Suelta tu sucio tentáculo de mi tabla.
Homenaje al ‘surfterror’ a cargo de Fran Díez

14 March 2019 Texto: Eduardo Illarregui Gárate. Fotografía: Archivi.

Si a los surfistas nos preguntan por nombres de películas de surf, casi seguro que la mayoría, en nuestro más absoluto desconocimiento,  diremos media docena de títulos.  La selección no creo que diste mucho de la formada por ‘El gran Miércoles’, ‘Le llaman Bodhi’ (la buena, la de Patrick Swayze y Keanu Reeves, no el infumable remake de hace unos años), ‘En las manos de Dios’, ‘Persiguiendo Mavericks’, ‘Soul surfer’, ‘En el filo de las olas’ y pare usted de contar. Lo que muchos desconocemos es que detrás de esta lista oficial existe todo un subgénero que asocia el surf al terror de serie B o Z más bizarro y desenfadado. Tiburones metamorfoseados a base de cutres efectos informáticos, surfistas vampiros, nazis, católicos, satánicos o de cualquier condición imaginable, monstruos que vienen del espacio, de ensayos nucleares, criminales que ocultan su identidad travistiéndose con cutres disfraces que parecen comprados en el chino de la esquina al más puro estilo de episodio de Scooby Doo conviven en este prolífico subgénero que cada año trae puntualmente su generosa cosecha a las pantallas de televisión, de ordenador y muy rara vez, aunque cada vez más, a las de nuestros cines. El periodista cántabro, Fran Díez, acaba de sacar su libro ‘Suelta tu sucio tentáculo de mi tabla’ donde homenajea y reivindica este género a menudo desconocido entre los practicantes del deporte que aporta por lo menos el 50 por cierto de su nombre.

Echándole un vistazo a tu nuevo libro podemos llegar a la conclusión de que hay vida cinematográfica en el surf más allá de ‘El gran miércoles’ y ‘Le llaman Bodhi’…
Es sorprendente. El surf es un deporte tan visual, que ya no sólo en el cine, en la publicidad, he llegado a ver anuncios de bancos, de coches, de seguros, que utilizan el surf… ¿Por qué? Como digo es un deporte muy visual y transmite valores. Hay buenas películas de Surf, ‘El gran miércoles’, de John Milius, un gran surfista, que hizo mucho por este deporte. Lo curioso, lo llamativo, en lo que me centro en el libro es en esta especie de subgénero que hay de cine que une el terror con el surf. Es una unión muy sorprendente, porque no se da con otros deportes, no puedes hablar de fútbol terror o de béisbol terror…

 

 

¿Por qué se da entonces esta ‘extraña’ simbiosis tan chocante entre el surf y este cine de terror de serie B?
Quizá porque el surf es muy visual, muy luminoso, transmite una serie de valores positivos; y el terror, todo lo contrario. Esa dualidad, esa oposición a los creadores les llama mucho la atención. Es algo que ha fascinado a mucha gente. Tim Burton, por ejemplo, en su primer corto, en el año 82, ‘Luau’, jugaba con eso, con el surf y el terror. En la segunda parte de Beetlejuice, pensaban llevar a este fantasma que exorciza a los vivos a Hawái a un hotel, pero finalmente la película se quedó en el limbo. Ha habido muchos otros creadores… John Carpenter también incluyó, en una de sus primeras películas, ‘Dark Star’, un surfista hippie en el espacio.

¿Cómo surgió la idea de hacer ‘Suelta tu sucio tentáculo de mi tabla’?
Yo organizaba en Cantabria unas jornadas del terror y del misterio, con charlas de escritores, cineastas del género… y una de las colaboraciones era con Surfcantabria. Yo ya conocía algunas películas del género. Todos habíamos visto en VHS la de ‘Los surfistas nazis deben morir’. Escribí un pequeño artículo periodístico de tres o cuatro folios, citando algunas películas de la época, pero vi que había tema y películas en sitios insospechados del mundo. Seguí viendo películas y guardando documentación, hasta que llegó un momento en que tenía 700 folios de Word, más fotos… y dije: “Esto es un subgénero que da para contar mil historias y para un libro”. Hay películas de surfterror en Estados Unidos, en Japón, Australia… En Australia, es normal porque la cultura surf es muy potente, pero, por ejemplo, en España, para lo pequeña que es, hay un montón de películas. ‘Kárate a muerte en Torremolinos’ es la gran película surfterroriana española. Es una película muy querida. Hace poco recibió un homenaje en el Cutrecón de Madrid. Lo de los surfistas católicos que se enfrentan a ninjas nazis gustó a la gente. Hace poco su director contaba que lo de surfistas católicos, que empezó como una broma, ha provocado que ahora mismo en California haya asociaciones de surfistas católicos con miles de miembros y que son muy potentes. Por cierto, Pedro Temboury escribe el prólogo del libro. Hace poco se ha estrenado ‘Solo’, que cuenta la historia de un surfista que se queda aislado herido y tiene que sobrevivir, basada en una historia real. Es una película muy buena, bastante digna. Luego ha habido coproducciones, haciéndolas en inglés para tratar de venderlas fuera como ‘360’ o ‘Tumbas abiertas’. Estas dos últimas, pese a haber en teoría más medios, fueron grandes fracasos.

