Greg Craola Simkins

12 February 2018 Texto: Pedro Rodríguez. Tradución: Javi Durán. Fotografía: Archivo Michael Alago y Drew Struzan.


el infinito y colorido sueño de El Exterior

(english below) Adentrarse en la obra de Greg Simkins es abandonar la quietud, la mirada sube y baja por la pintura como un skate se desliza por una rampa. Nuestra imaginación se funde con el color y nos movemos por una narración que se expande, poblada por extraños personajes y animales, tan cercanos como de las membranas más finas del sueño de la cultura humana. Y cuando nuestro asombro se convierte en pensamiento, la palabra de nuestra cabeza aparece con la tipografía artística del grafiti. Todo esto y más puede verse gracias al nuevo libro de Zero+ Publishing: Greg Craola Simkins, una zambullida en la obra y vitalidad de un artista incombustible.

La primera típica pregunta de orígenes secretos: ¿Cómo era la cultura que marcó a Greg Simkins? Naciste a mediados de los 70 en Torrance, Sur California ¿Cómo viviste la escena musical de entonces? La cultura del skate y el surf… Tu inmersión en el arte urbano…
Nací en 1975, así que no recuerdo mucho hasta 1980 o así. Los ochenta fueron una época divertida en la que crecer, había montones de dibujos animados antes y después del colegio cada día. El que mejor recuerdo era el show de Popeye de Tom Hatten. Él enseñaba a los espectadores cómo dibujar a Popeye paso a paso. Había un montón de programas como este, así que yo dibujaba al Pájaro Loco, Bugs Bunny, Spiderman, el Oso Yogi y cualquier otro. Para la época en que apareció G.I. Joe, ya estaba diseñando mis propios personajes, con lo que me gustaría ver en el programa y en las estanterías de las jugueterías, y mandándolos a Hasbro. Por supuesto, no me contestaron, pero había una razón para dibujar y hacer algo. En mi vida es raro que me haya quedado sin “nada” que dibujar. Siempre ha habido alguna criatura rara dándome vueltas en la cabeza.

 

 

Crecí en una ciudad costera, donde lo que mandaba eran el skateboard y el surf. Tuve mi primer monopatín a los once años, un mini-hammerhead Christian Hosoi, y no sería más que un skater aceptable. Me interesé por el surf ya en los últimos años de mi adolescencia hasta que desarrollé mi lado friki y gordinflón, casi al mismo tiempo que descubría la música punk y su cultura. Creo que la mayor parte de los años de mi juventud, hasta que tuve diecisiete años o así, fueron un poco entre algodones, con buenos recuerdos y gente sinceramente positiva. No obstante, yo era un chaval nervioso y callado que prefería refugiarse en sus cuadernos de dibujo en lugar de relacionarse con el resto del mundo. Esto pasó especialmente en mi época del instituto, que fue una mierda; de no ser por los amigos que tuve y por la gente de la parroquia en la que crecí, probablemente mi vida habría terminado de un modo muy diferente. Ellos me animaban y alentaban mi arte, y me dieron un lugar en el que encajaba. Gracias a este grupo conocí a gente de toda la zona, y no solo por la parte de la playa en que vivía. Pasaría el rato con chavales de todas las partes de Los Ángeles y tengo la impresión de que me hice una buena idea del increíble crisol cultural que es el sur de California. El grafiti apareció por esa época; yo tenía diecisiete años y dibujaba personajes raros y animalillos en cuadernos de clase. Un par de chavales de mi clase de historia vieron mis dibujos y me enseñaron un libro de “Subway Art”. Ya me habían enseñado antes lo que era el grafiti, claro, pero nunca así. Las pintadas en trenes con espray, y el tamaño de los trabajos de Seen y Dondi fueron realmente inspiradores y quedé cautivado. Ese mismo día empecé a experimentar con pintura con espray y al final acabé captando la atención de gente con las mismas inquietudes en mi zona y alrededores. Básicamente eran skaters de por allí que pintaban grafitis. Yo era lo bastante bueno como para estar a la altura de ellos, así que patinaba con ellos en ciertos sitios y me relajaba viéndolos saltar por escaleras mientras dibujaba en mis cuadernos y se me ocurrían apodos e identidades para cada uno de nosotros. Fue una época realmente divertida. Bajábamos a Venice Beach muchísimo para pintar en el histórico, y ahora demolido, pabellón de la playa. Había mucho grafiti que ver, y allí encontraríamos además a otros autores. Una comunidad. Era nuestra versión de Facebook, ya que por aquel entonces Internet no era gran cosa.

Por las noches pasábamos el rato viendo a bandas punk locales en fiestas caseras y salas pertenecientes a la VFW [Veterans of Foreign Wars, organización estadounidense formada por veteranos de guerra y orientada, no solo a integrar a aquellos ex-combatientes retirados, sino a diversos servicios a la comunidad, tales como obras sociales, fiestas, conciertos, etc.] mientras planificábamos qué pintar los fines de semana. Incluso en las fiestas, encontraría una mesa y una silla por algún lado y me ponía a dibujar mientras todo el mundo seguía a lo suyo. Es un hábito que conservo hoy en día.

Estos vinieron a ser mis años mozos. Necesito aclarar que siempre estuve trabajando, desde los doce años. Tenía sentido de la responsabilidad e intentaba equilibrar trabajo y ocio. Llegó un punto, ya en la universidad, en que estaba tan obsesionado con desarrollar un buen portfolio y seguir con mi grafiti que corté de raíz con las fiestas y me centré en el arte. No fue algo difícil, sino inevitable. Prefería todas esas horas solitarias inmerso en un trabajo, sin darme cuenta de cómo pasaba el tiempo. Sigo haciéndolo hoy en día. Eso de huir del mundo en parte por lo que pinto.

