“orange sunshine”
THE BROTHERHOOD OF THE ETERNAL LOVE:
UNA REVOLUCIÓN ESPIRITUAL

8 January 2017 Texto: Ricardo Miguel Vieira . Fotografía: Archivo.

{english below} Los sesenta en Estados Unidos fueron una especie de llama que ardía en forma de conflicto. Fueron los tiempos de las protestas en contra de la Guerra de Vietnam, el nacimiento de movimientos en pro de los Derechos Civiles y feministas, el tiempo de una atmósfera de lucha contra lo establecido que parecía no tener fin, sobre todo, por el impulso continuado de una juventud totalmente sumida en el descontento. Y eso que solo habían pasado 30 años del nacimiento del Sueño Americano. Pero, desde entonces, e incentivado por la aparición de los movimientos de contracultura, fue sometido a continuas interpretaciones.

Este cambio en el pensamiento colectivo se materializó bajo muchas formas distintas: arte, música rock, literatura, incluso en nuevos estilos de vida. Diversos lifestyles que, en la Costa Oeste de California, en Orange County, estuvo también marcado por el surf y la experimentación con drogas psicodélicas. Y en ese sentido, la  Brotherhood Of Eternal Love (Hermandad del Amor Eterno) tuvo un papel crucial.

Situado en las costas de Laguna Beach, la BOEL surgió como una iglesia de espíritu libre con el objetivo de contrarrestar la revolución espiritual a través de caleidoscópicos viajes de LSD. Sin ningún tipo de ánimo de lucro, la organización, que pronto sería reconocida a nivel mundial, distribuía ácido a menudo y de manera gratuita entre los miembros de la comunidad. A no mucho tardar, la organización se extendió por todo el mundo y operaban desde un laboratorio clandestino con fines de producción e investigación de estupefacientes. A pesar de ser vilipendiado por las autoridades locales y la prensa, el grupo cocinaba nuevas recetas y mejoraba fórmulas que pronto se convirtieron en el ácido más apreciado en todo el mundo: el “Orange Sunshine” (atardecer naranja).

Aún, la BOEL sigue siendo profundamente recordada en Orange County. Sin embargo, sobre la verdadera historia se ha escrito muy poco hasta ahora. “Orange Sunshine”, es un documental del director de Newport William A. Kirkley y que
toma como foco la historia de amor entre Michel Randall y Carol Griggs, dos de los miembros co-fundadores, para desvelar lo nunca contado sobre los que una vez fueron los mayores contrabandistas de ácido en el mundo, las grandes amistades dentro de la organización y su concepción sobre lo que debía ser un mundo mejor.

El director de este premiadísimo documental (SXSW, San Francisco Doc Fest, Newport Beach Film Festival) ha charlado con nosotros sobre el descubrimiento de los fundadores de la Hermandad y de cómo se reconstruye la historia de toda una década de guerra en contra de las drogas.

 

Les tomó bastante tiempo a Mike y Carol hasta convertirse en miembros de Orange Sunshine. ¿Qué les hizo cambiar de idea?
Cuando comencé a trabajar en “Orange Sunshine”, entendí rápidamente que Mike and Carol eran considerados la cabeza de la Hermandad del Amor Eterno, y que una gran parte de la historia que no había sido contada les pertenecía. Ahora, procuran cuidar su privacidad, viven en un pueblo pequeño al norte de California y llevan una vida completamente diferente a la que tenían en el pasado. No querían tener nada que ver con todo lo que se fuese a contar. Así que fui en busca de alguien que estuviera involucrado de una manera más periférica y que estuviese dispuesto a contarme.  Durante el curso de siete años, he dirigido veinticinco entrevistas con los miembros originales de la Hermandad y algunos de la segunda generación. Así que, después de grabar durante todos estos años, les comenté que tenía una película a punto de ser acabada, pero que la historia trataba tanto sobre ellos que si no era de su agrado, estaba dispuesto a borrarlo todo y volver a empezar. Y eso fue lo que hicimos hace tres años.

Debe ser agotador y muy emocionante a la vez, ya que conseguiste tener la historia que buscabas. ¿Cuál fue su reacción sobre la película?
Aparecí en su casa para enseñarles un bruto de la película antes del estreno en SXSW. No os podéis imaginar lo nervioso que estaba por ver si reacción. Tienen historias tantas historias y tan brutales, que 90 minutos se quedaban cortos. Fue una experiencia muy emotiva para ellos el verla y hubo momentos de alegría y de lágrimas por igual. Cuando terminó, me estuvieron abrazando como quince minutos.

