Vivir para dibujar:
El cómic a plena luz

11 November 2016 Texto: Pedro Rodríguez. Fotografía: Archivi.

Si cerramos los ojos y nos concentramos en pensar como se han echo algunos de nuestros cómics favoritos podemos imaginar el desarrollo de sus páginas sobre una iluminada mesa de dibujo. Pero aunque las páginas desbordan arte y creación no podemos olvidarnos del autentico protagonista: el dibujante, el autor de cómics. Su foco apunta a su trabajo y las sombras casi ocultan su figura. Su trazo esconde muescas de mil batallas. Tan fantásticas y cotidianas como las tuyas. Ahora el foco lo ponen amigos como Rocío Atrio, Alex Ahumada y José Luís Vidal. Y con su documental sobre el 9º arte “Vivir para dibujar / Dibujar para vivir” el autor de cómics sale de las sombras. Ya no tienes que cerrar los ojos. Abrelos y observa. 

VIVIR PARA DIBUJAR, una película de Rocío Atrio, Alex Ahumada y Jose Luis Vidal, se proyectará en Moments Festival 2016 el próximo lunes 7 de Noviembre a las 12:00 en la Escuela de Arte San Telmo.

 

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La verdad es que con el titulo del documental planteáis el tema perfectamente y de manera redonda: VIVIR PARA DIBUJAR / DIBUJAR PARA VIVIR. Parecen dos ideas unidas en una balanza por un equilibrio muy frágil ¿Qué hay antes de este titulo y del ideario del documental? ¿Cómo disteis con lo que os proponíais contar?
De la idea a la realidad, a José Luis Vidal, gestor cultural gaditano, lo primero que le vino a la cabeza fue el nombre. Fue durante una tarde anodina del mes de septiembre del año pasado mientras trabajaba en el Festival de Documentales Alcances. A partir de ahí todo fue rodado. Varios amigos dibujantes le habían referido en ocasiones lo dificultoso de la situación económica en nuestro país, ya que es complicado, por no decir imposible, vivir exclusivamente de ello. Esto unido a que muchas veces se ven ‘obligados’ a emigrar a otros mercados, fue dándole forma a la idea primigenia. El siguiente paso era lógico, José Luis nos comento la idea, ya habíamos colaborado anteriormente en otros proyectos y entre los tres terminamos de elucidar lo que queríamos contar y cómo queríamos contarlo. ¿Se puede vivir en España dibujando tebeos? Lo demás nos lo dieron los protagonistas del documental y las 64 entrevistas que grabamos, contando sus propias experiencias.

El proyecto se lanzó a partir de VERKAMI. Este método de financiación también dice mucho sobre la posibilidad de recursos para proyectos como el vuestro. ¿Qué os encontrasteis antes de moverlo en VERKAMI, cómo apostasteis por este método de financiación y qué habéis concluido trabajando dentro de una plataforma de crowdfunding?
El rodaje de Vivir para dibujar se inició en noviembre de 2014, cubriendo nosotros los costes de producción. La propia inercia de la película, sin embargo, propició que el proyecto creciera tanto que llegó un momento en que nos dimos cuenta que, para materializar la aventura, necesitaríamos un presupuesto bastante más alto del que contemplábamos en un principio. Fue entonces cuando empezamos a buscar opciones alternativas de financiación.
Alex Ahumada (director) ya conocía Verkami por otras campañas que le habían atraído. “Contemplamos otras opciones, pero el proceso era muy lento o implicaba tener un presupuesto por adelantado, así que nos decidimos a lanzar el proyecto mediante crowdfunding y utilizar la plataforma Verkami”.
Para poder finalizar el rodaje de Vivir para dibujar, marcamos un objetivo de 6.500 euros.
A través de la campaña conseguimos 8.645€. Un éxito que, en gran parte, atribuimos a los propios autores y autoras que colaboraron con nosotros desde el principio, difundiendo la iniciativa y cediendo obras como recompensas. “Creemos que se implicaron en el documental porque lo ven necesario para crear conciencia sobre la situación de su profesión”.
La campaña se planteó desde nuestro estudio de diseño Colophon. Partimos como lo haríamos con cualquier cliente: estudio de mercado, imagen corporativa completa, dossier de prensa, teaser promocional… Y un trabajo constante durante 40 días de redes sociales, blog, entrevistas en prensa, radio, televisión. Una campaña de comunicación en toda regla.
El micromecenazgo te permite mantener total independencia creativa durante el desarrollo del proyecto.
De la relación con los mecenas, destacamos los muchos mensajes de apoyo que recibimos. Lo que sí nos ha sorprendido, por decir algo malo, o menos bueno, es que por bien que creas hacer las cosas, aportar toda la información necesaria y más, siempre hay alguien que no la recibe como esperabas. La gente tiende a mirar mucho, pero leer poco. A veces, esto puede crear malentendidos difíciles de explicar. Concluida la experiencia, el micromecenazgo permite sacar adelante un sueño, una ilusión, un proyecto que de otra manera sería prácticamente imposible para creadores como nosotros. Con todo esto pudimos mantener total independencia creativa durante el desarrollo del proyecto, cosa que a veces, cuando cuentas con subvenciones o patrocinios, no es tan fácil.

