Javier Pulido

29 April 2015 Texto: David Moreu. Fotografía: Javier Pulido & Archivo.


La otra cara de los Superhéroes

En una de estas grandes paradojas que suceden de vez en cuando, el fenómeno de las películas de superhéroes de Hollywood ha reactivado el éxito de los cómics de este género legendario (sobre todo los que publican las grandes editoriales como Marvel y DC) y ha coincidido que actualmente varios dibujantes españoles están triunfando en el mercado norteamericano con sus viñetas. Uno de los nombres más destacados es el de Javier Pulido, un artista nacido en Gran Canaria en 1970 que viajó a Nueva York a principios de la década de los 90 para mover sus bocetos entre las editoriales más famosas, hasta que consiguió entrar en aquella industria tan idealizada por millones de lectores en todo el mundo. A pesar de lograr sus objetivos profesionales, tuvo que luchar muy duro para mantener intacta la visión artística de sus creaciones para algunas de las sagas más emblemáticas, como Catwoman, Hulk, Star Trek y Spider-Man. Hoy en día es uno de los dibujantes más respetados del mundo e incluso tuvo su propia serie regular protagonizadas por la super-heroína She-Hulk (conocida en España como Hulka), además de colaborar esporádicamente en algunos números del exitoso personaje Hawkeye (conocido aquí como Ojo de Halcón). Hemos tenido la oportunidad de charlar con este mago de los lápices para conocer los entresijos de su carrera y saber cómo es el universo del cómic norteamericano visto por un español que ha logrado triunfar en la meca de los sueños.

 

She Hulk

She Hulk

Naciste en Gran Canaria, estudiaste bellas artes y terminaste la carrera en Barcelona. ¿Qué aprendiste al cambiar de ciudad y cómo lograste dar el salto al mercado de cómic norteamericano?
Supongo que lo típico de vivir por primera vez en una gran ciudad, todo es más grande y te cruzas con muchísima gente… o eso me parecía. Aunque tiendo a ser una persona de grupos reducidos. Sobre todo recuerdo las horas punta en el metro, la sensación de agobio y de prisa desde primera hora del día. A parte de los estudios, no es que aprovechara demasiado la ciudad, al menos al principio, porque no era mucho de salir y de esas cosas, sino que estaba demasiado concentrado en la carrera y luego en buscar trabajo. A ese nivel sí que supuso una diferencia enorme. Pude empezar a moverme dentro del mundillo del cómic, ver cómo funcionaba y darme cuenta de que existía la posibilidad de formar parte de él. Desde Canarias todo esto me quedaba muy lejos, no sólo geográficamente. El salto a la industria norteamericana fue a través de contactar con profesionales de allí, aprovechando los salones de cómic que en aquel momento aparecían en varios lugares de la península. Mi contacto se produjo concretamente en el salón de Avilés, gracias a un guionista al que le interesaron mis muestras y con el que mantuve el contacto. Él pasó cosas mías a Marvel y empezaron a llegarme encargos.

Tengo entendido que te instalaste en Nueva York para controlar mejor el proceso de creación de tus obras. ¿Cómo viviste la industria del cómico desde dentro?
El viaje a Nueva York fue clave en el desarrollo posterior de mi carrera. Ya llevaba un tiempo haciendo cosas en Marvel, pero no estaba satisfecho con el resultado. Me costó entender que la industria del cómic era eso, una industria, que tu trabajo depende del trabajo de otra gente… y hacer que mi trabajo encajase dentro de esa maquinaria sin desvirtuarse era lo más difícil. Sin duda, la peor parte del trabajo. Sigue siéndolo, porque es muy fácil encontrarte en situaciones que no favorecen el trabajo creativo, ésa es la tendencia natural de la industria y tienes que estar continuamente alerta y evaluando las cosas o se te va de las manos. En mi caso, resulta que me encontré colaborando con gente cuyo trabajo no tenía nada que ver con el mío, un entintador y un colorista con los que me resultaba imposible funcionar. Tomé la decisión de que debía tener más de control, al menos debía entintarme yo mismo. Hice nuevas muestras cuando llegué a Nueva York y conseguí que el trabajo interesara a otros editores, en este caso de DC. A partir de entonces considero que realmente se inició mi carrera porque empecé a desarrollar mi visión del trabajo, en qué consiste esto de contar historias y sigo pensando de este modo.

 

Javier-Pulido

¿Era raro que hubiera dibujantes españoles en la Gran Manzana en aquella época pre-Internet?
Fui con dos amigos, Marcos Martín y Muntsa Vicente. La idea era entrar de una vez por todas en la industria, así que compartimos piso y aventuras durante varios meses. El movimiento no era algo muy normal en aquella época, al menos no conocía otro caso similar en el mundo del cómic y, desde luego, no encontramos a ningún otro dibujante español allí. Ahora con Internet las cosas han cambiado, pero entonces fue clave en nuestras respectivas carreras y aprendimos mucho. Tener contacto directo con los editores, pasarte por allí de vez en cuando a hablar del trabajo y ver cómo funcionan desde dentro es una información muy válida a nivel profesional. Eso no te lo da Internet, tampoco alguna visita esporádica a Nueva York. Aparte de lo que supone vivir en un sitio así.

