La poética del jamón

1 September 2018 Texto: Redacción. Fotografía: Archivo.

El mundo está lleno de sabores y aromas. Hoy en día, la mente viaja primero a través del gusto. El paladar nos transporta por texturas de tierras llenas de esencia: el ganado ibérico pastando en el rojizo atardecer de una dehesa. El rocío del campo sobre las bellotas y las hierbas silvestres. El sabor se empapa de la calidad y el amor de sus paisajes. Una obra de arte singular que combina la tradición con la belleza de un producto genuino: el jamón de bellota.

El jamón de bellota es un manjar inconfundible. Su elaboración es cuidada en todos los detalles. El ganado, la crianza, la curación… La excelencia de su producto nace de la atención y el detalle.

Así lo saben en Cinco Jotas, maestros del jabugo desde 1879, guardianes de un tesoro ibérico. Una herencia de artesanos del mejor sabor.

Y es que otros jamones y productos no empiezan este camino. La exquisitez de un jamón de bellota se prepara desde el primer segundo. Mimando el detalle. Esa es la ambición de un maestro para la elaboración de un producto estrella. El fruto de crear un jamón de gran reserva, como el Jamón Joselito, una marca hecha con su propia Leyenda.

 

 

El jamón de bellota es la naturaleza de la tierra ibérica destillada en un sabor único. Todas sus texturas son esencias de la vida virgen de nuestro aire y campo. Una pasión de todas las generaciones.

Una tradición gastronómica es el máximo exponente de una cultura. Los tiempos cambian, pero el deleite del gusto es su placer más preciado. El sabor de un buen jamón es un recuerdo cariñoso guardado en nuestra memoria. Los niños pequeños lo descubren con fascinación mientras sus padres sonríen viendo sus caras. El jamón se pone en la mesa de una casa con orgullo. Se come en compañía entre viejas y nuevas amistades. Las gentes hablan de sus vidas y de lo bueno que está el jamón. Es un producto que completa el detalle de su sabor en el paladar. Un buen jamón como el de bellota no necesita más acompañamiento que su degustación. Como bien saben en Andreu, un producto de alta calidad tiene un corte cuidado que muestra los detalles de su elaboración. El brillo suave de su jugo en toda su textura. La carnosidad delicada de su cuerpo llevada a los labios. El regusto embriagando la lengua. Un placer entre los dedos. Una comida de puro tacto. Una pasión. Un sabor hecho de puro beso.

 

 

 

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