Un viaje curativo: “Astral Progressions”,
el álbum debut del trompetista Josef Leimberg.

15 March 2017 Texto: Ricardo Miguel Vieira. Fotografía: B+ for Mochilla.com.

{english below} Si has navegado a través del hip-hop y sus alrededores desde…bueno, desde siempre, ya te habrás cruzado con los beats grooveros de Josef Leimberg. Nacido en Los Ángeles hace 43 años, tiene su firma en multitud de temas que ya cuentan con el like de Dr. Dre, Snoop Dogg, Erykah Badu, Funkadelic y muchos más. Hace no mucho, ha revelado una colaboración con el niño bonito del R&B, Anderson Paak, y la producción de un par de temas para el próximo álbum de SZA, “CTRL”. Pero fue en 2015 cuando el nombre de Leimberg comenzó a tomar la importancia que merecía tras revelarse que su firma se encontraba detrás del temazo “To Pimp a Butterfly” de Kendrick Lamar.

Pero la cosa no sucedió de la noche a la mañana ya que, antes de este punto de inflexión, Leimberg, ha trabajado para dejarnos un vasto legado lleno de vocales (”Wesley’s Theory”) como con sus producciones bajo el pseudónimo Love Dragon, que compartió junto con Terrace Martin, (”How Much a Dollar Cost?” y “You Ain’t Gotta Lie (Momma Said)”). Y es que, según sus palabras, sin esta progresión, no existiría el sonido místico de su primer álbum en solitario, “Astral Progressions”, disponible desde el pasado mes de octubre a través de World Galaxy / Alpha Pup Records.

Perfilado como un tributo a su difunta madre, “Astral Progressions”, es una experiencia sonora que se basa en el jazz fusión y en las bases del hip-hop. Contando con colaboraciones con grandes nombres de la West Coast como Kamasi Washington, Miguel Atwood-Ferguson o Kurupt, entre otros, el LP es un viaje a través de universos paralelos que incluso, incluye un monólogo de 14 minutos absolutamente emotivo como recorrido a la vida de su madre. Durante una charla a traves de Skype con Staf Magazine, el trompetista, Dj y productor, nos habla sobre el esfuerzo que supone revisar la influencia de sus padres en sus decisiones vitales, cómo han dado forma a su sonido y sobre la importancia de centrarse en lo creativo en lugar de en la búsqueda de un lugar dentro de las modas.

 

Durante años, has producido bajo la sombra  de artistas Hip-Hop, R&B y jazz, pero tu primer trabajo en solitario no sale hasta ahora. ¿Por qué ahora?
Porque creo que era el momento más adecuado. Justo antes de que mi madre falleciese en 2012 me propuso que trabajase en algo nuevo y es por eso mismo, por lo que  para mí es una manera de rendirle tributo, de darle voz como parte del proceso que ha sido.

He leído que  ‘Astral Progressions’ ha sido un proceso bastante largo. ¿Fue esto porque te ha sido complicado llegar al sonido que buscabas o simplemente porque has estado ocupado con otros proyectos?
Estaba a punto de completar el disco justo cuando empecé a trabajar con Kendrick Lamar en ‘To Pimp A Butterfly’, así que tuve que hacer una especie de parón, en el mejor de los sentidos, claro, ya que además, muchas de las melodías en las que estaba trabajando, acabaron en el álbum de Kendrick. Y la verdad es que el hecho de que “TPAB” fuese nominado al Grammy hizo que, en cierto modo, apartara mi disco de mi cabeza. Al mismo tiempo, fue algo muy inspirador, porque me di cuenta de que muchos de los sonidos que Kendrick seleccionaba eran la misma mierda que yo estaba creando para mi propio álbum.  Así que fue como una especie de flecha indicadora de que estaba moviéndome en el camino correcto.

 

Se comenta que durante el inicio de la producción de “Astral Progressions”, pasaste por una época de duda contigo mismo. ¿Cómo lo superaste?
Pues durmiendo mucho y dejándolo ir durante la noche (risas). Cuando empiezas a ver que la gente es receptiva con lo que haces, te das cuenta de que a lo mejor no es tan malo como tú pensabas.  Pero, a veces, soy muy crítico conmigo mismo en todos los aspectos. Así que no te queda otra que tocar fondo y encontrar lo que buscabas en ese fondo.  Es como parte de mi proceso personal… produciendo, cuando pincho o incluso cuando era un niño y me peleaba con el instrumento me pasaba igual. Llega siempre un punto en el que me planteo dejarlo, ya sea por tema económico o porque creo que no estoy creando nada potable. Pero no me dura mucho, afortunadamente.