 

 

A raíz de estos dos últimos ejemplos, resulta paradójico que películas sin muchas pretensiones ni presupuesto se conviertan en fenómenos virales universales, y por el contrario cuando el cine más oficial y serio se interesa por el deporte, invierte dinero, los resultados en taquilla sean tan flojos… Sin ir más lejos, ‘El gran miércoles’ fue un estrepitoso fracaso comercial… ‘Persiguiendo Mavericks’, ‘Soul surfer’ tampoco es que arrasaran en recaudación y pasaron por las salas sin pena ni gloria…
Es una temática que tampoco es para un público tan masivo. Son inversiones relativamente altas, pero tampoco son superproducciones. ‘El gran Miércoles’ fue un varapalo tremendo, también es una película muy profunda. Al final se ha convertido en una película de culto y eso es algo también positivo. No todo es la recaudación, aunque sí es verdad que en el cine manda mucho. Por cierto, la de ‘Soul surfer’ sí la incluyo por el ataque del tiburón, que está muy bien rodado, es muy realista y curiosamente  ocurrió la noche de Halloween.

Ya hemos hablado de unas cuantas… ¿Cómo fue la tarea de selección de las películas?
Intento citar todas, explicar por qué van incluidas y citar alguna anécdota. Hay algunas que aparecen que no son surfterror, pero tienen alguna relación tangencial. En la versión digital, he podido ampliar más y hay unos setenta títulos, que es una pasada. Hay que tener en cuenta que hoy en día se produce mucho cine con efectos digitales muy pobres, estrenado directamente en televisión.  Por ejemplo, ‘Sharktopus’, que fue el antecedente de toda la saga de ‘Sharknado’, está incluida porque tiene una pequeña escena de surfistas. Dentro de esa línea de trabajo es de las más decentes; luego ya sacaron el tiburón de dos cabezas, de tres cabezas, de cuatro cabezas. Creo que la última es de seis cabezas y también tiene algún surfista muriendo…

 

 

Parece que por uno u otro motivo surf y cine están íntimamente ligados. Una de las cosas que a algunos surfistas más miedo les da, que es la gran explosión del surf como fenómeno de masas, está ligada a una película ‘Gidget’ a finales de los cincuenta…
El surf moderno está vinculado al cine. Duke Kahanamoku, el padre del surf moderno, fue actor. Llegó a aparecer en cuatro o cinco películas. Una de ellas con Tod Browning, el director de ‘La parada de los monstruos’. Le daban papeles  como de estrella de deportes exóticos. La explosión del surf en California se debió en parte a la novela ‘Gidget’, que luego se llevó al cine e incluso hubo una serie de televisión.  Esto posteriormente generaría todo un subgénero en los años sesenta, las llamadas  películas de fiesta en la playa. Unas producciones que respondían a lo que consumían los adolescentes de la época que acudían a los autocines, fiestas en la playa y cine de terror de serie B, dos subgéneros que estaban abocados a juntarse. Fue en mitad de la década, en 1965, cuando surge esta unión: Surfterror. Curiosamente, coincide con la guerra de Vietnam, que iba a poner punto y final a esta América feliz que se reflejaba en las películas de fiesta en la playa. El surfterror también tiene esta lectura de que algo siniestro acecha a la cultura americana de la felicidad.

 

 

John Milius de alguna forma con ‘El Gran Miércoles’ y con su contribución al guión de ‘Apocalypse Now’, con la célebre escena del Coronel Kilgore, dignificó el surf en el cine entre tanta producción de ‘Muscle beach party’…
Era surfista, y además era amigo de Spielberg, de George Lucas. Decían que era el cineasta con más talento de su generación. Ha sido un gran creador de iconos. El coronel Kilgore (risas) es una de las estrellas del surfterror, un surfista obsesionado con el surf y que nos dejó frases inolvidables: “Me gusta el olor del napalm por la mañana”, “Charlie no hace surf”. También se le atribuye (a Milius), aunque de forma compartida, el monólogo en ‘Tiburón’ del cazador de tiburones que recuerda el hundimiento  del USS Indianapolis… “Alégrame el día” de Harry El sucio. Es un hombre que tiene una influencia  en la cultura popular tremenda, aunque cayó en desgracia en la industria. En ‘El gran Lebowski’, los hermanos Cohen le hacen un homenaje en el papel de John Goodman, ese hombre obsesionado con la Guerra de Vietnam. También menciono en el libro que fue el responsable de que en ‘Conan’ apareciese un surfista como Gerry López. Siempre solía introducir detalles relacionados con el surf, en sus películas, como en el guión de ‘Apocalypse Now’, que tiene también la curiosidad que se rodó en Filipinas y que gracias al rodaje de esta película se popularizó el surfing allí. Charlie’s Point, así se llama el spot de la célebre escena de la película, es un lugar de peregrinación.

