Miguel Ángel Oeste (Bobby Logan)

15 May 2012 Texto: Francisco Daniel Medina. Fotografía: Archivo.

Quedo con Miguel Ángel Oeste en La Cala del Moral. Conduzco con mi coche hasta el lugar, y atravieso la zona en la que los personajes de su primera novela viven sus aventuras y desventuras. Cuando paso a la altura de El Chanquete casi puedo verles sentados en la arena aguardando a que lleguen las olas bajo la batuta del viento de poniente. Charlamos durante más de dos horas al tiempo que una grabadora registra nuestra conversación. Allí estamos, dos tipos de Málaga, que hasta ese momento no se conocían de nada, pero que comparten muchas más aficiones e inquietudes de las que jamás hubiesen llegado a imaginar, y a los que un libro pequeño en densidad pero vasto en emociones ha conseguido conectar. Los que se sumerjan en Bobby Logan encontrarán fines de semana interminables en los que el alcohol, la música y el sexo, sirven de anestesia contra las miserias de un día a día anodino y lleno de sinsabores. El surf es otra válvula de escape; también hay momentos divertidos, ternura y misterio; en resumidas cuentas, todo lo que se puede esperar de una magnífica y prometedora primera novela. Conclusión a la que llego: en Málaga no habrá buenas olas pero, al parecer, sí que abundan los buenos escritores y Miguel Ángel Oeste es buena prueba de ello.

¿Cuánto hay de autobiográfico en la novela?
Aunque pienses que bromeo, yo mismo me pregunto qué hay de autobiográfico en la novela y qué hay de ficción, porque realmente no lo sé. Es cierto que hay retazos autobiográficos, pero están muy camuflados, muy deformados. Yo mismo no sabría decirte qué tiene más peso: si la ficción o la realidad. Por ejemplo, los apodos son reales, yo les pedí permiso a mis amigos para usarlos y unos me lo dieron y otros no. Luego hay algún personaje concreto que está sacado de la realidad, mientras que casi todo lo demás es inventado. Por ejemplo, yo he ido a Bobby Logan pero todo lo que les pasa en la discoteca a los personajes del libro no tiene nada que ver con las anécdotas que me ocurrieron a mí. Más bien, he tratado de retratar un ambiente o una atmósfera.

El libro está presidido todo el tiempo por una atmósfera de nostalgia, de juventud perdida. Da la sensación de que los personajes se han quedado anclados en un pasado que no volverá.
Creo que lo que predomina en los personajes es una necesidad de superar el pasado. Es cierto que puede haber una especie de mitificación de esos veranos por parte del narrador; es cierto que hay melancolía y hay nostalgia pero no son complacientes porque, si te das cuenta, casi todo lo que les pasó siempre fue bastante crudo y descarnado. Quizá por ese motivo es por lo que no elijo una voz narradora clara, o un narrador omnisciente. Elijo a un narrador que es uno de ellos pero habla en primera persona del plural y tercera persona, desde la distancia, creando siempre como una especie de barrera o barricada entre él y las vivencias que narra.

El ambiente decadente del libro, de chicos de barrio, perdedores, outsiders, con un marcado toque social, junto con el hecho de que esté ambientado en Málaga, el uso de apodos, la nostalgia, me ha llevado a pensar en una especie de estilo o sello de identidad local abanderado por autores como Antonio Soler, Pablo Aranda o José Antonio Garriga Vela. Al leer tu libro, he pensado en novelas como La otra Ciudad o El camino de los Ingleses.
En este aspecto te voy a dar mi opinión con sinceridad; además, de este asunto hablaba recientemente con Pablo Aranda. Yo he leído a todos los autores que mencionas pero, por ponerte un ejemplo, el libro está escrito antes de haber leído a Pablo Aranda o antes de haber leído El camino de los Ingleses de Antonio Soler ya que, aunque Bobby Logan se haya editado ahora, llevaba guardado en el cajón años. Está claro que uno absorbe algo de todos los libros que lee y de todas las películas que ve y de toda la música que oye; por tanto, algo de verdad habrá en lo que afirmas. Pero, al mismo tiempo, yo creo que entre estos autores hay grandes diferencias. Formalmente, las voces de todos ellos son muy distintas, y me gustaría pensar, aunque pueda sonar un poco pretencioso, que la mía también lo es o al menos aspira a serlo algún día. Pero es cierto que hay algunas claves que están presentes en todos ellos y que tú has apuntado acertadamente.