 

La historia cambió cuando Carol y Mike aceptaron aparecer en el final. A pesar de ello, y teniendo en cuenta tu idea inicial, ¿mutó mucho la trama?
En un principio, esta era una historia sobre la mayor red de distribución de hachís y LSD del mundo y de las increíbles historias de su contrabando en la tranquila Laguna Beach. Pero lo que resultó y lo que aprendí en el proceso de entrevistas fue que ésta era una historia sobre relaciones, sobre familias y sobre buenos amigos que creyeron en una causa que cambiaría el mundo. Hubo radicales que no tuvieron ningún interés materialista, si no que solamente querían hacer del mundo un lugar mejor. Si a todo eso, le añades la historia de amor de Carol y Mike, el resultado no podía ser otro que un perfecto cuento de drogas, interesante y sobre todo, único.

¿Qué tipo de responsabilidad sentiste para con la gente que entrevistaste y hacia los aspectos más esenciales de la historia de Orange Sunshine?
Desde el principio, he sido muy cauto en cuanto a la glorificación del uso de drogas, por supuesto que sentía cierta responsabilidad en ese sentido. Aunque no estoy para nada de acuerdo con la guerra antidrogas de EEUU, cierto es que ha habido mucha gente que ha salido mal parada y eso era algo que no quería que pasase por alto. Una muestra de ello, es que el protagonista de la historia muere. Mucha gente, a una cierta edad, experimenta con drogas y creo que sacando a la luz historias como estas, hablar sobre el tema abiertamente es mucho más fácil. Y desde mi punto de vista, esta es la mejor herramienta para tomar parte responsable sobre un problema.

 

La película tiene una parte de ficción con representaciones que ilustran la historia. ¿Por qué elegiste este estilo?
Porque la Hermandad era un grupo de contrabandistas, así que difícilmente iban a acceder a que tomara su imagen. Además, no existían películas caseras de aquel tiempo.
Así que creí desde el principio que la mejor manera de materializar la historia de una manera visual era grabando películas caseras en Super8 con actores y vestuario de aquel momento, coches vintage…Hubo bastantes momentos durante las entrevistas en los que visualizaba las historias que me contaban y era algo a lo que no quería poner un límite por el simple hecho de ser un documental.

Supongo que encontrar el equilibrio entre la realidad y los elementos de ficción fue todo un reto…
Lo fue. De hecho, hubo que eliminar algunas partes interesantes que decidimos cortar al final para mantener el equilibrio y el ritmo.

Has recogido muchas horas de entrevistas después de muchos años trabajando en ello. ¿Hay algo que no has incluído en la película y que te hubiera encantado hacerlo?
Hay muchas historias increíbles. Os cuento una muy interesante del “behind the scenes”. Hace unos años, volamos junto con uno de los miembros de la Hermandad a Nepal, donde había vivido durante más de 30 años como monje budista en un monasterio. Incluso había tomado por más de 20 el voto de silencio. Lo que no podíamos imaginarnos era que fue arrestado según aterrizó en San Francisco acusado por contrabando de hachís en 1972. Llenó titulares en todo el mundo, ya que un fugitivo había sido por fin cazado. Esto ocurrió antes de que Mike y Carol fuesen parte de la película, incluso muchos pensaron que habíamos preparado todo en pro de la historia. El hombre, se enfrentaba a una vida en prisión sin posibilidad de condicional. Fue un golpe muy duro para muchos, pero al final, cumplió seis meses y después volvió a Nepal. No incluimos esta historia porque merece una película en sí misma y porque nosotros estábamos interesados en centrarnos en la historia de amor. Pero quién sabe, quizá sea contada por alguien algún día.

 

El surf tiene una conexión muy profunda con la psicodelia y el movimiento hippie allá por los 60. ¿Qué relación tuvo el surf en el estilo de vida de la Hermandad?
Todos los miembros de la Hermandad crecieron en el Sur de California cerca de la playa. Así que desde una edad muy temprana estuvieron en contacto con el surf y con la vida playera , con el longobard, los Beach Boys y gente como Micky Dora. Ellos fueron parte de esa transformación del surf. Algunos solían tomar ácido y surfear, lo llamaban “Chris on the Curl”. Otro término que lo describe muy bien es el “Pura Vida”, que creo que surgió en Costa Rica, y describe cómo el surf te conecta con la naturaleza, que es justo lo que los miembros de la Hermandad y muchos otros buscaban cuando tomaban LSD.

