JESSE MARTÍNEZ.
MADE IN VENICE

8 January 2017 Texto: David Moreu. Fotografía: Archivo "Made In Venice".

La historia la escriben siempre los vencedores. Esta declaración es uno de los paradigmas en el estudio de los acontecimientos que han marcado la sociedad a lo largo de los siglos (sobre todo después de grandes guerras) y también resulta muy válida a la hora de describir el papel que han jugado los skaters en la evolución social y cultural del barrio de Venice en la ciudad de Los Ángeles. Desde el esplendor de los héroes de Dogtown a mediados de los años 70 gracias al equipo de los Z-Boys hasta las fiestas desmadradas a ritmo de punk que se organizaron en garajes una década más tarde. Incluso en los momentos más bajos de su popularidad, el patín supo reclamar respeto frente a la moda de los rollers que querían ocupar unos espacios que no les pertenecían. Sin embargo, nadie podía imaginar que todavía quedaba una gran noticia guardada en la recámara en relación a esta cultura: la inauguración del famoso skate park de Venice en 2009. Recientemente se ha estrenado el documental “Made In Venice” que cuenta esta fascinante historia gracias al testimonio de jóvenes que han heredado la pasión de este deporte y los comentarios repletos de pasión de algunos pioneros legendarios que han apoyado el proyecto desde el primer día. Hemos tenido la oportunidad de conversar con Jesse Martínez, mítico pro de los años 80, para conocer su afición por el patín, la evolución de un barrio que ha marcado tendencia y cómo vivió la construcción de un skate park que tanta gente había soñado durante años.

 

Te propongo emprender un viaje en el tiempo para conocer los inicios de esta historia tan apasionante. ¿Cómo era Venice en la década de los 70 cuando empezaste a patinar?
Para resumirlo, era como si te tocara la lotería siendo un chaval. No había mejor lugar para ser adolescente que Venice en los años 70 y 80. Era el lugar más salvaje y divertido que podías encontrar para estar rodeado de skaters legendarios. Fue la mejor época. Recuerdo que conseguí mi primera tabla más o menos en 1971. Dos de mis primos encontraron un coche, lo llevaron a un callejón y resulta que había un skate olvidado en el asiento trasero. Ellos me miraron y me preguntaron: “¿Lo quieres?” Y Yo respondí: “Demonios, claro que sí”. Así fue cómo empezó todo.

Los Z-Boys fueron los primeros en demostrar que el skate no era solamente un estilo de vida, sino que también podía ser una profesión. ¿Crees que su influencia ayudó a que los jóvenes se alejaran de las bandas?
Por supuesto, desde el primer minuto. Tómame a mí como ejemplo… la mayor parte de mi familia y la gente de mi alrededor estaban vinculados a bandas. Esa tabla de skate que encontré me alejó de todo eso sin ser plenamente consciente de ello. Estoy seguro de que no fui un caso especial, sino que esa misma historia se ha repetido millones de veces entre chavales negros, blancos y mexicanos que podrían haberse metido en bandas, pero que no lo hicieron gracias al skate. Este deporte ha tenido un gran impacto en todo el mundo.

 

Te convertiste en pro en los años 80, una época de grandes cambios sociales y tecnológicos. ¿Por qué se considera que fue también un período marcado por la filosofía Do It Yourself?
En aquella época las cosas todavía eran prácticas y la mayoría de empresas eran sitios pequeños donde debías hacer un trabajo manual. No había demasiados artistas visuales en aquellos días, así que todos nuestros gráficos eran litografías que cortábamos a mano con cuchillas. Era una manera completamente distinta de hacer negocios, pero empezó a cambiar cuando las grandes marcas como Powell Peralta, Santa Cruz, Vision y World Industries fueron las primeras en dar el salto hacia el mundo digital. Me atrevería a afirmar que los inicios de la era digital en la escena del skate sucedieron al mismo tiempo que llegaba Internet y todo lo demás. Pero los años 80 también fueron una época de cambios.

