BIME LIVE: “SUPERANDO EXPECTATIVAS”

15 November 2017 Texto: Aurora Gaspar. Fotografía: Dena Flows.

BEC! BILBAO, 27/28-10

El buen cartel del BIME de este año tenía muchas figuras de la música electrónica entre los nombres más destacados, a pesar de estar FRANZ FERDINAND y ROYAL BLOOD entre los cabezas de cartel. Para servidora era más atractivo el cartel del viernes y se cumplieron mis expectativas. Abrieron fuego animosos, a pesar del poco público, los locales RURAL ZOMBIES. Hicieron bailar al personal con los buenos y atractivos singles de su primer disco, “Bat” y adelantando también algún tema del inminente “From Home To Hospital St.”. Las preciosas luces de su escenario y del principal les ayudaron en los buenos resultados. La pena es que la mayoría de los 8700 espectadores que pasarían en la primera jornada todavía no habían llegado. La siempre imponente ANARI cuajó otra magnífica actuación más, muy bien secundada por su curtido y experto cuarteto. Se marcó varios temas de su reciente “Epilogo Bat” y mandó una jaleada dedicatoria a la República catalana y a la libertad de elegir destino. También hubo palabras de ánimo para Galicia a la que dedicó, con respeto, una estupenda “Piromanía”. Regresó al pasado con emotividad en ‘Hariak” y tocó el cielo con el fantástico crescendo a tres guitarras de “Tristuraren Industria” que hizo que la gente pidiera más. El final de PABLO UND DESTRUKTION, en formato cuarteto, con “Puro y Ligero” fue apoteósico y nos dejó con las ganas de haberlo visto más. Claro que ya lo habíamos gozado el día anterior con las canciones de su fantástico “Predación (Sonido Muchacho) en eficaz formato de dúo también. Pintaba de la hostia también el arranque en plan soldaditos de plomo de la docena de músicos de la brass band alemana MEUTE. Sonido electrónico con vientos y percusiones y sin una gota de electrónica. Tocaba ir a ver al gran MARK EITZEL y no nos arrepentimos. En plan crooner y en formato cuarteto dio a sus temas un cariz más soul alejándose y acercándose al micrófono según su estado anímico. Se metió con Trump y la gente lo agradeció y cantó mucho y bien sobre el amor. Su tema favorito y en todas sus facetas. Con canciones antiguas, pero también con muchas del destacado “Hey Mr. Ferrymen”. ROYAL BLOOD se hicieron los amos del cotarro sin ayuda casi de nadie, aunque el algunos temas les ayudaron un par de coristas. Los múltiples bajos de Kerr suenan como si fueran guitarras. Por eso y por su gran potencia es fácil acordarse de White Stripes, Black Keys o Nirvana al escucharlos. Hubo hasta algo de hip hop y algún guiño a los RATM. También ayudaron a sus buenos resultados las deslumbrantes pero espectaculares luces. BILL CALLAHAN en formato dúo también no consiguieron que me conectara igual y por eso seguimos disfrutando con los temas de los dos discos de la banda del momento. RIDE demostraron estar en muy buena forma y brillaron sus dos guitarras tanto en los temas de antaño como en los de su buen e inesperado regreso. Guitarras que se acercaron a The Doors o The Byrds, por momentos, pero también a las de Eagles en los momentos más relajados. Melodías almibaradas puro Big Star y Mark Gardener cantando genial, pero también muy bien ayudado por Andy Bell. Cumplieron mis mejores expectativas. Lo mejor del día fue, sin duda, la industrial y todavía absorbente y revolucionaria propuesta de EINSTÜRZENDE NEUBAUTEN. Volvieron a sacar toda su cacharrería de instrumentos propios e inventados, pero todos sonaban y tenían su lugar. Blixa Bargeld y los suyos demostraron porque fue líder en la mejor formación que ha tenido nunca Nick Cave. Quizás sus últimos discos no sean tan impactantes como los de antaño pero en directo siguen hiriendo e impresionando. Trajeado pero descalzo como su imponente bajista, Alexander Hacke. Hicieron mucho y buen white noise pero también consiguieron que el silencio fuera sexy como erza una de sus más populares canciones que titula uno de sus más completos discos. ¡Grandísimos! La buena primera noche acabó con el show ultra visual de unos ORBITAL también muy en forma a pesar del paso de los años. Fue la actuación más multitudinaria del día junto a la de Royal Blood y el ya abundante público se hartó a bailar y la euforia se extendió por todo el recinto. Fue el momento de ir a recargar las pilas.