Y tú, ¿eres surfer?
He crecido en Newport Beach, California, a tiro de piedra de Laguna Beach, donde la historia de la Hermandad tiene lugar. Desde muy pequeño he estado en el agua, pero empecé a surfear tarde, cuando estaba en el Instituto y no lo hago tanto como me gustaría porque viajo mucho por el trabajo y por mi familia. Pero el océano es algo que siempre tengo presente como fuente de inspiración y como modo de recargar pilas.

 

Orange Sunshine trata sobre el amor, la paz y comprende un viaje espiritual. Pero bajo el prisma actual da la sensación de que la relación con las drogas ha cambiado, se ha convertido más vulnerable y con mayores consecuencias negativas. ¿Qué opinas sobre esto?
Opino que no podemos meter a todas las drogas en esta categoría. El alcohol ha hecho mucho más daño en nuestra sociedad que la gran mayoría de las otras drogas. Creo que en EEUU se ha perdido la guerra contra estas sustancias  y que esta guerra ha tenido más consecuencias negativas que positivas. Según estudios recientes, existen ciertos beneficios en algunos psicotrópicos que están empezando a ser estudiados de nuevo después de 40 años.

Y ¿a qué nivel crees que Orange Sunsine puede contribuir en el debate sobre la legislación de las drogas?
Nunca he pensado que Orange Sunshine pudiera tener ningún tipo de impacto sobre ninguna legislación. Mi objetivo con el film era solamente el explorar las diferentes historias de la Hermandad del Amor Eterno y el amor entre Mike y Carol. Creo que es importante conocer el impacto de las drogas y abrir una puerta para el debate de sus pros y sus contras. Su lucha  ha sido un completo fiasco y muchos adultos y jóvenes van a experimentar con ellas a pesar de todo. Así que creo que lo mejor que puede hacerse es educar y crear un ambiente que desemboque en una comunicación más abierta.

 

¿Encuentras que tu trabajo tenga un tinte político?
Mi deseo es el de contar historias sobre ciertos temas sin estar sujeto a una agenda. Creo que los miembros de la Hermandad eran radicales y que tuvieron y tienen aún un gran impacto político de manera indirecta.

Eres nativo de Orange County, donde se desarrolló gran parte de la historia. ¿Cuál es tu visión sobre la región a día de hoy comparada con los recuerdos de tus entrevistados?
Cuando era un niño, aún quedaban muchos remanentes del Orange County de los 60 y los 70. Laguna Beach tiene una energía muy mágica. No es un término que utilice demasiado, pero hay algo especial allí  que aún puede sentirse. Creo que la Hermandad tuvo mucho que ver en ello. Laguna Beach, es un pequeño pueblo costero de artistas y outsiders, melenas saladas y eucaliptos.

 

¿Aún se oye hablar a gente sobre la Hermandad?
Particularmente en Orange County sí que se habla sobre ello por lo bajo, pero eso ha cambiado con la película. Ahora la gente puede ver a Mike, Carol y a los otros miembros hablando como nunca nadie se había atrevido desde hace mucho tiempo. Al  principio me fascinaba como la gente veía esta historia como algo oscuro y como algunos temían hablar sobre ello. Existe un dicho en Laguna que dice “Si puedes recordarlo, entonces no lo viviste”.

¿Creen Mike y Carol que el cambio que querían para el mundo ha tenido lugar?
Mike y Carol creen que vamos a vivir una nueva revolución gracias a los psicotrópicos.  Y con todo el interés renovado en los dos últimos años con oas nuevos estudios clínicos y demás proyectos sobre la producción de nuevas sustancias,  quizá tengan razón y una segunda revolución esté a la vuelta de la esquina.

 

 

 

English:

“ORANGE SUNSHINE”. THE SPIRITUAL REVOLUTION OF THE BROTHERHOOD OF ETERNAL LOVE

The 1960s in the USA was of blazing unrest. It was a time of fuelling anti-Vietnam War protests, rising Civil Rights Movements and calls for women’s and minorities’ rights and freedoms. The ominous anti-establishment atmosphere, tense and fragile, was boundless and mainly driven by the youth’s widespread sentiment of disaffection. It had only passed thirty years since the American Dream was coined. Yet it was already bound for vast and unforeseen interpretations as the counterculture movements emerged.

The surfing collective change of minds was translated in many forms: art, rock music, literature, even shifting lifestyles. Down in Orange County, on the sun drenched West Coast of California, it also came by way of surfing and psychedelic drugs’ experimentation. On that matter, the Brotherhood Of Eternal Love held an era-defining role.

