D.I.E. (DOITESSENTIAL) : JOE CURREN

6 marzo 2016 Texto: Juan José Moya y Carla Luque Cupeiro. Fotografía: Joe Curren.

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el artesano de las olas

(english below)

¿Se puede ser uno de los fotógrafos de surf más respetados de su generación y vivir en un lugar donde no hay buenas olas? Con el paso de los años, Joe Curren ha demostrado que hay cosas más importantes en la vida que perseguir las corrientes cada día con una tabla bajo el brazo y que el secreto para vivir tranquilo es dedicarse a esas pequeñas cosas por las que sentimos pasión. No en vano, él intentó seguir los pasos de su hermano por los campeonatos de surf, pero en seguida se dio cuenta de que se sentía más cómodo haciendo fotos de paisajes y dejando volar su imaginación con el trabajo de la madera. Actualmente vive en Crescent City, un pueblo aislado en el norte de California, organiza exposiciones de fotos y ocupa sus horas fabricando marcos por encargo. De vez en cuando se encierra en su taller de shaping y fabrica tablas con madera de secuoya de los bosques cercanos para su uso personal y para algunos amigos afortunados. En un momento en el que la naturaleza salvaje parece que le llama más la atención que las playas de Santa Bárbara, él no duda en recordar sus inicios en el surf junto a su padre y en afirmar que las olas siempre formarán parte de su historia personal. Hemos hablado con este deportista de élite convertido en artista para conocer su visión del mundo y los detalles fascinantes de su vida cotidiana entre maderas exóticas.

Te propongo que nos remontemos a los inicios de tu historia. ¿De dónde eres y en qué ambiente te criaste de joven? Además, tu familia tiene un gran vinculo con el mundo del surf…
Nací y crecí en Santa Bárbara, California. Soy el más joven de los tres hijos de un padre comerciante y de una madre costurera. Mis padres se criaron en el condado de San Diego… mi madre en la ciudad de Coronado y mi padre en la zona de Mission Beach y La Jolla. En los años 50, mi padre formaba parte del primer grupo de surfers que pasaban los inviernos en el North Shore y cogían olas en Waimea Bay. Después de varios años en Hawái, mis padres se trasladaron a Santa Bárbara, formaron una familia y mantuvieron ese estilo de vida de playa y de surf, que heredamos mi hermano, mi hermana y yo. Mi hermano fue un exitoso surfer de competición y yo intenté seguir sus pasos, pero me di cuenta de que los campeonatos no eran lo mío. Así que me dediqué a hacer diarios de viajes, primero como surfer y después como surfer y fotógrafo. Tuve la oportunidad de visitar lugares como Escocia y Tasmania, que entonces se consideraba que estaban fuera de las rutas habituales.

 

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Siento curiosidad por saber cuándo te aficionaste a la fotografía…
Mi pasión por la fotografía fue el resultado de mis viajes. En seguida me di cuenta de que era una buena manera de aprovechar al máximo el tiempo libre de mis trayectos. Viajar a lugares con paisajes muy bonitos también contribuyó a esta afición porque me pareció una buena oportunidad de construir algo para el futuro. Lo primero que hice fue fotografía de paisaje porque me gustaba el trabajo de Ansel Adams y de otros fotógrafos clásicos. Me atraía la idea de trabajar al aire libre y en lugares hermosos. Parecía un buen estilo de vida. He hecho muy pocas fotos de gente practicando surf a lo largo de los años, principalmente porque yo también estaba en el agua cuando había buenas olas. Sin embargo, mi objetivo siempre ha sido centrarme en los detalles del viaje y en retratar lo que sucede entre sesiones.

¿Podrías hacernos una breve descripción de tu carrera profesional? ¿Por qué te apasiona tanto lo que haces?
Como surfer no paré de viajar entre 1992 y 2010. En 1999 empecé una segunda carrera como fotógrafo que me llevó a organizar exposiciones y me animó también a empezar a fabricar mis propios marcos de madera. Actualmente todavía hago fotos y vendo copias a través de mi web. También he abierto una tienda de marcos artesanales en Crescent City, donde acepto encargos para clientes locales y también mandó productos a diversos artistas de todo el país. Y sigo fabricando tablas de surf “custom”. Me gusta trabajar por mi cuenta, disfruto siendo creativo y me gusta trabajar con mis manos.