¿Qué recuerdas sobre el rodaje del video “Trashin” en 1986? Con el paso de los años no ha perdido fuerza y sigue siendo uno de los más influyentes en todo el mundo…
Pasamos buenos momentos con aquella película. Yo crecí en los años 70 con “Welcome Back Kotter” y todos esos programas de televisión, y resulta que su productor también era el productor de “Thrashin”. Así que fue genial conocerlo y salir a patinar con mis colegas. Todo lo que sucedió en aquel plató fue como una gran fiesta, desde que llegamos hasta que nos fuimos. ¡Los Daggers eran los Daggers! Créeme, no fue una broma. Todos los que fueron Daggers en aquella película no estaban por bromas. Ningún Dagger estaba interpretado por gente que una straight edge sin experiencia con el patín. Todos patinaban como maníacos y era imposible que hubiera un grupo de Daggers más perfecto que ese. La gente no se dio cuenta, pero esos tíos eran lo más real que había y así fue cómo empezaron. Incluso hoy en día siguen teniendo muchos seguidores. Una cosa buena sobre esa película, más allá de las locuras y de quemar la rampa mientras cruzábamos por el fuego, es que Chris Cook fue el primero en poner más altura en una rampa tan grande y saltar más lejos. Nadie lo había hecho antes. Era casi como una pequeña mini mega rampa. Josh Brolin interpretaba el personaje de Corey Webster y Cooksie era su doble. Recuerdo que probamos la rampa y dijimos: “¡Joder, no pienso meterme allí!” Aunque si conocías a Chris Cook, sabías que iba a meterse. Y voló 12 o 15 metros por delante de todos nosotros. Eso fue algo que siempre hemos comentado. Cooksie fue el primero en saltar en una enorme rampa para motos. ¡Yeah! Él fue el primero en muchas cosas, como ser el primero en probar un handrail en un campeonato. Todo el mundo sabe que Natas Kaupas lo intentó, pero Chris Cook fue el primero. Ese tío es una leyenda.

 

Supongo que en aquellos días había varios spots míticos que han desaparecido por culpa de la especulación inmobiliaria…
Sí, había un lugar llamado Waldos que estaba donde actualmente pasa la 90 Freeway que conecta con la 405 Freeway. Ese fue uno de los primeros spots donde me llevó Jay Adams cuando nos conocimos. Era un gran canal de drenaje que serpenteaba hacia abajo con un fondo plano de 10 pies y paredes impresionantes. Cada 20 pies había agujeros de desagüe, así que debías vigilar mucho. Recuerdo que le dije a Jay: “¡Este lugar es magnífico! Puedes patinar como quieras, pero si te metes en uno de esos agujeros te vas a destrozar”. Jay se partía de risa. El lugar era genial. A su lado había otro spot llamado Airport Banks que apareció en todas las revistas a mediados de los años 80. Era asombroso.

La escena del skate de Venice siempre se ha relacionado con el hardcore y el punk. ¿Por qué crees que surgió esa conexión tan fuerte en los años 80?
Esta pregunta es complicada porque yo nunca he sido un gran entusiasta de la música. Siempre he creído que hay un lugar y un momento para la música y no puedo recordar cuantas veces escuché a Motorhead y canciones de punk en competiciones a lo largo de mi vida. Me viene a la cabeza Agent Orange… gente de mi generación se acordará de esta banda. Cada vez que escucho uno de sus temas, es como un viaje en el tiempo a los años 80. A pesar de que no escucho demasiada música, hay que reconocer que fue una parte esencial del skate y todavía lo es. Supongo que con la música adecuada patinas bien. O eso es lo que la gente dice porque yo no me doy cuenta. Yo siempre les digo que pongan la música que quieran en los campeonatos. No me importa. Pero Dr. Know, Minor Threat y Suicidal Tendencies era todo lo que escuchaba en los años 80. La música está muy relacionada con el skate.

 

A pesar de no escuchar demasiada música, seguro que viviste anécdotas curiosas en Venice junto a Suicidal Tendencies…
Esos fueron los años más puros. Todo el mundo que patinaba escuchaba a Suicidal Tendencies y sentían una conexión especial con la banda. No era broma. Fuimos al colegio juntos, vivíamos cerca los unos de los otros y todos salíamos por la playa. Ese círculo formado por Venice y Suicidal era lo que nos movía. Era un grupo muy compacto, con mucha fuerza e impresionante. Si te metías con nosotros, mejor que estuvieras preparado porque teníamos mucha fuerza. Éramos unos 200 chavales listos para acudir en cualquier momento. Era un vecindario enorme y conectado. Aquella era la belleza de Suicidal porque lo unían todo. No importaba a donde fueras porque siempre te cruzabas con tíos a los que les gustaba esa banda y sabían lo que sucedía. Aquellos fueron los días de caos y de locura más puros que recuerdo. Fueron tiempos increíbles. Ponías juntos a todos esos tíos que crecieron en esta zona e iban a fiestas y conciertos, eso era la locura. Todos los viejos punks recuerdan un sitio como Cathay de Grande. Era como una escuela para gladiadores, si es que eso existe. Me refiero a que Circle One y todo tipo de fans del punk iban a ese lugar a principios de los 80. Yo acostumbraba a coger el autobús de Venice con mi skate e iba a Cathay de Grande cuando tenía 16 años. Allí vi en directo a Butthole Surfers. Todo eran locura y peleas, pero había algo que me atraía como la energía del punk. Iba a conciertos y a fiestas en patios traseros de casas. El punk y el skate iban de la mano y hoy sigue siendo así.

