De Lisboa al Alentejo y más allá: una semana de contrastes

12 September 2025 | Texto: Marta Álvarez H.. | Fotografía: Juanjo M. Fuentes, excepto (*) de cada autor. foto portada: Aqua Village Resort *.

El verano pide viaje, y Portugal nunca falla. Esta vez lo vivimos en una ruta que empezó en Lisboa y se abrió a sus alrededores: hacia Évora, en pleno Alentejo, y hasta las orillas del río Alva, en los alrededores de Oliveira do Hospital. Una semana completa para descubrir contrastes: ciudad, historia, gastronomía, naturaleza y descanso.

 

Lisboa en 36 horas

Somos visitantes habituales de nuestro país vecino, pero lo cierto es que hacía mucho tiempo que no pasábamos unos días en Lisboa, y este fin de semana nos ha servido para recordar lo especial que es esta ciudad y por qué queremos volver una y otra vez. Lisboa nos recibe con el ritmo que caracteriza a Portugal: lo antiguo, lo bohemio, algo vivido, con aroma a historia y a café recién hecho. Es como si, al poner un pie en ella, la gravedad cambiara ligeramente: todo invita a ir más despacio, a observar con calma, a saborear las cosas sin prisa. En esta escapada exprés, Lisboa no se presentó como una postal, sino como un territorio que redescubrir: un viaje breve, pero marcado por lo esencial.

 

Hotel Lumen *

 

Hotel Lumen *

 

 

El punto de partida fue el Lumen Hotel & The Lisbon Light Show, nuestra base durante la escapada, un oasis contemporáneo en pleno centro de la ciudad. Su nombre no exagera: en cuanto cruzas la puerta entiendes que aquí la luz no es un recurso decorativo, sino una experiencia. Todo está pensado para amplificar esa sensación casi flotante de bienestar: líneas puras, un blanco que nunca resulta frío, grandes ventanales abiertos a una Lisboa que respira justo detrás del cristal. Instalarse allí fue como quitarse el abrigo en casa ajena y sentir que también es tuya. Desde la habitación, Lisboa parecía más suave. El hotel ofrece cada noche un espectáculo de luz proyectado en su patio interior. Está ubicado en el barrio de Arroios, céntrico pero tranquilo, muy bien conectado en transporte público gracias a las estaciones de metro Picoas y Saldanha. Su localización permite moverse fácilmente por la ciudad, incluido el centro histórico y zonas como BaixaChiado o el Parque Eduardo VII, a solo unos minutos a pie. A medio camino entre el bullicio turístico y la vida local más auténtica, es un punto de partida ideal para explorar Lisboa sin renunciar al descanso, con un equilibrio perfecto entre accesibilidad, servicios y tranquilidad.

 

Hotel Lumen *

 

Hotel Lumen *

 

 

Nos instalamos y salimos enseguida: Lisboa es una ciudad para caminar, y teniendo tan poco tiempo eso estaba claro, queríamos pasear. Desde el hotel fuimos hacia el río, en concreto a Cais do Sodré, y tras unos 40 minutos a pie llegamos a Sala de Corte, un templo elegante y discreto dedicado a la carne. Bajo la dirección del chef Luís Gaspar, esta steakhouse se especializa en carnes de alta calidad maduradas, como el chuletón de buey gallego o los cortes de raza mirandesa, cocinados al carbón en horno Josper. Estamos en una zona animada y junto al río, pero al cruzar la puerta todo se ralentiza. Aquí el ritual de la carne se ejecuta con precisión y respeto, y todo está en su punto: la maduración, el punto exacto de cocción, la sal justa, el vino perfecto. En un espacio donde cada detalle está pensado, nos sentamos y dejamos que las cosas fluyeran. Al ver la carta queríamos pedirlo todo, y mirar los platos de las mesas vecinas no ayudó: ¡se nos hacía la boca agua! Pero acertamos en cada elección, desde los entrantes hasta el postre. Eso sí, nos quedamos con ganas de volver: queda mucho por probar.

 

Sala de Corte *

 

Sala de Corte *

 

El día siguiente comenzó sin prisas. El objetivo era asistir al Meo Kalorama, un festival de música que se celebra desde 2022. El lugar no podía ser mejor: el Parque da Bela Vista, un espacio al aire libre que parece hecho para la música. Amplio, verde y respirable. Su nombre, Bela Vista, hace justicia: basta subir a una de sus colinas para comprobarlo.