 

 

Se nota que cogiste el lápiz a muy temprana edad y no lo has soltado desde entonces. Tu obra adulta como The Kite Tree (2005), Anti-Venom (2008) o Label Me (2009) –por mencionar unas pocas- muestran iconografía clara del cartoon o los cómics, junto con el contraste más agresivo, acido y caricaturesco del underground o el subway art (las sonrisas psicopáticas llenas de dientes de obras como “Other Alice Meets Her White Rabbit” de 2005, o la cruda expresión del Finch Boy, también de 2005). ¿Cómo se desarrolló tu inquietud artística de juventud y cómo has ido integrando estos iconos en tu actual simbología?
Creo que simplemente he sentido más interés y estímulo por el mundo irreal que se crea alrededor de una iconografía real. Por ejemplo, un grupo de niños normales y corrientes caminando a través de un armario para acabar en un bosque donde brujas, faunos y criaturas parlantes existen. O un niño que encuentra una cabina de peaje que aparece mágicamente en su habitación, y elige pagar el peaje y conducir su cochecito de juguete hacia aventuras en tierras más allá del aburrimiento de hacer los deberes en el sofá después del colegio. ¿O qué me dices de la chica que persigue un conejo blanco cayendo al otro lado de su madriguera, teniendo aventuras alucinantes y conociendo toda clase de seres peculiares allí? Crecí rodeado por esas historias y leí tantas de ellas que se hizo inevitable que yo mismo acabara creando mi propio mundo. Durante años estuve sacando imágenes de los dibujos animados de la cultura pop con los que estaba creciendo; esto parecía tener casi todo el sentido, pero en un momento dado, creo que fue antes de mi pintura del “Ladrón de Perlas”, cuando hice un personaje similar a Batman conocido como “El Caballero Blanco” y lo llamé RALF. A partir de ahí, mi propia historia y mi propio mundo empezaron a tomar forma. Yo lo llamo “El Exterior” [The Outside, en el original] y es mi Narnia, mi País de las Maravillas, mi Oz, mi Nunca Jamás, mi Tierra Media y mi Diccionópolis. El marco de El Exterior me da permiso para crear diseños tan alocados y raros como necesito. Así, si mis bocetos y notas empiezan reuniendo animales en blanco y negro y empiezan a formar un híbrido entre un oso panda, una orca y una oca canadiense, como el que aparece en “Finding Home”, que así sea. Esto ni siquiera implica ir demasiado lejos porque, ¿qué haría esta Pandorca en El Exterior? Pescar con un cangrejo ermitaño como anzuelo y cebo a la vez, mientras una luna vestida con un uniforme escolar esparce las nubes que dan paso a la noche. Eso da el tono a la escena. La mayor parte de obras empiezan con un personaje más sencillo que empieza a evolucionar con cada redibujado, y con pocas restricciones para acabar llegando al resultado final.

 

 

Los animales y su zoología son parte fundamental de tu lenguaje gráfico de siempre. Hemos leído que de niño te criaste teniendo animales en casa y que soñabas con ser veterinario… Aunque ese futuro no se cumpliera se ve que este interés por el mundo animal lo tienes desde la infancia… ¡Y además no recuerdo ahora mismo ninguna obra tuya sin ningún tipo de animal! Háblanos por favor de tus ideas sobre este tema tan central en tu trabajo.
Los animales desempeñan un papel importante en mi trabajo, más que nada porque los encuentro hermosos e interesantes. Las texturas, patrones, colores que existen en el mundo animal aportan tanto que investigar y tanto tiempo de deconstrucción que nunca pintas lo bastante sobre ellos. Me gustan las relaciones que la gente ha sido capaz de desarrollar con los animales, también. Desde los caballos y los perros hasta las criaturas más exóticas, como por ejemplo toda esa cantidad de especies de aves. Nunca dejan de asombrarme. No me veo a mí mismo alejándome de esta temática en un futuro cercano.

Tus primeros trabajos en los 90 son mayormente como artista urbano, haciendo grafitis en Torrance, Venice Beach o Harbor city. Al igual que algún flyer sobre punk. ¿Cómo fue aquella época, tus inicios como artista?
En realidad, mis primeros trabajos en los años 90 fueron como conserje, lavando perros, repartiendo pizzas y como camarero. Cualquier trabajo relacionado con el arte era algo secundario y a pequeña escala. Estaba tan centrado en el grafiti en aquellos años que me dedicaba a pintar cada fin de semana y cada vez que podía escaparme del instituto. No eran precisamente un trabajo, e incluso perdíamos dinero cada vez que pintábamos aquello, pero las pintábamos porque nos divertía. Nos presionaba para ser buenos en algo, porque nos hacía captar atención y porque era un lugar en el mundo en el que sentía que pertenecía. El trabajo pintando diseños para monopatines, merchandising para grupos y cubiertas de discos vendría después… pero surgiría tras los años que pasé dibujando en mis cuadernos. No sería hasta 1999 que me graduase en Estudio Artístico por la Universidad de Long Beach State que tuve mi primer puesto de trabajo como artista. Esto suponía dibujar a tiempo completo y crear arte sin la protección de un trabajo como camarero o aquello que fuese a lo que me dedicase en aquel momento. Lo más impactante fue terminar en Treyarch/Activision, donde trabajé durante años tras un duro año y medio en JNCO Jeans. Mi primer trabajo con videojuegos fue para el Tony Hawks Pro Skater 2X, interesante e impactante para mi carrera y mi trayectoria. Seguí trabajando en más juegos basados en tablas, así como tres más de Spiderman antes de pintar en galerías a tiempo completo.

 

 

Hemos visto que tu mote artístico fue mutando y transformándose en aquella época. Desde Crum a Craola. ¿Qué puedes contarnos sobre el desarrollo de esta identidad? Por otro lado, tu obra pictórica siempre la firmas como Simkins.
En el grafiti, son tus letras las que te definen y tu nombre es lo que desarrollas, escribes y dibujas una y otra vez, de tantas maneras que no es tanto tu apodo como un punto de partida para ir creando. ¿De qué manera puedes hacerlo interesante? ¿Qué nuevos trucos puedes aprender para diferenciarlo de los demás? En mi caso, he cambiado el nombre de Crum a Craola porque me gustaban las letras y sentía que el nombre en sí mismo reflejaba mi arte, arrancando desde mis intereses de la infancia y expandiéndose, ajustándose a ello mucho más que Crum, que ya no era interesante para mí por aquel entonces. Para ser sincero, usaba ambos y veía cuál pegaba más, y resultó ser Craola. Firmo mi material grafiti como Craola y mis pinturas de surrealismo pop como Simkins porque eso tiene sentido para mí. Ya estaba haciendo todo ese mundo salvaje, diseños de personajes e ideas antes de descubrir el grafiti, así que Simkins se ajusta a ese mundo. Añado de manera oculta mi nombre de grafitero en, si no todas, la mayoría de mis pinturas, de modo que Craola es siempre una parte de lo que hago.

