Everyday Sunshine: The Story of Fishbone

8 July 2018 Texto: Pedro Rodríguez. Fotografía: Archivo Fishbone.


Libertad y fiesta en el escenario

{énglish below} Solo una pelicula rebelde y libre puede contar la historia de una de las bandas más libre y rebelde que ha demolido escenarios: Fishbone. Desde el desconocimiento (o el recuerdo), Fishbone es la contracultura urbana de los getos de Los Angeles a principios de los 80. Los chicos que mamaron el soul y el reaggae y vivieron el punk y el hardcore. Un grito que manda a la mierda la podredumbre dictatorial de la sociedad y  festeja la vida desde la anarquía. Denuncia y pasión. La mejor manera de enseñar el dedo corazón al sistema, con una sonrisa. Lev Anderson y Chris Meltzer dirigen “Everyday Sunshine: the Story of Fishbone”, y mantienen la llama ardiendo con la misma honestidad. Hablamos con Lev sobre su trabajo mientras canciones como “Bonin´ in the Boneyard” o “Jamaica Ska” no paran de sonar en mi cabeza.

Everyday Sunshine: The Story of Fishbone, se presentó en 2010 en los Angeles Film Festival y coincidió con el 25 aniversario de la banda. ¿Cuando y cómo empezó el proyecto?
En 2006, Chris y yo asistimos a un concierto de Fishbone en San Francisco. Estaba familiarizado con ellos desde que mi padre compró su primer EP cuando yo era un niño y nos había llevado a mi hermana y a mí para verlos actuar un par de veces. Chris estaba al tanto de ellos, pero después de verlos en vivo en San Fransico, estuvo de acuerdo en que podrían ser un tema convincente de la película documental. Nos tomó un par de meses convencer a la banda de que éramos las personas adecuadas para hacer la película y que la película no sería la piedra angular al final de su carrera, sino más bien una actualización o reintroducción de Fishbone al mundo.

 

Chris Meltzer y Lev Anderson, directores

 

 

Fishbone es una banda mítica. Se funda durante los estudios de secundaria de sus miembros en 1979 y en 1985 sacan su primer EP homónimo con Columbia Records. Además, se forma en las calles y barrios de los Angeles. Está en la adolescencia de mucha gente. ¿Cuales son vuestras experiencias personales con su música antes de llegar a realizar el documental?
Mi padre siempre estaba poniendo discos y llevándonos a espectáculos antes de que él falleciera cuando yo tenía 12 años. Algunos de mis mejores recuerdos de la infancia son estar en pequeños clubes lúgubres viendo una serie de bandas prometedoras.

Fishbone nace de su propia cultura urbana. Los Angeles de finales de los 70 y principios de los 80. Fusionan el jazz, soul y funk, con el ska, reaggae y punk rock. Es como si unieran la rebeldía de músicas con la que crecieron con las nuevas tendencias como el punk. Es como si su contexto fuera un personaje más en la historia. ¿Qué pensáis de la America y Los Angeles de entonces?
En aquel entonces, parecía que el país estaba superando la resaca de los años 60 y principios de los 70, y luego el ascenso de Reagan cimentó las guerras culturales entre la izquierda y la derecha en la década de 1980. La revolución hippie fracasó, pero todavía había una gran esperanza (y lucha) para la primera generación de afroamericanos en la era posterior a los derechos civiles. La banda creció fuera de South Central, Los Angeles, en ese momento que lidiaba con los persistentes efectos de los disturbios de Watts, la opresión de grupos como Black Panthers y el surgimiento de las pandillas callejeras. Como estudiantes, fueron transportados al valle suburbano en un esfuerzo por desegregar las escuelas públicas. Trajeron la música Funk y Soul, pero luego fueron cautivados por bandas que sus compañeros blancos escucharon, como Rush y Led Zeppelin, y bandas punk y hardcore emergentes. Es de este crisol socialmente diseñado que nació Fishbone.

 

 

Fishbone  abordaba los problemas sociales en sus letras a través del humor y la crítica política. Para vosotros, después de ahondar en su historia ¿Cuales pensáis que han sido sus temas más reivindicativos?
La banda estaba preocupada ante todo por los problemas raciales no resueltos en Estados Unidos. Estar expuesto a mundos muy diferentes del centro de la ciudad de Los Ángeles y al valle suburbano a una edad formativa ciertamente inculcó en ellos también un sentido de justicia cultural y económica. Su capacidad para discernir las injusticias en el “sistema” sobre raza, pobreza y política y comunicarlo a través de letras ayudó a unir a sus diversos públicos juveniles.

