GURUMBÉ.
CANCIONES DE TU MEMORIA NEGRA

20 August 2017 Texto: Rojas arquelladas. Fotografía: Archivo Gurumbe.

El director jerezano Miguel Ángel Rosales está dispuesto a abrir los ojos de quién quiera hacerlo. En su documental ‘Gurumbé’ nos muestra como Sevilla o Cádiz fueron las principales plazas de compra-venta de esclavos de Europa. Un “pequeño” olvido de libros de textos. Un pequeño olvido, que en algunos momentos, supuso hasta el 15% de la población de esas ciudades. Quizás eso nos sirva para reflexionar nuevamente por nuestro ADN. Genética física pero también cultural. Quizás con algo bueno podamos quedarnos: Hasta en la esclavitud, nace el arte. Ver ‘Gurumbé’ es una aventura. Escuchar su banda sonora, es comprender que lo nuestro es de todos.

¡Vaya guantazo qué le ha dado a mi visión de la historia!
A la de usted y a la de mucha gente. Creo que esa visión de una realidad que no se ha enseñado en los centros educacionales es la que está haciendo que el documental esté teniendo un recorrido amplio y muchísima repercusión.

¿Desde cuándo era consciente del hecho de la esclavitud en Andalucía?
Había escuchado y estudiado algo pero hace cuatro años llegué a la relación del mundo negro-flamenco y, yendo hacia atrás, al tema de la esclavitud. Si a través de Cádiz y Sevilla entró tanta población negra, es normal que se integrasen en nuestras fiestas y costumbres, ¿cómo no iban a estar en el flamenco?, ¿cómo no se iban a mezclar con el pueblo gitano con las similitudes que presentan? Ahí se da una expresividad compartida que siempre queremos tener presente en el documental.

 

 

¿Por qué cree que se nos ha ocultado el tema de la esclavitud?
Es difícil de saber. El esclavo no contaba socialmente, era un bien, un estereotipo. A su vez cuando aparece la conciencia de identidad negra, dejaron de entrar esclavos y la población empieza a mezclarse mucho, en todos los sentidos, por toda Andalucía. Por último, el periodo más reivindicativo del pueblo afroamericano coincide con el franquismo en España. Mala época para reivindicar movimientos sociales.

En el documental aparece varias veces el término “multiculturalidad” ¿No es un error cuando hablamos de esclavitud?
Creo que alguna vez aparece pero la idea que reina es la de una sociedad pluriétnica. Hablar de un fenómeno multicultural es un error ya que reinaban prácticas como la esclavitud sexual. Desde ahí ni siquiera se puede hablar de mestizaje. Hay que contextualizar todo.

En el documental también se habla de un pueblo negro exótico, festivo, marcado por la picaresca ¿No son características muy parecidas con las que los viajeros románticos nos describen a los gitanos?
Es que hay un mundo compartido musical entre negros y gitanos. Incluso mucho más allá de lo musical. Los gitanos fueron perseguidos y expulsados. La población negra fue esclavizada. Cuando el gitano vuelve a reaparecer en Cádiz, Jerez o Sevilla, los comerciantes y el pueblo demandan exotismo. Todos se diluye y, al igual que había buenos artistas gitanos, había buenos bailaores y tocaores negros.

 

Miguel, su director

 

Igualmente vemos un fin de fiesta por bulerías y unas danzas africanas donde cada uno se da una “pataita” ¿Ahí tenemos un punto de influencia?
Podemos empezar ahí. En ese “salvajismo” que muchos quieren eliminar del flamenco para encorsetarlo. Pero también en los esclavos, que una vez libres, se fueron a Sudamérica, y llevaron lo aprendido de España. Esa tradición volverá, por ejemplo a través de primitivas raíces de cantes o instrumentos de percusión. Igualmente andaluces intentaron alcanzar las costas de Shangai pero llegaron a Tombuctú, donde parece que trajeron a casa diferentes instrumentos de cuerda. Si buscamos, encontramos las influencias de esa cultura negra en el flamenco y en nuestra música popular

¡Esperemos que después del documental esto se vea claro y no sea una nueva moda en los espectáculos!
Esperemos que no. La idea es que esa expresividad compartida se vea de manera integradora. No como la pincelada del manido falso mestizaje o la nota de color para llamar la atención. Hablamos de ritmos, de sonidos, de compases de doce tiempos… No de poner a un “negrito” tocando el tambor de cara a la galería. Hablamos de investigación musical y antropológica seria, como la que hace Raúl Rodríguez. Lo demás, personalmente no me interesa.

 

 

 

 

 

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