KALAKA TOYS

9 June 2018 Texto: Redacción. Fotografía: Archivo.

Detrás de Kalaka está Matías Paluch, de Buenos Aires. Pero bajo la máscara de Matías están los toys… y una cultura rebelde y frenética.

Matías crece en los años 80, “entre skatepunk y cartoons” nos suelta bien claro, para que nadie se confunda. En medio de esos dos pilares hay mucha calle pateada, locales nocturnos llenos de pogo, alcohol y sudor. Y el cartoon, el buen cartoon es como el LSD catódico para los niños. Ahí tenemos explosiones dentro de la propia cabeza, ojos desorbitados, accidentes llenos de humor y mucho ACME. Es una combinación cultural perfecta para un toymaker x que se intercala entre dibujos e intervenciones callejeras.

Su método de trabajo empieza con el boceto de un personaje, “si está a mi nivel lo esculpo, si no busco alguien correcto”, dice. Cuando la figura ya es un prototipo, saca copias en resina y las pinta (normalmente) con aerosol.Matías trabaja su marca hasta el producto final: el packaging. Su intención es alejar el trabajo de la sensación de lo artesanal y jugar dentro de la estética y el diseño del toy al estilo industrial… hacerlo explosivo.

Actualmente Kalaka está metida en varios proyectos:

  • en Collab con Tom Neely (@iwilldestroytom), figuras estilo motu sobre los cariñosos amigos Henry & Glenn (Nota del redactor: joder, primicia: ya estoy esperando ver estas joyas).
  • Una 2 wave del Twin Pack de Bartor y Beastmuntz con @crime0341.
  • Meterse en un universo de personajes tipo Motu y mashapeados… ¡sobre la vieja escuela del hardcore punk!

 

 

A Matías la inspiración le llega en su encarnación más pura: ideas que te vienen. Vive rodeado de toys y nos confiesa que tiene un problema serio de adicción con esto. A veces los ve y piensa “en el toy que no fue” o “el que nunca existió pero siempre quiso tener”. También nos cuenta que se inspira en trabajos anteriores y cómo superarlos. O toda su experiencia, como nos cuenta que vivió un año en Los Angeles, recorriendo sin parar todas las galerías como La luz de Jesus y etc, etc.

Matías es un trabajador de los que no paran. Sus experiencias más duras están en ir de aquí para ya, a convenciones y shows con las maletas llenas de piezas moviéndose desde “el fucking tercer mundo”. La frustración que nos comenta es palpable. Es muy duro -nos explica- trabajar sin parar durante meses, armándose, preparando un buen show para luego estar colgado entre aeropuertos.

Sobre sus propios mitos, dice que suena “muy trillado” pero obviamente este tío sabe de lo bueno, y nos cuenta que son Skeletor y el Scare Glow. También está fascinado desde niño por el jawa de Kenner, “es pornográfico el corte entre las piernas de su túnica”, nos confiesa.

 

 

Sobre la B.S.O. habitual en Kalaka, Matías nos dice que escucha a menudo a Lori Meyers, Nofx y Ramones. “No soy un explorador de bandas nuevas, me basta con las que tengo”.

Su talento secreto es… y seguirá siendo secreto, nos dice con una buena carcajada. Pero nos aconseja no intoxicarse tanto por internet y sus redes de información.

Para desconectar… intenta dormir, pero en la noche sobre su almohada, nos susurra: “mi cabeza no para de hablarme”.

¡Un buen brindis de cerveza por los toys de Kalaka!

 

 

 

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