 

Tom Curren

Tom Curren

 

Fuiste pionero de una generación de fotógrafos de surf que decidieron dar más relevancia a los paisajes antes que a las escenas de acción. ¿Te atreverías a explicar tu concepto personal de la fotografía de surf?
Me gusta hacer fotos de lo que sucede entre ola y ola. No sé exactamente por qué… puede que haya muchas razones. Cuando empecé a hacer fotos a finales de los años 90, la fotografía de surf se centraba, básicamente, en las escenas de acción con colores brillantes y encuadres con ojo de pez desde dentro del agua. En mi opinión, eso no cuenta realmente ninguna historia. Viajé con varios de los fotógrafos de surf que huían de este estilo y se atrevían con una visión más sutil y artística. Aprendí todo lo que pude de ellos porque siempre me han interesado todos los aspectos de la experiencia de viajar. Cuando era joven, mi revista favorita era una australiana que se llamaba Surfing World. Actualmente sigue publicándose, pero en los años 80 estaba editada por dos fotógrafos, Bruce Channon y Hugh Mcleod, que también hacía de diseñador. Ellos iban de viaje por Australia, pasaban un mes acampando en N.W o recorriendo un fin de semana la costa… entonces editaban unos libros muy bien maquetados y unos diarios de viaje con fotos de surf artísticas, que mezclaban paisajes y retratos. Puede que simplemente fuera mi edad, pero esos artículos me impresionaron mucho porque lograban transportarte a los lugares y me inspiraron a viajar para lograr lo mismo con mis fotos

¿Tuvo algún tipo de influencia la trayectoria de tu padre en el mundo del surf?
Mi padre viene de una época en la que los hombres eran mucho más completos que ahora. Tenía intereses mucho más diversos que el surf. Le gustaban los barcos, el buceo y la pesca. También llevaba a toda la familia a hacer excursiones de dos semanas con acampadas en los bosques de Santa Bárbara. Tengo buenos recuerdos de estar allí en las montañas o de jugar en la playa, muchos años antes de empezar a practicar surf. Estoy convencido de que todo esto me influyó y marcó mi manera de hacer las cosas… no sólo por lo que se refiere a la fotografía, sino en la vida en general.

 

Pat Curren

Pat Curren

 

¿Cuáles son tus métodos creativos y de trabajo en disciplinas como el shaping, el trabajo en madera y la fabricación de marcos?
Para la fabricación de marcos utilizo moldes de madera que diseño y compongo a partir de materiales locales. Los acabados son completamente artesanales y hechos a medida, y eso hace que sean más resistentes y tengan una mejor apariencia. El tema de carpintería es, normalmente, un encargo concreto de un cliente, como puede ser una mesa para el comedor, una vitrina o elementos más pequeños como estanterías o tablas de cortar, pero siempre a partir de materiales locales. Por lo que se refiere a las tablas de surf, las fabrico de manera artesanal con tablas de madera de secuoya y también hago las quillas con madera local.

¿Cuál es el viaje que más te ha impresionado entre todos los que has hecho? ¿Y el lugar más hermoso en el que has hecho fotos para tu colección personal?
Pasé temporadas muy divertidas en el suroeste de Francia a principios de los años 90. Justo había terminado el instituto y me dedicaba a acampar y a practicar el surf todos los días con amigos de mi ciudad. Me gustaba esa cultura, el surf era divertido y las playas no estaban tan repletas de gente como ahora. Mi primer viaje a Escocia fue en 1996 y me abrió los ojos. Solamente había visto un par de fotos del surf que se hacía allí, pero acabó siendo uno de los mejores viajes de mi vida porque me inició en el surf de aguas gélidas. Mi primera aventura a Nueva Zelanda fue en 1999 y allí tomé la decisión de ser fotógrafo. Fue un viaje especial porque me recordó al oeste de los Estados Unidos y me sentí como en casa. Otros lugares perfectos para hacer fotos son Sri Lanka, Grecia, Islandia y Hokkaido en Japón.

 

F: Kanoa Zimmerman

F: Kanoa Zimmerman

 

¿Podrías contarnos quiénes son tus fotografos favoritos, tanto de surf como de otras disciplinas?
Algunos de mis fotógrafos de surf favoritos son: Ron Stoner, Art Brewer, Hugh Mcleod (Aitionn), Jon Frank, Andrew Kidman, Patrick Trefz y Kanoa Zimmerman. Y los que no están centrados en el surf son: Sam Abell, Peter Beard, Earnst Haas, Anton Corbijn y Aaron Huey. Todos ellos me gustan porque su trabajo mezcla arte, retrato y fotoperiodismo. También me encanta el trabajo paisajista de Ansel Adams, Elliot Porter y Michael Kenna.