Sigues haciendo ocasionalmente grafitis en grupo y como muralista ¿Qué has notado que ha cambiado no solo en tu trasfondo personal y en el urbano, sino también como artista?
Mis motivos para pintar paredes han cambiado conforme me he ido haciendo mayor. En estos momentos, tengo 43 años, he estado pintando grafitis durante unos 25 años y he tenido familia, con dos hijos. Me encanta el grafiti y cuando tengo la oportunidad de pintar una pared, generalmente elijo pintar letras con los nombres de la gente de la pandilla y amigos. Es una especie de terapia, escapando del mundo y haciendo bromas con mis amigos, dejando de paso que la naturaleza espontánea del estilo tipográfico tome las riendas de un modo muy diferente a como sucede en mis cuadernos. Mucha gente asume y da por sentado que voy a pintar personajes y fondos como los de mis cuadernos cuando se me pide pintar una pared, pero es raro que lo haga. En la mayoría de ocasiones ambos mundos mantienen una cierta separación. Hay alguna ocasión de cruzarse entre sí, pero prefiero pintar mis letras en una pared cuando tengo la oportunidad. Me ayuda a mantenerme conectado con mi pasado, y sin más explicaciones, es que es divertido.

 

 

Algunas de tus colaboraciones han sido con artistas como YANOE, SELF o LYTE ¿Qué puedes comentarnos de estas experiencias? Y ¿Cuál es tu opinión sobre el grafiti y el arte urbano actual?
Cualquier oportunidad que tengo de pintar una pared con cualquiera de mis amigos del mundo del grafiti es un rato divertido fuera del estudio y una oportunidad de cargar las pilas. Mi opinión acerca del panorama actual del grafiti y de su pariente cercano, el arte urbano, probablemente no es muy importante. Todo lo que tengo que decir acerca de eso es que la manera de hacerlo y de captar la atención han cambiado enormemente. Nosotros no teníamos Internet para mostrar al mundo lo que estábamos haciendo; hoy en día, un chaval puede subir a Instagram cualquier cosa que haya hecho y hacerse famoso sin todo ese esfuerzo. Nosotros conocíamos grafiteros únicamente coincidiendo en el lugar donde se hacía el grafiti, y eso no siempre significaba que fueran los lugares más seguros del mundo. No como hoy en día, con todos esos iPhones e Instagram. Había muchas posibilidades de que te dieran una paliza o de que te detuvieran o de que te persiguieran si estabas en el lugar incorrecto o si decías algo inapropiado. En cualquier caso, diré que valoro mi época con otros grafiteros de toda clase de maneras de vivir, así como eso de compartir nuestras antiguas aventuras mientras pintamos una pared. No estoy tan interesado en formar una opinión muy firme acerca de lo que es el “Arte urbano” en conjunto y me limito a perseguir mis propios ideales artísticos e intereses desde un punto de vista personal, más allá de cualquier género artístico etiquetado. Prefiero que mi arte hable por sí mismo mientras cumplo esos intereses y volveré la vista atrás dentro de diez o veinte años, cuando tenga una opinión más culta acerca de la época en que nos estamos moviendo y del significado de esas obras de arte como conjunto. Si vuelvo la vista atrás, hasta  el momento en que vi el Arte subterráneo por primera vez, y puedo ver que la cultura de pintar vagones de metro evolucionó hasta la tipografía y el estilo de nuestros días y tuvo un fuerte impacto en grafiteros contemporáneos, de manera que puedo decir que pintar vagones de metro en los 70 y 80 se convertiría en una de las formas de arte más impactantes para las generaciones posteriores.

 

 

Hay mucho material de sketch y diseño a lápiz de tu obra. ¿Cómo es normalmente tu desarrollo y método de trabajo de estudio?
Llevo cuadernillos de bocetos conmigo todo el tiempo. Dibujo “anotaciones” y bocetos muy embrollados, señalando ideas a las que quiero llegar. Escribo pequeñas historias para dar sentido a ciertos personajes y sus relaciones, y luego escaneo esos dibujos y los guardo bajo el nombre de “ideas”. Más tarde, me acerco de nuevo a esas ideas y empiezo a mezclarlas con Photoshop, e imprimo una versión en azul de ellas, ya con la intención de plasmarlas en un lienzo que vaya a pintar. Redibujo la imagen unas cuantas veces para tener un sentido de composición y siempre dejo algo de espacio para la improvisación por el camino. Paso el resultado final por una gran cantidad de métodos, tales como cuadrículas, papel de calco, proyector, dibujando y luego empezando la aventura de perderme en la pintura. Muchas veces hago un colorido “en crudo” con Photoshop para tener un mapa que seguir cuando elijo los colores. Este proceso es entretenido todo el rato. Hay veces en que hay una idea tan fuerte en mi cabeza que empiezo echando pintura sobre el lienzo. Un montón de estudios acerca de aves que hago no son más que pintura sobre el lienzo mientras miro montones de fotos de aves. Hay muchas maneras de acercarte a la pintura y no me atrevo a decirle a nadie cómo deberían ser. Principalmente porque yo mismo no me ciño única y exclusivamente a ninguna.

¿Cómo fue tu inmersión en el Lowbrow o Pop Surrealism?
Como un abrazo de bienvenida a un viejo amigo. Desde el primer contacto entre este mundo y yo siempre he sentido que ya estaba en él, aun sin saberlo. Hubo un sentimiento de camaradería con mis colegas desde el principio, y poco de esa naturaleza competitiva que encontré en el mundo del grafiti. El círculo que me ha rodeado en el mundo del surrealismo pop es gente que brinda apoyo y entretenimiento, y diferente de cualquiera de mis otras amistades/relaciones, principalmente porque siento un vínculo con esa gente que comparte la misma mentalidad de escupir ideas alocadamente que tengo yo. Hay un sentimiento de hermandad que también escapan del mundo real hacia su obra y hacia el mundo que crean.