 

 

En los textos promocionales del libro se habla directamente de cine Freak. ¿Son los freakies sus lectores potenciales y los espectadores de las películas que aparecen?
Hoy en día hay tantos freakies, que lo freaky ha dejado de ser freaky. Decir freaky equivale casi a decir cultura popular.  Por ejemplo, la saga ‘Sharknado’, una de las representantes actuales del surfterror, (risas) es hoy un éxito a nivel mundial. Una producción que empieza directamente en la tele y que acaba siendo trending topic y estrenándose en el cine. Es una saga de referencia que hace reír, es cine de bajo presupuesto, pero que ha acabado triunfando. También ha habido intentos más serios de dignificar el Surfterror, como ‘Infierno Azul’, que además está dirigida por un español (Jaume Collet-Serra), aunque se fuera a vivir a Estados Unidos con 18 años. Es una película que marca un poco el siglo XXI dentro del género, porque en los ochenta el protagonista hubiese sido un surfista cachas y se opta en el guión por que el protagonista sea una chica. Es un guión simple, que es una de las características del surfterror, no pueden tener carga de profundidad; en este caso, una mujer que se enfrenta al malo. Hay películas que escapan un poco de esa corriente de serie Z, de lo más cutre o lo más freak.  ‘Lilo & Stitch’ de Disney es un homenaje a la cultura surf hawaiana. Me parece una película preciosa que tiene todos los ingredientes del surfterror: es un monstruo que viene del espacio a destruir la tierra. Es una historia que tiene todos los ingredientes de las películas de surf y de la Serie B de monstruos. Tiene también su propia historia surfterroriana, porque en el guión original los protagonistas secuestran un avión comercial de pasajeros, que acaban estrellando con un edificio, luego ocurre el 11S, y a última hora los dibujantes tuvieron que rehacer la película para cambiar esas escenas. Introduzco en el libro todo este tipo de anécdotas llamativas que espero que gusten (risas) tanto a los freakies como a los no freakies.

Si tuvieses que hacer tu particular podio de películas de surfterror…
(Carcajada) ¿De malas o de buenas? A la gente que le gusta este subgénero lo malo pasa a ser bueno. La de ‘Lilo & Stitch’, como ya he dicho, me parece preciosa. No da miedo, pero es un homenaje doble a ese cine de terror y a la cultura surf hawaiana. ‘Infierno azul’ también debería figurar, es una película con más medios. Y el podio habría que completarlo con la película fundacional, ‘The Beach Girls and the Monster’, que es una película muy graciosa,  voy a hacer de spoiler, pero es como los episodios de Scooby-Doo, donde el monstruo es tan cutre, porque es un hombre disfrazado. Es una película que tiene sus imágenes de surf, aparecen surfistas profesionales de la época… Tiene su encanto. Jon Hall, su director, tiene una historia detrás increíble, criado en Tahití, una vida llena de aventuras…

 

 

Después de hablar contigo, y pese a saber que eres un fan del género, ¿no crees que si alguien debe quitar el tentáculo de encima de alguien es todo este tipo de cine del surf? Porque… ¡Madre mía, qué producciones!
Es un poco volver a lo del principio. El surf se utiliza en este tipo de producciones por el contraste que da de lo luminoso a lo oscuro del terror. Películas de ficción de surf que no sean de surfterror también hay, pero en menor número. Veinte, treinta… Pero ¡ojo! No todos los deportes tienen tantas películas, salvo el béisbol o el fútbol americano… De todas formas que el surf aparezca en estas producciones… ¿Es malo? Al final una de las características del surfterror es que el surf aparece como elemento tangencial a la historia, se mete una tabla por ahí… Por ejemplo, en ‘Megalodón’, el protagonista Jason Statham, cuando le van a buscar, aparece una tabla azul en su puerta dando a entender que es surfista; luego, en el montaje final, las escenas de surf y surfistas desaparecieron, pero siempre es una manera de describir al personaje surfista como un hombre de mar.

¿Crees que volveremos a ver una  película de surf tan mítica y de culto como El gran miércoles?
Es difícil aunque interese mucho el mundo del surf. De surfterror vamos a ver muchas. De hecho la última de Jurassic Park, ‘El Reino caído’, incluyó en el tráiler una escena de un dinosaurio atacando a un surfista y la comunidad surfista del mundo dio miles de retuits, y luego son tres segundos de película. En ‘Megalodón’, en el tráiler, sale algún surfista. En el metraje final se quitaron las escenas. Películas tan buenas como ‘El gran miércoles’ lo veo muy complicado. Hubo algún intento como ‘En las manos de Dios’, una película de olas grandes. Fue un batacazo, el director fue uno de los productores de ‘Nueve semanas y media’, ‘Orquídea salvaje’… El año pasado se estrenó un documental sobre Andy Irons, tal vez haciendo una película basada en la vida de algún surfista, crear algún personaje de ficción que pueda dar lugar a una gran película… Tal vez por ahí pueda venir otra película de culto.

 

 

 

 

 

 

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