¿Qué diferencias has notado de vivir en Santa Bárbara a estar en Oregón? Supongo que lo has notado en el surf y en las oportunidades profesionales…
Técnicamente vivo en California, aunque sólo a 20 millas de la frontera con Oregón, en el extremo sur del noroeste del Pacífico y de los bosques templados del Pacífico. El paisaje se parece más a Oregón que al lugar donde me crié en California. Las mayores diferencias con Santa Bárbara son el número de gente y el clima. Crescent City, el pueblo donde vivo, es uno de los más aislados en los Estados Unidos fuera del territorio de Alaska. Por el contrario, Santa Bárbara se encuentra a 90 millas de Los Ángeles y tiene 10 millones de habitantes. Aquí los inviernos pueden ser muy húmedos, pero los veranos son secos. Tenemos un promedio de 60″ de lluvia al año, mientras que en Santa Bárbara sólo es de 18”. A causa de la poca población y de estar aislados, no hay demasiadas oportunidades laborales. Sin embargo, estamos rodeados por la naturaleza, los bosques y los ríos salvajes. También hay surf aquí, pero las olas no tienen la calidad de Santa Bárbara. Aunque, después de haber viajado durante años, me he dado cuenta de que no hay ningún sitio con el clima y las condiciones de los spots del lugar donde me crié.

 

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¿Qué apareció antes en tu vida, el shaping o el trabajo de la madera?
Mi interés por la carpintería y por el shaping se remonta a una edad muy temprana. Cuando era un crío, mi padre era un experto carpintero que estaba especializado en puertas a medida y en vitrinas. También hacía preciosas tablas de surf de madera, barcas y elementos de decoración. He utilizado tablas de surf “custom” desde que tenía 11 años, así que pasé mucho tiempo mirando como Al Merrick y otros shapers las hacían. Realmente, mi primer trabajo consistió en limpiar el polvo de foam en su taller. Por este motivo, el shaping siempre fue algo que tuve muy presente y era necesario que lo intentara. Recuerdo que primero empecé a trabajar la madera, haciendo marcos para mis exposiciones de fotos, y un par de años después construí un taller de shaping. Actualmente, fabrico unas cuantas tablas para mí y acepto entre 5 y 10 encargos para tablas “custom” cada mes.

¿Qué proyectos estás desarrollando actualmente? Puede que alguna exposición de fotos en el horizonte…
No tengo planeado hacer ninguna exposición de fotos. Pasé la mayor parte del 2015 reconstruyendo un viejo edificio en el downtown de Crescent City, donde pienso trasladar mi tienda. Es una construcción de 1952 que ha sobrevivido al peor tsunami que azotó los Estados Unidos en 1964. Fue un antro de bar hasta 1998 y entonces quedó abandonado hasta el año pasado. Allí fabricaré mis marcos y también tendré un espacio para mostrar mis fotos y los trabajos de madera, además de las tablas. Como puedes ver, ésta ha sido mi principal dedicación durante una buena temporada… abrir mi nueva tienda, estar en casa, llevar una vida normal y disfrutar de esta zona.

 

F: Chris Burkard

F: Chris Burkard

 

¿Cuál es tu rol como embajador de Patagonia y en qué consiste tu colaboración con la marca?
Mi función consiste en probar sus equipos y darles feedback. También les mando fotos para sus catálogos y para su web, además, escribo algunos textos para su blog. Es una empresa de la que estoy orgulloso de formar parte porque me gusta lo que representan, su modelo de negocio y su dedicación para preservar el medio ambiente. Además, fabrican el mejor equipo y lo hacen para que dure. Y están centrados en todas las cosas que me gusta hacer: surf, pesca, snowboard, excursionismo, etc. Descubrí esta marca cuando era muy joven porque entonces vivía en Ventura, que es donde tienen la sede. Puede sonar extraño, pero el hecho de haber crecido rodeado de surfers y de haber practicado este deporte toda mi vida, hace que acabes saturado del tema. Por este motivo me gusta que sea una marca tan atípica dentro de la industria del surf. Realmente empezaron como una empresa de material de escalada.

Para terminar la entrevista, ¿qué maneras tienes de desconectar de la rutina del día a día?
Actualmente, si no puedo practicar surf, me gusta ir al Smith River que está cerca de mi tienda con el coche. Entonces hago una buena caminata y en verano me animo a nadar. El Smith tiene el agua más limpia que cualquier río de los Estados Unidos y pasa por un desfiladero profundo y por un bosque de secuoyas. Así que pasar un tiempo allí nunca es aburrido.