¿Cómo describirías la revolución del skate urbano? Puede que fuera el primer movimiento dentro de esa cultura que se alejaba por completo de la influencia del surf…
Es el gran gigante dormido. Así es como me gusta describir el skate urbano. Era ese gigante escondido porque todo el mundo se preguntaba: “¿Qué hace ese tío en ese bordillo?” En los primeros días, los tipos que estaban en el mainstream no se apuntaban a los campeonatos callejeros. Sin embargo, uno a uno, los mejores y los peores skaters del país empezaron a animarse. De repente, un buen día miré a mi alrededor y dije: “Dios mío, mira quien se ha apuntado al campeonato”. El skate urbano es el puto rey, ¿qué más puedo decir?

 

¿Qué opinas del legado de Dogtown y del papel que jugaron los Z-Boys en aquel momento? Tengo entendido que tanto Jay Adams como Stacy Peralta te ayudaron mucho en tus inicios…
Fue la mejor cosa que ha pasado en el skate porque le aportaron un riesgo, un estilo, una actitud y una estética sin igual. Nadie puede imitarlo. Esa es la clave y sigue vigente como mito imperecedero de la gente de Venice y de Dogtown. No importa lo que suceda, siempre estará presente. Jim Muir y su empresa Dogtown siguen funcionando. No importa qué suceda en el vecindario, los Z-Boys, Zephyr, Z-Flex, SMA y Dogtown son más grandes que este deporte. Son como un gigante. Es algo tan grande y su imagen es tan fuerte y legendaria que no puede detenerse. Estoy convencido de que hay mucha gente fuera de este barrio que piensa: “Vaya leyenda y vaya historia para analizar”. Es asombroso todo lo que ha salido de este barrio. Aquellos tíos todavía tienen un impacto en la escena. Ahora hay una nueva generación que hace exactamente lo mismo que ellos y, de algún modo, representan a Dogtown, Venice, Zephyr y SMA. Cuando me lanzas una pregunta como ésta, estoy convencido de que alguien no estará de acuerdo con mis comentarios. Pero, escucha, todo el mundo está orgulloso de su barrio. Así es cómo veo lo que ellos han aportado al skate, la influencia que han tenido y que continúan teniendo. Es algo que no para de crecer. Hay chicos que ya están dando de que hablar y seguro que aparecerán más. Dogtown es lo más importante que ha sucedido nunca en el ámbito del patín.

¿Qué sucedió en Venice a principios de los años 90 con los problemas con los rollers y la falta de lugares para patinar? ¿Crees que el skate tenía una imagen negativa?
Fue un período muy extraño. El skate estaba en una fase de depresión total y yo no sabía que había muerto. Simplemente seguía haciendo mis cosas. A pesar de que ya no patinaba como profesional en los campeonatos, seguía siendo un skater. Que la industria se estuviese muriendo no me importaba. Yo seguía patinando. Esto es lo que hago aquí en la playa de Dogtown. Supongo que nada de lo que hice en aquella época estaba bien, pero lo que sucedió fue que los rollers se volvieron demasiado persistentes. Al principio los ignoraba, pero empezaron a actuar como si fueran los dueños de todo. Cuando vas a algún barrios, debes mostrar respeto. Nunca imponerte o destacar. Debes permanecer a un lado y dedicarte a tus putas cosas, pero mostrando respeto. Pues resulta que esos tíos se saltaron esa línea y, lamentablemente, no les fue bien. Al cabo de unos meses, volvió a ser un spot de skate. Pasamos de ser tres tipos patinando a ser unos 50. No fue correcto nada de lo que sucedió entonces y no estoy orgulloso, pero así fue cómo pasó. Los rollers vinieron, nosotros no estábamos conformes y salió toda la mierda. A veces las cosas van así.

