El cronista oficial del surfing

15 March 2017 Texto: edu illarregui. Fotografía: Javier Amezaga archivo.


entrevista con javier amezaga

Javier Amézaga (Bilbao.1959), escribiendo y publicando ‘Surfing The Basque Country’, ha cumplido el último gran reto vital que le quedaba. “En la vida te enfrentas a muchos retos, como se dice, casarte, tener hijos, plantar un árbol, escribir un libro… Solo me faltaba este último y ya lo he realizado”, explica uno de los cofundadores de la revista 3sesenta (que en 2017 está de aniversario) y director editorial de la misma durante tres décadas. Treinta años en los que el magazine y su editor han sido testigos y cronistas de excepción del imparable crecimiento que el deporte de las olas ha experimentado en nuestro país.

¿Qué ha sido lo más difícil a la hora de realizar Surfing the Basque Country?
Conseguir el material gráfico. Como se trata de un relato a través de fotografías, he tenido que contactar con mucha gente para acceder al material que me interesaba. Y según hablaba con la gente se iban abriendo nuevas opciones, noticias de otra gente que podían tener fotos que yo desconocía. Además percibí que gran parte del material antiguo había desaparecido o estaba en vías de desaparecer; había fotos que habían sido escaneadas a muy baja resolución y los originales ya no existen… Ha sido un trabajo de hormiguita.

 

¿Es el mayor reto al que te has enfrentado?
Si no el que más, uno de los que más. También fue un gran reto arrancar la revista Tres60 hace 30 años. En la vida te enfrentas a muchos retos, como se dice, casarte, tener hijos, plantar un árbol, escribir un libro… Solo me faltaba este último y ya lo he realizado.

¿Tras la elaboración del libro has descubierto algún personaje que por su importancia, trascendencia o contribución a la historia del surfing ha sido injustamente olvidado o no valorado en su magnitud?
Desde mi punto de vista, creo que he incluido a todos los personajes más influyentes. A la mayoría ya les había entrevistado anteriormente, pero algunos no conocía, como es el caso de Iñaki Arteche, una persona que me ha sorprendido muchísimo, es un personaje fascinante.
Obviamente cada surfista de cada época ha aportado algo a la historia del surfing, pero es imposible referenciar a todos.

 

 

El libro es coral, pues trata muchos personajes en una franja costera determinada y un periodo de tiempo. A título individual, en Euskadi, hay personajes que por su personalidad, fuerza y magnetismo darían para biografías al igual que en Estados Unidos están los Dora, Muñoz, Gerry López, etc… ¿Quiénes serían estos mitos locales?
Sí, aquí también tenemos unos cuantos, empezando por el propio Iñaki Arteche. Sería interesante ver las biografías de Iñigo Letamendia, Pablo Postigo, Marta Huércanos, Raúl Dourdil, Carlos Pradera (ya fallecido), Gonzalo Gandarias, Eneko Acero, su hermano Kepa, y por supuesto Aritz Aranburu.

Siempre se dice que el gran boom del surf en California llegó con la película Gidget en 1959.  En Euskadi, ¿cuál fue ese Gidget que propulsó todo hasta cotas hasta entonces inimaginables?
Creo que aquí no se puede hablar de un ‘Gidget’, ya que el surf entró a remolque de los franceses, que eran los pioneros, y en nuestra costa ha sido un desarrollo continuado y paulatino. En todo caso, el fenómeno de mayor expansión se dio a lo largo de la década de los 80, debido principalmente al desarrollo de la industria del surf, la entrada de las marcas surferas en nuestro mercado y la facilidad de acceso al material a través de las surf shops. No creo que se pueda hablar de un hito clave.

 

Regresando a Gidget, siempre recuerdo unas palabras del legendario shaper Hobie Alter que decía que el boom de Gidget fue crucial, pero si un par de años antes no hubiesen sustituido la madera de balsa por el foam y la fibra de vidrio simplemente no hubiese sido posible atender toda la demanda de gente que quería surfear. Euskadi, ha sido tradicionalmente tierra de grandes shapers. Sin estos talleres, ¿el despegue hubiese sido más lento o la explosión menor?
Efectivamente. Como he contestado en la pregunta anterior, la explosión de los 80’s se debió a la expansión de la industria, principalmente los talleres de tablas, que facilitaron el acceso a material de calidad a cualquier surfista.

