WAKANA, EL PEQUEÑO GRAN FESTIVAL DEL SUR

14 May 2019 Texto: Gerardo Cabrera Ruesga y Laura Bueno Hernández . Fotografía: Gracia de los Rios (*), Nacho Borella (*), Laura Bueno Hernández (***) y Archivo Wakana Lake.

 

Y con apenas unas treinta horas de antelación a la luna llena del mes de las flores, se disponía a arrancar la segunda edición del Wakana Lake Reunion, bautizada como ¨Full Moon Edition¨ .  Hay que adentrarse en el corazón del parque de los Alcornocales de Cádiz, donde a orillas del embalse del Celemín, uno sin querer, comenzará a dejarse impregnar por el embrujo y el encanto de una tierra, donde las leyendas cuentan que hubo una civilización perdida.

La llegada al festival se nos antojaba cómoda, el hecho de que el aforo estuviera limitado a mil personas y que se tratara de un festival boutique en el cual había diferentes zonas de descanso, favoreció que el acceso fuera relajado y sin colas ni agobios. Tanto el personal de seguridad que controlaba la entrada al recinto como el de la organización estaban en perfecta sintonía para dar la bienvenida. Mención especial para Luis Félix Loaz, quien en un momento tan intenso como el arranque del festival, resolvía  todas la dudas que nos iban surgiendo a los recién llegados de manera fluida y hospitalaria, tal y como sugiere el espíritu Wakana.

 

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Sin darte cuenta la belleza y la potencia de la naturaleza, conseguían que de manera innata, tu cuerpo  y mente se liberaran para disfrutar de un entorno familiar, en el cual, la música, el arte, la naturaleza y la historia del lugar, crearan una bomba  de sensaciones. Respetando la programación, el festival  fue fluyendo con una armonía especial en todas sus facetas, los diferentes servicios; aseos, zonas de restauración y venta de tickets estuvieron perfectamente atendidos, únicamente las zonas de bebidas se vieron saturadas en algunos momentos, echándose de menos más personal o incluso más barras.

Después de un arranque con auténtico sabor andaluz por parte de Chelo Soto y tras la actuación de Alice Phoebe, nos subimos con Nickodemus en un tren musical, capaz de llevarnos por tierra, mar o aire a través de las diferentes músicas y culturas del mundo, dejando paso al set de Kalabrese, quien siendo muy preciso, no permitió que nadie abandonara el viaje comenzado por el neoyorquino.

 

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Durante las primeras horas del día las actuaciones tomaban lugar en el escenario más cercano al lago, el cual ofrecía una programación ecléctica donde se presentaban artistas con propuestas  más instrumentales que electrónicas, las cuales encajaban armoniosamente en ese marco natural, haciendo que música y entorno formaran un combo perfecto para el relax y el disfrute de los asistentes.

La  programación fue un “non stop” de experiencias que iban desde la asistencia a los diversos conciertos y actuaciones, como a la participación en una ceremonia del cacao, en sesiones de yoga y masajes o a la contemplación de las diferentes instalaciones artísticas que se encontraban en perfecta comunión con el entorno.

Ya en el escenario principal, aparecieron artistas como Otzeki, cuyo vocalista se llevó al público de calle, haciéndole partícipe de las coreografías que se le antojaban. Y con la caída del sol llegó Acid Pauli, cuya maestría mantuvo vibrando a todas las almas danzantes y nos sorprendió gratamente con el famoso himno del punk,  Anarquía en U.S.A y otros clásicos del rockandroll. A continuación aparecía MoM, ofreciendo un set divertido que mantuvo a la gente pegada a la pista de baile.

 

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Alumbrados por la luna llena de escorpio, llegamos al escenario Forest Stage, donde nos encontramos, a quien en opinión personal, fue una de las grandes sorpresas del evento. Allí estaba ella, Coco María, jefaza de la cabina pinchando en vinilo o “puro acetato”, ritmos cumbieros y de raíz, aportando a la noche una bocanada de aire fresco y sabrosura.

El ambiente que reinaba en el festival era de pura confianza, se había creado una gran familia, donde tanto artistas como público bailaban juntos, compartiendo pista e intercambiando charlas. He aquí,  las opiniones de varios artistas que se ofrecieron a contestar a estas dos cuestiones:

– ¿Qué te gustó más del festival? What did yo like most about the festival?

– ¿Hay algo que no te gustó o que mejorarías? Is there something you did not like or would you improve?

“Lo que más me gustó fue: la gente y la intimidad del evento. Como era un festival relativamente pequeño los artistas y asistentes tuvimos una convivencia cercana. Se sintió mucho apoyo y apertura de la gente, eso ayudó a que fluyera la energía. No cambiaría nada. Es un festival muy nuevo y les va a ir muy bien. Lo que me gustaría agregar: uno o dos actos con sonidos más roots y una sauna :p es algo que no es necesario pero imagínate qué rico.”            Coco María

 

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 “Para mí fue increíble la unión entre todas las personas que asistieron al festival (público, trabajadores, artistas). Quizá un poco de agobio en las barras en hora punta.”  MoM

 “The people, the music, the pizza. More fire flyes (lightning bugs) please”. Nickodemus

 “I think what we loved most about the festival was the people and atmosphere, the incredible surrounding, the attention to detail, meeting and hanging with other artists, generally and open and inclusiveness from everybody there. I honestly don´t know what could improve it”. Otzeki

 

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Como resultado, la Full Moon Editiondel Wakana Reunion2019fue un éxito, un sinfín de experiencias y actividades en un entorno natural privilegiado, sumergieron a quienes asistieron en una auténtica dimensión de positividad ybuenrollismo, por lo que nos fuimos del festival, con una gran sonrisa en la cara y diciendo: Wakana Matata!

 

 

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