
Sin duda alguna las tipografías de Andrew Frazer reflejan su amor por la vida. Sus ilustraciones son invitaciones al diálogo, al contraste de pensamientos. Bendecido con tener como musa a su esposa, este australiano quiere hacernos apreciar la importancia de las pequeñas cosas cotidianas.
Hola. Me llamo Andrew Frazer y soy un ilustrador Australiano que actualmente vive con su preciosa mujer en Ontario, Canadá. Soy de una pequeña ciudad costera al Oeste de Australia llamada Bunbury ,una comunidad tranquila y creativa en la que tuve el privilegio de criarme.
Siempre quise ser artista, desde que era joven. En aquella época no me preocupaba cómo hacerlo realidad, simplemente estaba interesado en crear y hacer dibujos bonitos. Todos los días intento volver hacia atrás, a ese momento de mi vida, y recuperar aquella pasión e inocencia. Agradezco que mis padres siempre apoyaran e inspiraran mi sueño de ser artista.
Mis creaciones son pequeñas historias sobre alegría, esperanza, pena, amor, dolor, perdón y satisfacción que inspiran al trotamundos perdido.
Expresar de forma externa lo interno es para mí uno de los mayores logros que se pueden conseguir, es una prueba de que estamos creados para un fin. Mi deseo es que las personas puedan observar e interaccionar con mis ilustraciones. Que entren en conversaciones en las que puedan aprender más que quiénes son, compartiendo experiencias. Si la vida de una persona puede cambiar a través de su interacción con el arte y a su vez una comunidad está compuesta por personas, no hay duda de que el arte puede cambiar el mundo.
Lo más extravagante que he hecho ha sido llevar a un grupo de jóvenes artistas entusiastas a varios países para documentar la devastación del tráfico ilegal de personas. Mientras tanto yo colaboraba en iniciativas locales para la erradicación de su propagada existencia.
En cuanto a lo que me inspira, me gustaría dedicar un momento a hablar de mi maravillosamente inspiradora esposa, Drea. Es una bendición estar casado con mi mejor amiga, la cual me gusta y amo. Mi vida ha sido un viaje desenfrenado y hasta ahora he tenido el honor y el privilegio de compartirla de forma íntima con alguien tan increíble como ella. Crear, vivir, soñar, viajar, reír, llorar, viajar, madurar y crecer con Drea es mi inspiración. Agradezco a Dios haberle puesto sobre el mundo y que me dejara compartir mi vida con ella.
Mi banda sonora para el día a día es una combinación entre Florence, The Machine y algo orquestal.
Una de las imágenes que siempre está en mi cabeza es Smiths Beach, al Oeste de Australia. Surfear por la mañana temprano mientras el sol sube sobre las dunas. El oleaje se balancea y la suave brisa marina sopla sobre tu cabeza mientras te preparas para pasar un día memorable con tus mejores amigos.
El arte debería exhibirse en cualquier lugar mientras esté al alcance de gente de toda clase social y profesión.
Restaurar bicicletas viejas me sirvió de terapia durante una época difícil de mi vida. También me ayudó a pagar el alquiler, comprar comida y conocer gente fascinante. Podría decir que aquellas pequeñas cosas cambiaron mi vida.















