“Surfing The Basque Country”
Una joya de la cultura surfera

23 November 2016 Texto: Eduardo Illarregui Gárate. Fotografía: Archivo Javier Amezága.

El País Vasco con su franja costera de apenas 176 kilómetros atesora una de las mayores concentraciones por metro cuadrado de surfistas de élite, shapers, artistas y empresarios relacionados con la industria del surfing del planeta. Por si lo pequeño del territorio no fuese suficiente, el ‘milagro surfero’ de Euskadi tiene otro valor añadido, esta industria, cultura y masa social se ha generado en un periodo de tiempo relativamente corto, muy corto. El surfing ha calado muy hondo en una comunidad que tradicionalmente ha vivido volcada en el Mar Cantábrico. Célebres han sido sus balleneros, sus marinos, sus pescadores y aventureros. Gente impregnada en salitre y con un espíritu emprendedor; la simbiosis perfecta para entender por qué en el País Vasco hay tantos surfistas de olas grandes, surfistas profesionales que se codean con la élite mundial, empresas de tablas, de trajes de neopreno, de sus filas han salido las primeras y principales revistas de surf, torneos del circuito mundial, etc… Esta es la tesis con la que Javier Amézaga (Bilbao,1959) ha escrito Surfing The Basque Country, una obra ciclópea con la que entender este auténtico fenómeno social vivido en los últimos cincuenta o sesenta años en el País Vasco en torno al deporte de las olas.

 

 

Amézaga, licenciado en Bellas Artes, aparte de surfear desde 1975,  fue pionero en fotografiar surfistas desde el agua en los ochenta, cofundador y  director editorial de la revista 3sesenta, por lo que además de testigo es actor y de los principales del propio fenómeno que relata.

En palabras del propio autor la finalidad de su obra consiste en reflejar “la identidad del surf vasco a través de la imagen”. El rico archivo fotográfico con el que ha contado Amézaga para realizar su libro permite vertebrar un relato fidedigno y conexo de “la historia, la cultura, el arte, la industria, los surfistas y las maravillosas olas” que tiene  este pequeño rincón del sur de Europa. Un rincón que tiene joyas como la increíble ola de Mundaka, patrimonio de la humanidad surfera.

Surfing The Basque Country es un libro sobre la cultura del surf en el País Vasco. Refleja la pujante realidad del surf vasco a través de su historia, sus olas, sus protagonistas, y la forma en la que una actividad moderna ha arraigado en una sociedad de larga tradición marinera, siendo hoy en día una filosofía o modo de vida muy particular, más allá de su vinculación a la mar.

El libro abre una exposición completa de lo que constituye el epicentro del surf en Europa y así lo presenta ante la afición a este deporte en todo el mundo, mostrando la potencia como atractivo de Euskadi de un deporte limpio, sostenible y las excelentes olas de la costa vasca que atraen a surfistas de todo el mundo. Incluyendo decenas de historias y vivencias personales enmarcadas en imágenes históricas”.

El libro está editado en formato trilingüe: euskera, castellano, inglés, y estructurado en bloques que engloban todos los aspectos del surf vasco, comenzando por una introducción a la Historia del Surf en Europa para continuar con los pioneros, los personajes y las tribus más representativas de nuestras playas; las mejores olas, el arte y la industria.

 

 

El autor disecciona su libro en unas claras líneas argumentales:

-Las tribus: El surf se introdujo en Euskadi a nivel individual y de forma inconexa, hasta que la primera generación de surfistas, esta vez ya formando grupos identificados, ocupara las playas de Gros, Zarautz, Bakio y Sopelana en la década de los 70, cuando se formaron las primeras “tribus” propiamente dichas.

-Las olas: Mundaka puso a Euskadi en el mapa del surf mundial. Poco a poco nos fuimos dando cuenta de que teníamos un tramo de costa privilegiado para el surf. Más de 100 kilómetros de costa donde se encuentran algunas de las mejores olas de Europa.

