ANTONIO BRAVO:
EL COLOR DENTRO DE LA SOMBRA

2 August 2019 Texto: Pedro Rodríguez Ruiz.

A veces pienso que las personas vemos arte solo entre parpadeos. La claqueta con pestañas sube y baja, click, clack, y como en una rueda de diapositivas. Es como si nuestra mente estuviera en una habitación a oscuras y damos al interruptor y todo se ilumina de golpe… Pero hay arte que reposa en medio de ese trance entre luz y oscuridad. Es un arte que emerge de la sombra, donde el color hace su propia iluminación desde la negrura. Un arte que se transforma mientras los filamentos de la bombilla vibran y se calientan lentamente, donde el ojo se entrecierra y observa la vida del detalle.

Antonio Bravo trabaja dentro de ese detalle. Su obra emerge de la sombra, avanza desde un terreno opaco de imaginación y sueño. Y las figuras crecen, se iluminan, y esa tenue luz no la ponemos nosotros, la traen sus personajes y su obra.

Desde las vecinales calles de Málaga hasta un estudio en Suiza. Antonio mueve la mirada como si estuviera cogiendo el lápiz con la mente. Distraerle con estas preguntas parece interrumpir esas líneas imaginadas en el aire. Pero es imposible. Antonio no para, y entre tantas cosas, nos ha brindado, junto a Merino Creative, la espectacular portada, con Estrella Morente, de la segunda parte de este especial de Málaga.

 

 

Vamos a destripar tus orígenes secretos: ¿Cuando empiezas a dibujar? ¿Qué te motivaba e inspiraba? Y ¿cómo ha evolucionado todo en tu perspectiva del arte desde tus principios?
Llevo dibujando desde muy pequeño, realmente no recuerdo una época en la que no dibujara. Me encantaba ver cómo era capaz de plasmar en el papel cosas que por aquel entonces me parecían “guays”. ¿Quién no ha dibujado cuando era pequeño un Goku en su libreta del colegio? Por aquel entonces, el apoyo de mi madre que siempre ha sido muy de hacer manualidades y el que aquellos dibujos más o menos macarrónicos impresionaran a mis compañeros de clase hacían que siguiera dibujando continuamente.
Ha pasado bastante tiempo desde que me introduje de lleno en esto del “arte” y creo que con el paso del tiempo a la mayoría de la gente que se ha adentrado en ese mundo se le va abriendo la mente y está más abierto a aceptar más cosas como arte. Incluso te acaban gustando estéticamente cosas que anteriormente ignorabas completamente por no estar en tu “onda”. En mi caso también me he vuelto más selectivo en cuanto al arte que me rodea o “consumo”, por lo que a mí respecta, he vivido como una especie de ciclos.

 

 

El arte recibe muchas veces zancadillas y otras tantas te plantan delante un muro bien alto. Parece que hay una esquina dentro de otra esquina dentro de una esquina donde te dejan arramblado. No es solo un mundo laboral difícil, también ninguneado en una España a veces demasiado empresarial. ¿Qué piedras te ha tocado sortear? ¿Cual es tu opinión sobre este aspecto del panorama local y cuando has visto tu línea clara y respetada como profesional?
Este tema es complicado porque creo que cada uno tiene piedras diferentes, sin embargo hay algunas que casi todos tenemos o algunas que he visto bastante.La piedra principal creo que es siempre el “empezar”. Una vez pasada esa piedra, el sortear el resto se hace más fácil en comparación. El conseguir tus primeros trabajos creo que es algo que incluso te impulsa y da ánimos a seguir intentando vivir de esto. En mi caso además he tenido suerte, ya que en mis primeros trabajos se me ha respetado como artista. Esto me ha ayudado además a mejorar en cuanto a mis obras más personales. Con cada encargo he ido depurando más y más mi forma de trabajar. Creo que otra gran piedra a sortear es la del “no soy suficientemente bueno”. Muchísima gente con un talento increíble no acaban de despegar por creer que su obra no es suficientemente buena. En cuanto se pierde la vergüenza y empiezas a mostrar tu obra en redes sociales o a gente relacionada con el sector donde te gustaría trabajar, las posibilidades de que el trabajo llegue aumentan exponencialmente.

