The Word “Soul Food”

2 julio 2015 Texto: Txema Mañeru. Fotografía: Archivo.

the word banda

¡De verdad que aquí hay auténtico alimento para el alma y también para nuestros oídos! Tuve la gran suerte de escuchar en su momento, 2001, cuando salió el debut, “The Word”, de este auténtico supergrupo de igual nombre. Una gozada instrumental y un paseo por la música del sur de los Estados Unidos realmente espectaculares. El grupo lo compusieron y lo componen los North Mississippi Allstars, el maestro de la pedal steel guitar Robert Randolph y su descubridor, John Medeski, de los Medeski, Martin & Wood. Todos ellos reputados músicos y maestros en sus respectivos instrumentos. Parecía ya que sería una aventura para ese único disco, pero ahora 14 años después lo retoman donde lo dejaron pero con una mucha mayor experiencia.
Los resultados son aún mejores que en el debut. La gran mayoría de temas los firma la banda al completo ya que hay muchas dosis de improvisación en los temas. Comienzan con el “New Word order” del gran Luther Dickinson con la gran fusión de su guitarra con la pedal steel de Randolph y esos magníficos aires sureños. En “Come by here” llaman la atención de entrada los teclados experimentales de Medeski, aunque luego entran las guitarras como una locomotora. En esta ocasión tenemos dos colaboraciones vocales. Ruthie Foster se sale en ese profundo góspel con guitarras rock que es “When I see the blood”. Precioso tradicional muy bien arreglado por The Word. “Soul Food I” es un insinuante lento con un genial Medeski y sonando el conjunto como unos Booker T. & The MG’s de hoy. Otro tanto sucede en los aires más funk de “Swamp road”, compuesta por el propio Medeski. También nos podemos acordar en estos y otros momentos a los sonidos de Brother Jack McDuff, Lou Donaldson y otros monstruos de Blue Note. “Soul Food II” es otro momento estelar con la conjunción total entre guitarra, pedal steel, arrolladora sección de ritmo y atronador órgano. Como unos Allman Brothers, Grateful Dead o Delaney And Bonnie, pero sin voces. Randolph se exhibe más aún en sus temas propios, “Chocolate cowboy”, el lento “The highest” (también con excelso órgano) o en los lamentos de “Early in the moanin’ time”. Final por todo lo alto también con otro góspel tradicional arreglado por el quinteto y la gran colaboración vocal de Amy Helm. “Glory glory” te lleva literalmente a la gloria y te deja con las ganas de contemplar a esta gigante banda en directo y deseando que no pasen otros 14 años para que hagan un tercer disco de esta clase. (9)

Vanguard

 

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