 

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F: Kanoa Zimmerman

F: Kanoa Zimmerman

 

F: Kanoa Zimmerman

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F: Kanoa Zimmerman

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F: Kanoa Zimmerman

F: Kanoa Zimmerman

 

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English:

JOE CURREN.
THE WAVE CRAFTSMAN

You can be one of the most respected surf photographers of a generation and live in a place where there are no good waves? Over the years, Joe Curren has shown that there are more important things in life than to chase currents each day with a board under the arm and that the secret to live peacefully is to dive in those little things that we are passionate about. Not surprisingly, he tried to follow his brothers steps getting into the surf competition but soon he realized that he was way more comfortable making landscape pictures and letting fly his imagination through woodworking. He currently lives in Crescent City, an isolated village in California, sets photo exhibitions and fills his days making custom frames. Occasionally, he locks himself shaping sequoia wooden tables to his own use and for some lucky friends. In a time when the wildest wilds called more his attention than the Santa Bárbara beaches did, he did not hesitate to remind his beginnings in the surf world with his father and say that waves will always be part of his personal history. We spoke to this elite athlete turned into artist to explore his world view and his fascinating daily life between exotic woods.

Where did you grow up and what is your background? Can you tell us about your family roots in surf?
I was born and raised in Santa Barbara, California, the youngest of 3 children born to a tradesman father and seamstress mother. My parents grew up in San Diego, my mother in Coronado and my father in the Mission Beach and La Jolla area. In the 50’s my dad was part of a crew of surfers who were among the first to spend winters on the North Shore, and ride Waimea Bay. After a few years in Hawaii, my parents moved to Santa Barbara, started a family and continued the beach and surfing lifestyle, which was passed onto my older brother and sister and I. My brother was a very successful competitive surfer. I tried to follow in his footsteps, but discovered contests weren’t my thing. So, instead I did travelogues, first as a surfer, and later as a surfer and photographer, visiting places like Scotland and Tasmania, places at the time that were considered off the beaten path.

How did you start in photography? Did you start with general photography and after you got interested in surf photography?
Photography was a result of the travel. I found that photography was a good way to make the most of all the down time on my trips. Traveling to a lot of very scenic places, it also seemed like a good opportunity, something I could build on for the future. I was originally drawn to landscape photography. I looked at Ansel Adams and other classic landscape photographers. I liked the idea of working outside in a beautiful place. It seemed like a good life. I’ve taken a couple photos of people surfing over the years, but very few. In part, it was because I was always surfing when the waves were good, but my focus was always on the incidentals of the trip –I liked to photograph what was happening in between sessions.

Please, could you make a brief description of your professional profile? What do you do and why do you love it so much?
I travelled as a professional surfer from about 1992-2010. Around 1999 I started to pursue a second career in photography, which led to doing photo exhibits, which led to making wood frames for the photo exhibits. Nowadays, I still shoot photos and sell prints through my website. I have a custom frame shop in Crescent City, where I frame for local clients and ship to several artists around the country. I also shape custom surfboards. I like working for myself, I enjoy being creative and working with my hands.

You were pioneer in a generation of surf photographers who focused more on the place than the action happening. Could you tell us more about your idea of a good surf photo?
I like to shoot the in-between stuff. I’m not exactly sure why, there are probably many reasons. When I started shooting in the late 90’s, surf photography was, for the most part, full frame front-lit color action and fish eye water shots. In my opinion, that doesn’t really tell a story. I travelled with a few of the surf photographers who diverted from this, who took a more subtle and artistic approach. I learned what I could from them. I’ve always been drawn to the entire experience of a trip. My favorite magazine when I was young was Australia’s Surfing World. The magazine is still around, but in the 80’s it was put together by two photographers, Bruce Channon and Hugh Mcleod, who was also the graphic designer. They’d go on trips all over Australia –a month long camping trip in the N.W or a weekend trip down the coast– and then put together beautifully laid-out books and travelogues with artful surf shots, mixed with landscapes and portraiture that were given a lot of attention. It could have just been my impressionable age, but those articles made a huge impact on me. They did a really good job of creating a sense of place, and inspired me to travel and do the same with my photography.

What about your father’s influence in your personal way to see the surfing scene?
My dad comes from an era where guys were more well rounded. He had diverse interests other than just surfing. He was into boats, diving, and fishing. He’d also take the whole family on two week hiking and camping trips into the Santa Barbara backcountry. I have good memories of just being in the mountains, or hanging out at the beach for years before I started to surf. I’m sure all of this was an influence on me and my approach, not just with photography, but life in general.

Could you tell us about your working methods and the process that you follow? Shaper, woodwork, frame…
For my framing, I use wood moldings that I design and mill from locally sourced materials. I custom finish my frames after they’re joined, which makes for stronger joinery and a cleaner finish. Woodworking is usually a request for a custom job like a dining table, cabinets, or smaller items like shelves and cutting boards, all made from locally sourced materials. As for surfboards, I’m hand shaping from blanks with redwood stringers, and making redwood fins from wood sourced here on the Redwood Coast.