Tiene que ser increíble el tener la oportunidad de trabajar con gente tan conocida como Snoop Dogg, Erykah Badu, Dr. Dre, Kendrick Lamar… ¿Cómo has conseguido conectar con tantos artistas tan distintos y cómo esa experiencia ha dado forma a tu sonido?
Es muy sencillo gravitar alrededor de artistas interesantes cuando has nacido y crecido en LA, al igual que contagiarse del ambiente del hip-hop, el jazz y otras muchas cosas entre medias. También dirijo un estudio en Eagle Rock, así que me he cruzado con todo tipo de gente tanto de dentro como de fuera de la ciudad. Creo que la gente sabe que cuenta con un lugar muy interesante para crear y grabar. Se ha convertido en un centro de actividad para músicos, productores, cantantes y autores para trabajar. Es una parte de mí, más allá del sonido. Me gusta escuchar buena música de cualquier parte del mundo: del pop al trap, progressive rock, jazz fusión, clásica, cualquier cosa que me eches. Es la búsqueda constante del sonido perfecto, algo nuevo y fresco que me abra la mente. Es una inspiración constante.

 

‘Astral Progressions’ es un disco muy espiritual que mezcla muchos tipos de energía. ¿Qué buscabas conseguir con ello?
Quería crear una atmósfera curativa. Hay mucha gente sufriendo y lo que quería era aliviar ese dolor, hacer sentir bien a quien me escuche. Para mí, el jazz es la voz del amor, la que sigue manteniendo el rol que siempre ha tenido: el de ser la voz de la libertad, la liberación y la democracia.

¿Cómo entró el jazz en tu vida? ¿Fue lo que te llevó a tocar la trompeta?
Elegí la trompeta porque mi padre solía tocarla cuando era muy joven. No la tocaba de manera profesional, pero lo disfrutaba mucho. Desde muy pronto, quería ser como mi padre porque me parecía genial. También teníamos por casa los discos de Miles Davis y Charlie Parker, así que fue como una elección natural para mí.

Hablando del jazz y de su rol a día de hoy, se decía en las reviews de ‘To Pimp A Butterfly’ que Kendrick Lamar había traído de vuelta el funk y el jazz. ¿Estás de acuerdo? 
Creo que Kendrick ha arrojado luz, no solo en el funk y en el jazz, si no en el gusto que ha tenido en el modo de fusionarlos. Desde entonces, he oído muchos proyectos con muchas más trompetas y saxofones, bajos y coros. Creo que ha ayudado a derribar barreras con el fin de expandir el lenguaje musical entre diferentes géneros que en otras ocasiones nunca se hubiesen cruzado.

 

Y cómo sucedió, ¿cómo fue el trabajar con Kendrick?
El saxofonista y súper productor  Terrace Martin [risas], me llamó porque sabía que creaba beats que podían no darle mucho dolor de cabeza. La verdad, es que soy una persona con la que es muy fácil trabajar. Me contactó, empecé a hacerles llegar beats y a veces, me invitaban a algunas sesiones donde grabábamos vocales y trompetas. Ha sido una experiencia que me ha aportado más de lo que esperaba y que creo que además nos han dado un gran protagonismo a toda la gente que hemos colaborado en el álbum como han sido también Thundercat, Kamasi, Terrace Martin, Knxwlegde. Siempre estaré muy agradecido por esta oportunidad.

Cómo era la energía en el estudio y cómo se le fueron dando forma a las ideas que todos poníais en común para que el tema tomase la forma que acabó tomando?
Para cuando empecé a ir al estudio, la gran mayoría de los vocales estaban hechos, si no me equivoco. Recuerdo que había diferentes salas en las que había gente trabajando en los distintos temas.
Quizá en una de las salas estaba Derek Ali mezclando algo y en otra alguien creando de cero. También estuve en algunas sesiones en las que solamente había músicos improvisando, otros escribiendo…dependiendo de lo que fuese a pasar durante ese día.  Recuerdo especialmente un día que fui a hacer vocales y cómo cuando Kendrick escucho mi voz, algo le movió y dijo; “te quiero en mi disco”, que es algo no muy propio de él. Al final, acabé haciendo las intros vocales y algunos temas, lo cual fue todo un placer.

