DON HUNSTEIN

16 April 2017 Texto: David Moreu. Fotografía: Don Hunstein archivo. foto portada: Paul Simon y Don Hunstein.


CUANDO EL FOTÓGRAFO ES LA ESTRELLA

{english below} La música y la fotografía han mantenido una estrecha relación a lo largo de los años y sería imposible entender el éxito de ciertos artistas sin contemplar las imágenes que acompañaban a sus discos. Evidentemente, la mayoría de fotógrafos que dedicaron su vida a retratar la escena musical entre bambalinas han permanecido en el anonimato más absoluto, pero existen honrosas excepciones. Uno de los casos más emblemáticos es el de Don Hunstein, que descubrió su pasión por las cámaras mientras estaba destinado en Inglaterra como soldado (durante la Guerra de Korea) y que se consagró como director del departamento de fotografía de Columbia Records entre 1955 y 1986. A lo largo de estas tres décadas fue testigo de excepción del apogeo del jazz, del estallido del rock n’ roll y de la consagración de mitos del folk reivindicativo como Bob Dylan. Una época donde la música cambiaba al mismo ritmo que la sociedad, que las manifestaciones pacíficas por los derechos civiles y que las protestas en contra de la Guerra de Vietnam. Don Hunstein vivió aquel momento irrepetible desde una posición privilegiada y consiguió que sus fotos no fueran simples elementos promocionales para el sello discográfico, sino que se convirtieran en iconos. Lamentablemente, el protagonista de esta historia tan apasionante sufre Alzheimer desde hace varios años y apenas recuerda las imágenes que inmortalizó con su cámara por escenarios y estudios de grabación de Nueva York. Sin embargo, hemos tenido la oportunidad de hablar con DeeAnne Hunstein, su esposa desde hace más de cinco décadas, para conocer los entresijos de la carrera de su marido y los secretos que se esconden detrás de algunas de sus famosas instantáneas. Más que una entrevista, se trata de una reivindicación de la música, de la fotografía y de la memoria histórica de una época que nunca desaparecerá.

 

Don con su esposa y amigos en Puerto Vallarta, 2012

 

Le propongo empezar esta fascinante historia por el principio. ¿Cómo se conocieron usted y Don Hunstein en una ciudad tan grande como Nueva York?
Fue un encuentro muy romántico en una fiesta que organizaba una revista especializada para gente de la industria musical. Yo iba buscando un trabajo como periodista porque me dedicaba a escribir y también estaba interesada en la música. Años más tarde, Don afirmó que me vio entrar por la puerta en aquella habitación tan llena de gente y que tuvo claro que quería conocerme. Él cruzó la habitación, se presentó y ése fue el inicio de todo. Desde entonces, apenas nos separamos. Creo que él quería acompañarme a casa, pero yo le dije bromeando que ya tenía un compromiso porque estaba saliendo con una estrella de cine hindú. Así que le prometí que iríamos a tomar una copa más adelante. Él me preguntó: “¿Qué te parece mañana?” Y yo le respondí: “Perfecto, podemos quedar mañana”. Recuerdo que me llevó a ver la película inglesa Blow Up y el hecho de que el protagonista fuera un fotógrafo era irrelevante. Aquel fue el inicio y no creo que hubiera un día o una noche que no nos viésemos. Yo sabía que era el mejor marido posible porque me entendía muy bien. Eran los años 60 y yo quería ser libre, hacer lo que me apetecía y él me aceptaba tal como era. No tenía que ser la típica esposa encerrada en casa. Por este motivo creo que nos llevamos tan bien. No era obligatorio hacerlo todo juntos, cada uno tenía su grupo de amigos. A veces íbamos de vacaciones por separado, pero al mismo tiempo lo compartíamos todo… sentimientos, ideas, intereses. Puede que fuera un matrimonio poco convencional para la época, pero éramos muy fieles el uno al otro. Hemos tenido un matrimonio muy longevo, que ha durado 50 años, y yo estaba junto a él cuando hacía fotos de todos aquellos artistas maravillosos. Don llevó una vida muy excitante trabajando con músicos y gente famosa. Y yo sé muchas cosas sobre su carrera porque me gustaba acompañarlo a las sesiones. Simplemente miraba cómo trabajaba, sabía todo lo que hacía con la cámara y por qué era capaz de tomar esas imágenes asombrosas.