 

¿Cuándo te involucraste en el documental “Made In Venice”? ¿Qué te motivó personalmente a la hora de colaborar con el director Jonathan Penson?
Llevaba dos o tres años limpiando el skate park y ya se había acercado bastante gente preguntando: “Tío, ¿te importa que te grabe y que haga un documental sobre tu historia?” Y yo siempre respondía: “Claro, adelante, haz lo que quieras”. Pero nunca salió nada. Entonces apareció Jonathan y parecía un tipo muy serio. Así que pensé: “Bien, haz lo que quieras”. Hablamos bastante y, unos días más tarde, fui a su casa y pude ver que tenía un buen equipo y que iba a por todas. Ya había un proyecto en marcha entre Ian Congden, Masao Miyashiro y yo en Cell-less Productions. Había estado grabando la construcción del skate park desde el minuto uno. Por suerte lo hice. Me había unido a Ian y a Masao con la idea de hacer un documental, pero cuando conocí a Jonathan tuve una buena corazonada y lo presenté a los demás. Y todo empezó a avanzar. Entre el material que yo había grabado, las entrevistas que ellos hicieron y gracias a la financiación de Jonathan (además de su experiencia como cámara y su equipo) tiramos hacia delante. Fue una de aquellas ocasiones en las que coincidió la gente adecuada en el momento oportuno para hacer algo. Jonathan ha hecho un trabajo impresionante, eso es un hecho porque me lo han dicho amigos con los que crecí y que han visto la película. Yo les pregunté: “¿Qué opináis? Sois mis colegas y necesito saberlo”. Hubo críticas muy buenas de gente a la que todo el mundo admira en la industria y me dijeron que era genial. Tiene una gran historia y va más allá del típico documental de skate que siempre se ha hecho.

Es impresionante ser testigos del proceso de construcción del skate park y ver a tanta gente relevante dando su opinión. ¿Cómo lograsteis que las autoridades locales recurrieran a las leyendas del skate para pedir consejo?
La ciudad vio el valor de involucrarnos en el proyecto mientras el skate park se diseñaba. No había demasiados parques en Los Ángeles en aquella época y, evidentemente, no habían construido nada de ese tamaño en Venice, así que también era algo nuevo para ellos. Aunque no hubieran querido escuchar nuestra opinión, se la habríamos dado igualmente. Nuestra respuesta fue algo constante y estuvimos allí hasta el último día de construcción. Nos hicieron muchas preguntas, sobre todo en referencia a las transiciones. Todo el mundo tuvo algo que decir en cuanto al diseño. Pat Ngoho y Tonan estaban allí con sus ideas locas. Lance Mountain hizo un coping que resultó ser genial. Y aquí estamos siete años después y sigue siendo útil. Por la gran cantidad de skaters que pasan por allí cada día, es espectacular. Fue increíble ver como tomaba forma y hoy todavía luce genial.

 

¿Qué recuerdos guardas de la inauguración del skate park en 2009? ¿Tuviste la oportunidad de probarlo antes de que lo abrieran al público?
Fue muy bonito. Uno de esos evento en el que deberíamos haber invitado a más gente, pero no pudimos encargarnos de todos los que nos habría gustado que estuvieran. Fue increíble patinar allí el primer día y se hicieron muchas fotos buenas. Fue la primera vez que pudimos estar juntos todos los tipos que habíamos crecido en el barrio y patinar. Habíamos trabajado muy duro durante más de 20 años para hacer ese skate park. Recuerdo grandes momentos.

En el documental podemos verte realizando tareas de limpieza en el skate park a primera hora de la mañana. ¿Cuál es tu vinculación con la VSA (Venice Surf and Skateboard Association)?
Eso daría para otro documental, aunque ya no estoy asociado con la VSA, lo he dejado de lado por el momento. Ahora funcionamos bajo el nombre de Venice Skatepark Foundation como organización sin ánimo de lucro. VSA tiene una larga historia en Venice porque Jimbo Quaintance la fundó en la rampa de Jof en 1986. Él es el original y, según mi punto de vista, siempre será su responsable. Es la ley del barrio. La asociación en la que ahora estoy afiliado hace muchas cosas y está en plena forma.

