Los zapatos no vuelan.
Por amor al arte

20 May 2017 Texto: Redacción. Fotografía: Javier Rosa y archivo.

Probablemente el ser músico profesional sea una de las ocupaciones mas malinterpretadas por los profanos. Nos referimos a que la gente tiende a relacionar, casi de forma inmediata, al músico con una especie de película mental a lo Spinal Tap en la que su vida consiste en una interminable sucesión de sexo, drogas y rock and roll, sin dar el mas mínimo palo al agua y, como diría aquel, viviendo del cuento. Y la verdad no puede ser mas diferente, por no decir diametralmente opuesta. Los músicos profesionales, por lo menos los que nosotros conocemos de este país, no son tal. Muchos de ellos, la mayoría nos atreveríamos a decir, ni siquiera se ganan la vida con la música, a lo que mas llegan es a que practicar su pasión no les cueste (demasiado) dinero. Cargan equipo que pesa muchos kilos, conducen durante horas en horarios intempestivos, comiendo mal, durmiendo mal, se gastan pequeñas fortunas (para como esta la economía en la actualidad) en grabar discos para que luego se descarguen ilegalmente y no recuperar ni pizca de la inversión, y un largo etcétera de condiciones casi infrahumanas de trabajo que, de estar en cualquier otra opción laboral, serían consideradas casi tercermundistas. Hemos entrevistado a Francisco Gené Cort, director de “Los Zapatos No Vuelan”, una película documental estrenada hace algún tiempo pero cuya vigencia y mensaje siguen siendo tan válidos, reales y candentes como lo fue en el momento de su estreno. En ella se ha sentado con algunos pesos pesados que, en algunos casos, llevan varias décadas pululando por las carreteras españolas repartiendo música, y le ha tomado el pulso a lo que realmente piensan los músicos del mundo de la música. Esperamos que os parezca tan interesante como nos lo ha parecido a nosotros. Que lo disfrutéis.

 

 

Hola Paco, lo primero darte la enhorabuena por el documental, nos ha encantado y lo consideramos un fiel reflejo de lo que sucede con la mayoría de las bandas nacionales. Lo primero que nos gustaría es que nos cuentes de donde surgió la idea para esta película.
La idea del documental es algo que siempre he tenido en mente. El hecho de relacionarme desde que tengo 14 años con amigos que tocan en bandas y mi pasión por la música, el cine y todo lo que lo rodea ha hecho que ponga el foco en los músicos.
Siempre he ido a conciertos, ya sea en grandes estadios, pequeños locales o casas okupas, como los conciertos que montaban en la okupa de Palma de Mallorca.
Conozco su esfuerzo y trabajo de primera mano. Sacrificios que pueden aplicarse a cualquier profesión. Esto fue lo que me llevó a plantearme rodar un documental que hable de la vocación de las personas, pero en este caso centrado en los músicos.

La elección de las bandas es bastante ecléctica, pero casi todas tienen como terreno común el rock en cualquiera de sus vertientes. ¿Crees que de lo que se habla en la película es algo exclusivo de estos géneros o se puede extrapolar a géneros como el rap o la música electrónica?
La película está centrada en los músicos que se dedican al rock en su más amplia expresión, pero puede extrapolarse a cualquier género musical. El esfuerzo dentro de la música no se centra solamente en las músicas que son conocidas de una forma más popular, ya sea pop, rock, punk, blues, etc. Existe una cultura de la cual apenas sabemos nada, pero que lucha día a día y cuerpo a cuerpo para intentar sobrevivir en este mundo, que es lo que en el fondo hacemos casi todos.

 

 

Suponemos que tras haber entrevistado a todas estas bandas y que te hayan contado sus experiencias te habrás formado una idea bastante clara de lo que significa tocar en una banda que no termina de alcanzar el éxito económico. ¿Qué crees tu que es lo que hace a una persona invertir cantidades ingentes de tiempo y dinero en un proyecto sin tener la certeza de que este vaya a llegar a producir el suficiente dinero como para ganarse la vida con ello de forma exclusiva?
La pasión. Las personas que se embarcan en una aventura tan complicada como la de montar una banda e invertir tiempo y dinero sólo puede ser por la pasión que sienten por su trabajo, que a la vez es un hobby.
Recordemos que no todos los grupos llegan a vivir de ello, hay cientos de bandas, a cual más buena, pero sólo las que tienen la constancia necesaria para vivir esta vida son las que sobreviven. Eligen una vida que no siempre es fácil, ya que han de lidiar con las personalidades que conforman un grupo, que la suerte acompañe y estar en el lugar adecuado el día señalado. No es tan fácil como nos creemos.

