METALLICA, UNA LEYENDA QUE SIGUE VIBRANDO

5 May 2019 Texto: Mario Sos. Fotografía: Xavi Torrent.

Mucho ha llovido desde aquel 22 de septiembre de 1996 en el estadio de la Peineta de Madrid en el cual, el que aquí firma presenciaba el primer directo del cuarteto californiano. Si hace mas de 20 años Metallica me sorprendían con su nueva imagen de pelos cortos, en esta noche primaveral, más bien fresca, me han asombrado aún más con su buena forma física y energía, tras 38 años de carrera musical, sin dejar de apreciar en sus veteranos rostros el paso de los años, lo cual les hace aún más auténticos.
Ya se podía predecir que el espectáculo sería épico al poder escuchar a más de 60.000 personas venidas de todos los rincones de España corear, un publico unido por una causa común y en bloque dispuestos a ser aplastados por una apisonadora.
Metallica abrió su espectáculo como de costumbre tras proyectarse en las pantallas El bueno, el feo y el malo junto al The Ecstasy of Gold de Ennio Morricone, y los primeros acordes de Hardwired vaticinaban que iba a ser una gran noche.
Uno detrás de otro fueron saliendo al escenario los cuatro cincuentones estilizados, Hammett, Trujillo, Hetfield que apareció con un ojo enrojecido por la picadura de una abeja en Portugal y por ultimo Lars que empezó a marcar su ritmo soltando obuses salvajes y multiplicando los decibelios que alcanzaban de lleno en nuestras sienes. Tras ella, siguieron The memory remains, Disposable Heroes y The God that failed, que dieron paso a la primera canción “lenta” de la noche: The Unforgiven.
Los fans más old school estaban de enhorabuena ya que Metallica les sorprendía con temas inéditos en directo como The God that failed, No Leaf Clover o St Anger mezclados con la apoteosis de Sad but true con un Hetfield de rodillas, One o Master of Puppets y su brillante juego de laseres.
A mitad del concierto, siendo uno de los momentos más comentados de la noche, se marcaban una, a mi parecer, patética versión de los Nikis -Los Ramones de Algete-, con un tema que casi nadie se sabia y dejaba estupefacto al publico congregado que pensaba que era breve una coña que se alarga más de la cuenta.
Tras la sorpresa, el espectáculo volvió a su tónica anterior con  un solo de Trujillo y encadenando temas míticos como For Whom the bell
tolls, Nothing else Matters y Enter Sandman como cierre a más de 2 horas de concierto y por todo  lo alto entre fuegos artificiales y cánticos
del público entregado. La banda se despidió dando las gracias y prometiendo volver pronto a visitar a la gran Metallica Family en España.
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