ISRAEL FERNÁNDEZ

23 April 2019 Texto: Paco Roji. Fotografía: Rufo.


El Flamenco es parte de mi cuerpo

A sus casi 30 años (Toledo, 16 de Julio de 1989), su ahora es fruto de muchas experiencias vividas y adquiridas. Israel no es fruto de la casualidad. En estas líneas conoceremos un poco más a este joven cantaor. Aquel chavorrillo, o chiquitín como dice él, permanecía pendiente a cuanto acontecía en las juergas familiares. Otros jugaban a cosas de niños, él escuchaba cantar a su madre; eso sí con quien se embelesaba era con su abuela, la Petra, la artista de la casa.

Israel: Mi abuelo paterno proviene de Jaén, y el resto somos toledanos, y nos instalamos en mi pueblo, Corral de Almaguer, que es donde vivo todavía con mi gente. Mi casa ha sido muy alegre, de chiquitín no me separaba de la juerga, ese ambiente me atraía y decidía quedarme. Cantan todos, mis hermanos, mi padre, mi madre, pero mi abuela, sin tener conocimiento de palos ni de nada, es una cosa que le nace a ella. Sobre todo se ha cantado por fandangos, ha gustado mucho los fandangos y por bulerías. Lo típico, un poco por tango, por fiesta. Ellos se buscan la vida con otras cosas. Para mí es parte de mi cuerpo. No son grandes artistas, pero sí ha habido muy buen gusto. Nadie se ha dedicado al cante.

 

 

Y también recuerdo a mi abuelo, Dios lo tenga en su gloria, con su casete, que incluso grababa, cintas de Porrina, Farina, Pepe Pinto y también oía a La Paquera, eso es lo que yo escuchaba de mi abuelo.

Mi padre era más camaronero, claro, era más joven, le gustaba Juanito Maravillas, Pepe Pinto… Había muy buena afición, cortita, pero buena. Entonces yo de ahí ya vi una ventana, y me tiré por la ventana, vi el jardín…

Cierto día, mi madre decidió llamar a un programa de televisión para que participara y me presenté al casting en Madrid. Y me llamaron para la final en Barcelona y, acompañado a la guitarra de un primo mío, decidí hacer dos cantes que tenía aprendidos. Sin pretensiones, sin buscar nada, y lo gané. Luego fiesta en los pueblos, que antes solo se veía la tele. Ahí empecé y aquí estoy.

 

 

Primero canté unos fandangos escuchados en una película, un mano a mano entre Rafael Farina y Porrinas de Badajoz. Y también canté por bulerías, unas bulerías famosas que hizo Camarón con Paco de Lucía en un programa, que aun recuerdo que el escenario era una guitarra gigante. La cogí, yo era una esponja. Esa y otra que escuché de los discos.

Gané el premio, que era en pesetas. Eran un millón pero con una cosa de hacienda que me quitaron, explotación infantil le llamaban, yo lo sé porque lo decía mi padre. Aquel concurso era su primera vez en un escenario, lo gané y además me trae a la memoria una anécdota con mi padre.

En mi casa se vivía al día. Un día había mil pesetas y otro día que no había, se le pedía prestado a un familiar. De hecho un día que necesitábamos dinero se acercó mi padre al banco a pedir un anticipo para devolver el dinero después del trabajo y cuál fue su sorpresa cuando el señor del banco le dijo, “Miguel que me estas pidiendo y tienes dinero en la cuenta”. Habían ingresado 700.000 pesetas del premio. Mi padre trabajaba en la vendimia de la uva y a pesar de que yo ganara un concurso, continuó vendimiando, era su trabajo. Mi padre no ha tenido nunca cartera. Pero sí mucha alegría.

 

Enlace de esa primera actuación:

 

Con el programa empezó todo, mi primera vez cantando en un escenario fue en el plató de televisión. Yo cantaba en las rodillas de mi tío, en familia, lo típico, y ya con el programa, en las fiestas de los pueblos, en las ferias, en el Ayuntamiento… Más tarde participé en otro programa concurso y mi vida da un vuelco.

Conocí a Pedro Ojesto, con el que empecé a trabajar. En 2008, grabé mi primer disco, Naranjas sobre la nieveen el que al final se recoge una frase del Poema del Cante Jondoen el que Federico García Lorca ve al pueblo gitano como símbolo de la imaginación, el enigma, la aventura y la libertad.

Este trabajo editado por Karonte, lo produjo el compositor y teclista Pedro Ojesto. Con él participé en el proyecto Flamenco Jazz Company (FJC). Se lanzó con un tema comercial, “Un beso”, pero tuvo muy buena crítica.

 

 

Pedro, que está presente interviene:

Pedro: la primera vez que lo escuché supe que sería uno de los grandes del futuro. Sus cualidades y conocimiento así lo asesoraban ya.