 

Puedo imaginar que fue una sensación increíble la de escuchar el álbum y oír tu voz y tus producciones en él…
Una pasada. Era como lanzar un buen trabajo al aire y honestamente, en aquel momento, estaba bastante en contra de toda la música que pudiera estar de moda. Creía que era él el que estaba tomando un gran riesgo, pero creo también que tiene la vibra de un líder y no el de un seguidor. Me siento muy orgulloso del trabajo que hicimos juntos.

TPAB está repleta de instrumentos y de música de banda. Me pregunto si tus producciones a consecuencia de ello cuentan también con instrumentos o si es una mera coincidencia.
Lo hago adrede. He producido también un par de temas para el nuevo álbum de SZA y he incluido lo mismo: un montón de campanas y silbidos. ¿Por qué limitarse a beats y bombos programados?  Me gusta añadir texturas, darles profundidad. Me encanta el hip-hop más puro pero también disfruto de la complejidad de los trabajos más minimalistas. Me gusta la simpleza y la complejidad al mismo tiempo.

 

Invitaste a Kamasi Washington y Bilal para tu grabación. ¿Esto surgió a partir de las sesiones para  “To Pimp a Butterfly’’ o era algo que ya tenías en mente desde antes?
Ya había pensado en ello. Tenía escritos en una pizarra todos los nombres que quería incluir. Algunos no pudieron ser, pero muchos otros fueron muy receptivos con lo que estaba haciendo. Por su puesto, todos ellos eran gente conocida. Tanto Bilal como Kamasi son gente muy ocupada y tuve que pillarles entre shows y giras. Así que lo más complicado era ajustar las agendas de diferentes músicos, raperos y cantantes pero, la verdad, es que todo fluyó de una manera muy natural.

Y además de ellos, también has contado con Miguel Atwood-Ferguson y Georgia Ann Muldrow que son artistas de la Costa Oeste. ¿Qué hace de la West Coast un lugar tan especial?
Es el hogar de Hollywood, así que no paran de suceder cosas y hay muchísima gente luchando por su carrera musical. Es como si aquí cada uno mantuviese inspirado al de al lado. Todo el mundo tiene algo único y aporta algo nuevo al mismo tiempo.

 

Lo que más me sorprende de tu carrera musical es que a pesar de los malos momentos has sido capaz de crearte un nombre potente. Me refiero a que, hoy en día, todo el mundo se pega por subir su música a la red para cazar la atención de la gente, pero tú siempre te has mantenido lejos del jaleo. ¿Qué consejo le darías a las jóvenes generaciones sobre la creatividad y el exponerse de ese modo?
Les diría que ahora lo más inteligente es ir en contra de la corriente y con ello me refiero a ser lo más creativo y experimental posible. Si rebasas tus límites nunca te quedarás estancado en un género o estilo. Todo se etiqueta tan al máximo a día de hoy que la gente debería de centrarse en crear algo diferente y ser persistente en buscar algo nuevo. A veces es agotador, ya sabes, pero al final del día merece más la pena que seguir la moda tal cual.

Parece que estás ya trabajando en tu siguiente álbum, ¿cómo va la cosa?
Pues bien. Tengo varias piezas ya de las que no fueron incluidas en ‘Astral Progressions’, pero también cosas nuevas. Estoy en un proceso de descubrimiento constante, en el que trato que la vida y sus experiencias me sirvan de inspiración, al igual que lo hace la música. Todo va unido. Creo que para esta época del año que viene, el disco estará listo para lanzarlo.

‘Astral Progressions’, tal y como decías antes, paga tributo a tu madre, ¿Debería sentirse orgullosa?
Debería estar muy orgullosa y sorprendida de que al fin haya sacado algo y de que haya salido de mis ritmos habituales (risas). Ella sabía a lo que me dedicaba y siempre me animó a que continuase, al igual que mi padre. Al ver que cada vez trabajaba con más gente y más conocida, me empujó a que lo pusiera en conjunto. Creo que de verdad, se siente muy orgullosa y honorada por haber compartido un pedacito de su alma con el resto del mundo.