¿Crees que este documental y la construcción del skate park simbolizan la culminación de una época que empezó a mediados de los años 70 en Dogtown?
Por supuesto. El skate park definitivamente cambió la dinámica del vecindario y cómo se ve el skate en Venice. Lo cambió todo desde el momento en que se inauguró. Fue un impacto tan grande como el éxito de Christian Hosoi en los años 80 cuando llegó a Venice y nos enseñó el primer ollie estacionario. Cuando Hosoi se marchó ese día, nos dejó boquiabiertos porque sabíamos que nada volvería a ser igual. Lo mismo sucedió con la inauguración del skate park. La escena del patín que yo conocí ya no existe porque ya nadie se pregunta: “¿A dónde vamos a patinar?¿Cómo llevamos la rampa a la playa? ¿Cuánto tiempo durarán allá? ¿Quién está en la parte trasera del pabellón?” Entonces no era seguro ir allí con un solo acompañante. Era muy distinto en aquella época, pero actualmente resulta más fácil porque tenemos móvil y puedes tomar un perrito caliente en la esquina. Y a la vuelta tienes el skate park. Todo está preparado para patinar. La zona ha cambiado mucho desde que yo era joven y frecuentaba ese lugar. No me malinterpretes, todavía es una escena basada en el respeto. Sigue siendo Venice, sigue siendo Dogtown y todavía puedes encontrar mierda.

 

Visto en perspectiva, ¿añoras algo de una época que ahora todo el mundo reivindica, pero muy pocos vivieron en primera persona?
Si, pero no tiene nada que ver con el skate park. Echo de menos el viejo estilo de vida y mi vida de entonces. Pero no sólo me pasa a mí, cientos de tíos piensan igual. Es lo que hay porque los tiempos cambian en base a ciclos. No somos los primeros en avanzar y en cambiar de manera acorde con los tiempos. Siempre ha sido así.

Para terminar la entrevista, ¿por qué te sigue apasionando tanto el skate?
Me gusta porque se ha convertido en algo asombroso. Los skaters urbanos son como balas. No solamente hablo de los pros, sino de todos. Hay gente que está haciendo cosas asombrosas y me sorprende ver los trucos que sacan en las calles. Estoy orgulloso. Miro hacia atrás y pienso: “Wow, yo estaba en los inicios y ahora la gente está patinando de manera más dura de lo que nunca había imaginado”. Me siento identificado con los días en que Jay y yo salíamos a patinar y el decía: “Nunca soñé en que alguien hiciera este tipo de trucos radicales en el skate. Vayamos a patinar”. Pero aquí estoy ahora, décadas más tarde, y repito sus mismas palabras.

 

 

 

 

English version:

JESSE MARTÍNEZ. MADE IN VENICE

How was it being a teenager in Venice during the 70’s?
It was like, if you were a kid, you just hit the lotto. To live in the Venice in the ‘70s and the ‘80s, you couldn’t have asked for a better place to be growing up as a teenager. It was the just the craziest, funnest, best times surrounded by legendary skateboarders. It was the best times. I remember getting my first skateboard somewhere around 1971. A couple of my cousins found a car and they had brought it to the alley and it just so happened that there was a skateboard in the backseat. They looked at me and said, “Do you want this?” I said, “Heck yeah!” That’s where it all started for me.

The Z-Boys showed early on that skateboarding was not only a way of life, but also a “profession” for kids. Do you think skateboarding helped kids to get away from gangs in those days?
Absolutely, from minute one. Take me for example. Most of my family and the people I was surrounded by were involved in gangs. That skateboard drew me away, unknowingly. I’m sure that I’m not special. I’m sure that story has played out a million times amongst other black, white and Mexican gang-related kids who started skateboarding. Yes, skateboarding has had a huge impact throughout the world.

You became a pro in the 80’s, a time period where many things were changing. Why do many people consider that time period a true DIY decade?
It was because during that era, everything was real hands-on. A lot of the companies were small companies where you had to be hands on. There weren’t many graphic artists back then so all your graphics were lithos and cut by hand with razor blades. It was a whole different way of doing business until the big guys like Powell Peralta and Santa Cruz and Vision, and World Industries, were some of the first ones to go digital. I would say that the early digital era of skateboarding went right along with the Internet and everything else, and it changed everything. The ‘80s were a big change for skateboarding. It changed everything. 