 

 

En algunos de tus primeros cuadros tus personajes son más agresivos o de pesadilla (creo recordar que tienes una experiencia personal de un sueño muy intenso con un hombre lobo). Obras como Bull Market (2006), Pac-Man in Hospice (2005) o Here Stands Matt Riddle (2007). Pero en mi opinión la mayor parte de tus personajes animales tienen una mirada melancólica o triste que juega con esa opacidad espiritual o de sentimiento de los animales reales. Algo en ese brillo acuoso y negro de algunas miradas. Una de mis obras favoritas tuyas sobre este tema de sentimientos animales es The Embrace (2008). ¿Con qué idea o emoción vas construyendo los sentimientos en las expresiones de tus personajes? ¿Crees que en tu obra está predominando una “tristeza animal”?
Nunca pienso en la idea de la tristeza de un animal como tema pero sí que creo que una mirada melancólica puede dirigir el tono de una obra de arte de un modo más profundo que con todo el mundo siendo feliz. No siempre estamos felices; los sentimientos tristes y oscuros reptan en nuestras cabezas a diario, y necesitan ser apartados o erradicados por completo. Creo que muchas de las imágenes que pinto son lugares intensos o terroríficos si uno se encontrase allí. Sin embargo, si uno pasa algo más de tiempo en ese lugar, se puede relajar en él y divertirse con el gamberrismo y la absurdez de lo que le rodea. Pero volvamos a la conexión animal: recuerdo años y años de mi adolescencia volcando mi angustia, tristeza e inseguridades sobre mi perra. Ella era una vieja cocker spaniel, con ojos tristes que cambiaban de pronto a una mirada brillante, sonriente. Siempre estuvo ahí, conmigo.

 

 

Otro de los atributos más poderosos a considerar en tu obra es como está impregnada de narración, como las fábulas de animales de Esopo, los cuentos de Beatrix Potter o los mundos de Kipling, Lewis Caroll o Miyazaki. Se nota tu pasión por la narración. ¿Cuáles son tus autores favoritos y cómo trabajas dicha narración en tu propia obra? Hemos oído que a veces comentas tus ideas con amigos para ir desarrollando y trabajando la historia.
C.S. Lewis encabeza mi lista de narradores ya que las Crónicas de Narnia fue una de las primeras series literarias con las que mis padres me pusieron en contacto. Todos los autores que has mencionado están en esa lista, al igual que Alejandro Dumas, Roald Dahl, Norton Juster, J.R.R. Tolkien y uno de mis favoritos, Richard Adams. Su novela La Colina de Watership sifnificó tanto para mí de adolescente y mi propio proceso de maduración a través de esos años, que la imaginería de la historia original y la película se integraron para siempre en mi trabajo. Mi logo está derivado del Conejo negro de Inle, y los conejos fueron un punto focal durante muchos de los años que estuve aprendiendo a dibujar. Crecimos leyendo la Biblia en casa, también, y nunca llegamos a sentir completamente la cantidad de historias, narrativa y estructura poética a la que tuvimos alcance hasta que, unos años después, echáramos la vista atrás y viéramos cómo muchos autores tomaban licencias creativas de temas con los que ellos mismos habían entrado en contacto. Hoy en día, disfruto a veces con audiolibros mientras trabajo. Disfruto acercándome de nuevo a historias del pasado, como la colección de Roald Dahl y viendo a dónde me llevan. A veces tiro hacia Stephen King y similares, pero no me limito; hay un montón de horas dedicadas a la pintura y puedo disfrutar muchas historias. Los podcasts, las películas y la música rellenan el silencio mientras trabajo, y todo se mueve en fases a lo largo de diferentes etapas, pero una cosa es segura: cuando miro una pintura como “Where Am I” lo único que me viene a la cabeza es el audiobook de It, y cuando miro a “Stop Haunting Me” lo único que oigo es el aliento entrecortado de los caminantes de la primera temporada de The Walking Dead. Así que estas cosas de algún modo se adhieren a mis pinturas en mi memoria.

 

 

En 2009 sacaste la serie the Pearl Thief que se inauguró en Gallery 1988 y que se podía seguir como un relato en imágenes. El tema sobre el que centraste dicha serie eran los sueños de tus personajes y cómo se perdían. De hecho pienso personalmente que todos los fondos oscuros de estas escenas potencian el escenario onírico y de noche de la historia ¿Cómo desarrollaste aquel proyecto? Creo recordar también que diseñaste un puzle para aquella exposición.
The Pearl Thief fue posible gracias a uno de mis mayores mecenas, Nick Cassavetes. Mi buen amigo Lyte es muy amigo suyo, trabaja con él y nos presentó. Él me encargó crear “la obra que siempre he querido pintar”, y a un tamaño mayor que cualquier otra pintura acrílica en la que haya trabajado jamás. Ésta tenía 1.80X2.40 y pintarla fue todo un viaje. Por supuesto, tenía muchas páginas llenas en mis cuadernos de bocetos, y temas de dibujo, y un nuevo set de personajes en los que había estado inmerso. Nick me dio la oportunidad de pintar esta obra y explorar este mundo que se ha ido expandiendo desde entonces, y siempre le estaré agradecido por su mecenazgo, amistad e inspiración. Cada exposición desde entonces ha sido un pedacito de un rincón del mundo creado por aquella época. El Exterior es un universo en expansión y tengo la impresión de que hay muchos aspectos de él que pintar, así que la falta de ideas no es una opción.

El enigma era una caza del tesoro que tuvo a la gente preguntando por qué había números escritos sobre ciertas palabras en los títulos de las obras en la pared. Para la gente que lo captó, hubo una alocada carrera por la ciudad. Pistas en diferentes tiendas alrededor de Hollywood culminaban en el club social Shamrock de Mark Mahoney, donde se había dejado un collar de perlas con una nota que los mandaba de vuelta a la galería para recoger el premio. Una pequeña pintura de Madd Riddle fue regalada al ganador, Johnny KMNDZ Rodriguez, que tenía un talento natural para resolver acertijos, siendo él mismo creador de algunas grandes campañas de marketing en su ámbito profesional.

 

 

El mundo de tus obras ¿es un surrealismo de evasión, de huida a experiencias nuevas y extrañas o es una extrañeza introspectiva, interior? ¿O nada tan dualista? ¿Tú que consideras?
Creo que es un poco de todo eso, pero también he dejado de intentar aislarlo en una única categoría concreta. Resulta peligroso para el proceso creativo. En este momento, acepto lo que soy, y lo que necesito es pintar este mundo, sin preguntarme “por qué” tanto como “dónde”; quizás me sumerja en eso del “por qué” en el futuro, pero el “¿Dónde estoy?” es donde estoy ahora mismo.