 

 

English:

A HEALING JOURNEY:
TRUMPETER JOSEF LEIMBERG ON HIS DEBUT ALBUM ‘ASTRAL PROGRESSIONS’

If you’ve been navigating through hip-hop and surrounding genres since, well, ever, chances are that you’ve already heard the groovy beats of Josef Leimberg. The 43 years-old Los Angeles native has its signature on a multitude of records and tracks performed by the likes of Dr. Dre, Snoop Dogg, Erykah Badu, Funkadelic, the list goes on. As of recently, he revealed a collaboration with R&B’s rising son Anderson .Paak and finished a couple of productions for SZA’s upcoming ‘CTRL’ album. But it was back in 2015 that Leimberg’s name rose to an unfamiliar limelight following the revelation that the trumpeter’s excelling creations featured in Kendrick Lamar’s soundtrack-of-an-era ‘To Pimp A Butterfly’.

It wasn’t a straight forward revelation, nonetheless. Just as he devotedly glided through much of his career in the shadows while backing up popular musicians, Leimberg’s fingerprints on TPAB weren’t crystal clear. Still his output is out there for the legacy, credited both on vocals (”Wesley’s Theory”) and productions under the moniker LoveDragon, which he split with saxophonist Terrance Martin (”How Much a Dollar Cost?” and “You Ain’t Gotta Lie (Momma Said)”). It was a defining moment in Leimberg’s musical path, one that he now agrees to having led to the mystical sounds exuding from his first solo album, ‘Astral Progressions’, released on October last year on California’s jazzy imprint World Galaxy / Alpha Pup Records.

Drawn as a tribute to his late mom, ‘Astral Progressions’ is an otherworldly sonic experience of jazz fusion with a hip-hop pulse. Invoking collaborations with exceptional names in West Coast’s progressive scene, like Kamasi Washington, Miguel Atwood-Ferguson, Kurupt, among others, the 10-tracked album plays as journey through unparalleled universes, including a fourteen-minute long, emotional monologue by Leimberg’s mother about life and its endless meanings. On a Skype chat with Staf Magazine, the trumpeter, producer and DJ reflected on his latest effort by revisiting his parents influence in his life choices, shaping of his sounds and the importance of focusing on creativity rather than seeking a place on a trend. 

For years, you’ve been producing in the shadows for hip-hop, R&B and jazz artists, but your first solo project just came out now. Why putting it at this point?
I think the timing was right. When my mother passed in 2012, she was aware of what I was doing and suggested that I worked on my own album. She passed not too long after. In a sense, it’s me paying tribute to my mother as well as sharing her as part of the process, by having her on there telling her life testimony. That was a big part of the timing. Even after she passed, it took me about four or five years to complete it and be shared with the world.

 ‘Astral Progressions’ was indeed a very long process, as I’ve read. Was it because it was hard to reach the sound you wanted or were you just busy?
I was getting closer to completing my project when I started working with Kendrick Lamar on ‘To Pimp A Butterfly’, so that kind of threw a little a monkey wrench – A good one, of course -, because some of the tunes I was working on for my record ended up on Kendrick’s album. The fact that [TPAB] was such a classic that got nominated for a Grammy kind of took my mind off of my album. At the same time, it was all very inspiring. It was sort of a double-edged sword, but when I realised that some Kendrick’s selections from me were the same kind of shit I was working on for my album, it was definitely a solid confirmation that I was on the right path with the music.

I read in an interview that during the initial stage of producing ‘Astral Progressions’ you came through a period of self-doubt. How did you overcome that period?
You sleep on it and it goes away overnight [laughs]. When you start seeing people receptive to what you are doing, it makes you feel that maybe it’s not so bad. But sometimes I’m a very hard critical of myself, in all aspects of life. But at the end of the day I try not to be too hard on myself. Sometimes you just gotta jump in the deep end and at some point, you get what you put out. That’s been part of the process for me, either DJing or producing even when I was a kid in school practising on the instrument. At some point, I might feel like quitting, that I’m done with this shit. It might be because I didn’t make good money that week or I don’t like this music I’m making right know. But it’s not for very long, I’ll be right back at it.