 

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El cómic tiene ya más de un siglo de vida. Aunque siempre hay tendencias más imperantes creo que se puede decir que es un arte muy polimórfico y puede que en la España de hoy en día estemos experimentando su momento de mayor divulgación. Pero supongo que pensáis que todavía hay mucha ignorancia sobre el medio. Ya que vuestro trabajo en VIVIR PARA DIBUJAR profundiza en la divulgación del 9º arte ¿qué puntos consideráis que más se ignoran sobre el cómic?
En nuestro país nunca se ha tomado en serio el Noveno Arte.
Contrariamente, en España cada vez se publican mejores obras. Eso sí, con unas tiradas reducidas, haciendo del cómic o la novela gráfica un objeto casi de coleccionista. Una exigencia, hasta cierto punto lógica, del ámbito editorial ante la caída de lectores. “Hemos perdido a varias generaciones y la edad media del comprador actual, salvo excepciones, supera la treintena. Ante esto las editoriales han optado por ser precavidas y prefieren lanzar segundas y terceras ediciones, si las ventas son buenas, antes que arriesgarse a que sus almacenes se llenen de cajas de tebeos que no se venden”. Es en este punto, en el de recuperar los lectores perdidos, donde creemos intuir la clave para revertir la situación. “Habría que fomentar la lectura de cómics en los colegios, crear tebeotecas, impartir cursos… Por supuesto, nunca vamos a llegar al nivel de, por ejemplo, Francia, donde el tebeo es algo enraizado en su cultura, pero, a largo plazo, sí que se puede mejorar la situación”. Dejar de pensar que solo hay tebeos de super-héroes, o de asuntos infantiles o frikis, ya que hay un cómics para cada tipo de lector. ¡Eso es seguro!

 

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Habéis recorrido salones del cómic, estudios y entrevistado a varios autores de todos los puntos y palos, por así decirlo ¿Cómo elaborasteis esta parte del proyecto?
Bueno pues, realizando una exhaustiva agenda, gran parte de los autores y autoras que queríamos entrevistar los juntamos en el Salón del Cómics de Barcelona, aprovechando su presencia en este evento fue más fácil viajar con todos nuestros aparejos hasta Barcelona, que lo que hubiera supuesto más de 20 localizaciones. Fue un ahorro económico y de tiempo. Luego realizamos varios viajes más por Andalucia par terminar de realizar las entrevistas que queríamos.

¿Hay precariedad laboral en España para un dibujante profesional de cómics? ¿Hay sistemas en otros países que nos aventajen?
En el documental se exponen varios matices, vivencias y circunstancias que los dibujantes de cómic tienen o han tenido. Es difícil para un dibujante que trabaje exclusivamente de ello, salvo contadas excepciones: es posible si cobra una buena cantidad de royalties. La mayoría lo combinan con trabajos de publicidad, diseño, ilustración… Una de las soluciones que hallan los ilustradores y guionistas es trabajar para los Estados Unidos o Francia, mercados donde sí que existe una industria con unas condiciones que facilitan el poder vivir de este trabajo. La caída de las grandes editoriales, el cierre de las revistas de cómic, la entrada en el mundo del ocio de los videojuegos… ha hecho que con los años se pierda una cantidad ingente de lectores, lo que obliga a las editoriales a hacer tiradas muy cortas, por los que el adelanto que se paga a los autores no es suficiente para cubrir económicamente el tiempo que se tarda en realizar el trabajo. Contrariamente, en los EE.UU hay una maquinaria bien engrasada que hace que el dibujante sea una pieza más de una industria que produce cientos de tebeos todos los meses. Hay dos grandes editoriales: Marvel y DC Cómics, que hacen muy buenos contratos a los dibujantes. El mercado francés paga adelantos y permite largos plazos de entrega, así que también facilita la dedicación al 100% de los dibujantes.