En tu propia mitología animal siempre han primado los conejos y los roedores. Más recientemente tus nuevas series mutaron a temáticas de peces y seres acuáticos y a pájaros o tucanes con felinos. ¿Hay una exploración continua de anatomía zoológica en tu obra, de los colores que esta biología te presenta, una temática sobre elementos? ¿Qué puedes comentarnos sobre este desarrollo de contenidos de tu obra?
Sigo un montón de blogs y posts sobre animales, veo muchos programas sobre la naturaleza y tengo una buena cantidad de libros sobre animales y ejemplares de National Geographic que siempre me han mostrado nuevas y asombrosas criaturas. Me muevo a lo largo de diferentes etapas y aquellas en que quiero pintar o perfeccionarme; algunas desarrollan personalidades, como el arrendajo azul “Breeze” y se convierten en personajes recurrentes en mi historia de fondo de El Exterior.

 

 

Tanto en el arte urbano como en el pictórico contemporáneo ¿qué otros nuevos artistas has encontrado que nos puedas recomendar?
Es una lista difícil, ya que no quiero dejarme a nadie fuera. Seguramente lo haré, así que pido disculpas. Me mantendré fijo con un par de amigos que siempre han sido una inspiración para mí: Tony “Sub” Curanaj de Nueva York. Su trabajo hiperrealista con naturalezas muertas y su grafiti, que ha inspirado a generaciones enteras de grafiteros son insuperables. Belin, de España, cuyos murales basados en retratos van más allá de lo hermoso. De aquí pasamos a Mars, cuyos viajes surrealistas hiperabstractos son increíbles para perderse en ellos. A mi amigo Alex Pardee, que posee creatividad y sentido del humor, muy a la altura de su maestría técnica. Ve rastreando las huellas que deja cada uno de estos artistas y acabarás dando con grupos de los más grandes del planeta.

Recientemente has publicado un estupendo nuevo libro sobre tu trayectoria con Zero + Publishing. Una tirada de 2000 ejemplares y una preciosa edición deluxe de 20 unidades. ¿Cómo surgió el proyecto y qué tal la experiencia de repasar tu carrera?
Los últimos seis o siete años he tenido el privilegio de  trabajar con, y ser representado por, el legendario conservador de arte y galerista Merry Kamowsky y la galería KP Projects aquí en Los Angeles. Kirk Pederson (Zero Publishing) ha estado trabajando con Merry en varios proyectos durante años y nos presentó, tanto a nosotros, como la idea de sacar otro libro de pinturas. Yo estaba muy entusiasmado ante la idea de esto y resultó ser increíble de principio a fin, hasta cómo fue acogido. Fue difícil zambullirme en el pasado y empezar a dar vueltas a través de tantas pinturas antiguas y bocetos para seleccionar los que se incluirían. Difícil porque los viejos recuerdos de años difíciles volvieron a salir a la superficie, pero esto también resultó ser terapéutico. Estaba emocionado al ver con el modo en que Kirk organizaba el trabajo en forma de timeline, incluyendo algunas de las obras de grafiti, ya que éstas se perdían en el tiempo, junto a los lienzos hechos aquel entonces. Esto muestra la bola de nieve en que se había convertido mi trabajo a lo largo de los años y me entran escalofríos solo de pensar que, en mi vida a lo largo de este viaje, he sido capaz de sacar libros de toda mi trayectoria artística, muy similares a los libros que podrían colocarse en la mesa baja de nuestros salones. ¡De algún modo, en esto se ha convertido mi camino como artista! Jamás en la vida se me habría pasado por la cabeza que acabaría aquí, con libros sobre mis obras, con un puñado de galerías y exposiciones en museos bajo el brazo, portadas de revistas, un corto de animación en stop-motion, y trabajando en mi estudio a diario junto a mi increíble esposa Jenn, que es la columna vertebral y el pegamento que lo mantiene todo junto. Agradezco mucho poder deciros la verdad. Que estoy entusiasmado acerca del futuro, por pintar y por presentar nuevas obras al mundo. Todavía me siento como al principio, y es solo cuando estoy contestando entrevistas como esta que tengo un segundo para pensar en el pasado y darme cuenta de cuánto tiempo llevo haciendo esto. ¡¡¡El futuro está aquí!!!

¿Qué puedes adelantarnos de tus próximos proyectos?
Tenemos algunas cosas secretas en obras de las que no puedo hablar, pero estoy trabajando en mi próxima exhibición en KP Projects, un mural que saldrá  este verano, mientras más juguetes irán apareciendo. Manteneos al tanto en GregsimkinsArt.com mientras anunciamos futuros proyectos, lanzamientos y eventos que puede que os interesen, y gracias a todos por el constante apoyo y amabilidad.

 

 

 

English:

GREG CRAOLA SIMKINS: THE INFINITE AND COLORFUL DREAM OF THE OUTSIDE 

Going into the work of Greg Simkins is to leave the stillness, our eyes goes up and down the painting as a skate slides down a ramp. Our imagination fuses with color and we move through a narrative that expands, populated by strange characters and animals, as close as the thinnest membranes of the dream of human culture. And when our amazement turns into thought, the word of our head appears with the artistic typography of graffiti. All this and more can be seen thanks to the new book by Zero + Publishing: Greg Craola Simkins, a plunge into the work and vitality of an unbreakable artist.