Habéis trabajado estrechamente con los miembros de la banda en varias de sus encarnaciones, especialmente con sus pilares fundacionales, Norwood Fisher y Angelo Moore. Algunos momentos del documental abordan partes muy duras para ellos. ¿Cómo ha sido trabajar estrechamente con ellos?
Angelo y Norwood fueron muy generosos con su tiempo, honestidad y sentido del humor. Empezamos a seguirlos en un momento particularmente difícil en su carrera, pero verlos en su punto más vulnerable en términos de dinero, conflictos matrimoniales y fricción creativa solo profundizó mi respeto y admiración por estos dos autores tan dedicados a su oficio y legado.

 

 

Un detalle importante muy bien recogido en el documental es lo potencia y fuerza de sus actuaciones. Hay muy buen material audiovisual de sus directos. ¿Cómo obtuvisteis y decidisteis gestionar este material? ¿Era una idea importante y con total intención que el documental mostrara la intensidad natural de la banda?
Fishbone siempre ha sido conocido por sus shows en vivo, debido en gran parte a la actitud feroz de Angelo y sus excelentes habilidades como showman. Él es carismático y cuando está respaldado por Norwood y el resto de la banda, puede cautivar al público con su mezcla única de Johnny Rotten y la presencia en el escenario de James Brown. Filmamos docenas de actuaciones que van desde pequeños clubes hasta grandes festivales de música al aire libre. Hicimos nuestro mejor esfuerzo para capturar la energía que emiten sin importar el tamaño del lugar. También fuimos afortunados de recibir ayuda de los fans de Fishbone, incluido el hermano de Gwen Stefani, Eric, quien había filmado programas anteriores en la carrera de la banda y nos permitió usarlos en la película.

El documental narra el origen de Fishbone en flashbacks animados , y como se ha mencionado en algún momento, con un estilo visual similar a la serie de animación Fat Albert and the Cosby Kids. Es un trabajo estupendo por el equipo de Carson Hood, Noella Borie, Kia Simon y Steve Tozzi. ¿Cómo surgió la idea y cómo fue desarrollándose?
Utilizamos una gran cantidad de animación y gráficos a lo largo de la película e intentamos hacerlos apropiados para los períodos de tiempo que se cubren. Tuve la idea de utilizar las secuencias de dibujos animados de Fat Albert para presentar a los miembros de la banda mientras se conocían en la escuela secundaria y formaron su propia banda yunkyard como los personajes de Fat Albert. Estamos muy contentos con la animación con acetatos dibujados a mano liderada por Carson Hood y Steve Tozzi (un fan de Fishbone que también diseñó nuestro póster). El tipo de gráficos de collage originados por Kia Simon nacieron de mi idea de usar el estilo de Emory Douglas, que era el artista principal del Partido de los Panteras Negras para sus carteles y periódicos. ¡Las imágenes cambiantes y más abstractas y los bocetos de la sala de tribunal utilizados en torno a la historia de Kendall fueron realizados por mi madre Carola Penn!

 

 

El documental está narrado por Laurence Fishburne y cuenta con artistas invitados como Gwen Stefani, Mike Watt, Ice-T, Questlove, Tim Robbins, Bob Forrest, George Clinton… y nos dejamos muchos. La influencia de Fishbone es obvia e imparable. Supongo que los invitados, colaboradores y las anécdotas fueron un suma y sigue de mucho material documentativo. ¿Cómo empezaron estas colaboraciones y como fue creciendo hasta que visteis que era el contenido justo?
Todos los músicos y actores en la película tenían una relación personal con la banda. Por un tiempo, Fishbone fue la banda más popular en la escena de LA y los artistas que hablan de la banda son un testimonio de su influencia. Laurence Fishburne había trabajado realmente como gorila en algunos de estos clubes y no fue difícil convencerlo para narrar la película. No fue difícil encontrar músicos conocidos que fueron influenciados o impresionados por la banda. Todo el mundo estaba feliz de dar fe del legado de Fishbone y la parte más difícil fue tener algunas buenas historias para evitar que la película se convirtiera en un festival de amor de 4 horas.

