PERIPHERIA FILMS

22 September 2020 Texto: Nielo. Fotografía: Archivo Peripheria Films. Retrato de Dani por Estefanía González Hijano.


SOBRE ARQUITECTURA, CINE Y PROCESOS DE BÚSQUEDA

Cuando en nuestra infancia nos preguntaban “¿qué quieres ser de mayor?”, respondíamos con una sola opción. Crecimos en una sociedad que nos enseñó a esforzarnos para ser muy buenos en una profesión y vivir de ello el resto de nuestra vida. Estaba feo desviarse del camino convencional.

El conflicto viene cuando resulta que posees el don de la curiosidad y tienes una fuerte energía creativa en tu interior. Ahí la cosa se jode para bien.

Podría decir que Dani Natoli es realizador y productor audiovisual, y él asentiría, porque es verdad. Pero esta afirmación resulta injusta e insuficiente. Dani ha practicado el noble arte de la creatividad en muchos y variados escenarios, siempre navegando entre ellos con un criterio y una sensibilidad estética exquisita. Todos sus viajes creativos y el poso de la experiencia adquirida le han llevado a mirar a través de la cámara al frente de Peripheria Films, una productora con un sello único e inspirador. ¿Será este su viaje definitivo? No lo creo.

 

 

Dani, ¿tú qué querías ser de mayor?
Es curioso porque esta es una cuestión que me he planteado una y otra vez a lo largo de mi vida y creo que es una duda bastante habitual entre la gente de mi generación. Desde que somos pequeños se nos moldea casi en exclusiva para elegir una profesión y competir por ser los mejores en ella. En mi caso esto no funcionó, yo nunca tuve una única vocación, me han interesado muchos caminos antes del audiovisual. Hubo un tiempo en que lo único que tenía claro era a lo que no me quería dedicar, pero no poseía una certeza. Solemos entender el “ser algo” como una descripción absoluta, acabada y para siempre. Ninguno de estos tres adjetivos me interesa cuando hablamos de definir a una persona. Como decía Whitman, somos inmensos, contenemos multitudes.

Tu recorrido personal y profesional comienza en la arquitectura, profesión que ejerciste durante un tiempo. ¿Qué te lleva a cambiar de rumbo hacia lo audiovisual?
Creo que no hubo un detonante concreto, fue más bien un proceso lento, un camino que se fue revelando poco a poco. El contexto precario y de crisis que me encontré al terminar de estudiar en la universidad sin duda alimentó bastante esa catarsis, pero también hubo una necesidad vital por encontrar un territorio desde el que crear y relacionarme con el mundo. Después de la arquitectura, toqué varios palos y realicé diferentes proyectos personales. Mudar la piel me supuso atravesar un limbo lleno de incertidumbres. Finalmente, me encontré con el cine y empecé a hablar en un lenguaje que no construía espacios, sino que se movía y sonaba a través de él.

 

 

Permíteme mencionar tus incursiones en el mundo del viaje y la exploración a través de proyectos como la revista Derivasia o la creación de la marca Mapnético. ¿Qué aprendiste de ellos y cuánto han influido en la conjugación de tu estilo?
A ambos proyectos les tengo muchísimo cariño. Derivasia era una revista y plataforma online de relatos viajeros, que como comentaba anteriormente, me permitió probar y experimentar muchos campos: diseño web, editorial, fotografía, vídeo… Ahí aprendí lo difícil que es aterrizar a nivel económico un proyecto creativo. Entonces Marina Díaz García y yo nos inventamos Mapnético (www.mapnetico.com), una empresita de mapas y cartografías imantadas donde seguíamos cuidando mucho el tema del diseño pero había un objeto más fácil de comercializar. Con Mapnético nos lanzamos de lleno en el diseño de producto en todas sus etapas, desde la concepción, diseño, fabricación, producción en serie, distribución, estrategia de comunicación, publicidad, etc…
Tengo la sensación de que en ambos proyectos luché mucho por intentar aunar la necesidad creativa con la viabilidad y necesidad económica. Más allá de cualquier aspecto de estilo o lenguaje, creo que este fue el mayor aprendizaje.

 

 

Y entonces, decides fundar Periphería. ¿Cuándo y por qué?
Peripheria Films surge a mediados de 2018, tras un creciente interés personal por el cine como medio de expresión, y estimulado también por mi primer cortometraje, ‘Qué suerte’, un docu de 2016 que surgió nuevamente de una indagación íntima, y cuyo desarrollo me permitió comprobar que el cine, y sobre todo el género documental, es una profesión hermosa y una herramienta muy potente. El audiovisual te permite contar y vivir las historias de otros, indagar nuevas realidades en cada proyecto, enriquecerte y aprender constantemente en el desarrollo de cada uno de ellos, desplegar todo un abanico expresivo a través de su lenguaje, emocionar contando un relato… en fin, fueron muchos los motivos que me hicieron aventurarme en este camino. De momento, transitarlo me está dando muchas alegrías.

En tu obra se aprecia que la arquitectura y el espacio gozan de gran protagonismo y juegan un papel fundamental. ¿Por qué la ciudad es uno de los pilares de tu trabajo?
Me tiré casi ocho años hasta que acabé de estudiar arquitectura. Creo que a nivel creativo, cualquier autor/a tiene que hablar con su propia voz y desde su experiencia particular, y en ese sentido, mi pensamiento está atravesado por todos esos años de formación. Todo ese conocimiento acumulado, lejos de olvidarlo, me parece que es un gran valor diferencial. Como arquitecto, me resulta muy interesante el tratamiento de la psicología espacial en la narrativa audiovisual, las temáticas en torno a los diferentes procesos urbanos o esa obsesión estética por la geometría y la composición del plano.
De la mezcla siempre surgen resultados interesantes, tanto a nivel personal, cultural o profesional. En este caso arquitectura y cine son dos territorios que pueden intersecar de formas muy enriquecedoras, como ya han demostrado muchos otros anteriormente. Juan Sebastian Bollaín en este sentido, para mí es un referente.