It’s really special to have the opportunity of working with so many era-defining names, like Snoop Dogg, Erykah Badu, Dr. Dre, Kendrick Lamar… How did you connect with so many artists along the way and how did these experiences shaped your sound?
It’s just very natural to gravitate towards artists that are interesting when you are born and raised in Los Angeles and get involved in hip-hop, jazz and other things in-between. I also run a recording studio at Eagle Rock so I get [to work with] all kinds of freaky people from in and out of town. I think that people know by word of mouth that I have an interesting spot to do some recording and create. It just became a hub for different musicians, producers, singers and writers to come and work. As far as shaping the sound goes, it is a part of who I am. I like to listen to good music from all around the globe – from pop music, trap to world music, progressive rock, jazz fusion, classic, anything you can throw in my way. Unreleased music from unsigned, unheard-of artists, all kinds of shit. As the say, it’s a constant search for the perfect beat, the perfect break, something new and fresh to open my mind. Not to mention that I have many wonderful peers out here putting out great music, so there’s no shortage of inspiration.

‘Astral Progressions’ is a very spiritually-infused record, blending different waves of energy. What were you looking to achieve with this record?
I wanted it to be some healing type of vibration. We got a lot of people out here in pain, so I wanted to do some healing music, make people feel good, raise their vibrations. For me, jazz is a voice of love, you dig? I see it being in the role that it always has been – a voice of freedom, liberation, democracy.

How did jazz come into your life? Did it led you to playing the trumpet?
I chose the trumpet because my father used to play when I was very young. He didn’t play professionally, but he enjoyed playing the trumpet. At a very early age, I wanted to be like my daddy, I thought that was cool. Then we had Miles Davis and Charlie Parker’s records laying around as I was growing up, so it was a natural choice for me.

Speaking of jazz and its role nowadays, I remember reading many reviews of ‘To Pimp A Butterfly’ where it was said that Kendrick brought the funk and jazz back. Do you agree with this assumption or is just lazy talk?
I felt he shed a lot of light not only on the funk and jazz, but just the way he was fusing the stuff together. it was done so tastefully. Since then I’ve heard a lot a project that have more trumpets or saxophones or bass and chords. I think it definitely helped spawn other people to stretch their limitations and boundaries so they can expand their musical language across different genres and borders that usually aren’t crossed. It definitely had a hand in transcending not only hip-hop but also the way people look at mixing styles.

How did it happen, how did you come to work with Kendrick?
Saxophonist Terrace Martin. Super producer [laughs], he called me, he knew that I made beats and that I wouldn’t give him a headache. I’m very easy to work and collaborate with. He reached out, I started submitting beats and eventually I was invited to actual sessions where I would record vocals, trumpets and just really some good vibrations. It turned out to be more that I even expected, as far as me contributing to the album. For it to be a socially conscious album in these days, it was something that made a really big impact in not only the music industry by my career. It shines a lot of light in the musicians that were featured on that album like Thundercat, Kamasi [Washington], Terrace Martin, Knxwlegde, and all these people that were making such groovy music. I just look at it as a big blessing and I’ll forever be grateful to have participated in that project.

How was the energy in the studio, how did everyone juggled ideas and reached a compromise on what the record would become?
By the time I started going to the studio, most of the vocals were laid, if I’m not mistaken. Maybe he was still working on a couple of songs. I remember there were multiple rooms with people working on different tracks. Maybe on one of the rooms was [Derek] Ali was mixing something; in other room there would be some creating and tracking going on. There were some sessions I went to where it would just be live musicians – some of it improvised, some of it written -, it just depended on whatever was happening that day. I specifically remember that, when I went to do vocals, Kendrick heard my deep voice and something about it triggered him to say, ‘I want you in my record’, which is a very out of the ordinary type of thing. I ended up doing some vocal intros to the album and some of the songs, which was a pleasant surprise.

I can imagine that it must have been an incredible feeling, listening to album and hearing your voice and productions in it
It felt really good. Felt like we put some good work out there and honestly, at the time, it was really going against every other sound that was popular or out of that time. I believe it was him taking a risk and also doing a conceptual album. It also had the vibe of somebody who wanted to be a leader and not a follower. In that aspect, it took a lot of guts to do what he did. I’m very proud of the work we did together.