Vuestra producción suele tener un ojo muy atento en la contracultura. Movimiento polimórfico que en mi opinión nunca y en ninguna época se detiene. Pero que es tan urbana y vital, tan claramente underground, que con el tiempo necesita reivindicarse y recordarse a través de la documentación, como con vuestro trabajo. ¿Qué consideración os merece, especialmente en estos tiempos tan obsesionados con el control y la censura? ¿Qué reivindicáis de la contracultura actual y si tenéis en mente en trabajar más proyectos sobre este enfoque cultural?
Como se trataba de un proyecto DYI, Chris, Jeff Springer (editor, DP) y yo no recibimos remuneración de ningún productor o estudio de cine, así que tuvimos la libertad de hacer lo que queríamos. Exactamente lo que preferimos como artistas. No tuvimos que apaciguar a ninguna entidad corporativa para hacer la película. Creo que ambos intentamos infundir en nuestros proyectos una buena dosis de humor, honestidad intelectual y compromiso con nuestras historias y temas. Parte de la razón por la que soy cineasta es contar historias que no se hayan contado de una manera atractiva que no podamos ver en las películas típicas de Hollywood.

 

 

 

English:

EVERYDAY SUNSHINE: THE STORY OF FISHBONE
FREEDOM & PARTY IN THE STAGE

Only a rebellious and free movie can tell the story of one of the freest and most rebellious bands that has demolished scenarios: Fishbone. From the ignorance (or the memory), Fishbone is the urban counterculture of the geos of Los Angeles in the early 80’s. The boys who sucked the soul and reaggae and lived punk and hardcore. A scream that sends to hell the dictatorial rot of society and celebrates life from anarchy. Denunciation and passion. The best way to teach the middle finger to the system, with a smile. Lev Anderson and Chris Meltzer run Everyday Sunshine: the Story of Fishbone, and they keep the flame burning with the same honesty. We talk to Lev about his work while songs like Bonin ‘in the Boneyard or Jamaica Ska do not stop ringing in my head.

Everyday Sunshine: The Story of Fishbone, was presented in 2010 at the Angeles Film Festival and coincided with the 25th anniversary of the band. When and how did the project start?
In 2006, both Chris and I attended a Fishbone concert in San Francisco. I was familiar with them since my father had bought their first EP when I was a kid and had actually taken my sister and I to see them perform a couple of times. Chris was aware of them but after seeing them live in San Francsico, he agreed that they could make a compelling documentary film subject. It took a couple months to convince the band that we were the right people to make the film and that the film wouldn’t be the capstone at the end of their career, but rather more of an update or re-introduction of Fishbone to the world.

Fishbone is a mythical band. It was founded during the high school studies of its members in 1979 and in 1985 they released their first self-titled EP with Columbia Records. In addition, it forms in the streets and neighborhoods of Los Angeles. It is in the adolescence of many people. What are your personal experiences with your music before you get to make the documentary?
My dad was always playing records and taking us to shows before he passed when I was 12 years old. Some of my best childhood memories are of being in small dingy clubs seeing an array of up and coming bands

Fishbone is born from its own urban culture. Los Angeles of the late 70’s and early 80’s. They fuse jazz, soul and funk, with ska, reaggae and punk rock. It is as if they unite the rebelliousness of music with which they grew up with new trends such as punk. It is as if its context were one more character in history. What do you think about America and Los Angeles then?
Back then, it seemed like the country was getting over the hangover of the 60s and early 70s, and then rise of Reagan cemented the culture wars between the Left and Right in the 1980s. The hippie revolution failed but there was still a strong hope (and struggle) for the first generation of African-Americans in the post-civil rights era. The band grew out of South Central Los Angeles at the time that was dealing with the lingering effects of the Watts riots, the oppression of groups like the Black Panthers, and the rise of street gangs.  As students, they were transported to the suburban Valley in an effort to desegregate the public schools. They brought the Funk and Soul music but then were captivated by bands their white peers listened to like Rush and Led Zeppelin and the emerging punk and hardcore bands. It is out of this socially-engineered melting pot that Fishbone was born.