Did you enjoy hardcore music back then?
That’s a tough one for me. I’ve never been much of a music type of guy. I’ve always felt there was a place and time for music and I can’t tell you how many times I’ve heard Motorhead at a contest, and punk rock songs throughout my life. It was a big part of it. I can hear Agent Orange… Some of the older guys remember that band. When I come across one of their songs, it brings me back to the ‘80s. Even though I don’t really listen to music, it was a big part of skateboarding and still is. Yeah, with the right music, you’ll skate good, I guess. That’s what people say. I never noticed. I would tell them, in any contest run that I had, play what you want. I never told them what to play. Yeah, Dr. Know, Minor Threat and Suicidal Tendencies was pretty much all I heard in the ‘80s. That’s it. Music has got a lot do with skating.

How would you describe the revolution of street skating? Perhaps it was the first true skateboarding movement away from the surfing influence…
It’s the sleeping giant. That’s how I describe street skating. It was this hidden giant that everybody sort of went, “What is this guy doing on that curb?” The absolute mainstream guys, back in the early days of street skating, didn’t enter the street contests but, all of a sudden, one by one, the biggest and baddest skateboarders in the land were entering street contests. Even though there was mega vert going on then, they would still show up. One day, all of a sudden, I turned around and said, “Oh my God, look who is here entering the contest! Yeah!” Street skating is the fucking king! What else can I say?

As time passes, what do you think about the legacy of Dogtown and the influence of the Z-Boys? You were really close friend of Jay Adams and Stacy Peralta helped you early on…
I think it was the greatest thing to ever happen to skateboarding. To this day, it gave it an edge and it gave skateboarding an unrivalled style, attitude and look, like nobody could duplicate. That’s what it gave us. To this day, it’s still there. It’s like this undying myth of the Venice/Dogtown boyz. No matter what happens, it will be around forever. Jim Muir and his company, Dogtown, keep on trucking. No matter what, or how the neighbourhood goes, the Z-Boys, Zephyr, Z-Flex, SMA, Dogtown… it’s this thing that is bigger than skateboarding. It’s this giant. It’s just so big and the image is so strong and such a legendary thing and it just can’t be stopped. I’m sure there are people out there that don’t live around this area and look at it and go, “What a legend and what a history to analyze.” It’s insane what has come out of this neighbourhood, Dogtown, Zephyr, and what it has produced. The guys, to this day, are still impacting skateboarding. Now there is a whole new crop out there doing it the same way, that are representing Dogtown, Venice, Zephyr and SMA. When you ask me a question like that, I’m pretty sure somebody will disagree with some of my comments, but, hey, everybody has got pride in their neighbourhood. This is how I see what it has done for skateboarding and the image that it has left and continues to leave and it just continues growing. It ain’t stopped. We got guys who are coming up who are already out there making waves and we will have more coming up. It’s just the biggest, baddest thing to ever happen to skateboarding. Dogtown!

From your point of view, what happened in Venice in the early 90’s with all those problems with roller bladers and no places to skate? Do you think skateboarding was seen as something wrong?
That was a weird time. Skating was in a complete slump and was falling off for the weak. To me, I didn’t know it died. I just kept on doing what I do. Even though I was no longer professionally skating in contests, I was still a skateboarder. The industry dying didn’t matter to me. I was still skating. This is what I do in Dogtown here at the beach. I guess nothing that I did back then was right, but what happened was that the bladers became way too pushy. I kind of ignored them at first, but then they started acting like they owned it. When you come into some of these neighbourhoods, you show respect. You never try to take over. You always stay to the side and mind your fucking business and you show respect. Well, these guys stepped over that line. Unfortunately, it didn’t work out good for them. Within months, it turned into a good skate spot again. Instead of me and three big guys hanging out there, it was me and 40 or 50 guys hanging out there again. Nothing was right about what happened back then. I’m not proud of it one bit, but that’s what happened. The roller bladers moved in and we disagreed and shit hit the fan and they left. It wasn’t right but that’s the way it happened.

How did you get involved in the “Made In Venice” documentary? What was your aim when you accepted to collaborate with director Jonathan Penson?
I had already been cleaning the park for two or three years, and I had already had several people come up to me and say, “Hey, dude, can I film you and do a documentary on you?” I’m like, “Yeah, go ahead. Do what you want.” But nothing ever came of it. Then Jonathan popped out of the woodwork and he seemed like a pretty serious guy, so I was like, “Okay, cool, man. Do your thing.” We talked and, a few days later, I went to his house and met him and I could see that the guy had some serious equipment and he was serious. There was already a project going on between me and Ian [Congden] and Masao [Miyashiro] at Cell-less Productions. I had been filming the park being made from minute one. Luckily, I did. I had gotten together with Masao and Ian from Cell-Less and we started fooling around with the idea of making a documentary. Then I met Jonathan and I got a good feeling from him that he was serious, so I introduced him to Cell-Less and they moved forward. Between all the footage I had of filming the park being made and Masao and Ian doing the interviews, along with Jonathan’s financial backing and camera experience and proper equipment, off we went. It was one of those things where everyone came together at the right time and the right place to put this together. Jonathan did an outstanding job, which I know for a fact. I’ve asked friends I grew up with who have seen the movie. I said, “Be straight with me. What do you think? I need to know and you’re my homies, so tell me.” I had straight reviews from guys that everyone looks up to in the industry and they told me that it was great. It has a great story and it’s something other than the normal type of skate movie that has always been out there. This is something really good and it worked out great.

