Pylar “Pyedra”

24 December 2016 Texto: Pedro Rodriguez Ruiz. Fotografía: Archivo.

Pyedra” parece un objeto distante. Una mancha negra en el horizonte rodeada por una luz cobriza que no aparece. Vientos que avanzan nubes lentamente. Percusiones violentas. Murmullos. Pero “Pyedra” no es distante. Está detrás de tus ojos. Ha ido creciendo enquistada en el cerebro. Detiene la respiración. Hipnotiza. Te hace denso y pesado y eres al final tú mismo el que cae en los ecos del horizonte. Te hundes en una negrura primitiva. Fosilizado en la oscuridad.
Y es que detrás de Pylar hay ya unos buenos perros viejos. Con cicatrices y los colmillos más peligrosos del mundo, los que han aguantado peleas y no se han perdido tras las fuertes mordidas. Esta gente saben lo que quieren y lo que hacen. Quiere deshacerse de su piel y su cara humana. Pylar es un proyecto que ahonda en lo primitivo. En lo vestigial. Si en trabajos anteriores nos podían parecer que estaban componiendo su propio juego del “Rey de Amarillo” o el “Necronomicón”, buscando y rescribiendo símbolos arcanos y sonoros de nuestro paisaje tribal más cercano (fenicio, tartésico, ibero), pienso ahora que con “Pyedra” tenemos que hundirnos más, abandonar la propia idea de escritura, y ahondar en el sonido de las cavernas donde no llega luz alguna.
Pyedra” tiene toda la impresión, simbólica y literal, de ser la base y el núcleo angular de Pylar. Como una raíz de granito sobre la que se yergue un tótem. Es un trabajo profundamente oscuro, de una melancolía brumosa a veces, densa como un dolor que ya no tiene nada de humano. Negro como si se imaginara a si misma dentro de la roca.
Palabras como “doom” o “free jazz” parecen inútiles en un disco de este calibre.
Esta obra esta llamada a ser un disco fundamental y profético en la música oscura y pagana. Y permanecerá. (10)

 

 

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