Signature x Kristijan Stramic

5 julio 2015

 

Nada permanece intacto, todo cambia y está conectado: la historia, la ciudad, el rider. Solo con que la ciudad deje una marca en el rider, éste dejará una marca en la ciudad, aunque el intercambio dure menos de segundo.

El rastro húmedo de las ruedas en el pavimento después de haber cruzado un charco, el sonido del patín chocando contra el granito, el eco que deja en los callejones mientras su sombra se camufla entre los edificios. Su reflejo en el río, que le sigue a través de sus márgenes, donde las hojas bailotean en la acera tras haber sido atravesadas… aunque, tras su estela, todo queda inmóvil, en paz, como si nada hubiese pasado y habiendo cambiado plenamente al mismo tiempo.

Incluso si crees que para ti ese chico ha pasado desapercibido, en tu boca ya saboreas su libertad persistente.

Como una firma, un rider deja así su marca. En las calles y en la memoria de la gente. Una firma de libertad.

 

 

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