Choking Hazard: KAWS no es un juego de niños

10 April 2014 Texto: Juan Antonio HR. Edición: David Moreu. Fotografía: CAC (*) y Beto PF (**).

Brian Donnelly, tambien conocido como Kaws es uno de los autores más reconocibles dentro de los círculos del arte contemporáneo procedente del amplio grupo de artista que hicieron de la intervención en las calles de Nueva York su carta de presentación. Hoy, este autor, en estrecha relación con el pop-art que alcanzó su momento de mayor auge en la América de la exuberancia, sigue inspirándose como hicieran entonces Richard Hamilton, Warhol, Linchestein o Segal en los objetos de la sociedad de masas y manteniendo esa doble relación con lo popular, mezcla de ironía y adoración que pone de manifiesto la perdida gradual del sujeto y las relaciones humanas en la pura contemplación artística. The Simpson, Pinocho, Bob Esponja, Mickey Mouse…, son objeto de aparente sencilla comprensión, tanto que genera una extraña perturbación en el espectador, pues reflejan el dominio que ejercen sobre nosotros a la par que reconocemos su gran atractivo. Su primera exposición en un Centro de Arte Contemporaneo español se ha inaugurado estos dias en el CAC Málaga, y no hemos podido dejar de pasar esta oportunidad para charlar con Brian tras pasar por nuestra ciudad.

 

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¿Cómo recuerdas los inicios de tu carrera en la escena del Street art en los años 90?
Realmente sólo pensaba en crear obras de arte y nunca me preocupé por si me consideraban o no un artista urbano o de grafiti o contemporáneo. Para mi todo se centraba en comunicar sensaciones y en llegar a la gente.

¿Cuales son los motivos que llevan a un artista como Kaws a intervenir iconos populares de la sociedad contemporánea como The Simpsons, Michelin, Los pitufos, Bob Esponja o Pinocho?
Fue algo que surgió de manera natural porque me ofrecía la oportunidad de trabajar con elementos que pueblan la cultura en la que me muevo. Al iniciar mi carrera en 1993, me dedicaba a pintar en esas vallas publicitarias y fue entonces cuando empecé a pensar qué aquellos elementos eran universales, porque llegaban a la gente de todas partes del mundo, y que podría hacer algo parecido a un “toy”. En aquella época también me atraía la animación y la manera en que los dibujos de la televisión se integran en la vida cotidiana de las personas alrededor del planeta. Es algo que tiene un alcance mayor que los idiomas.

Aprovechando que mencionas el tema de los dibujos animados, tengo entendido que trabajaste para una productora que hacía cosas para Disney…
Era una empresa llamada Jumbo Pictures que fue absorbida por Disney. Trabajé allí justo al salir de la universidad y fue mi primera gran oportunidad laboral, aunque entonces no estaba tan interesado en la animación. Pero me divertía mucho pintando y me sentía afortunado de haber acabado mis estudios y poder tener un trabajo bien pagado. Fue una buena experiencia, pero no era algo que me interesara demasiado.

Volviendo a los temas de iconos pop, ¿es la misma intención que  llevó a artistas como Andy Warhol o Roy Lichtenstein a reproducir los objetos cotidianos de la sociedad de masas para elevarlos a obras de arte?
No creo que pueda decir que me siento cercano a esa idea del arte porque mi aproximación es distinta. Vivimos inmersos en una cultura extremadamente consumista y mi trabajo está centrado en este aspecto actual y en las posibilidades de jugar en sus límites formales. Puedo entender que la gente vea ciertas similitudes, pero la trayectoria de esos artistas y la mía es diferente. Mi carrera se inició en la escena del street art y ahora me dedico a hacer productos que se exhiben en galerías. Y todos esos artistas del movimiento pop art hacían cuadros para colgar en las paredes.

 

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Te has convertido en una estrella de la escena de los “toyz” y tus creaciones tienen mucho éxito en Japón. ¿Por qué crees que en ese país sienten adoración por esos productos?
Empecé a viajar a Japón a mediados de los años 90 y, en aquella época, en los Estados Unidos era una especie de tabú ser un artista que hace productos como “toyz”. Era como si la única opción fuera seguir el camino del arte convencional o dedicarte al mundo comercial, pero en Japón no había esa distinción porque aceptaban que los objetos también podían ser obras de arte. Fue una época muy interesante porque en los años 90 no tenían una red de galerías ni nada parecido, así que fue un momento que me inspiró y sentí que había mucha integridad en aquella escena.