Based on the liberal shores of Laguna Beach, the BOEL surfaced as a free-spirited church aiming to offset a spiritual revolution by defiantly introducing new followers to the kaleidoscopic voyages of LSD. Scrapping any plans for profiting, the soon-to-be worldly recognised organisation often freely distributed acid throughout the community. Later on, they went global. Furthermore, the group operated a clandestine lab for homemade production and research purposes. Although vilified and harassed by the local authorities and press, the group cooked new and enhanced formulas and soon development the most desired acid in the world: the orange sunshine.

BOEL is still widely remembered in Orange County to this day. However, the true story of the organisation remained widely unchronicled until recently.“Orange Sunshine”, which premiered earlier this year, is a documentary by neighbouring Newport Beach filmmaker William A. Kirkley tracing the Brotherhood’s definite saga. Focusing the scope on the love story of Michael Randall and Carol Griggs, two of the group’s co-founding members, the feature unearths the never-told-before tale of the once worldwide acid smugglers, the organisation’s long-standing friendships and visions of a better world.

The director of the multi-awarded feature (SXSW, San Francisco Doc Fest, Newport Beach Film Festival) talked to Staf Magazine about finding the BOEL’s founders, piecing the story together during almost a decade and war on drugs.

It took quite some time for Mike and Carol to eventually decide to be part of Orange Sunshine. What changed their minds about featuring in the film?
When I began working on “Orange Sunshine” I quickly learned that Mike and Carol were regarded as the head of the Brotherhood of Eternal Love, and that a big part of the untold story was largely theirs. They were very private, living in a small Northern California town a completely different life than that of their infamous past. They wanted nothing to do with their story being told. So I went looking to anyone peripherally involved that would talk to me. Over the course of seven years I’ve conducted 25 interviews with some of the original Brotherhood members, the “Second Generation”, and key law enforcement. But through all this time I kept talking to Mike and Carol and building that relationship. After shooting all those years I told them that I had a film about to be completed, but that the story was really their story, and if they’d be willing to say ‘yes’ I would hit the reset button and start over. And that’s what we did about three years ago.

That must have been both exhausting and thrilling because in the end you’ve got the story you were aiming to tell. So what was their reaction to the film?
I came up to their house to show them a rough cut of the film last January before our premiere at SXSW. I can’t tell you how incredibly nervous I was on what their reaction would be. They have so many incredible stories and monumental milestones in their lives, so much of which we weren’t able to include because a 90-minute span wouldn’t be enough. It was a very emotional experience for them watching it, there were lots of tears both of memories and joy. When the film was finished they came over and hugged me for a good 15 minutes. Sometimes your subjects can be your toughest audience, but after this I was so elated that they felt like their story had finally been told correctly.

You’ve shifted the whole story once Carol and Mike agreed to be in the final. Still, did your initial idea – which included them – mutated as the production rolled on?
Initially this was a story about how the largest distributors of LSD and hash in the world and their incredible smuggling adventures came about in the sleepy town of Laguna Beach. But what evolved and what I learned in the process of the interviews was that this was a story about relationships, about families and good friends who believed in this cause of turning on the world. They were radicals that had no interest in making money or having nice things: they wanted to make the world a better place. Add that to Mike and Carol’s love story and you have a drug tale far more interesting and unique.

What did you feel your responsibility was to the people you interviewed in Orange Sunshine and to the main aspects of the story?
From the beginning I have been very cautious about glorifying drug use in the film, I feel that I have a responsibility in that sense. While I disagree with US’ war on drugs, there have been many casualties from drug use and it was important to me to highlight that in the film. As a matter of fact, a key character in the story dies from drug use, and that was something I wanted to make sure we didn’t gloss over. Many people at a certain age are going to experiment with drugs and, ultimately, I feel with stories like this getting out there, it will make it easier to talk about the issue. Open communication is the most effective tool in being responsible.

The film has a fictional component with the enactments illustrating the story. What drew you to that style that you felt that strengthened the story?
Because the Brotherhood were drug smugglers, they rarely let their picture be taken and there were no home movies from that time. So I knew from the very beginning that the best way to visually enhance their stories was to shoot Super 8 home movies with actors and period costumes and vintage cars that would feel authentic and really propel the stories visually. There are a few choice moments where, as I was hearing these stories being told, I saw these narrative scenes playing out just like from a movie, so it was something that I didn’t want to limit just because it’s a documentary. I knew that from our tapestry of different film stocks and stills that the occasional ‘movie’ moment would fit right in.

Surely finding the balance between the authenticity of the story and the fictional elements was challenging…
It was. There were actually a few other significant enactments that we ultimately cut out to keep a balance and rhythm there.