The first typical question of secret origins: What was the culture that marked Greg Simkins? You were born in the mid-70s in Torrance, Southern California. How did you live the music scene back then? The culture of skateboarding and surfing … Your immersion in urban art …
I was born in 1975 so my memories don’t kick in until around 1980 or so. The 80’s were a fun time to grow up, a lot of great cartoons flooded in before and after school each day. The most memorable being the Tom Hatten´s Popeye show. He would teach viewers line by line how to draw Popeye. There were a bunch of shows like this and I was drawing woody woodpecker, bugs bunny, Spider-Man, Yogi Bear, you name it. By the time G.I. Joe came around, I was making up my own characters of what I would like to see on the show and in the toy shelves and mailing them into Hasbro. Of course I wouldn’t get a response, but it was a reason to draw and make something. I have rarely in my life had “nothing” to draw. There has always been some weird creature kicking around inside my head.
I grew up in a beach city where skateboarding and surfing was king. I got my first skateboard, a Christian Hosoi mini-hammerhead, at age 11 and would go on to be nothing but a fair skateboarder. Surfing was something I got more into during my later teen years once I grew out of my nerdy chubby adolescent self and discovered it as well as the punk rock music culture around the same time. I feel like most of my younger years up through around age 17 were in a sheltered insecure cloud with some honestly positive people and memories included, but nonetheless, I was a nervous and quiet kid who escaped into my sketchbooks rather than interacting with most of the world. Especially during high school, those years sucked, if it wasn’t for my friends and the people from my youth group at the church I grew up at, I think my life would have ended up much differently. They were very encouraging to me and my art and gave me a place to fit in. I was exposed to people from all over the are, not just the beach area I lived in because of this group. Kids from all parts of LA would hang out and I feel like I got a great perspective of the awesome cultural melting pot that Southern California is. Graffiti entered in during these years, I was 17, drawing pictures of weird characters and little animals in spiral notebooks. A couple of kids in my history class saw my drawings and showed me a “Subway Art” book. I had of course been exposed to graffiti by that time, but never like this. The pieces spray painted on trains and the colors and size of the works by Seen and Dondi was inspiring and I was hooked. I started messing around with spray paint that day and eventually gravitated towards like minded people in my area and surrounding. It was mostly the skaters around here who wrote graffiti, I was good enough to keep up with most of them so I would skete with them to spots and just kick back and watch them ollie down flights of stairs while I drew in my black books and came up with crew names and identities for us. It was a real fun time.  We were going down to Venice beach a lot to paint at the historical, now demolished, pavillion on the beach. There was so much good graff to see and we would meet other writers and network. It was our version of facebook since the internet wasn’t really a thing at the time.
At night we would hang out and watch local punk bands at house parties and VFW halls while planning walls to paint on the weekends. Even at parties, I would find a table and chair somewhere and just draw while everyone was carrying on. It is a habit I still have to this day.
Those represent my younger years. I need to clarify, that I was always working too, since age 12. I had a sense of responsibility and tried to balance work and play. It got to a point in college that I was really obsessed with developing a good portfolio and pushing myself with my graffiti also that I cut back with the partying and put full focus on art. It wasn’t a hard switch, it was inevitable. I preferred those long lonesome hours of escaping into a piece, not even realizing the time going by. I do the same thing to this day. Escaping is partially why I paint.

You took the pencil at an early age and you have not released it since then. Your adult work as The Kite Tree (2005), Anti-Venom (2008) or Label Me (2009) -to mention a few- show clear iconography of cartoon or comic-books, along with the most aggressive, acid and caricature contrast of the underground or the subway art (the psychopathic smiles full of teeth of works like “Other Alice Meets Her White Rabbit” of 2005, or the crude expression of the Finch Boy, also of 2005). How did your artistic youthfulness develop and how have you been integrating these icons into your current symbology?
I think I have just been more interested and stimulated by the unreal world created around real iconography. For instance, a group of ordinary children walk through a wardrobe into a snow covered forest where witches, fauns and talking creatures exist. Or a boy finding a tollbooth magically appearing in his room and chooses to pay the toll and drive the small toy car into adventures in the lands beyond far outweighs the boredom of sitting on his couch doing homework after school. Or what about a girl chasing a white rabbit down a rabbit hole and having wild adventures and meeting all peculiar sorts their. I grew up surrounded by these stories and read so many of them that it became inevitable that I myself would start creating a framework to a world of my own. For many years I was pulling images from the pop culture cartoons around me, it seemed to make the most sense, but at some point, I believe it was before my painting of the “Pearl Thief”, I made a white Batman-ish character known as “The White Knight” and named him RALF. From there my own story and world began to take shape. I call it “The Outside” and it is my Narnia, Wonderland, Oz, Never Never Land, Middle Earth, and Dictionopolis. The framework of The Outside gives me permission to create as many weird and wild designs that my heart desires. So if my sketches and notes start assembling black and white animals and they start forming a Panda, Orca, Canadian Goose hybrid like the one in “Finding Home” so be it. That doesn’t even go far enough, because what would this Pandorca be doing in such a wild place as “The Outside”? Fishing with a skull hermit crab as hook and bait of course while a English school boy Moon pours out the night time clouds that give the scene it’s mood. Most pieces start with a simpler character that begins to evolve with redraw after redraw with few boundaries to hold back where the will eventually end up.

Animals and their zoology are a fundamental part of your usual graphic language. We have read that as a child you grew up having animals at home and that you dreamed of being a veterinarian … Even if that future was not fulfilled, we can see that your interest in the animal world is from childhood … And besides, I can´t remember right now any of your works with no kind of animal! Please, tell us about your ideas on this theme so central to your work.
Animals play such an important role in my work, just because I find them so beautiful and interesting. The textures, patterns, colors and forms that exist in the animal world provide so much to investigate and spend time deconstructing, that you could never paint enough about them. I like the relationships that people have been able to develop with animals as well. From horses and dogs to the more exotic creatures like so many species of birds which I am forever in awe of. I don’t see myself wandering away from this subject matter any time in the near future.

Your first jobs in the 90s are mostly as an urban artist, doing graffiti in Torrance, Venice Beach or Harbor City. Like some flyer about punk music too. How was that time, your beginnings as an artist?
Actually my first jobs in the 90’s were as a janitor, a dog washer, a pizza delivery guy, and a waiter. Any art job I got was a small side job. I was so focused on graffiti those years, that I was painting every weekend and any time I could get away from work and school. It wasn’t as a job and were losing money on these pieces. We were painting them because they were fun, it pushed us to be good at something, we were getting attention from them and it was place that I felt like I fit in in the world. Job doing skateboard graphics, band merch and album covers etc. would come up, but those came about because of the work I was doing on the streets and in black books. It wasn’t until 1999 after I graduated from Long Beach State with a bachelor’s degree in studio art that I got my first in house illustration position. Than it was full time drawin and creating art to support myself without the safety net of a waiter job or whatever else to keep me sustained. I always did side freelance jobs and painted graffiti walls, but lfe kept evolving and taking me down paths I had no idea even existed for me. The most impactful was ending up at Treyarch/Activision where I worked for many years after a tough year and a half at JNCO jeans. My first job in video games was working on Tony Hawks Pro Skater 2X. This game and the team I worked with will always be on the top of the list for me as fun, interesting and impactful in my career and journey. I went on to work on more board sport games as well as 3 different Spiderman games before I took off to paint in galleries full time.