 

 

Eres ilustrador y diseñador gráfico. Desde lo íntimo y personal: ¿qué grandes distancias o proximidades ves entre ambos campos? ¿Cómo defines la línea como artista en la que más cómodo e inspirado te sientes?
Personalmente, y dicho de forma un poco básica, veo al ilustrador como alguien que cuenta una historia y transmite sentimientos y emociones con imágenes. Al diseñador lo veo más como un organizador. Este hace más fácilmente legible la información. A la vez hace que esta sea atractiva según el medio en el que sus habilidades se estén aplicando. Me considero más ilustrador que diseñador, ya que considero a la segunda profesión algo dificilísimo de hacer bien, jajaja. Por otra parte prefiero adentrarme en el mundo de la ilustración, ya que es ahí donde desarrollo más mis gustos e intereses personales y ya dentro de la ilustración, donde más cómodo me siento es en esa especie de mundo que se ha creado en torno a la música rock o metal. Es ahí donde la inspiración fluye más fácilmente.

Como acabas de decir, tu trabajo está muy imbuido de música y metal. Oscuridad, cráneos, bestias, dolor… Todo un rico y vasto campo mitológico y simbólico de terror y crudeza ¿Cómo cifras los símbolos y códigos de este lenguaje en tu propia visión hasta plasmar tu obra? ¿Cual es a veces tu punto de referencia y de inspiración?
Suelo usar elementos muy reconocibles e icónicos dentro de estas temáticas (como pueden ser los cráneos y los animales). Son a mi parecer elementos muy simbólicos. Es así como intento plasmar con imágenes lo que el artista quiere transmitir con su obra en el caso de la música o el producto en el caso de cualquier empresa. Suelo usar estos elementos por el simbolismo y el impacto que estos tienen. Por otra parte también cojo bastante inspiración de lo que hacen otros artistas o profesionales del sector. Creo que esto ayuda a no quedarse estancado y te ayuda a añadir nuevos elementos a tu obra.

 

 

¿Cómo es tu rutina de trabajo y tus técnicas habituales?
Cada día dibujo bastantes horas, ni yo te sabría decir cuantas, pero durante bastante tiempo me ha costado poder disfrutar entre semana de la luz del día. Lo normal es que cada jornada puede empezar con la clásica ronda de contestar mails y mensajes de clientes. Después de eso, solo el acabar el trabajo en cuestión o el cansancio deciden cuándo paro de dibujar.
Normalmente y de forma ideal no empiezo un trabajo nuevo hasta que no he terminado el anterior. Tengo un esquema mental de los pasos a seguir para acabar X ilustración, y si interrumpo ese proceso me suele costar el retomar el estilo del mismo. Hay líneas que si paro demasiado tiempo de hacerlas al día siguiente no me van a salir igual, jeje. Siempre parto de una idea previa o imagen mental que se va creando poco a poco dentro de mi cabeza. Hasta que esta imagen no está ahí no suelo empezar a trabajar, ya que me cuesta mucho “arrancar”. Sin embargo una vez la tengo, el flujo de trabajo suele ser bastante rápido y directo. Cada trabajo empieza con un boceto en papel en el caso de que no tenga muy claro lo que quiero hacer. Ahí también encajo la idea que tengo en el formato al que va destinada y también defino algunos detalles que incluiré en la versión final. Aquí es donde normalmente ocurre la magia y aparecen ideas que no estaban incluidas en esa imagen mental previa. El arte final lo hago casi casi siempre en el ordenador. Suelo usar el boceto previo como plantilla y en el caso de no tenerlo suelo crear un foto montaje.