Tienes la experiencia de ser responsable de contenidos de una revista durante 30 años, ¿esto te ha sido muy útil a la hora de seleccionar el material que aparecía en el libro, la extensión que se le daba a cada personaje, época, temática?
Sí, por supuesto. Desde un primer momento yo tenía claro cómo quería estructurar el libro. Tengo un amplio conocimiento de todo lo relacionado con el surf en Euskadi, la historia, las olas y surfistas claves, la industria, el arte, etc.

 

En la biografía que aparece en la web del libro, figura que fuiste pionero en fotografía acuática de temática surfera, ¿cómo recuerdas los comienzos con las cámaras analógicas?
Me apasioné de la fotografía acuática gracias a las revistas de surf americanas. Hubo un momento que disfrutaba tanto o más en el agua haciendo fotos que surfeando. Pero el material que había a mi alcance era muy malo. Empecé en el 80 con una funda de plástico “Ewamarine” con la que me cargué dos cámaras reflex (una Zenith y una Yashica) que valían una pasta. Por entonces yo estudiaba Bellas Artes en la Universidad de Sarriko y elegí una especialidad de fotografía durante dos años. En el 86 fui a California y encargué una carcasa acuática a medida para mi cámara en el taller de Ron Barbish, en Carlsbad; a partir de ahí mis fotos acuáticas mejoraron y dejé de cargarme cámaras.

Como pionero en la fotografía de temática surfera y responsable de contenidos de la 3sesenta, ¿Cómo ves el estado actual del fotoperiodismo, con el boom de las cámaras digitales, los programas de retoque y la sobresaturación de fotógrafos deportivos? ¿El buen fotógrafo sigue teniendo ese toque único que no te lo puede dar la última y cara tecnología o un programa informático?
La fotografía digital ha traído muchas cosas buenas, pero tiene sus inconvenientes. Ahora hay muchas más fotos pero menos fotógrafos profesionales. Cuando recibo material de un fotógrafo, recibo muchas fotos, pero enseguida me doy cuenta si es bueno o no. Pero incluso los malos fotógrafos a veces sacan buenas fotos, y esto antes nunca pasaba.

 

Este año la 3sesenta cumple 30 años, ¿cuál ha sido el secreto de la longevidad de la revista en un mundo tan convulso como el de las publicaciones impresas?
Supongo que el secreto está en que hemos sabido adaptarnos a los tiempos. El hecho es que toda la prensa impresa está sufriendo mucho, cada vez se venden menos revistas y hay que saber combinar con los medios online. Pero no se sabe qué ocurrirá en el futuro. El libro que he editado está siendo una experiencia curiosa, porque es un producto impreso y caro, y se está vendiendo muy bien, superando mis expectativas, por eso digo que no sabemos hacia dónde va el futuro de los medios impresos.

¿En el mundo de internet, sigue habiendo hueco para las revistas?
Siempre hay un hueco para todo si lo planteas bien. Mira lo que está ocurriendo con el resurgir del vinilo. El que pronosticó su desaparición hace un par de décadas ni se lo imaginaba.

 

¿Cuándo empezasteis en el 87 intuíais que el surf llegaría a lo que ha llegado hoy?
Creo que ha sido un camino bastante lógico y se podía intuir. Por entonces ya veíamos el estado del surfing en California y en Australia. Aquí podía suceder lo mismo.

Como cronista de los últimos cuarenta años de surf, ¿Cualquier tiempo pasado fue mejor? ¿Con qué época te quedas?
Con mi época de socorrista en La Salvaje. Del 77 al 82. Fueron unos veranos maravillosos, se respiraba un ambiente auténtico, de libertad, vivíamos en la playa, surfeando y disfrutando. Los años salvajes.

 

 

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