Graves at Sea “The Curse that Is”

3 marzo 2016 Texto: Pedro Rodriguez. Fotografía: Archivo.

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Graves at Sea suena a tierra abriéndose. Como si un arado oxidado gigante atravesara los cielos y rasgara el planeta de un hemisferio a otro. Sin contemplaciones. Doom metal del de verdad. Ya sueño con que aparezcan por aquí con este nuevo álbum, “The Curse that Is” (Relapse records, 2016) y se junten con unos Adrift y revienten el escenario como Satán manda.
The Curse that is” es, según nos dicen en su entrada por la puerta grande de Relapse, un primogénito recién nacido pero con las pezuñas muy desarrolladas, porque es su primer larga duración y llevan preparándolo casi 15 años.
Y es que Graves at Sea es un proyecto de los que todos conocemos, de locos con mucho infierno dentro y que no saben de otra manera para liberarlo que haciendo una banda. Desde 2002, Nathan Misterek (voces), Nick Phit (guitarra) y, originalmente el bajista Roger Williams y el batería Steve Klatz (fallecido).
Desde sus comienzos trabajaron auto editándose demos como la inicial “Documents of Grief”, y hasta su disolución en 2008 sacando EPs y más demos a través de sellos como Southern Lord.
Pero por suerte, arrastrando al ruedo nuevos miembros como Jeff McGarrity y Bryan Sours, Graves at Sea no se ha olvidado de si mismo y con este “The Curse that Is” n ose han dejado ninguna astilla con la que desquitarse.
El álbum es un proyecto muy cuidado y muy vigoroso, son casi 75 min. de los que se aprovecha todo. Un desarrollo de los ritmos en temas de más de 10 min. que son autentico puro DOOM, un grupo bien engrasado, y a destacar como decora la guitarra de Nick Phit. Y también saben de donde vienen musicalmente, porque en lo bueno es inevitable que acaben recordando a otras grandes bestias pardas de la escena. “Dead Eyes”, por ejemplo, tiene ese final de casi tres minutos donde la distorsión cruje y se disuelve hasta dejar entrar la melodía de una acústica, amparada por un chelo, violines, teclados y efectos, con esa característica belleza triste y plomiza con la que nos han estrujado el pecho tantas veces Neurosis.
O caídas muy profundas en las raíces del doom más arrastrado como en “The Ashes made her beautiful”, donde el ritmo se abre a una percusión sencilla, se detiene, y vuelve con la voz áspera y susurrante, sobre la que aparece un riff de guitarra que te va a poner a los primeros Paradise Lost tan de frente que vas a caer de culo rodando 25 años en tus recuerdos.
No puedo dejar tampoco sin destacar la impactante portada del disco, pagana y ritual como no veía en años. Misteriosamente decorada con los doce meses en castellano (¿?), Freud y su legión de psicoanalistas podrían decir mucho de ese cráneo de bebé ante el sexo femenino y sobre una vela encendida… pero esto no va de simbolismos psicológicos. Es Doom metal en toda la cara. (9)

Relapse

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