 

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El profesional del cómic español ha sido un poco un inmigrante laboral. Parece irónico que palabras como “consagración” o “éxito” se deben a la circunstancia de un artista que ha visto crecer y avanzar su carrera dentro de otros mercados y géneros como el norteamericano o el franco belga. Se ha dicho a veces con triste ironía lo de “no se es profeta en tu tierra”. Y además actualmente el gobierno alienta a salir fuera a buscarse las habichuelas y así barren un poco el patio ¿Cómo pensáis qué se vive esta circunstancia? ¿Se asume la falta de un espacio laboral y se busca entrar en el mercado extranjero? ¿Es natural, se asume y se globaliza? ¿O hay una conciencia de responsabilidad en las instituciones, editoriales o incluso la educación del público?
Bueno, natural… La mayoría de dibujantes intenta simplemente buscar trabajo y vivir de su profesión. Y este tema creemos que es muy personal de cada autor o autora, hay quienes están concienciados con trabajar en España, hay quien le gusta dibujar más un estilo estadounidense y busca allí o un estilo francobelga y lo hace en Francia.
En cuanto a la conciencia o responsabilidad institucional, no existe, el cómics no se tiene en cuenta, son pocas las excepciones como la feria del Libro de Cádiz que se dedica al cómics, el público, como hemos comentado anteriormente, sigue pensando en cómoics igual a friki.

Una cosa muy común desde hace un tiempo en los salones del cómic es ver colas de jóvenes esperando enseñar sus trabajos a un editor visitante. Estos principiantes serían el punto de inicio del tema de vuestro documental porque piensan que tal vez puedan ganarse la vida dibujando. ¿Qué consejos les podríamos dar? ¿Qué impresiones habéis recogido sobre lo que ocurre entre la fase de “joven e ilusionado” y la de “dibujante profesional”?
No somos nadie para dar consejo, solo hemos recibido, recogido las vivencias de un colectivo muy importante en nuestro país que creemos debe ser reconocido por su maravilloso trabajo. Hay que trabajar mucho, mucho y no perder la esperanza, pero,
¿En que profesión esto es distinto?

 

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Hace ya unos años que se han profesionalizado escuelas de enseñanza sobre el cómic. No son muchas ni tan populares, pero están ahí como al margen y muy dentro del entorno de la historieta. ¿Se acercan ya hoy las academias y escuelas de bellas artes al cómic o todavía la mayor parte del conocimiento formativo para un dibujante es el del autodidacta que va adquiriendo técnicas de otras formas artísticas?
Son escuelas privadas, por lo que nos cuentan dibujantes que han cursado estudios como bellas artes, las enseñanzas públicas, no contemplan el cómics como formación artística, es más, comentan sentirse un poco bichos raros cuando hacen referencia a dedicarse al mundo del cómics. La gran mayoría son autodidactas y son muchas horas de trabajo lo que les hace profesionales.

España llegó a tener una gran producción de cómics de autores españoles, la más famosa la escuela Bruguera. Pero entonces la consideración del autor era prácticamente nula. Viendo el tema de entonces, el de durante y el de ahora ¿qué cosas han cambiado y cuales casi parecen las mismas?
Pues ahora el autor o autora es reconocida como tal, pero el tema económico (hablamos de España) sigue siendo insuficiente y se aleja de una remuneración acorde al tiempo de trabajo que necesita una publicación.