El mar juega un papel fundamental en la novela, aparece como una especie de metáfora de derrota o de sueños incumplidos. Los chicos esperan olas de un mar que casi siempre está sereno. Podríamos decir que se aferran a un imposible. Primero nunca llegan las olas y luego nunca llega una vida mejor.
Uno siempre intenta valerse de elementos o imágenes que le sirvan para proyectar el clima o la sensación que desea transmitir. Y podemos decir que yo uso el mar mediterráneo en ese sentido. Los personajes del libro son unos chavales que, a través del surf, intentan escapar de un día a día bastante monótono, bastante aburrido y gris. Ellos se pasan el día en la playa sin hacer nada, generalmente huyendo de hogares desestructurados en los que hay muchos problemas. El mar sin olas sería como una especie de premonición del destino que les espera en el sentido de que ellos se aferran a un imposible. En Málaga la práctica del surf solamente puede ser esporádica y ellos se pasan la mayor parte del día desilusionados: se levantan cada mañana esperando que llegue una gran ola que nunca llegará. Luego hablan todo el rato de esa especie de spot soñado que es Pelotas Tristes al que algún día quieren escapar, y también aparece la discoteca Bobby Logan como una especie de paraíso en el que, al menos durante horas, pueden emborracharse y evadirse de la realidad. Es como si todo el tiempo estuviesen tratando de encontrar algo que les ayude a desconectar del crudo día a día. Pero ese algo a lo que se aferran siempre es etéreo, un poco onírico e irreal.

En la primera parte, titulas cada capítulo con una canción mítica de los ochenta. ¿Qué papel desempeñaría la banda sonora en la novela?
En la primera parte he tratado de presentar a todos los personajes lo cual ha podido resultar un poco caótico. Pero era algo premeditado. El primer episodio es una noche de fiesta pero intenta, a través de fragmentos, recopilar todas las noches que vivieron en aquella mítica discoteca, ya que en todas las noches se da esa transición donde uno empieza pletórico, como en lo alto de la cresta, y luego se va produciendo un declive progresivo, una decadencia, un ocaso, y se ve cómo la fiesta se va agotando, hasta que llega inevitablemente el fin. Hay una idea que también está latente en los personajes del libro, y es la idea de que toda esa etapa acabará algún día y que llegará un momento en que todo lo que están viviendo ahora será un recuerdo: terminarán los “saturday nights”, como suele recalcar uno de los personajes. Hablando de la música, son canciones que ayudan a situar la época, pero si te fijas a los personajes la música no les importa, les importa el surf. Las referencias musicales ayudan a configurar un contexto y a situar cronológicamente la novela. De todos modos, es inevitable el uso de referencias. Cada capítulo juega con una especie género, que podríamos decir que se trata de un género popular. A mí por ejemplo me interesa mucho mezclar lo que podríamos llamar alta y baja cultura porque bebo de ambas. Me interesan Kafka y Shakespeare pero al mismo tiempo me encanta el mundo del cómic (Grand Morrison, Frank Miller).

Bobby Logan aparece como un lugar mítico, como una burbuja en la que los personajes estaban protegidos de la realidad circundante. Pero al mismo tiempo se intuye que, tarde o temprano, los personajes terminarían despertando del sueño. Sitúas la novela en un espacio geográfico con unos límites muy concretos. ¿Se trató también de un recurso premeditado?
Cuando se es joven uno vive en microuniversos, el mundo suele ser limitado o circunscribirse a un espacio geográfico con unas fronteras muy concretas. Por ejemplo, yo sitúo esta historia en el espacio que yo mejor conozco. Cuando yo era joven y tenía la edad de los personajes, el mundo iba como mucho desde El Chanquete hasta el Balneario. Ese era el mundo, todo un planeta, y no necesitábamos ir más allá. Ahí estaba todo, el instituto, nuestras casas, lo sitios de marcha y nos movíamos a pie o en la moto o a lo sumo en autobús. No necesitábamos más medios de transporte. Era un mundo más hermético. Los personajes viven al margen de lo que pasa en el resto de la ciudad y, mucho más aún, al margen de lo que pasa en el resto del mundo a nivel global. Ten en cuenta que entonces no había internet ni nada por el estilo. Todo era mucho más concreto o tangible. En ese sentido, sí es cierto que vivían en una especie de burbuja que les aislaba de la realidad o del resto del mundo. Ellos viven en el presente más inmediato y el futuro ni tan siquiera entra en sus planes. Es como si de alguna manera fuesen conscientes de que no hay futuro más allá de ese fin de semana en el que se encuentran inmersos.