You’ve gathered several hours of interviews after so many years in the making. Is there something you didn’t include in your film that you particularly wish you had?
There are so many incredible stories. One interesting behind-the-scenes though stands out. A few years ago we flew a Brotherhood member to the US from Nepal where he had been living for more than 30 years as a Buddhist monk in a monastery. He had even taken and served a 20-year vow of silence. Little did we know that when he landed at San Francisco he would be arrested for an outstanding warrant for hash smuggling from the Brotherhood indictments of 1972. It made world headlines, a Brotherhood fugitive who had been on the run had finally been caught. This happened before Mike and Carol were on board with the film, and many Brotherhood members thought that we had set this up for our film. The man arrested was facing life in prison without the possibility of parole. It was a crushing blow for everyone at the time. Ultimately, he served six months in prison and shortly after his release he returned to Nepal. We didn’t include the story because it’s worthy of its own movie, and we were really interested in telling a love story. But who knows, maybe that story will still be told one day.

Surfing had a very deep connection with the psychedelic and hippy movement back in the 1960s. What was it about surfing that the Brotherhood felt that resonated with their lifestyle?
All of the Brotherhood members grew up in Southern California near the beach. So from a very young age they were exposed to the surfing and beach culture of the early 60s – with the longboarders and the Beach Boys and guys like Micky Dora. They were part of that transformation of surfing moving from this clean cut, jockey type of sport to experimentation, long hair and shorter boards. They used to take acid and surf, they called it ‘Christ in the Curl’. There’s a term that surfers use that I think originated in Costa Rica, which is ‘Pura Vida’ – pure life – because there is something about surfing that puts you in tune with earth and nature. It’s meditative and has an impact on consciousness that’s completely in line with what the Brotherhood and so many others were seeking with their spiritual awakening taking LSD.

And are you a surfer yourself?
I grew up in Newport Beach, California, a stones-throw from Laguna Beach where the Brotherhood story takes place. From a very young age I was always in the water, but started surfing late, when I was in High School. Surfing is something that I don’t do as much as I would like to because of travel, work and family, but the ocean is something that I’m constantly drawn to as a source of inspiration and a way of recharging.

Orange Sunshine is about love, peace and spiritual voyage. But when under nowadays scope, we get the feeling that society’s relationship with drugs has shifted, became more vulnerable and with far significant consequences. What are your views on this matter?
I do think that we can’t put all drugs into one category. Alcohol has had far more damaging result on society than what we consider to be most drugs out there. I do think that in the US we have lost the war on drugs, and that war has had a more negative than positive impact. It does appear from recent studies that there are medical benefits of some psychedelics, which scientists are beginning to study again for the first time after more than 40 years.

And on what level do you believe Orange Sunshine can contribute for the debate of legalisation of drugs?
I never imagined that Orange Sunshine would impact any legislation. My goal with the film was purely to explore both the incredible stories of the Brotherhood of Eternal Love and of Mike and Carol’s love. I do think it’s important to look at the state of drug use, its impact, and open the doors to discussing the pros and cons. The war on drugs has obviously been a failure, and many young adults are going to experiment with drugs regardless. So I think it’s better to educate and to create an environment that is conducive to open communication on the subject.

Do you find your work to be political?
My goal is to tell the stories of my subjects, never with an agenda. I do consider the Brotherhood of Eternal Love to be radicals and they have had an incredible and yet indirect impact on politics.

You’re actually a native of Orange County, where the whole story pretty much unfurled. What’s your perception on the region nowadays compared to the intervenients’ memories of such place?
When I was a kid there was still so much of Orange County that was undeveloped and many remnants of the 60s and 70s were still there. Laguna Beach has a magical energy. That’s not a term I ever use, but there is truly something special there, and you can still feel it today. I believe the Brotherhood had a part in that. Laguna Beach is a small coastal beach town of artists and outsiders, salty air and eucalyptus trees. While much of Laguna and Orange County has evolved from the beach shacks from the days of the Brotherhood, you can still find hidden pockets of the past.

Do you still hear people talking about the Brotherhood? Is that a name that still rings a bell down in California?
In Orange County in particular it’s still something that’s whispered – but that’s changing with the film. Now people see Mike and Carol and other Brotherhood members talking about what nobody dared to talk about for so long. And with the group’s story, I was initially fascinated with this seemingly dark part of hometown history that people to this day were still afraid to talk about. There’s a saying in Laguna, “If you remember it, you weren’t there.”

Do Mike and Carol believe that the change they wanted to see in the world will eventually happen?
Mike and Carol believe that we’re going to see a new revolution happen with psychedelics. And with all of the renewed interest on the matter these past couple of years – the new clinical trials and all of the projects I’ve heard about currently in production around psychedelics – maybe we’ll see a Second Coming.

 

www.orangesunshinemovie.com

 

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