We have seen that your artistic nickname was mutating and transforming at that time. From Crum to Craola. What can you tell us about the development of this identity? On the other hand, your pictorial work always signs you like Simkins
In graffiti, it is your letters that define you and your name is what you develop, writing and drawing it over and over again, in many ways so that it isn’t so much of a moniker for you as it is a starting point for creating around. How can you make it interesting , what new tricks can you learn to make it different than everybody elses? For me, I changed the name from Crum to Craola because I liked the letters and I felt the name itself reflected my art, coming from my childhood interests expanding out, fit way better than Crum, which just wasn’t as interesting to me anymore at the time. To be honest, I was writing both and just saw which stuck better, and it was Craola. I sign my graffiti stuff Craola and my pop-surrealism paintings as Simkins because it makes sense to me. I was doing these wild word and character drawings and ideas before I discovered graffiti, so Simkins is fitting for that world. I hide my graff name in many if not most of my paintings, so Craola is always a part of what I do.

You still do occasional graffiti in groups and as a muralist. What have you noticed that has changed not only in your personal and urban background, but also as an artist?
My reasons for painting walls have changed the older I’ve gotten. At this point, I’m 43, been painting graff for about 25 years and have family with two growing boys. I love graffiti just as much and when I get the opportunity to paint a wall, I generally choose to spray paint letters with crew members and friends. It serves a therapy of sorts, being out the world joking around with my friends and letting the freestyle nature of style writing take over in a way that Is far different that my canvas work. A lot of people assume that I am going to paint characters and background like my canvas work when asked to do a wall, but that is rare. These two worlds maintain a sense of separation for the most part. There are cross over opportunities but I will always prefer to paint my letters on a wall when given the opportunity. It helps to keep me connected to my past, and without over explaining it, it’s just fun.

Some of your collaborations have been with artists such as Dabs Myla, Yanoe, Plek, Werk, Tyke, Axis etc… . What can you tell us about these experiences? And what is your opinion about graffiti and current urban art?
Any chance I get to paint with any of my friends from the graffiti world is a fun time out of the studio and a chance to recharge my batteries. My opinion about the current state of graffiti and its sibling street art probably doesn’t matter much. All I ever say about it is the ways of doing it and getting noticed have vastly changed. We didn’t have the internet to blast to world what we were doing, these days a kid can put one thing they did on instagram and have a whole lot of fame handed to them for little to no effort or blood sweat and tears. We only met other writers by hanging out where graffiti was happening and that wasn’t always the safest of places, not like today from ones iphone on instagram. There was a good chance you were going to get beat up, arrested or chased if you were in the wrong place or said the wrong thing. Anyways, I’ll just say that I value my time with other writers from all walks of life and sharing our past adventures and joking around while painting a wall. I’m not that interested in forming too strong an opinion on “urban art” as a whole as I am in jut pursuing my own artistic ideas and interest from a personal place, a step outside of any one labeled art genre. I’d rather let my work speak for itself as I fulfill these interests and will look back in 10 or 20 years and form a better educated opinion of what this time we are in now really meant to these art forms as a whole. Looking back over 25 years to the first time I saw Subway Art, I can see that the culture of painting Subway cars evolved into modern day style writing and productions and that it had a huge impact on so many artists working today, so I can say unequivocally  that Painting Subway Cars in New York in the 70’s and 80’s would become one of the most impactful forms of art for the generations moving forward.

There is a lot of sketch material and pencil design of your work. How is your development and method of study work normally?
I keep small sketchbooks with me at all times. I draw really messy idea “notes” and sketches, labeling ideas to come back to. I write little stories to make sense of certain characters and their relationships and later scan these drawings into my computer and file them by year under “ideas”. I later re approach the ideas and start mashing them together in photoshop and print out a blue line version of them at an aspect ration conducive to whatever canvas I am going to paint. I redraw the image a few times to get a sense of flow to the composition and always leave some space for improvisation along the way. I will transfer the final design through a variety of methods, gridding, transfer paper, projector, just drawing, and then begin the adventure of getting lost in the painting. A lot of times I will do a rough color mock up in photoshop so as to have a map to go by when choosing colors. This process is enjoyable the whole way through. There are times where there is such a strong idea in my head that I will just start throwing paint on canvas. A lot of the bird studies I do are just paint to panel or canvas while looking at a variety of bird photos. There are many ways to approach a painting and I dare not tell anyone how they should do it. Mainly because I don’t stick to just one myself.

How was your immersion in the Lowbrow or Pop Surrealism?
like a welcoming hug from an old friend. From my first exposure to this world I felt like I was always in it without even knowing it. There was a camaraderie from the beginning with my peers, and less of the competitive nature that I found in the graffiti world. The circle that I have surrounded myself with in the pop surreal world is supportive and entertaining and unlike any or my other friendship/relationships mainly because I feel a bond with these people who share that same crazy idea spitting mind that I have. There is a kinship to people who also escape into their work and worlds they create.

In some of your first pictures your characters are more aggressive or nightmarish (I remember you have a personal experience of a very intense dream with a werewolf), works such as Bull Market (2006), Pac-Man in Hospice (2005) or Here Stands Matt Riddle (2007). But in my opinion most of your animal characters have a melancholy or sad look that plays with that spiritual opacity or feeling of real animals eyes. Something in that watery, black gleam of some looks. One of my favorite works of yours on this theme of animal feelings is The Embrace (2008). With what idea or emotion do you build feelings in the expressions of your characters? Do you think that your work is dominated by an “animal sadness”?
I never looks at the idea of animal sadness as being a theme, but I really thing that a melancholy eye asead expression can direct the mood of a piece in a deeper way than everything being happy. We aren’t always happy, sad and persistent dark thoughts creep in daily that need to be pushed aside or out completely. I think a lot of the images I paint are scary or intense places if one was to just find themself there. Having spent more time in this place however, one can relax into it and take joy in the mischief and absurdness of their surroundings.  Back to the animal connection though. I remember years and years as a young teenager spilling my youthful angst, sadness, and insecurities to my dog. She was an old cocker spaniel, with sad eyes which switched back and forth to a bright smile and she was always there for me.