 

 

Tu estilo narrativo parece tender hacia lo autoral. ¿Todos los clientes entienden este código, acostumbrados a recibir un producto normalmente más comercial?
Bueno, es el principal dilema de cada proyecto. Gabriel García Celaya decía en su poema ‘Biografía’ que «la cultura es un adorno y el negocio es el negocio». Yo quiero pensar que no tiene por qué producirse esta ruptura, y que tanto el encargo más comercial se puede abordar desde la creatividad como la producción más experimental puede encontrar un público y un retorno. Desde mi punto de vista, esta versatilidad y este registro tan amplio hacen del audiovisual una profesión llena de posibilidades.

Entiendo que cada cliente es un mundo, pero intentando estandarizar, ¿cuál sería el proceso creativo de trabajo de Periphería?
Para mí, el desarrollo de un proyecto cambia mucho si se trata de una producción propia o una pieza por encargo.
Si es un encargo, trato de comprender los objetivos narrativos del cliente e intento llegar a un acuerdo previo en torno al carácter que tendrá la pieza. Si el proyecto es una producción propia y no responde a ningún encargo, entonces las decisiones que tomo se basan en hasta dónde quiero experimentar, qué temática me interesa, cuánto tiempo tendré que dedicarle y qué circuito de distribución sería el más idóneo para el recorrido posterior de la película.
En cuanto al proceso creativo en sí, obviamente sigo las fases de desarrollo de cualquier proyecto audiovisual (preproducción, rodaje y posproducción). En la preproducción empiezo siempre trabajando de forma muy visual. La mayoría de las veces compongo el guión después de localizar y de desear alguna imagen que se forma en mi cabeza. Me obsesiona mucho la fotografía de cada proyecto. Sin embargo, en la edición últimamente estoy cogiéndole el gusto a montar primero el sonido, priorizar la línea de audio para establecer el guión sonoro y el ritmo y posteriormente empezar a jugar con los planos.

 

 

¿Existe un componente moral en tu trabajo? ¿Intentas adquirir cierta responsabilidad para con la sociedad a través de tus historias?
Componente moral en absoluto. No pretendo ser dogmático con mi trabajo. Como dice Kossakovsky, «no ruedes si ya sabes el mensaje antes de filmar». Creo que lo más maravilloso del audiovisual y sobre todo del documental es precisamente su proceso de elaboración, de indagación, esa búsqueda, ese camino que no sabes a dónde te llevará. Las historias que a mi más me han removido han sido las que me lanzaban preguntas y me forzaban a pensar por mí mismo, no las que afirmaban algo con rotundidad. No es fácil trabajar desde la duda.
Sin embargo, creo que una cosa es la moralidad y otra bien distinta el compromiso con la sociedad a través del cine o de cualquier otra profesión. Esto último dependerá mucho del tipo de producción que se esté llevando a cabo. El objetivo de una película para responder a valores de entretenimiento, cultura, compromiso social o sostenibilidad económica puede depender de muchos factores, pero yo diría qué conocer el público al que va dirigido es fundamental para inclinar la balanza hacia un lado u otro. En cualquier caso, creo que el compromiso y el pensamiento crítico siempre enriquecen cualquier proyecto. Es algo que siempre suma.

¿En qué proyecto audiovisual aún no has trabajado y te encantaría hacerlo?
Me encantaría explorar ese territorio intermedio entre la ficción y el documental. Coquetear con narrativas y puestas en escena más propias de la ficción dentro de algún contexto real. Esa mezcla me apetece mucho.

 

 

¿Cuáles son tus referentes artísticos?
Esto siempre es muy difícil de sintetizar, pero voy a salirme un poco de lo habitual y no tirar ni de clásicos ni de directores/as.
Diría que a nivel de fotografía, todo lo que toca Mauro Herce me parece espectacular. Como productora, Nanouk Films para mí es una referencia.

Peripheria ha creado el video para Moments Festival de este año ¿Puedes desvelarnos algún detalle?
Justo estos días estamos editándolo de hecho. Ha sido una producción mínima, realizada con muy pocos medios pero con mucho amor. Por desvelarte algo, te diría que aunque el Moments tiene su propio universo simbólico, este año el teaser tendrá un pequeño toque arquitectónico.

¿Puedes percibir hacia dónde va Peripheria Films?
Mi intención con Peripheria es desarrollar poco a poco producciones cada vez más grandes. Sin prisa, disfrutando y aprendiendo de cada proyecto. Para conseguirlo es fundamental hacer equipo, rodearte de grandes profesionales y afrontar las producciones en tiempos más dilatados, dedicando un gran esfuerzo a planificar bien su financiación y viabilidad económica.
A nivel de formatos, intuyo que seguiremos apostando principalmente por el documental, intentando proyectarnos hacia una mayor duración (series o largometrajes).

¿Nos prometes alguna nueva mutación artística?
De momento, diría que el audiovisual va para largo, pero oye, en estos tiempos tan líquidos que no sabemos ni qué estaremos haciendo en Noviembre, ¡quien sabe!

 

 

+ Info: www.peripheria.tv
Instagram: @peripheriafilms / @d_natoli
Vimeo: www.vimeo.com/peripheriafilms
Facebook: /peripheriatv

 

 

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