 

 

Badbadnotgood. Meo Kalorama

 

Este pulmón verde de Lisboa se transforma durante el festival en un verdadero anfiteatro natural. Las colinas hacen de gradas improvisadas y los árboles, además de sombra y alivio frente al sol ibérico, marcan el ritmo relajado de quienes prefieren escuchar sentados en la hierba, copa en mano. Más allá de su idoneidad para los conciertos, lo que nos conquistó fue la atmósfera: relajada y ecléctica. Un festival en el que no sientes la presión de correr de un escenario a otro, aquí se trata de dejarse llevar. La oferta gastronómica nos sorprendió gratamente: desde food trucks con clásicos hasta propuestas más atrevidas, tanto para carnívoros como para veganos. Comer bien y rico en un festival no es tan habitual, y aquí se nota el cuidado. Y luego, claro, la música. El cartel de Kalorama no busca el impacto fácil, sino la calidad. Nos dejamos llevar por los genios de BadBadNotGood, que convirtió el atardecer en una banda sonora cinematográfica. Después, Jorja Smith llenó el aire con su mezcla de soul y R&B; su voz envolvente parecía casi física, como un vapor dulce entre las copas de los árboles. Antes habíamos bailado con la energía magnética de Noga Erez, puro presente y futuro en cada beat. Salimos del recinto satisfechos y con la sensación de que nos habría gustado quedarnos un día más en el festival. Pero en viajes cortos nunca hay tiempo suficiente. Así que sí: ya está marcado en el calendario del próximo año.

 

Damiano David * Hugo Moreira / MEO Kalorama 2025

 

Yakuza * Hugo Moreira / MEO Kalorama 2025

 

 

La mañana siguiente amaneció con ganas de seguir explorando, pero primero: un buen desayuno, una de nuestras comidas favoritas, y el Lumen Hotel cumplió de sobra las expectativas. La mañana pasó volando, pero aún tuvimos tiempo de pasear por ChiadoBairro Alto y Alfama. El paseo nos llevó después a almorzar en el Restaurante Pica Pau, en pleno barrio de Príncipe Real. Este restaurante se ha consolidado como uno de los templos de la cocina portuguesa tradicional reinterpretada con sensibilidad y frescura. Con una estética moderna y acogedora, celebra el alma de la gastronomía local a través de los petiscos, las emblemáticas tapas portuguesas. Su nombre—tomado de uno de los platos más característicos de la cocina de taberna—ya anuncia su concepto: un homenaje a la cocina popular, sin pretensiones, pero cuidada. Y eso hicimos: probar platos tradicionales, desde almejas hasta bacalao, y terminar con un postre. La carta es una oda a la tradición gastronómica portuguesa, servida con el aire fresco de una nueva generación que no olvida sus raíces, todo en un ambiente relajado pero sofisticado.

 

Pico Pau *

 

Pico Pau *

 

 

La tarde previa a la despedida la pasamos entre el Puente 25 de Abril y el barrio de Belém, en la antigua zona industrial de Alcântara, en LX Factory. Un espacio transformado en uno de los núcleos más vibrantes de la Lisboa contemporánea. Lo que fue una gran fábrica textil del siglo XIX, abandonada durante décadas, es hoy un punto neurálgico de diseño, arte urbano, gastronomía y cultura alternativa, con más de 50 espacios creativos: librerías, talleres de artistas, tiendas de diseño independiente, bares, cafés, estudios de arquitectura y salas de exposiciones.

Este fin de semana exprés nos dejó un recordatorio: que no hace falta mucho tiempo para entrar de lleno en una ciudad si vas con los sentidos abiertos. Que un buen hotel puede ser mucho más que una cama. Que una cena, un festival o una taberna pueden ser puertas de entrada. Y que Lisboa, con su mezcla de melancolía y vitalidad, siempre está lista para recibirte.

 

 

Évora: tradición, conventos y calma alentejana

De la energía cosmopolita de Lisboa viajamos un poquito hacia el sur, al Alentejo, una región donde el ritmo se ralentiza y la vida se saborea despacio. Évora, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, nos recibió con sus calles empedradas, plazas soleadas y el aire tranquilo de una ciudad que guarda siglos de historia.

 

 

Nuestra base fue el Convento do Espinheiro, un hotel-monumento que ocupa un antiguo convento del siglo XV, un lugar cargado de historia y tradición que transmite la esencia del Alentejo en cada rincón. Caminar por sus claustros silenciosos, recorrer sus pasillos llenos de luz y sombra, y contemplar los frescos restaurados que decoran paredes y techos permite sentir la huella de los siglos de manera palpable. Al mismo tiempo, el hotel ofrece todas las comodidades modernas: habitaciones amplias y elegantes, spa, piscina, gimnasio y salones donde la tranquilidad invita a relajarse. Cada detalle, desde los jardines hasta los corredores históricos, refleja un equilibrio perfecto entre pasado y presente, donde la arquitectura antigua convive con la vida contemporánea de manera armoniosa.

 

Convento do Espinheiro *

 

Convento do Espinheiro *

 

Los claustros, con sus arcos y columnas originales, invitan a pasear lentamente, a detenerse frente a cada fresco, a admirar la delicadeza de los detalles y a dejarse envolver por la atmósfera de siglos. Cada estancia es un momento de pausa, donde el tiempo parece dilatarse y el ritmo de la vida cotidiana se suaviza. Aquí, la historia no solo se observa, sino que se vive: el pasado se siente en el aire, en la piedra y en la luz que entra por los ventanales, mientras que el presente se disfruta en cada confort moderno que el hotel pone al alcance. Todo en el Convento do Espinheiro invita a bajar el ritmo, a respirar hondo, a contemplar y a reconectar con la serenidad que solo un lugar con tanta memoria puede ofrecer.