It is great to see the construction process of the skate park and see many relevant people talking. How did you get local authorities to ask to skateboarding legends for advice? I guess it was an important decision…
Well, the city saw value in keeping us in the loop as the park was being designed. There weren’t many skateparks in the City of Los Angeles at that time. They hadn’t really built anything of that size in Venice yet, so it was pretty new to them. They really wanted our input and, regardless, they were going to have our input whether they wanted it or not. Our input was constant. To the last day of construction, we were there. They were always asking us questions. When it came to the transition, they were like, “How do you want this?” Everyone had a say in the design. Pat Ngoho was there and Tonan was there too, going crazy with ideas. Lance Mountain did the coping for us, which turned out to be great coping. Here we are seven years later and it’s still skateable. For the amount of skaters that skate it, that’s amazing. It was an incredible time watching the whole thing being built. It’s still there now and it still looks great.

How do you remember the opening day of the skate park in 2009? Did you have the chance to test it before the official opening?
Yeah. It was really good. It was one of those things where we should have invited more people but we just couldn’t get a hold of everybody that we wanted to be there. It was an incredible first day that we skated it. We got a lot of great photos. It was the first time we could all get together with the guys we grew up with and skate. We had worked so hard for this skatepark for over 20 years. It was really a great day with great moments.

In the documentary we see you helping to clean the skate park early in the mornings. What is your current connection to VSA? What is their main focus in Venice?
That’s a whole other documentary. I’m no longer associated with the VSA. The VSA is pretty much put to the side for the moment. Now we’re running under the name and non-profit of the Venice Skatepark Foundation. The VSA had a long history in Venice. Jimbo Quaintance made it up at Jof’s ramp back in ’86. He’s the original. He was the guy who made up the VSA. Jimbo is the true guy that made up the VSA and in my eyes, will always own it. It’s neighbourhood law. The organization that I’m affiliated with now to keep the Venice skatepark in good shape is called the Venice Skatepark Foundation.

How you remember the 80’s days when the THRASHIN movie was shot in Venice? It was a big impact for skateboarders around the world, and probably the first time to see this great district for skateboarding. Any history you could tell us about it…?
Yeah, man, Thrashin’! We had some great times on that film. I grew up in the ‘70s with “Welcome Back Kotter” and all these other TV programs, and the producer of that program was the producer of “Thrashin’”, so it was really cool to meet him and just to be on deck with all my buddies. The shit that went down on that set was like a big party, from the minute everyone got there to the minute everyone left. The Daggers were the Daggers! Trust me. That was no joke. Everybody that was a Dagger in that movie was no fucking joke. There was not one dude that was some straight edge arrow non-skateboarder that was a Dagger. Everybody who was a Dagger was skating like maniacs and freighttrains. There couldn’t have been a more perfect group of Daggers. People didn’t realize it but these dudes were the real deal and that’s how the Daggers started. To this day, they still have a strong following. One good thing about that movie, besides all the madness and burning the ramp and everybody running through the fire, is that Chris Cook was the first guy to ever put a big ramp up and jump far. Nobody had ever really done that before. It was almost like a little mini Mega Ramp set up. Josh Brolin, who played Corey Webster, Cooksie was his stunt double. I remember all of us checking out that ramp and going, “Fuck! I’m not going off that thing.” If you know Chris Cook, that dude is going to go. Chris Cook did that and flew like 40 or 50 feet way before everybody. That was something about that movie that we always commented about. Cooksie was the first guy to go off a big motorcycle ramp. Yeah! There were a lot of firsts for Cooksie. He was the first guy to attempt a handrail trick in a contest. Street skating should have a statue of that dude. He was the first dude to ever try a handrail trick in a contest. Everyone knows that Natas Kaupas tried it but Chris Cook was first. Look it up. Cooksie was first. That guy is legend, Chris Cook.