 

 

Has trabajado varias veces focalizando completamente en el arte musical, como por ejemplo, tu alucinante trabajo en el álbum debut de la banda Vectors. ¿Cómo es trabajar para la escena? ¿Recibes a veces ideas muy concretas y definidas para un proyecto? ¿Cual es tu opinión de los avanzado y desarrollado que está este campo, entre el arte de un álbum, la cartelería, etc?
Para mí es muy divertido y además es el medio donde me siento más cómodo trabajando. Es gratificante ayudar o poner tu granito de arena al proyecto de artistas a los que respetas y en los que en muchos casos considero amigos.
Suelen darme mucha libertad cuando trabajo dentro del mundo musical. En algunos casos las bandas tienen una idea muy vaga de lo que quieren para su portada, camiseta o cartel, pero es algo que suelo usar como base para después llevarlo a mi terreno, porque creo que es ahí donde podré ofrecer lo mejor de mí como ilustrador.
Es increíble, un mundo maravilloso, enorme. Conforme más te adentras, más descubres. Hay increíbles artistas desarrollando todo tipo de material de chorrocientos estilos distintos. Hay para todos los gustos. Por otra parte, si bien Málaga no es la ciudad más puntera en ese ámbito, sí que hay gente que lucha y colabora para que eso que vemos y amamos de otras escenas musicales locales lo tengamos también en la nuestra.

 

 

¿Hay algún otro campo artístico que siempre te haya tentado pero que aun no has podido abordar, por tiempo, técnica u otras razones, pero que te atraiga y te estimule?
Cuando era más joven, hice algo de música con algunos amigos, pero yo era bastante malo, jejeje. Cada vez toco menos y es algo que por tiempo o por tener otras prioridades he ido dejando de lado. Sin embargo hay muchísimos otros campos a los que me gustaría meterle mano. Así en particular, como gran medio añorado, siempre he tenido muchísimas ganas de adentrarme en el mundo del grabado. Lo practiqué brevemente cuando pasé por la Escuela de Arte y descubrí que puedes conseguir efectos y texturas increíbles. Además me encanta ese punto de artesanía que tiene. Solo vi la punta del iceberg y me quedé con ganas de más. Es algo que me gustaría abordar con tiempo y calma. Llevo bastante tiempo con algunas ideas que le irían genial a ese medio.

Vamos a remover un poco la basura, hablando mal y pronto. ¿Qué hay normalmente por encima de tu mesa? Referiendonos a lecturas, pelis y música, claro.
Encima de mi mesa siempre está Bob, mi réplica de cráneo humano, un cómic de Sergio Toppi y otro de Mike Mignola. Para trabajar suelo ponerme más películas que música. Normalmente me da por una temática o género y lo exprimo a tope. Durante una época me dio por ver todo el día películas malas de kung fu y spaghetti western de una calidad más que discutible.

 

 

La cultura independiente y/o urbana está más polimórfica y presente que nunca. Al margen de los organismos oficiales y probablemente a raíz de esta rapidísima era de la comunicación que si no hace en si misma una red más globalizada, al menos sí más relacionada. ¿Cual es tu opinión del panorama actual y su futuro? ¿el tema arde o solo hierve?
Creo que esto no va a parar de crecer. En pocos años las redes sociales han cambiado el panorama sobremanera y esto tiene sus cosas positivas y negativas. Las posibilidades que las redes nos proporcionan para crear y difundir nuestras creaciones son enormes. Hasta cierto punto “el yo me lo guiso, yo me lo como” es a mi parecer mucho más fácil de aplicar hoy en día, ya que nunca ha sido tan fácil y barato el poder crear y difundir tus creaciones. Escuchar unos artistas auto producidos con su pc en sus habitaciones con un sonido más que bueno, hay programas de diseño gráfico al alcance de todo el mundo, etc… Pero por otra parte también soy muy partidario del “no todo vale”. Creo que hay que ser crítico también con lo que se consume y se crea.

Somos simpáticos pero también cotillas: ¿Qué nos puedes contar sobre tus próximos proyectos a corto o largo plazo?
Pues actualmente ando trabajando en una línea de camisetas de temática cyberpunk… un par de portadas para bandas de metal y un pequeño encargo relacionado con un conocido juego de cartas.

 

 

 

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