Después pasó a formar parte de la Compañía del espectáculo de Carlos Saura “Flamenco Hoy” (2009) con quien estuvo de gira por todo el mundo, Nueva York, Chile, Rusia…etc, con un grupazo como Piraña, Molina, Peralta, El Grilo… 

Con Pedro y FJC participa en tres trabajos: Nikela (2011) es el primero y más flamenco; el segundo In a Clasical Mood (2012) donde se recogen versiones clásicas para ser interpretadas en ritmo flamenco y en el tercero, Rumbo desconocido(2013) unos tangos que dan título a este trabajo donde Israel se mece entre baladas, boleros y romances.

 

Enlace a los tangos ‘El barquero’ (de su primer disco):

 

Israel: He hecho mucho jazz, con Pedro, con Bobby McFerrin en el Auditorio Nacional de la Música, he compartido música y cultura musical. Grabé tambien con Richard Bona en su estudio una seguiriya, que la tiene él. Hice una gira, ahora me ha vuelto a llamar y no podía, es complicado cuadrar fechas. Entre Sara y mi agenda, no puedo ir a su gira, treinta galas… También he estado con Chano Domínguez

También participa en el dvd Corolarios del Backstage (2013) del pianista Pablo Rubén Maldonado, cantando unas guajiras. Y su segundo disco, el primero con la discográfica Universal. En 2014 se edita Con hilo de oro fino, que cuenta con las colaboraciones de Arcángel y Paco Cepero.

Israel: Hice una colaboración en el cine, yo salgo dos minutos. Me llamó una amiga percusionista y participé en la película El Apóstata (2015).

Vuelve a participar con Pedro Ojesto en 2016 en Flamenquillos, un cd donde se divulga y aprende flamenco con el cancionero popular infantil como metodología. Israel canta por bulerías de jerez “Tengo una vaca lechera” y a compás de soleá por bulerías “Un elefante se balanceaba”.

Israel: Si te soy sincero ahora disfruto de lo que voy haciendo a diario. Yo cuando hago una cosa no miro el futuro miro, el presente, el momento el instante, lo que haga a partir de ahora tiene que ser una cosa que sienta, no por llegar a más o menos gente, o ser más famoso, o ganar más dinero, no me interesa eso, yo quiero hacer la música que sienta, no engañarme a mí mismo musicalmente. Es lo más importante. No tengo una meta, y como no la tengo, no compito. Me salen muchos trabajicos… Eso es una maravilla.

 

 

Y hace ya cinco años, se cruza en su carrera la bailaora Sara Baras, con la que actualmente está de gira y cantando para el baile.

Israel: Esto es un privilegio, yo estoy con Sara, una maravilla estar con ella. Cuando uno trabaja, de su propio cuerpo y puede vivir de ello, eso es un sueño, pero todo eso también trae mucha responsabilidad, y muchos quebraderos de cabeza, no es oro todo lo que reluce. A ese nivel, como todo en la vida, cuando uno va con verdad no hay otra, como dicen, la verdad te hará libre. Uno no puede pretender, se pierde sensibilidad, cuando una va de corazón, ya va a conmover, hablando musicalmente.

Ahora vamos a Estados Unidos de nuevo, fuimos con “Voces” y ahora con “Sombras”. Muy contento con ella y los compañeros, gloria. Ahora en septiembre hago cinco años, entré en 2014.

Si te soy sincero, yo no he cantado mucho para bailar, muy poco, pero ahora con Sara sí, pero ella está tocada por la varita y uno se siente, medio ángel.

 

 

Con Universal recientemente ha grabado su tercer disco, “Universo Pastora”.

Israel: Yo estoy muy contento, no por la acogida, he dejado lo que tengo. Nunca canto igual, hago una letra y al minuto no la canto igual. Los sentimientos no se copian.

Y ahora le hace las fiestas a su niño, le canta a Sansón… que le ha cambiado su vida.

Israel: Hace poco. Esta navidad, con mis sobrinos, con mi niño que ahora va a cumplir dos años, ya se dan cuentan de las fiestas que tenemos, yo le hago las fiestas cantándole. Todo el mundo cantando, y el niño ya levanta los brazos. Luego le pueden gustar las motos. Pero eso lo tienen ahí.

Toco la guitarra, el piano, yo creo que si me pongo a tocar algo y me centro, le saco sonido. Yo no he estudiado música, apenas he ido al colegio, es de oído. Amo la música, es parte de mi vida, como el comer diario, a cualquier comida le saco sabor, en el buen sentido de la palabra. Me gustan muchos artistas actuales, Estrella Morente es una artista única en su forma de expresar el cante, Jesús Méndez, Antonio Reyes, David de Jacoba quita el sentío…

Me llevo con todo el mundo bien, estoy acompañado de Rubén Lara, de mi Diego del Morao, y mi Carlos Jacoba, lo que pasa es que está grabando su disco.

Israel lo tiene todo. Respeto, afición y conocimiento. Su diversidad de registros y conocimientos hacen de él, un cantaor para siempre, uno de los artistas del siglo XXI.

 

 

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