Christina Rosenvinge

28 junio 2015

Cabalgando en la barrera de los cincuenta años Christina Rosenvinge no se conforma con la idea de quedarse con una de sus pieles musicales y mantenerla. La madrileña en ‘Lo Nuestro’ ha dejado atrás su trono de señora del folk para buscar algo primitivo, casi ancestral. Un sonido que por momentos da miedo y podría ser la banda sonora perfecta para cualquier pasaje del más aterrador David Lynch. La Rosenvinge canta, grita y gime pero también escribe sobre nuestra cruda realidad de una manera tan elegante que no hace el daño que debería por lo bello de sus imágenes. Estamos ante un disco que apunta por sus contrastes, no por sus contradicciones a uno de los trabajos del año. Crucemos los dedos

Rojas Arquelladas

 

 

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