Tu nómina de superhéroes, tanto para Marvel como para DC, es impresionante. ¿Qué te apasiona de este género fantástico? ¿Con qué personaje te sientes más cómodo o incluso identificado?
La mayoría de mis lecturas infantiles fueron superhéroes, aunque en casa leíamos de todo, pero supongo que fueron los superhéroes los que más me marcaron más y fueron mis preferidos. En la actualidad no puedo decir que sea un género que siga demasiado, a parte del trabajo, aunque no deja de ser un género con sus claves y su idiosincrasia para contar historias. Así enfoco el trabajo, las claves las domino, las he mamado desde pequeño, y me concentro en contar las historias de la forma que creo más efectiva. En cuanto a personajes, supongo que tengo más afecto por los típicos, Spiderman, Daredevil y Batman, porque son más agradecidos de dibujar. Sin embargo, lo que importa realmente es la historia. Si tienes una buena historia, por difícil de resolver que sea, sabes que el trabajo merecerá la pena. Ésa es la mayor motivación y una buen historia te da las claves para que todo lo demás funcione.

 

Spiderman

Spiderman

¿Cómo ha evolucionado la escena del cómic desde que empezaste? ¿Ha afectado mucho la crisis al mercado y a las editoriales?
Personalmente no he notado demasiado cambio por culpa de la crisis. De hecho, desde que empezó he vuelto a tener más continuidad en el trabajo… hasta el punto de que hasta hace bien poco estuve haciendo una serie regular, algo que no pasaba desde hace al menos diez años. Sí puedo decir que el bajón que está experimentando ahora la sociedad española ya lo experimentamos los dibujantes que trabajamos para el mercado americano hace bastantes años, con la entrada del euro. Por lo demás la industria va cambiando continuamente. Yo cogí el final de los años 90, una época en que el estilo de dibujo iba en una dirección determinada, con poca opción a hacer trabajos diferentes y, en general, los dibujantes eran muy importantes, incluso más que los guionistas. Ahora se ha dado la vuelta a la tortilla y parece que los guionistas son los que hacen los cómics. También la labor editorial tiene ahora más peso. Pero es una cuestión cíclica. Espero que en algún momento la importancia vaya a los narradores, eso sería muy bueno para la industria.

¿Podrías explicarnos cómo afrontas el trabajo una vez recibes el guión del cómic? ¿Eres de los que dibujan a mano o de los que enseguida dan el salto al ordenador con sus bocetos?
Sigo usando el papel y el lápiz hasta el final, el ordenador sólo para los retoques y para buscar referencias, que es algo muy importante. No acabo de hacerme a la idea de que el trazo no sea real. El proceso es siempre el mismo, leer el guión las veces que sea necesario hasta que tengo una idea clara de cuál es la historia. Sólo entonces puedo empezar a tomar decisiones de tipo narrativo, que al final son las más decisivas. El formato de guión condiciona la forma en que la historia será contada, sobre todo porque los diálogos deben estar incluidos en la página final, pero lo ideal es que sea la historia la que determine el planteamiento narrativo. A veces te encuentras en situaciones en las que tienes más capacidad de maniobra, otras veces menos, y adaptarse es parte del trabajo. En un mundo ideal, los narradores tendrían una libertad creativa mucho mayor, con la posibilidad de explorar las posibilidades que da el medio para contar historias. Pero bueno, tiempo al tiempo.

 

She Hulk

She Hulk

¿Crees que la moda actual de las películas de superhéroes hace justicia al trabajo y al empeño que habéis puesto durante tantos años los dibujantes de los cómics originales?
Los medios técnicos han hecho posible que las cosas más difíciles sean creíbles en pantalla y ha quedado claro que en el género de superhéroes ya se puede hacer prácticamente todo. Recuerdo que nos coincidió Matrix estando en Nueva York y la sensación a la salida fue que ahora ya se puede lograr todo y que los cómics se iban a tener que poner las pilas porque el cine los había alcanzado, en el sentido técnico. Respecto al género en si mismo, los personajes son buenos, permiten contar historias interesantes y no es raro que las adaptaciones tengan éxito porque tienen todo el potencial del munso. En cuanto a hacer justicia, son dos medios diferentes, obras diferentes. Mis preferidas son las que ha dirigido Bryan Singer, como X-Men y Superman Returns, también el Hulk de Ang Lee y las primeras de Spiderman de Sam Raimi. Curiosamente son las que tienen buenos narradores, así que me pasa igual que en los cómics.

Por último, ¿te has planteado alguna vez debutar con una obra independiente en la que también te encargues del guión, de la narración y del color?
Tengo ideas, pero estructurarlas en forma de historia se me hace un mundo. Igual en algún momento las piezas encajarán y supongo que me exijo demasiado. Pero no tengo ninguna prisa. Mi interés es contar historias en forma de cómic… que éstas sean mías o no tampoco hará que yo sea más o menos autor ni restaran valor a la obra. Las cosas no funcionan así. Saber contar una historia y tener un punto de vista propio es lo que da valor al trabajo. Por otro lado, sí que cada vez estoy más preocupado con el resto de elementos que forman parte de la narración, por este motivo me planteo seriamente empezar a rotularme yo mismo en cuanto pueda. También me gustaría trabajar en blanco y negro porque creo que es la forma más pura de expresión del cómic por la manera en que se produce la lectura de los diferentes elementos dentro de la página. Esa es mi obsesión: cómo se leerá la página, cómo el lector recibirá la información. Al final eso es la historia.

 

Cat Woman

Cat Woman

Cat Woman

Cat Woman

Hawk Eye

Hawk Eye

Hawk Eye

Hawk Eye

She Hulk

She Hulk

She Hulk

She Hulk

She Hulk

She Hulk

She-Hulk_04

She Hulk

She Hulk

She Hulk

She Hulk

 

Para más información:

GUIA DEL COMIC / MARVEL

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