Bandas, peleas, ajustes de cuentas, accidentes de moto mortales, accidentes dentro del agua, prostitución, vagabundos, esquizofrénicos. Leyendo el libro, no he podido evitar tener la impresión de que todo esto aparecía exagerado. O el problema quizá sea que todas estas desgracias aparecen concentradas en un breve espacio de tiempo.
Pues te garantizo que si hubiese contado la realidad habría sido mucho peor aún; eso ya habría sido increíble. Por tanto, no sólo no he exagerado sino que hasta me atrevería a decir que he suprimido cosas. La realidad supera muchas veces a la ficción hasta el punto de que, repito, hay cosas que he tenido que matizar o alterar porque entonces sí que habría pensado el lector que la historia era inverosímil. Quizá el efecto sea el que tú adelantabas en tu pregunta, que todo esto aparece concentrado en una novela relativamente corta y entonces el efecto es el de que todo es más sórdido o aumentado. Se trata de una selección de momentos en los que pasa algo. Nuestro día a día suele ser muy aburrido. Por tanto, si te pones a escribir tu vida de manera literal, salvo en muy contadas excepciones, el resultado sería aburrido e infumable. Entonces en la vida de cualquiera hay momentos extraordinarios, muy concretos, en los que sucede algo digno de ser inmortalizado o de interés general. Lo que yo cuento en el libro son esos momentos que determinan la existencia de los personajes.

En Bobby Logan también se toca, aunque de manera muy tangencial, el tema del contrabando de hachís, que opino que es un tema también muy paradigmático de nuestra costa malagueña por nuestra proximidad con África. Todos hemos oído historias relacionadas con esto. ¿Cómo ves este tipo de problemas ahora?
Pues bien, yo he incluido esos pasajes en el libro porque, como bien comentas, es algo que siempre ha pasado y casi todos hemos conocido a alguien que, de manera más o menos directa, tenía contacto con ese mundo. Paradójicamente, creo que ahora las cosas no están mucho mejor. No vivimos un momento muy bueno y en época de crisis son más los que recurren a cualquier tipo de estrategia con tal de ganarse la vida. No digo que sea el camino correcto pero es innegable que pasa y pasa más cerca de nosotros de lo que podamos imaginar. Volviendo al tema de que cualquier tiempo pasado fue mejor, y estando de acuerdo en que hay mucho de tópico en dicha frase, también es cierto que en no pocos casos el pasado fue realmente mejor que los tiempos actuales. Por ponerte un ejemplo, los años en que transcurre mi novela, creo que eran más sosegados, era una época en la que se vivía de un modo más relajado. Ahora vivimos una sensación muy tensa, de mucho agobio, de excesiva velocidad y fugacidad en casi todo. Incluso la juventud ha empeorado en muchos aspectos más que mejorar y no lo tiene más fácil que antes.

A pesar de que el libro tiene una estructura original y, como comentabas antes, tratas de cultivar diferentes géneros a lo largo de los diferentes capítulos, quizá donde el salto formal y temático sea más pronunciado es en el capítulo final que adquiere el tono de una especie de thriller policíaco con trasfondo científico. ¿No pensaste que podía jugar en contra de la unidad y coherencia de la novela?
Es curioso que éste era un capítulo que hasta el último momento yo no estaba seguro de si debía incluirlo o no. Juan Bonilla le mandó el libro a Martínez de Pisón y éste concluyó que, quitando el primer capítulo donde pasaban demasiadas cosas como también apunté yo antes, según él, el libro iba de menos a más hasta llegar a los dos últimos capítulos que eran los que a él más le gustaban. Juan Bonilla también me dio su opinión que era favorable a mantener el capítulo. Entonces, y teniendo en cuenta que hablamos de dos grandes escritores, mis dudas se disiparon y ahora me alegro de haberles hecho caso a ambos. Por otra parte, cada capítulo juega con una especie de género cinematográfico y, en este último capítulo en concreto, juego un poco con la Serie B, con el tema de los cómics, con el tema de la ciencia ficción y si me apuras con la novela negra.