¿Podrías contarnos lo sucedido con OriginalFake? 
No es que tuviera que cerrar, sino que fui yo quien decidió cerrarla. Debes pensar en ese lugar como una exposición y no como una tienda… algo que existe solamente durante un período de tiempo. Y cuando termina, entonces te centras en otros proyectos o lo puedes recuperar en otras formas en el futuro. Lo que sucedió es que el proyecto de OriginalFake duró siete años. Pensé que 7 era un buen número y que era el momento adecuado de cerrarlo. Recuerdo que cuando abrimos tenía mucha curiosidad para saber cómo sería tener una empresa y hacer ese tipo de productos, pero cuando ya lo había aprendido todo sentí que ya no tenía la necesidad creativa de seguir por ese camino. Cuando empecé, estaba muy ilusionado y le dedicaba todos los días de la semana, pero de repente me sentí atraído por otras cosas y estoy implicado en los proyectos actuales.

 

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Su trabajo en colaboración con otros artistas han sido muchos y muy diversos a lo largo de su carrera. ¿Que le mueve a colaborar con un artista o una marca?
Es algo muy sencillo y no responde a ningún método predeterminado. Siempre colaboro con marcas y artistas que me gustan y con los que me cruzo en algún momento de la vida. Aunque sí que debe haber una apreciación mutua y mi intención es que mi trabajo contribuya a potenciar sus necesidades de comunicación de una manera determinada. Si es algo que me interesa, no dudo en hacerlo.

Has colaborado con marcas como Nike y Vans. ¿Te consideras un fanático de las zapatillas?
Nada más lejos de la realidad. Sí que he tenido una relación profesional con esas marcas a lo largo de mi carrera y fue divertido trabajar con ellas porque me fascina el concepto de las zapatillas como objeto artístico. Sin embargo, no colecciono este tipo de calzado y siempre llevo las mismas zapatillas, que no lucen demasiado nuevas, pero son muy cómodas.

¿Cual de las formas de expresión que utiliza es con la que se siente mas cómodo? ¿Escultura, pintura, “toyz”?
Simplemente intento que el trabajo que hago siga despertando mi interés y realmente lleva mucho tiempo aprender a trabajar con nuevos materiales. Eso es lo que me hace levantar cada mañana y querer hacer obras nuevas. Además, a medida que aprendes a trabajar cada material puedes encontrar maneras de mezclarlos. No se trata de centrarse en una única disciplina, sino que todo está mezclado al mismo tiempo. Hay una influencia entre cada técnica. Lo más interesante es cuando te lleva dos o tres años descubrir cómo hacer algo, porque eso me sucedió con las esculturas de madera.

 

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¿Sigue viviendo en Nueva York y trabajando en Brooklyn?
Crecí en Jersey City, me mudé a Manhattan en 1996 y ahora vivo en Brooklyn. Es genial porque tengo mi estudio cerca de mi apartamento y es un barrio con un gran ambiente. Eso es algo que me encanta del vecindario. Nueva York ha cambiado igual que el resto del mundo… yo también he cambiado porque entonces era un chaval y ahora ya tengo 40 años. No creo que debamos quejarnos de que las cosas cambian. “Taxi Driver” sigue siendo una buena película, pero no representa la ciudad de Nueva York en 2014. Sería muy triste si las cosas fueran como entonces.

¿Como es el día a día de Brian Donnelly? ¿Realiza pequeños rituales o tiene pequeñas manías confesables?
Todo depende de los proyectos en los que estoy trabajando… si se trata de una exposición de pinturas o si estoy embarcado en un proyecto que implica tareas de diseño. Las necesidades siempre son distintas, pero intento mantener los mismos horarios. Levantarme temprano, llegar al estudio a las 10 de la mañana y trabajar intensamente hasta las 8 o las 9 de la noche.

 

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En los últimos premios MTV Awards fue el encargado del decorado y del diseño o más bien de la intervención de la estatuilla que recibieron los premiados. ¿Como enfocó este trabajo?
Fue un proceso idéntico al de cualquier otro proyecto que hago, simplemente quería hacer un objeto bonito… aunque era consciente de que llegaría a millones de personas gracias a la televisión. Me llevó la misma dedicación que crear un “toy”.

La publicación para la que realizamos esta entrevista es de Málaga, la ciudad en la que realiza su exposición mas actual ¿Cuál es el contenido de la obra que ha presentado en el CAC de Málaga?
Se trata de la primera exposición en un museo que hago en España porque en el pasado he tenido algunas muestras en galerías, y he hecho hace poco una exposición en Madrid. Es genial que Málaga me haya dado esta oportunidad de mostrar mi trabajo y, sobre todo, porque es la primera vez que me centro únicamente en esculturas. Son cinco piezas que mezclan cosas antiguas con otras que he hecho expresamente para este evento. A pesar de que mi viaje es muy corto, he tenido tiempo de visitar la ciudad y de hacer un poco de turismo.

 

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CAC Málaga

KAWS

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