What is the most impressive travel you have done so far? And the most amazing place to make photos for yourself?
Southwest France in the early 90’s was a really fun time. I was just out of high school, and I was camping and surfing everyday with friends from home. I really liked the culture. The surf was fun, and it wasn’t as crowded as it is there today. My first visit to Scotland in 1996 was a big eye opener. I had only seen a couple photos of the surf there beforehand. It ended up being one of the best surf trips of my life. It got me started on cold-water surf travel. My first trip to New Zealand in 1999 was where I decided I wanted to be a photographer. It was a special trip because it reminded me of the Western US, and it felt like home. Other places I’ve been that are great to photograph are Sri Lanka, Greece, Iceland and Hokkaido.

Who are your favorite surf photographers and non-surf photographers?
Some of my favorite surf photographers are Ron Stoner, Art Brewer, Hugh Mcleod (Aitionn), Jon Frank, Andrew Kidman, Patrick Trefz and Kanoa Zimmerman. Some of the non-surf photographers I like are Sam Abell, Peter Beard, Earnst Haas, Anton Corbijn and Aaron Huey. I like them because their work is a nice mix of fine art, portraiture and photojournalism. I also like the landscape work of Ansel Adams, Elliot Porter and Michael Kenna.

What are the differences between living in Santa Barbara and Oregon? From a surf perspective, but also from a job career perspective and daily life…
Well, I’m technically still in California, but only 20 miles from the Oregon border, at the southern edge of the Pacific Northwest and the Pacific temperate rain forest. So, it is more like Oregon, than the California where I grew up. The main differences between here and Santa Barbara are population and climate. Crescent City, the town where I live, is one of the most isolated in the US outside of Alaska. Santa Barbara is 90 miles away from Los Angeles and 10 million people. Here the winters can be very wet but summers are dry. We average about 60” of rain a year, whereas Santa Barbara gets 18”. Because of the isolation and the small population, there are not many job opportunities here. What we do have is lots of wilderness, forests and wild rivers. There’s surf here, but it’s nowhere near the quality of Santa Barbara. Although, after traveling for many years, I’ve learned there’s really nowhere with the climate, the quality and the conditions of the points in Santa Barbara.

What was first, shaper or woodwork? How did you start shaping?
My interest in woodworking and shaping goes back to an early age. Growing up, my dad was a finish carpenter specializing in custom doors and cabinets. He also made beautiful wood surfboards, boats and furniture. I’ve been getting custom boards since I was 11, so I spent a lot time watching Al Merrick and others shape my boards. Actually, my first job was cleaning up the foam dust in his bay at the same age. So shaping was always in the back of my mind and I always wanted to try it. I started woodworking first, making frames for my photo exhibits, and then I built a shaping bay a couple years after. Now I’m making a few boards for myself and taking custom orders; averaging 5-10 a month.

What projects are you developing right now and how would you like it to evolve? Are you planning any exhibition about photography?
I don’t have any plans to exhibit my photos at the moment. As far as projects, I spent the better part of 2015 remodeling an old building in downtown Crescent City where I’m moving my shop. It is a mid-century modern building built in 1952. It survived the worst tsunami to hit the US in 1964. It was a dive bar until 1998 and then sat empty from then until last year. I’ll be making my frames there and will have a space to display my photos and some woodwork and surfboards. So that has been my focus for a while now, getting my new shop open, and just being at home, living a regular life and enjoying the area here.

You are a Patagonia ambassador. Can you tell us about it and what does it involve?
My role is to test their gear and give them feedback. I submit photos for use on their catalogs and website and do a bit of writing for their blog. It’s a company that I’m proud to be a part of. I like what they represent, their business model and their dedication to conservation and improving the environment. They make the best gear, and it’s made to last. And they make it for all the things I like to do: surfing, fishing, snowboarding, backpacking, etc. I’ve known about the brand from a young age, living near Ventura where they are based. Growing up around surfers and surfing your whole life, as weird as this may sound, you become saturated with it. I like that they are atypical of the surf industry, I like that they started as a mountain company.

In order to finish the interview, what is your favorite way to get away from the routine after a busy day working? 
Nowadays, if I can’t go for a surf, I like to go up to the Smith River, a close drive from my shop, to maybe take a hike, or I’ll go for a swim in the summer time. The Smith has some of the cleanest water of any river in the US, and runs through deep gorge and a redwood grove, so spending time there never gets old.

 

www.joecurren.com

 

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