 

Convento do Espinheiro *

 

Convento do Espinheiro *

 

Évora es también cultura viva. Sus museos —como el Museo de Évora o la Fundación Eugénio de Almeida— permiten asomarse a su riqueza artística y arqueológica. Las fiestas populares, con música y tradiciones alentejanas, llenan la ciudad de color y autenticidad. Y, cómo no, su gastronomía: desde la sopa de cazón o la açorda alentejana hasta la repostería conventual, cada plato refleja la identidad de la región.

El vino es protagonista indiscutible. Brindar con un tinto del Alentejo al atardecer, entre viñas y murallas, resume la esencia de este destino: un lugar donde el tiempo se estira y los sentidos encuentran su propio ritmo.

 

 

Río Alva: desconexión total en contacto con la naturaleza

El viaje siguió hacia el interior, hasta los alrededores de Oliveira do Hospital, en un entorno dominado por ríos, bosques y pequeñas aldeas. Nuestra estancia fue en el Aqua Village Health Resort & Spa, un cinco estrellas integrado en plena naturaleza, junto al río Alva. El resort combina arquitectura moderna con el paisaje y destaca por su apuesta por la sostenibilidad, gracias a sistemas de geotermia y energía solar que lo convierten en un referente en Portugal. Sus 29 apartamentos, amplios y totalmente equipados, así como la exclusiva Suite Presidencial, ofrecen comodidad y privacidad con vistas al entorno natural.

 

Aqua Village Resort *

 

Aqua Village Resort *

 

El bienestar es protagonista: desde las piscinas panorámicas hasta el spa termal al aire libre, donde los tratamientos se disfrutan en contacto directo con el bosque. Incluso cuenta con estructuras suspendidas en los árboles, diseñadas para masajes únicos en plena naturaleza. Todo está pensado para que el huésped se relaje, respire aire puro y viva una experiencia que combina lujo, tranquilidad y respeto por el medio ambiente. Ademas, disfrutamos mucho de la parte del rio que da al hotel, donde pudimos pasarlo en grande con paddle, kayak…

Los alrededores del río Alva son espectaculares. Desde el resort emprendimos paseos hacia rincones únicos: el Ponte das Três Entradas, un puente histórico donde confluyen tres brazos del río en un solo punto; o la cercana aldea São Gião, un pequeño pueblo que conserva la autenticidad rural portuguesa, con sus calles tranquilas y vistas sobre colinas verdes.

 

 

 

El senderismo por la ribera del Alva nos llevó a descubrir playas fluviales escondidas, vegetación densa y el frescor de un agua que invita al baño en pleno verano. Es un lugar donde se respira calma y donde la naturaleza marca el ritmo de los días.

Allí, el tiempo se mide de otra manera: en la luz que atraviesa los árboles, en el murmullo del agua, en la tranquilidad de pueblos que parecen resistirse al paso de los años.

 

 

Cerrando una semana inolvidable en Portugal

Lisboa, con su vitalidad urbana y cultural y la oportunidad de disfrutar del festival Kalorama, nos dio la bienvenida y abrió la puerta a nuevas experiencias. Évora, con sus siglos de historia, su vino y su ritmo pausado, nos permitió saborear la tradición. Y los alrededores de Oliveira do Hospital, con el río Alva y la naturaleza como protagonistas, nos regalaron momentos de auténtico descanso y conexión con el entorno.

Cada calle, cada plato, cada concierto y cada paisaje fueron regalos que nos hicieron descubrir un Portugal generoso y diverso. Gracias a todos quienes mantienen viva su historia, crean la música, cuidan la gastronomía y preservan la naturaleza: son ellos los que convierten cada visita en una experiencia inolvidable. Cerramos esta semana con la sensación de que siempre habrá algo nuevo por explorar, y con la certeza de que Portugal nos espera para futuras aventuras.

 

 

Más información:
– Meo Kalorama Lisboa: https://meokalorama.pt/en/

Donde dormir:
– Lumen Hotel (Lisboa): https://www.lumenhotel.pt/es
– Convento do Espinheiro (Évora): https://www.conventodoespinheiro.com/
– Aqua Village Resort (Oliveira do Hospital): https://aquavillage.pt/

Donde comer:
– Sala de Corte (Lisboa): https://saladecorte.pt/?lang=es
– Restaurante Pica Pau (Lisboa): https://www.restaurantepicapau.pt/

 

 

 

Sala de Corte *

 

Sala de Corte *

 

Pico Pau *

 

Hotel Lumen *

 

Convento do Espinheiro *

 

Convento do Espinheiro *

 

Aqua Village Resort *

 

Badbadnotgood. Meo Kalorama

 

Jorja Smith. Meo Kalorama

 

Royel Otis * Hugo Moreira / MEO Kalorama 2025

 

Noga Erez * Hugo Moreira / MEO Kalorama 2025

 

Jasmine.4.T * Hugo Moreira / MEO Kalorama 2025

 

Carla * Hugo Moreira / MEO Kalorama 2025

 

Jorja Smith. Meo Kalorama