TPAB is immersed in instruments and band performances. I’m wondering if in your productions you also consciously seek to have instruments in them or it’s just a matter of coincidence?
I do it consciously. I produced a couple of songs for SZA’s new album and I included the same thing: lots of bells and whistles. Why stop just at a beat or a drum programming? Add some textures, give it some depth, some 3D motion. I try to do this with everything I create. I do appreciate hip-hop in its purest, rawest form, but I do also enjoy the complexity that works within the minimalist approach. I like something simple but very complex at the same time. I think that’s where the orchestration and musical arrangement play a big part in expanding the sound as far as you can go with it.

You invited Kamasi Washington and Bilal for your record. Did you connect with these guys during the ‘To Pimp a Butterfly’’s sessions or you already had it in your mind to collaborate with them on your album?
I had it in my mind already. I wrote on a board all these names that I wanted on it. Some of them I couldn’t get, but a lot of them were receptive to what I was doing. Of course, these are all people I knew. But Bilal, you gotta catch him when he’s available; Kamasi is very busy, so you gotta catch him in-between tours and shows; Kurupt you gotta catch him when he has some down time doing some other stuff. It was just a matter of catching different musicians, rappers and singers when they were available and receptive. It all came together very naturally and organically and I’m very grateful to them.

And besides them, there are Miguel Atwood-Ferguson and Georgia Ann Muldrow, which are artists from the West Coast. But there are more names, like Thundercat, for instance, coming from the area and currently making waves all over the place. What’s about the West Coast scene that makes it so tight and unique?
This is the home of Hollywood, so there’s a lot of entertainment going on, a lot of different people out here really pushing the boundaries of creative music. I believe everybody’s keeping each other inspired, we are all inspired by each other. You’ve got Thundercat, who’s amazing doing what he does and echoes Jaco Pastorious and George Duke; there’s Kamasi Washington, who released this amazing [project of] 3-hours of music doing his jazz and from him I hear echoes of Fela Kuti and John Coltrane. I hear all the influences and I hear everybody bringing something fresh in their own unique twist. Some of my inspirations are J Dilla and Miles Davis, so you’ll hear those influences in my music as well. We all just try to fuse it together, we are being true to our influences and our own voices.

Speaking of Miles Davis, your cover of his track “Lonely Fire” was a really bold move. There aren’t many artists out there daring to reinterpret Davis’ constructions.
Oh that was fun [laughs]. I like the obscure Miles Davis’ records, the ones that aren’t as famous. I like when he was experimenting with sitars and wah-wah pedals and all this freaky stuff. I’m always interested in the avant-garde and obscure. I really enjoy fusing that with my hip-hop.

What strikes me the most incredible in your musical career is that you were able to lay low and still make a name for yourself. I mean nowadays everybody’s rushing to be the first and to expose their work exhaustively online hoping to fish the attention of the crowd, but you’ve always remained distant from the spotlight. What advice would you give to the younger generations about creativity and exposure?
I would say that, in these days, it’s smarter to go against the grain than going with it. When I say that I mean to really experiment and be as creative as possible. If you are pushing the boundaries, then you cannot be stuck in one genre or style. Everything’s so categorised these days that people should be more focused on creating something new and different and be persistent with finding their own voice. It can be a struggle, you know, but at the end of the day is more worthwhile to be original than to follow a trend per se.

It seems that you are already working on your next album. How’s the process going so far?
It’s going good. I have some pieces that I have been working on that didn’t fit on ‘Astral Progressions’, but also brand new stuff. I’m always going back to a piece, like a painting, where I could brush over some of the colours. It’s a process of constant discovery. I have to be inspired by living and experiencing life, as well as listening to all kinds of different music. It’s coming together, I believe that by this time next year I should probably have another album ready to release.

‘Astral Progressions’, as you mentioned earlier, it pays a great homage to your mom. Would she be proud of this tribute?
She would be very proud and ecstatic that I’ve actually put something out, that I’ve stepped out of my normal beatmaking-self [laughs]. She was aware of what I did, she’d tell me to do my thing. I’m very grateful that she brought it to light the same way my father did. When I was DJing and playing my trumpet, he suggested that I make beats, he encouraged me to pursue my passion the same way my mother did. She saw that I was working with a lot of other artists and pushed me to put that together. I think she’d be very proud and I feel honoured that I could include her in my project and kind of share my mother with the rest of the world.

 

 

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