 

Franz Ferdinand

 

El sábado, tras una breve toma de contacto con TOPS, nos decidimos ir a ver el rollo progresivo de MELANGE. Así entramos en calor rápidamente porque nos gustó lo escuchado. Rock progresivo setentero que hacía que los más veteranos nombraran a Bloque, Asfalto o Triana, pero también a King Crimson. Hasta 4 voces en acción por momentos. Su “No” en griego del nuevo disco fue punto culminante y también brilló mucho el teclista. Nos echamos unas risas con LAS BISTECS con sus columnas griegas y romanas y metiéndose con las PPras o lanzando loas al Rey republicano.

La sorpresa del día fueron los brutales británicos IDLES. Con dos guitarristas desquiciados y espasmódicos y con su cantante tatuado que parecía que iba a explotar a cada momento. En temas llenos de orgullo como “Mother” parecían revivir el espíritu de The Clash en su debut homónimo. También cantaron sobre la depresión aunque ellos parece que no la sufren. Sus dos guitarras se pegaron sendas y espectaculares excursiones entre el alucinado público. También superaron mis mejores expectativas los BNQT (Banquet). Súper grupo en torno al líder de Midlake, Eric Pulido con miembros de Grandaddy, Travis, Band Of Horses y Kapranos de los Franz Ferdinand. Sonaron a banda de verdad y real. Voces empastadas buenas guitarras y libertad para tocar temas de todas las bandas implicadas. Lo mejor, Jason Lytle, de Grandaddy, pero también hubo fantásticos solos de guitarra y buenos teclados en una preciosa “100 Million Miles Away”. Se definieron como unos Traveling Wilburys de pacotilla, pero sus voces sonaron como las de Crosby, Stills, Nash & Young del nuevo milenio. Algunas melodías se te clavaban al instante. Además se atrevieron hasta con un original “Revolution” de los Beatles. Siguieron unos FRANZ FERDINAND con su nueva formación y con muchas canciones del próximo e inminente disco, “Always Ascending” sin que por ello decayera la fiesta en absoluto. Ahora sí, Alex Kapranos se erigió en líder absoluto y con su imagen elegante, cercana al Bowie de los 80, encantó a todo el mundo con esos éxitos rompepistas como “Love Illumination”, “Walk Away” o el contagioso “Take Me Out”. Allí ya estaban saltando los más de 15000 espectadores que estuvieron en la segunda jornada y que hicieron de este BIME el más multitudinario hasta la fecha. Se está consolidando como uno de los festivales europeos en pista cubierta más importantes. Era el momento para unos THE PRODIGY, que aunque no mantengan su categoría en disco sí que la mantienen, muy por cierto, en directo. Su propuesta electro punk es más rockera y guitarrera que electrónica en vivo y eso hace que la gente se venga aún más arriba. El éxtasis llegó, como siempre, con “Smack My Bitch Up” y “Firestarter”. El agotamiento tras tantas horas, tantos saltos y pisotones hizo que no llegáramos a los VITALIC, pero el desgaste había merecido la pena. Creo que acudiremos a más BIME. Sobre todo si hacen de él también un festival más ecléctico, tipo BBK Live, más que orientarlo excesivamente por el lado electrónico como en esta edición.

 

Idles

 

Royal Blood

 

Ride

 

Prodigy

 

Pablo Und Destruktion

 

Mark Eitzel

 

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