Any legendary spot in the district from the old days, which we can’t see anymore?
Yeah. There was a place called Waldos. It was off what is now called the 90 Freeway here. It connects to the 405 Highway. It was one of the first spots that Jay Adams ever took me when I first met him. It was this big drainage ditch that snaked down with a 10-foot flat bottom and rad walls. It had these drain holes where the water came in every 20 feet so you had to watch out. I remember commenting to Jay,  “This place is rad! You can charge your runs, but if you hit one of those holes you would scrape the shit out of yourself.” Jay was laughing. The place was rad. Right next to that was a place called the Airport Banks, and that spot was in all the magazines in the mid ‘80s. It was sick.

Venice represents to Skateboard the hardcore and punk scene also. How was the scene at the beginning, the skateboard related to hardcore, the bands like Suicidal Tendencies, etc…?
Those were the purest years of our era. Everybody who skated listened to Suicidal and everybody was connected to that and it was no fucking joke. We all went to school together and we all lived near each other and we all hung out at the beach. That circle of Suicidal/Venice was all of the boyz. It was an incredibly tight group. What a force it was. It was impressive, and you’d be sorry to find out back then. If you fucked with us, you better be ready because it was a force to contend with. It was a couple of hundred dudes all ready to go at a moment’s notice. It was one big giant neighbourhood all connected. That was the beauty of Suicidal. They connected all of that. No matter where you went, you always ran into dudes that were down with Suicidal that knew what was up. S.T.! Those were the purest days of chaos and madness. It was some impressive times. Now that’s a documentary. If you got all those dudes together that grew up around here then and went to the parties and went to the gigs, it was all the madness. There was Cathay de Grande. All the old punk rockers remember that place. That was a gladiator school if I ever saw one. I’m talking Circle One and all kinds of punk rock cliques were hanging at the Cathay de Grande in the early ‘80s. I used to catch the Venice bus with my skateboard and go there by myself, when I was 16. I saw the Butthole Surfers raging on stage. It was madness and fights. Something drew me to it. I was drawn to the energy of punk rock back then. I used to go to gigs and backyard parties and check it out. Punk rock and skateboarding went hand in hand and it still does to this day.

Do you think this documentary and the skate park are closing a cycle that started in the 70’s in Dogtown?
Yes. The skatepark definitely changed the dynamics of the neighbourhood and how skateboarding is looked upon in Venice. It changed everything from the moment it opened. It was as big of an impact as Christian Hosoi was in the early ‘80s when he came to Venice and showed us the first stationary ollie. It was that big of an impact. When Hosoi rolled away that day, it left us mind-boggled. We knew nothing would ever be the same after seeing that and nothing was ever the same. It was the same with the skatepark opening. Nothing will ever be the same. The skateboarding and culture that I knew is gone. There ain’t no more asking, “Where do we go skate? How do we get the ramp to the beach? How do we carry three curbs on skateboards to the beach? How long will they be there? Who is there? Who is hanging out in the back of the Pavilion today?” It wasn’t safe to go back there with only one guy with you. It was different back then. Today everything is easy. You have your phone and you can get a hotdog on the corner and you just roll up to Venice and, bam, there’s your skatepark. It’s all ready to go. From the way it was when I went to Venice to skate to the way it is now for the kids that go there to skate, it’s different. Don’t get me wrong. It’s still, “Give respect. Get respect.” It’s still Venice. It’s still Dogtown and shit happens. That’s all I can say. [Laughs]

Do you miss something from those days?
Yes. It has nothing to do with the park. I miss the old way of life and my old life. It’s not just me. Hundreds of guys miss it. That’s just the way it is. Times change. Everything changes. It’s a cycle. We aren’t the first to move on and change with time. That’s the way it’s always been.

What do you enjoy about skateboarding nowadays?
What I enjoy about skateboarding the most nowadays is how rad it has become. The street skaters are just frickin’ ballistic. I’m not just talking about pros. I’m talking about all skaters. There are guys out there just charging now. I’m amazed at the shit these guys are doing now in the streets. I’m proud. I look back and go, “Wow. I was there at the beginning of this. Now everybody is ripping harder than I ever thought.” I reflect back now to when Jay and I used to go skate and he would say, “I never dreamed anybody would be doing this kind of radical stuff in skateboarding. Let’s go skate!” Now here I am, decades later, and I’m repeating his exact same words.

 

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