas y emociones. La coincidencia con el Primavera Sound nos regaló la oportunidad de cerrar la primavera con música, paseos y buena compañía, dejando recuerdos imborrables y la certeza de que siempre habrá algo nuevo que explorar en esta ciudad generosa y vibrante. Muchos gracias a todas las personas que han hecho posible esta irrepetible experiencia.
Mas información:
– Primavera Sound Porto
Donde dormir:
– Gran Cruz Apartments
– Chic&Basic Gravity
Donde comer:
– deCastro Espaço Porto Cruz
– Luffa Restaurante
– Restaurante Valentina





































