-Big Surf: En Euskadi, el surf de ola grande nació en torno a la ola de Meñakoz. En Gipuzkoa, esta misma filosofía fue tomando cuerpo alrededor de la ola de Roka Puta, en las inmediaciones de Zumaia. La utilización de jetskis y otros equipamientos específicos, propició el descubrimiento de olas que, hasta entonces, no se consideraban aptas para el surf. El campeonato de Punta Galea ha puesto el surf vasco en el mapa mundial del surf de ola grande.

-Surf Art: La imagen del surf se ha ido adaptando a las diferentes tendencias artísticas en sus diversas manifestaciones, que abarcan un amplio abanico: cartelería, publicidad, pintura, dibujo, cómic, fotografía, diseño y decoración de tablas, ediciones impresas, producción audiovisual, cine, música, moda textil, etc. El “Surf Art” viene contribuyendo con una creciente aportación a la cultura general en Euskadi, a partir de la década de los sesenta.

-Los protagonistas: Fotografías, historias y relatos de las experiencias de hombres y mujeres que han trazado el rumbo de la historia de nuestro surfing.

-La Federación Vasca de Surf: En 1985, con el cese de la Sección Nacional de Surf, se abre una oportunidad a las aspiraciones de los surfistas vascos de tener representación propia en eventos internacionales. En 1990 la selección vasca acude por primera vez a un evento internacional representando a Euskadi.

-Industria: El primer problema con el que se encontraron los surfistas vascos en la décadas de los 60 y 70 fue la dificultad para hacerse con el equipamiento necesario, principalmente tablas y neoprenos. Por eso a comienzos de los años 70 arrancó una incipiente industria de surf alrededor de los primeros talleres de fabricación de estos elementos. A partir de ahí se ha desarrollado una industria puntera apoyada en las tecnologías más innovadoras. Así, el surf se ha consolidado como un elemento importante y positivo de atracción turística a la hora de identificar Basque Country como marca de calidad.

 

 

Hace unos años una de las preguntas más recurrentes en ciertos grupúsculos culturetas y hipsters que siempre ha habido en el surf patrio era si había o no una cultura surf en España. Por lo general, a esta cuestión se le daba un sonoro carpetazo con un rotundo ¡No! Los más pesimistas incluso iban un paso más allá y decían que no la había ni la habría nunca, conclusión fatalista que argumentaban con una batería de razonamientos a cada cual más estereotipado que aludía a nuestra propia idiosincrasia, tendente a abrazar los elementos más superficiales y folclóricos de cada fenómeno e incapaz de apreciar expresiones más elevadas. Todo esto unido a confesiones de sentir envidia sana de países “avanzados” donde las manifestaciones culturales estaban a la orden del día y donde sus habitantes tenían un nivel de instrucción a años luz de los cuasianalfabetos que aquí atestábamos los picos. Quema de la que, por supuesto, se salvaba el propio juez de tan contundente sentencia, que, como un romántico del siglo XIX, se sentía incomprendido hijo de una época y país equivocados. Hoy en día, con aportaciones como la de Javier Amézaga y su Surfing the Basque Country podemos decir que la cultura surfera es una realidad, y que ésta al igual que la historia no se hace de la noche a la mañana, es necesario un periodo de tiempo prudencial para generarse y un feedback entre los autores que tejen cultura en sus distintas manifestaciones y un sustrato formado por una comunidad surfera sensible e instruida dispuesta a valorar con palabras y hechos (rascarse los bolsillos) las creaciones, para que se genere un fructífero circuito entre las dos partes.

Surfing The Basque Country puede adquirirse en librerías y tiendas de surf del País Vasco y también online en la propia página web del libro: surfing.com.es. El libro es una edición de lujo, formato grande (245×330 mm), 208 páginas de cuché, brillo, 150 gr, tapa dura (tela) y sobrecubierta. PVP 45 euros. Una joya que no puede faltar en cualquier biblioteca surfera.

 

 

 

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