Nos ha gustado mucho la selección de bandas que aparecen en la película porque son un muy buen muestrario de la música que se ha hecho, y se hace, en este país. ¿Cómo fue el trabajo de selección de dichas bandas?. ¿Conocías a alguna de antemano?
He intentado contar con grupos de los cuales supiera de sus andanzas, conociendo su historia, lo que les ha ocurrido en la vida y sobre todo que pudieran transmitirme lo que la historia necesitara a nivel narrativo. Los músicos que he elegido son muy buenos conversadores, tienen un pico de oro que ya le gustaría a más de uno. ¡¡Quién no querría pasarse una tarde de charla y cervezas con Marta y Fernando de Sex Museum, Laura de Garaje Jack o Raúl e Inma de Crudo Pimento!!!, por ponerte algunos ejemplos. Son enciclopedias andantes de lo que significa ser un músico.

 

 

Las opiniones mostradas por las bandas muestran un abanico bastante extenso de puntos de vista sobre la escena musical estatal, la manera de conseguir los objetivos en dicha escena y los porqués de aguantar, o no aguantar, durante décadas apoyando a un proyecto concreto. ¿Has llegado a alguna conclusión sobre lo que se debería, o podría, hacer para activar y alimentar una escena a nivel nacional que permita a las bandas poder ganarse la vida con la música de manera más o menos digna?
Lo primero de todo es la educación, a todos los niveles. Ya sea desde los medios de comunicación, pasando por las instituciones y acabando en los mismos progenitores. No puede ser que la única radio que apoye la música no comercial sea Radio 3, que es un pequeño oasis dentro de las ondas. Ya no hablo de la televisión, en donde has de irte a la 1 de la madrugada para encontrar un concierto en directo. No pienso en los medios privados, porque eso es peor que una misión imposible. En la escuela no hay cultura musical, te enseñan cuatro acordes y a casa. Hoy en día has de recurrir a foros de internet, radios online, programas pseudopiratas, una odisea para quien quiera empezar a conocer grupos.
Como bien dijo un amigo: “Nos están llevando al precipicio, lo que no saben es que desde ahí, ¡¡hay unas vistas cojonudas…!! Jajajajajajaja”.

Algunas de las bandas que aparecen en la película, como Viaje a 800 o Le Punk, ya no estaban en activo a la hora del rodaje. ¿Has notado alguna diferencia significativa entre las opiniones de los músicos de dichas formaciones con las de los que aún siguen activos?
El punto de vista es prácticamente el mismo, la diferencia es que unos lo defienden desde una posición más guerrera, porque todavía siguen en activo. Otros en cambio, se resignan a pensar que hicieron todo lo posible, y están muy orgullosos de la trayectoria que han recorrido y la discografía que han dejado. Lo que les une es el esfuerzo y las ganas que han echado para intentar vivir de la música.

 

Garaje Jack

 

La aparición de nuevas plataformas, como Bandcamp o Soundcloud, han supuesto una revolución en el mundo de las bandas ya que permiten a todo el mundo escuchar a todo el mundo. ¿Crees que este impacto ha sido positivo o negativo?
El impacto a nivel general ha sido positivo porque ofrece un acceso ilimitado a la música y un mayor conocimiento de los grupos. Lo que ocurre es que muchas personas se han creído que no deben pagar por ella; como quien acude a una barra libre y decide emborracharse cada noche hasta caer en coma etílico.
Debería haber una forma más justa por la que los artistas recibieran una compensación económica por lo que la gente escucha online. No puede ser que puedas acceder a según que plataformas y escuchar música sin límite. El problema es que hoy en día la música puede robarse, cosa que no puede hacerse con otro tipo de materias.

Desde tu punto de vista, ¿Cómo ves el futuro de la industria musical española, tanto a nivel mas underground como a niveles mas populares?
La música tiene una salud buenísima. Nunca ha estado en peligro, ya que hay cientos de bandas pululando por ahí. Vayas donde vayas hay gente tocando, ya sea en un garito, sala de medio aforo, etc. Las ganas de juntarte con unos amigos los fines de semana a aporrear instrumentos no se va a perder nunca, lo complicado es crear algo que pueda tener cierta trascendencia y llegar a una gran audiencia y dedicarte a ello en cuerpo y alma.

Ya para despedirnos, cuentanos alguna anécdota que haya sucedido durante el rodaje de “Los Zapatos No Vuelan”.
Más que una anécdota, puedo dar un consejo que fue muy gracioso por la forma de trabajar que teníamos, que es entre amigos. Resulta que al poco de terminar la primera versión del montaje subí a casa del editor con una botella de whisky bajo el brazo. Nos pusimos a montar como si nada, poco a poco. Al cabo de tres horas vino un amigo para ver como llevábamos la película y se quedó pasmado. Nos dijo: “¿¡¡Pero qué cojones habéis montado!!!? Estáis locos”. Resulta que la película iba a 3000 por hora, ¡¡a saco!! A partir de entonces nos prohibimos beber mientras montábamos. Bueno no, miento…, para ser sincero, sólo nos poníamos pequeños chupitos una hora antes de acabar la jornada.

 

 

Le Punk

 

Garaje Jack

 

 

Le Punk

 

L.A.

 

Hendrik

 

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