Fishbone introduces social problems in his lyrics through humor and political criticism. For you, after delving into its history, what do you think its most demanding issues have been?
The band was concerned first and foremost with the unresolved issues of race  in America. Being exposed to the very different worlds of inner-city Los Angeles and the suburban valley at a formative age certainly instilled in them also a sense of cultural and economic justice. Their ability to discern injustices in the “system” about race and poverty and politics and communicate it through lyrics helped unite their diverse youth audiences.

You have worked closely with the members of the band in several of their incarnations, especially with their foundational pillars, Norwood Fisher and Angelo Moore. Some moments of the documentary tackle very hard parts for them. How has it been to work closely with them?
Angelo and Norwood were very generous with their time, honesty and sense of humor. We started following them at a particularly rough patch in their career but seeing them at their most vulnerable in terms of money, marital strife, and creative friction only deepened my respect and admiration for these two so dedicated to their craft and legacy.

An important detail very well collected in the documentary is the power and strength of their performances. There is very good audio-visual material of his direct ones. How did you obtain and decide to manage this material? Was it an important idea and with total intention that the documentary show the natural intensity of the band?
Fishbone has always been known for their live shows, due in great part to Angelo’s ferocious attitude and excellent showman skills. He is charismatic and when backed by Norwood and the rest of the band, can enrapture audiences with his unique blend of Johnny Rotten and James Brown stage presence. We shot dozens of performances ranging from small clubs to huge outdoor music festivals. We tried our best to capture the energy they put out no matter the venue size. We were also fortunate to get assists from Fishbone fans, including Gwen Stefani’s brother Eric, who had filmed shows earlier in the band’s career and allowed us to use them in the film.

The documentary tells the origin of Fishbone in animated flashbacks, and as mentioned at some point, with a visual style similar to the animated series Fat Albert and the Cosby Kids. It’s a great job for the team of Carson Hood, Noella Borie, Kia Simon and Steve Tozzi. How did the idea arise and how was it developed?
We used a lot of animation and graphics throughout the film and tried to make them appropriate for the time periods being covered. I had the idea of using Fat Albert cartoon-type sequences to introduce the band members as they met each other in junior high school and formed their own junk yard band like the Fat Albert characters. We were so happy with the hand drawn cell animation led by Carson Hood and Steve Tozzi (a Fishbone fan who also designed our poster). The sort of collage graphics originated by Kia Simon were born from my idea of using the style of Emory Douglas, who was the Black Panther Party’s primary artist for their posters and newspaper. The moody and more abstract images and courtroom sketches used around Kendall’s story were actually done by my mother Carola Penn!

The documentary is narrated by Laurence Fishburne and has guest artists such as Gwen Stefani, Mike Watt, Ice-T, Questlove, Tim Robbins, Bob Forrest, George Clinton … and we leave many. The influence of Fishbone is obvious and unstoppable. I suppose the guests, collaborators and the anecdotes were a sum and follow a lot of documentary material. How did these collaborations begin and how did they grow until you saw that they were the right content?
All the musicians and actors in the film had a personal relationship with the band. For awhile, Fishbone was the hottest band in the LA scene and the artists that talk about the band are testament to their influence. Laurence Fishburne had actually worked as a bouncer at some of these clubs and was not difficult to convince to narrate the film. It was not hard to find well-known musicians that were influenced or otherwise impressed by the band. Everyone was happy to attest to Fishbone’s legacy and the hardest part was having to cut some some good stories out simply to keep the film from turning into a 4 hour love fest.

Your production usually has a very attentive eye in the counterculture. Polymorphic movement that in my opinion never and never stops. But that is so urban and vital, so clearly underground, that with time it needs to be vindicated and remembered through documentation, as with your work. What consideration do you deserve, especially in these times so obsessed with control and censorship? What do you claim for the current counterculture and if you have in mind to work more projects on this cultural approach?
Since this was a DYI project, Chris, Jeff Springer (editor, DP) and I didn’t get paid by any producers or movie studios, and so we had the freedom to do what we want. Exactly as we prefer as artists. We did not have to appease some corporate entity in order to get the film done. I think we both try to infuse our projects with a healthy dose of humor, intellectual honesty, and commitment to our stories and subjects. Part of the reason I am a filmmaker at all is to tell stories that haven’t been told in an engaging way that we might not see from typical Hollywood films.

 

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