King Gizzard & The Lizard Wizard “Flying Microtonal Banana”

4 May 2017 Texto: Eddie Malo. Fotografía: Archivo.

La formación australiana no ha dejado de fabricar desde 2011, bombas de rock psicodélico, cargadas de surf rock setentero, garaje de lo más sucio y sonidos del desierto con vientos áridos, que han hecho explotar las mentes de aquellos que les han seguido desde el principio de su carrera.
En 2017 pretenden ofrecernos nada más y nada menos que cinco de esos artefactos a punto de explotar. El primero este “Flying Microtonal Banana” que nos llegó como avanzadilla, donde nos regalan otra excelente armería cargada de los ritmos más psicotrópicos y locos, dispuesta a hacer volar por los aires cualquier mente dispuesta a adentrarse en el fabuloso mundo de estos lagartos magos.
A priori lo que nos encontramos en este noveno álbum de la banda es algo un poco más hipnotico y con influencias del Oriente Medio de lo que estábamos a escucharlos en obras anteriores. Aunque abriendo el disco se atreven con un castillo de fuegos artificiales llamado “Rattlesnake”, que en apenas trascurridos unos segundos del tema ya estás de subidón y queriendo más de ese elixir que emanan los acordes machacones y repetitivos. El resto del “viaje” se complementa como manda la tradición psicodélica con imaginería surrealista, ritmos sacados de contrabando de los sonidos provenientes de África y Asia, referencias a sustancias prohibidas y demás tópicos de la psicodelia.
Cabe destacar algunas de estas piezas de artillería como “Melting”, donde las percusiones del afro beat más setentero se entremezclan con guitarras humeantes mientras nos cuentan como nuestro mundo se derrite debido a la polución. “Open Water” es otras de esos artefactos a punto de estallar, con unas baterías de vértigo y unos vientos que rezuman sonidos de la India contando una historia marítima.
Temas como “Sleep Drifter” o “Anoxia” juegan con las melodías más clásicas del rock acido de los 70 y “Billabong Valley” podría ser perfecta para la banda Sonora de “Las Colinas tienen Ojos” del malogrado genio Wes Craven. El cierre con el tema que da título al álbum es el más corto en duración y nos trasporta al rio Ganges mientras nuestra barcaza se pierde en el horizonte.
En definitiva un gran disco si eres amante de estos sonidos y aunque no sea su mejor obra nos hace esperar con ansias los otros cuatro discos que supuestamente caerán durante este año. Larga vida al rey y sus lagartos. (7,5)

 

 

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