Pienso que hoy en día hay unas líneas muy marcadas entre diferentes tipos de “espacios” para el cómic: las grandes editoriales marcadas por las tendencias de mercado, las pequeñas editoriales que trabajan y definen mucho su línea de identidad y de producción, y en tercer lugar la autoedición, la idea del fanzine evolucionada al máximo tanto por los nuevas tecnologías de edición como por internet como nuevo soporte. ¿Qué pensáis del funcionamiento de cada una, de sus pros y contras?
Creemos que cada una en su formato es positiva para la industria, el caso es hacer llegar el cómics al mayor número de personas.
La autoedición con plataformas como Verkami entre otras, esta muy de moda, aunque son muchas las personas que consideran que no tienen filtro de calidad, ya que el consumo se hace un poco en tu circulo de amigos y familiares y esto puede llevar a malentendidos al autor.

¿Esta creciendo el interés de las instituciones culturales por el cómic y sus autores?
Bueno… muy poco, suele ser más el interés de personas concretas por el cómics, que realizan eventos en ocasiones contando con apoyo institucional, pero que salga de ellos… POCO o NADA.

 

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El boom del cómic independiente en España viene de revistas como Makoki o el Víbora en los 70. Pero la mayoría de las revistas donde se acogían este tipo de publicaciones desaparecieron a principios del 2000. ¿Definió este periodo el tipo de cómic español? ¿Hay una unión entre el formato de revista y el de la novela gráfica actual donde más espacio parece estar encontrando el profesional del comic español? ¿O reencontrándolo, como es el caso de Max o de Gallardo?
Sin duda, los autores que publicaban en aquellas revistas fueron la “nueva generación” que marcaría lo que, en un futuro seria el cómic patrio, alejado ya de la influencia de las publicaciones de Bruguera.
La novela gráfica ha venido para establecerse como el formato de “comic de autor”.
Y en los últimos, tiempos parece que el, formato revista esta resurgiendo (La Resistencia, Voltio), aunque podríamos denominarlas mejor como prozines, ya que sus autores están renunciando, en un primer momento, a cobrar por su trabajo.
Aunque, por supuesto, hay otros autores que, con otros formatos, siguen publicando sus obras (Rayco Pulido, “Lamia”).

¿Cuáles pensáis que son los principales condicionantes artísticos para un autor hoy en día?
Creemos que una de las cosas más positivas en el cómics actual es que se han diluido la mayoría de pasados condicionamientos artísticos. En gran parte por las nuevas formulas de edición.

Una de las líneas de “éxito” o de mayor popularidad de ayer y de siempre en la historieta española es el humor gráfico. Desde Peñarroya, Escobar, Vázquez o Ibáñez a Fontdevila, Álvarez Rabo, Mauro Entrialgo o Juanjo Sáez. ¿Es porque, dicho y mal y pronto, es “nuestro tipo de tebeo”? ¿El más mediático?
Lo bueno que tiene el humor gráfico es que, dentro del, Noveno Arte, es el más inmediato. Su consumo se produce en segundos y, si queremos, no se nos obliga a una lectura larga. Ademas, vivimos un muy buen momento para las revistas satíricas, como Orgullo y Satisfacción, Mongolia o El Jueves.

 

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En la norte américa de finales de los años 30 muchos jóvenes artistas que vivían del cómic se avergonzaban por la poca consideración artística que tenia ante otros profesionales como por ejemplo los del campo de la publicidad. El cómic está creciendo continuamente con la cultura popular y urbana ¿Qué se ha podido perder y qué ha podido quedar aun de esa “vergüenza”?
Actualmente, esa vergüenza ya no existe. Al dibujante de tebeos se le considera un, ARTISTA y algunos han traspasado el medio, para convertirse en figuras mediáticas (Paco Roca, David Rubin, Gallardo…)
Y ya no hablemos de los dibujantes que trabajan para Francia o los USA, donde son admirados y seguidos por miles de lectores.

Recomendadnos algunos buenos cómics para que no nos falte lectura.
Esta lista podría ser interminable, por suerte.
Así que vamos a centrarnos en publicaciones españolas y más o menos recientes:
I.D. Emma Ríos
Lamia, de Rayco Pulido
¡García! De Santiago García y Luis Bustos
El Fantasma de Gaudí, de El Torres y Jesús Alonso Iglesias
La Casa, de Paco Roca
Duerme pueblo, de Nuria Tamarit y Xulia Vicente
En fin, nos llevaríamos horas, porque, hay mucho y muy bueno.

 

www.vivirparadibujar.com

 

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