 

Billie Holiday

 

Billie Holiday

 

Supongo que la gran pregunta que todo el mundo se hace es ¿cómo consiguió Don Hunstein el puesto de fotógrafo en Columbia Records?
Después de estudiar inglés en la universidad, lo reclutaron para las fuerzas aéreas durante la Guerra de Korea. Él no quería ir al frente, así que al entrar en las fuerzas aéreas lo mandaron a Inglaterra y estuvo en una base a las afueras de Londres. Empezó a hacer fotos porque compró una cámara Leica en el economato militar y entonces estaba influenciado por las fotos callejeras de Henri Cartier-Bresson. Don empezó a documentar su vida y mandaba las imágenes a sus padres para que vieran donde estaba. Después de tres años se trasladó a Londres y se apuntó a la Central School of Art and Design, de donde salieron los mejores diseñadores y los artistas más prometedores. Conoció a mucha gente del ámbito del diseño y con algunos siguieron siendo amigos durante toda la vida. Cuando decidió que quería dedicarse a la fotografía, se mudó a Nueva York y consiguió trabajo en un estudio. Curiosamente, el propietario estaba casado con una cantante famosa a la que yo conocía. De algún modo, Don acabó haciendo fotos y resulta que entonces Columbia Records buscaba a alguien que pusiera orden a sus archivos. Él siempre fue muy ordenado, así que lo contrataron para ese trabajo. Al cabo de un tiempo descubrieron que también era buen fotógrafo y empezaron a mandarlo a fotografiar algún artista. Poco a poco tuvo más responsabilidades y se convirtió en el director de la sección de fotos del sello. Así que tenía su propio estudio y su equipo. Sus fotos son geniales y también cuentan muchas cosas sobre él. Realmente nunca habló demasiado de todo eso y sólo quería expresarse a través de sus imágenes.

 

The Byrds

 

Por curiosidad, ¿hasta cuando trabajó en aquel famoso sello discográfico?
En los años 80, CBS (la corporación que incluía Columbia Records) fue vendida y Sony adquirió la división musical. Y resulta que siguieron contando con los servicios de Don como fotógrafo freelance. Era muy conocido en el mundo musical y mucha gente le pedía encargos. Entonces tenía su propio estudio y lo mantuvo hasta mediados de los años 90. Resulta que en aquellos días trabajamos bastante juntos porque yo era la mánager de varios artistas y él se encargaba de hacer las fotografías. Era genial porque sabía que siempre tendría buenos retratos.

Tengo entendido que en aquella época ser fotógrafo musical no era un trabajo tan glamuroso como puede ser actualmente…
Tienes razón. Simplemente eran trabajadores que cargaban con su equipo y hacían sus encargos, algo que tenía poco de glamuroso. Pero las cosas cambiaron a mediados de la década de los 60 y parte de la culpa fue la película Blow Up, de los hipsters y del diseño porque se hicieron muy famosos. Don siempre vio que se convertiría en una profesión glamurosa gracias a la gente que retrataba. Pero siempre fue muy humilde, nunca estuvo tentado por la fama o por el reconocimiento, sino que era una persona a la que le gustaba estar detrás de las bambalinas tomando fotos. Y no quería que nadie se diera cuenta de que él estaba allí. Por este motivo creo que era tan bueno porque a nadie le molestaba su presencia. Nunca se entrometía en nada y esa era una de sus grandes cualidades. Se ganaba la confianza de la gente y le dejaban estar allí.

 

Johnny Cash

 

¿Era posible ser el director del departamento fotográfico del sello discográfico y mantener una buena amistad con los artistas?
En algunos casos sí que llegó a tener amistad con los artistas, como Tony Bennett, que lo abraza muy fuerte cada vez que se ven, o Glenn Gould, que no quería que nadie más lo fotografiara. Le gustaba mucho el estilo de Don y siempre decía: “Don es mi fotógrafo”. También tenía un sentido del humor sensacional y la gente quería estar a su lado porque era muy divertido. Él siempre decía que antes de hacer fotos tenía que conocer a la gente, entonces insistía para que fueran a verlo y hablaran con él. Necesitaba saber quiénes eran para que las fotos lo reflejaran bien y no fueran simples retratos glamurosos y superficiales. Debían mostrar algún detalle esencial del artista y él era capaz de lograrlo. Sabía como captar su estado de ánimo y su personalidad, por este motivo sus imágenes significan tanto para la gente. Porque transmiten algo.

Don Hunstein fue testigo privilegiado de los cambios que acontecieron en la industria musical, desde el esplendor del jazz en los años 50, hasta la explosión del rock n’ roll en la década de los 60. ¿Cree que él se consideraba como un documentalista?
No creo que lo pensara. Don estaba centrado en su trabajo y no tenía la perspectiva necesaria para mirar a su obra desde fuera y ver que estaba documentando una época. Aunque, realmente, es una historia social. Cuando la gente hablaba sobre sus fotos, él se excusaba diciendo que sólo hacía su trabajo. Era muy humilde cuando hablaba de esto, aunque lo hacía muy bien. A pesar de que amaba su profesión y estaba comprometido con lo que hacía, nunca reconoció que era algo extraordinario o importante. De hecho, muchas veces traía a casa las hojas de contactos de las sesiones para revisarlas y yo le decía: “Son fotos maravillosas y deberías mostrarlas a más gente”. Porque entonces solamente seleccionaban una o dos fotos y el resto quedaba en el archivo sin utilizarse. Y él siempre respondía: “No tengo tiempo, estoy demasiado ocupado con mi trabajo”. Nunca imaginó que estuviera dejando un legado para las siguientes generaciones. Vivía el presente y no se fijaba en el futuro porque no buscaba reconocimiento ni fama. Se conformaba con saber que hacía bien su trabajo. Además, para él no se trataba de fotografiar a celebridades o estrellas, sino a gente normal.