Another of the most powerful attributes to consider in your work is how it is impregnated with narration, like the animal fables of Aesop, the stories of Beatrix Potter or the worlds of Kipling, Lewis Caroll or Miyazaki. Your passion for storytelling is evident. What are your favorite authors and how do you work this narration in your own work? We have heard that sometimes you comment your ideas with friends to develop and work on the story.
C.S. Lewis is at the top of my list of narrators as The Chronicles of Narnia was one of the first series I was exposed to by my parents. All the authors you mentioned are on that list as well as Alexandre Dumas, Roald Dahl, Norton Juster,J.R.R. Tolkein and one of my tops, Richard Adams. His novel “Watership Down” meant so much to me as a young teenager and my own growth and journey through those years that imagery from the story and movie are forever integrated into my work. My logo is derived from the Black rabbit of Inle, and rabbits themselves were a focal point for many years learning to draw. We grew up reading the Bible in my house also and the amount of stories and narrative and poetic structure we were exposed to from a young was never fully felt until looking back over the years and seeing how many authors took creative license from the themes and storylines they themselves were exposed to.  These days, I enjoy audiobooks at times while working on shows and pieces. I enjoy re approaching stories from the past such as the Roald Dahl collection and seeing where those take me. I sometimes dive into Stephen King, and others similar but go all over the place with it as there are so many hors dedicated to painting, I can enjoy many stories. Podcasts, movies and music fill the dead air as I work these days as well, and everything goes in phases in different seasons, but one thing is for sure. When I look at a painting like “Where Am I” all I can think about is the audiobook “It” and when I look at “Stop Haunting Me” all I can hear are walkers crackeling breath from the first season of “The Walking Dead”. So these things have a way of attaching themselves to my paintings in my memory banks.

In 2009 you released the series The Pearl Thief that opened in Gallery 1988 and that could be followed as a story in images. The theme on which you focused this series were the dreams of your characters and how they were lost. In fact, I personally think that all the dark backgrounds of these scenes enhance the dream stage and the night of the story. How did you develop that project? I also remember that you designed a puzzle for that exhibition.
The Pearl Thief was made possible by one of my biggest patrons Nick Cassavetes. My good friend Lyte is close friends and works with him and introduced us. He commissioned me to create “the piece I have always wanted to paint”, and at a size larger than any other acrylic painting I had ever worked on. This piece was 6’x8’ and was a journey itself to paint. I had of course had many pages filled in my sketchbooks of pieces and themes and a new set of characters I had just been diving into.  Nick gave me that opportunity to paint this piece and explore this world which has ever been expanding since and I am forever grateful to him for his patronage, friendship and inspiration. Every show since has been a piece from a corner of the world created in those years. The Outside is an expanding universe and I feel that there are many aspects of it to paint from , so lack of ideas isn’t an option.
The puzzle was a scavenger hunt that had people asking why were their numbers written over certain words in the titles of the pieces on the wall. For the people who caught on, three was a mad dash around town collection notes from different shops around Hollywood ending at Mark Mahoney’s Shamrock Social club where a costume string of pearls was left with a note to come back to the gallery to pick up their prize. A small painting of Matt Riddle was presented to the winner, Johnny KMNDZ Rodriguez, who himself was a natural talent at figuring out riddles, himself creating some great marketing campaigns in his professional work:)

The world of your works: is a surrealism of escape, of flight to new and strange experiences or is it an introspective, interior strangeness? Or nothing so dualistic? What do you consider?
I think it is a bit of all of that, but I also have given up trying to isolate it into one particular category. It seems dangerous to the creative process. At this point, I just accept that is me and what I need to do is paint this world and not to question it “why” so much as “where”, perhaps I will dive more into the “why” in the future, but “Where Am I?” is where I am at right now. 

In your own animal mythology, rabbits and rodents have always prevailed. More recently your new series mutated to themes of fish and aquatic beings and to birds or toucans with felines. Is there a continuous exploration of zoological anatomy in your work, of the colors that this biology presents, a theme about elements? What can you tell us about this content development of your work?
I follow a lot of animal blogs and posts and watch a lot of nature shows and own a nice amount of animal books and national geographics that have always introduced me to new and amazing creatures. I go through different phases and the ones I want to paint or perfect. Some develop personalities like the Blue Jay “Breeze” and become permanent characters in my back story to “The Outside”.

Both in urban art and in contemporary painting, what other new artists have you found that you can recommend us?
That’s a tough list as I don’t want to leave anyone out. I inevitably will so my apologies. I’ll just keep it to a couple of my friends who I am always inspired by. Tony “Sub” Curanaj from New York. His Still life hyper realistic work and his inspirational graffiti to generations of  graffiti writers  are unsurpassable. Belin from Spain who’s gigantic portrait based murals are beyond beautiful. To Mars one, whose hyper abstract surreal dream trips are amazing to travel into. To my friend Alex Pardee who’s creativity and humor are so well balanced with his technical wizardry. Take off on rabbit trails from each of these artists and you will end up with groups of the greatest artists on the planet.

You recently published a great new book about your career with Zero + Publishing. A run of 2000 copies and a beautiful deluxe edition of 20 units. How did the project come about and how was the experience of reviewing your career?
I’ve had the privilege the last 6 or 7 years to work with and be represented by legendary gallerist and curator Merry Karnowsky and KP Projects gallery here in Los Angeles. Kirk Pederson,(Zero+Publishing) has been working with Merry on various projects for years and introduced us and the idea of putting out another book of paintings. I was super excited at the prospect of this and it has been nothing short of amazing from start to finish and how the book has been received. It was difficult diving into my past and cycling through so many old pictures and sketch books to pick out the ones to include, difficult because old memories of tough years resurfaced, but this in itself was also therapeutic. I was thrilled with the way Kirk laid out the work in a timeline formation including some of the graffiti pieces as they fell in time with canvases being made. It shows the gradual snowball progression of my work over the years and I get chills just thinking that in my life in this journey I am able to put out books of my artwork very similar to the books that would sit on our coffee table growing up. Somehow this has become my path as an artist!!! Never in my wildest dreams did I think I would end up here with books of my work, a bunch of gallery and museum exhibitions under my belt, magazine covers, a stop motion animated short made, and working in my studio everyday alongside my amazing wife Jenn who is the backbone and the glue that holds it all together. I’m just really thankful to tell you the truth. I’m excited about the future, I’m excited to paint and I’m excited to introduce new works to the world. It still all feels like the beginning, it’s only when doing interviews like this and having to take a second and think upon the past that I realize how long I’ve been doing this. Here’s to the future!!!

What can you anticipate about your next projects?
We have some secret things in the works that I can’t talk about, but I am working on my next solo exhibition at KP Projects, a mural project coming up this summer as well as more toys coming out. Stay tuned at GregSimkinsArt.com as we announce upcoming projects, releases and events that may interest you and thank you for all the continued support and kindness.

 

www.gregsimkinsart.com

 

 

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