¿En qué proyectos literarios o de otra naturaleza andas metido últimamente?
Ahora sobre todo escribo textos que responden a encargos puntuales pero no estoy metido de lleno en la escritura de mi nuevo libro. Llevo un tiempo documentándome para una nueva novela, tengo bastante escrito pero necesito ponerme en serio para completarla y corregirla. Esta novela de la que te hablo va sobre la figura de Nick Drake. Es un libro denso, más reflexivo, que requiere como he dicho antes documentarme, pero al mismo tiempo, como con respecto a la vida de Nick hay tantas lagunas, el libro me permite especular y llenar yo esas lagunas de manera creíble. Por tanto el libro sería como una especie de falsa biografía, o más bien podemos decir que, la vida de Nick Drake, llena de claroscuros, serviría como eje para vertebrar la historia del resto de los personajes que estuvieron relacionados con él pero que son personajes inventados por mí.

El surf aparece como trasfondo de la novela, pero adquiere un protagonismo muy importante. Además se nota que el libro está escrito por alguien que controla el tema. Casi podríamos hablar, lo mismo que cuando hablamos de El gran Miércoles como una película de surf al margen de que las imágenes de surf sean esporádicas, de una novela de surf. ¿Estarías de acuerdo con esta etiqueta? Entre los lectores de Staf, son muchos los amantes de esta cultura y deporte así que podría interesarles el libro también por este aspecto.
Yo de joven surfeaba y he tenido amigos que practicaban surf a un nivel importante y que competían. Por tanto, y como tú has notado, hablo del tema con cierto conocimiento de causa. Entiendo perfectamente que haya gente que se pueda interesar por el libro porque habla de surf. Veo que es otro acercamiento posible. Incluso gente a la que no le guste habitualmente este tipo de novelas, puede interesarle leerla porque gira en torno a un deporte o a un estilo de vida que sí les resulta atractivo o con el que se sienten identificados. La película ‘El gran miércoles’ que, por ejemplo tú mencionas en tu pregunta, está expresamente referenciada en el libro. Esa película es un icono para casi todos los de mi generación.

Háblame de los agradecimientos que incluyes al final del libro.
Pues, paradójicamente, suele decirse que en España somos muy envidiosos o muy poco dados a reconocer la ayuda de los demás. Pues bien, yo quería mostrar precisamente todo lo contrario, que un libro, aunque lo firme una persona concreta, se termina materializando gracias a la colaboración más o menos directa de otras muchas personas, ya sea en forma de consejos o de apoyo moral o de ayuda en la tarea de documentación. En la cultura anglosajona, por ejemplo, es muy frecuente que los libros incluyan este listado de agradecimientos final y yo quería un poco hacerme eco de eso y agradecer a todos los que me han ayudado a la repercusión mayor o menor que pudiese tener el libro.

¿Cómo ves el panorama editorial actual? ¿Lo tienen los autores jóvenes fácil a la hora de publicar?
Por una parte, hay muchas editoriales nuevas, editoriales pequeñas que se afanan en publicar buenos títulos, también están las nuevas tecnologías que permiten acercar los textos al lector a través de nuevas vías que se salten incluso los intermediarios tradicionales; pero, al mismo tiempo, cada vez es más difícil publicar. Casi todas las editoriales cuelgan el cartel de no se aceptan manuscritos que no hayan sido solicitados previamente, y hay muchos escritores con lo cual la competencia es bestial, y lo verdaderamente difícil es conseguir que un libro tenga visibilidad y cierta permanencia entre tanto título nuevo. De todos modos, yo animo a todo aquel que escriba a que siga haciéndolo y que no se rinda aunque tenga que llamar a millones de puertas. Yo mismo soy un ejemplo de que, aunque todo esté muy complicado, se puede materializar el sueño de publicar.

¿Qué opinas del estado actual de Málaga desde el punto de vista cultural?
Pienso que es una ciudad con un gran potencial pero que todavía hay un largo camino por recorrer. Todavía sigue siendo por desgracia válido el tópico de que es más fácil obtener reconocimiento o apoyo fuera que dentro de nuestra propia ciudad. Yo, por ejemplo, he estado viviendo un tiempo en Barcelona y he de reconocer que allí sigue habiendo más posibilidades que aquí. Incluso me he planteado la opción de volver a Barcelona que es donde están las editoriales más importantes y hay una escena literaria más potente, pero la vida muchas veces te marca otros cauces; sin ir más lejos, acabo de tener una hija y eso también, de alguna manera, te hace ver la vida de otro modo. Por otra parte, pienso que quizá porque en nuestra ciudad las cosas van a otro ritmo, los que somos de aquí debamos quedarnos para trabajar con el propósito de mejorarlas. Esa es mi modesta opinión.

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