Moloken “All is Left to See”

20 December 2015 Texto: Jacinto Castillo. Fotografía: Archivo.

Un laberinto vertical hacia el corazón de la oscuridad, la disección de un viaje que nos lleva de la experiencia traumática al abismo más resbaladizo del “yo”. Así es el último trabajo que nos presenta Moloken, “All is Left to See”, primera parte además de una trilogía conceptual sobre lo que en sueco definen como mörkrets kärna: el núcleo, la parte central de la oscuridad. Nos habla de la desesperación, del desmoronamiento de la persona en actos de agresividad, depresión y paranoia. Y sin embargo, ese “todo está por ver” que reza el nombre del disco se deja notar con relevancia a lo largo del trabajo. Entre gritos de agonía, walls of sound y guitarras a veces tan enfermizas como progresivas conseguimos atisbar momentos de promesas e intriga.
Y es que todo el trabajo gira alrededor de una suerte de mantras, tanto en lo lírico como en lo musical, que van sentando unas bases muy sólidas en la mayoría de temas, a los que van uniéndose texturas y líneas al más puro estilo de Isis (la banda), y sin embargo consiguen sorprender con algunos puentes, cadencias o cortes instrumentales que, si bien pueden no ser especialmente interesantes de por sí, consiguen darle una consistencia narrativa al álbum.
Lo abre Subliminal Hymns, un derechazo de post-metal desde la primera nota acompañado de unos samplers y un bajo que realzan su pesadez y profundidad hasta culminar en una línea de bajo que a mí es de lo que más me ha interesado, recordando un poco a algunas líneas del “Bergtatt” de Ulver. El clúster de voces que despliegan Nicklas, Patrik y Kristoffer crean una atmósfera asfixiante, como un coro de condenados con delirios proféticos.
Otra de las cosas que llaman la atención de este nuevo trabajo es la corta duración que tienen la mayoría de temas, ofreciendo una perspectiva más narrativa y completa, como de una historia más que de canciones aisladas de temática similar, a veces constando apenas de un riff mántrico que va transformándose, creciendo o hundiéndose, como en All is Left to See, donde ese coro inmundo se transforma en unas voces que giran a nuestro alrededor hasta hacernos cuestionar nuestra propia cordura: “Are you even aware/of the world outside your head?”.
Le sigue I can’t Hear you, una intro a una canción más corta que la propia intro, o quizás una pre-intro de la intro de, ya sí, la canción. Como he dicho antes, algunos de estos puentes no tienen mucho interés, siendo básicamente una melodía que recuerda un poco al heavy tradicional, pero que sin embargo conduce a Burst, un mini corte que arrasa con un blast beat acompañado con guitarras a medio tiempo que acaban sonando a una especie de Deathspell Omega puesto a mitad de tiempo. Casi duele que dure tan poco.
Y, ya sí, Seventh Circle o I Dig Deeper, nos devuelven a terrenos más explorados, aunque por ello quizás un poco menos interesantes. Aquí vemos un lado más doom y melódico, a pesar de la producción, tirando del ya familiar para muchos wall of sound, adornados con ese influjo progresivo que Moloken maneja con tanta eficiencia. Wreckage, sin embargo, con ese sonido a cajita de música despierta una cierta sensación de intriga, de puerta abierta a algo que choca con el nihilismo que emana en general del disco, y que funciona bastante bien para construir el hilo narrativo entre los cortes. El epílogo sorprende de igual forma, incorporando una sección de cuerda que queda anegada al poco de nacer por unos temblores drónicos que no presagian nada bueno.
En definitiva, un disco interesante, muy sólido y completo, en el que quizás se echa en falta el desarrollo de partes con mucho potencial (Burst sería mi principal ejemplo). Irónicamente, los dos cortes más extensos son los que al final resultan menos innovadores y sorprendentes. El único tirón de orejas, por mi parte, se lo lleva el redactor de la nota de prensa en inglés, que asegura el rechazo de la banda a limitarse a ningún tipo de “fascismo musical” en una “[escena de música metal] por otra parte manida y obsoleta”. Señores de Creative Eclipse: probablemente seamos testigos de una de las épocas en las que la música underground, metal o como quieran ustedes referirse a ella, está más abierta a públicos e influencias externas, se mezcla con todo y se ofrece sin complejos. Con gente como Sólstafir, Chelsea Wolfe, Deafheaven u Old Man Gloom haciendo lo que hacen y petándolo como lo petan, me parece poco honesto resucitar esta vieja lucha de lo moderno contra lo trve para reivindicar a ningún grupo. Eso sí que está obsoleto. (7’5)

Temple of Torturous

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