 

Don Hunstein

 

Su marido fotografió a Bob Dylan en diversos momentos de su carrera y presenció su salto a la fama. ¿Cómo describiría la relación personal y profesional de Don Hunstein con el cantautor?
No tenían una relación demasiado personal. Todo empezó después de que lanzara su primer álbum y mucha gente se preguntaba quién era ese chico. El jefe de Columbia Records creía que tenía potencial y le pidió a Don que fuera a hacerle fotos porque no tenían ninguna en el archivo. Lo mandaron al apartamento donde vivía con su novia en Greenwich Village. Ella se llamaba Suze Rotolo, era muy joven y creo que solamente tenía 20 años entonces. Don tomó esas fotos que luego se hicieron famosas porque se utilizaron en la portada y en el interior del álbum The Freewheelin’ Bob Dylan de 1963. Nadie le dijo qué tipo de imágenes debía tomar o para que se utilizarían, simplemente tenía el encargo de hacer fotos del artista. Cuando se cansó de retratarlo en el apartamento, le propuso salir a fuera, pero Bob Dylan dijo que hacía mucho frío. Don les prometió que irían rápido y luego Suze contó la historia en su libro sobre cómo Bob Dylan quería llevar su chaqueta de piel, que no le abrigaba demasiado. Ella se puso el abrigo más grueso que tenía, salieron al exterior y Don les pidió que fueran hasta el final de la calle y que volvieran andando. Así es cómo hizo esas fotos que se han convertido en un icono de aquella época. Dos jóvenes andando por una fría calle con una mirada de esperanza hacia el futuro. Mucha gente afirma que es una foto muy importante y la adoran. Después hizo otras sesiones con Bob Dylan, pero no demasiadas. Aunque Don se llevaba bien con su mánager, Albert Grossman, y siguió en contacto con Suze después de que terminara su relación con el artista.

 

Jaco Pastorius

 

Los 30th Street Studios de Nueva York estaban situados en una antigua iglesia y fueron el escenario de cientos de grabaciones de Columbia Records. ¿Qué atmósfera se respiraba en su interior?
Era estudio más famoso debido a su acústica y allí se grabaron grandes álbumes. Era una antigua iglesia, por lo tanto el espacio era enorme. Don pasó allí muchas horas trabajando y yo tuve la oportunidad de ir varias veces a visitarlo mientras grababan artistas solistas o orquestas de Broadway. Presencié sesiones de grabación fantásticas. Es una pena que ya no exista, pero son cosas del progreso. Todo el mundo lo recuerda por su acústica fabulosa, aunque Columbia también utilizaba otros estudios en aquella época.

Otra ciudad muy vinculada al sello era Nashville, la capital de la música country. Supongo que su marido tuvo que viajar varias veces al sur para hacer sesiones de fotos…
Fue a Nashville varias veces porque muchos artistas grababan en aquella ciudad. Yo nunca lo acompañé allí porque la música country no me interesaba demasiado, aunque aprendí a apreciar a cantantes como Johnny Cash y muchos otros. Antes de casarnos, Don hacía largos viajes. Por ejemplo, fue a Rusia con Leonard Bernstein, estuvo en Japón con la Philadelphia Orchestra y gracias a esos viajes pudo hacer fotos muy interesantes. Era una época en la que invertían mucho dinero en las fotografías porque el jefe de Columbia Records creía que era algo importante como historia social y quería que todo estuviera bien documentado. Además, tenían el dinero para hacerlo y podían mandar a Don a todas partes. Fue un período extraordinario porque los discos daban muchos beneficios y el sello estaba gestionado de una manera muy buena.

 

Igor Stravisnsky en el estudio

 

Como usted comenta, Goddard Lieberson fue el director de Columbia Records hasta 1971 y siempre dio mucha importancia al archivo fotográfico del sello…
Destinaron mucho dinero a gestionar su archivo fotográfico y Don lo agradecía. Él tenía muy buena relación con el sello y siempre le dejaron utilizar sus fotos para otros fines artísticos, ya fuera para venderlas como copias artísticas o utilizarlas en reportajes para revistas. Siempre le reconocieron sus derechos porque era un artista, mientras no las utilizara para ningún fin comercial que violara el contrato de competir contra el propio sello. Evidentemente, no podía venderlas a otras discográficas ni nada parecido. Los tiempos han cambiado y ahora tenemos un contrato con ellos que nos permite hacer ciertas cosas. Aunque nos gustaría tener acceso total a los archivos y así poder hacer más porque hay mucha gente que quiere fotos para editar libros. Tendré que centrarme en que más gente conozca su nombre y no solamente sus fotos.

Muchas de las fotografías de su marido se convirtieron en portadas de álbumes legendarios. ¿Sabe si colaboraba estrechamente con el departamento de diseño del sello?
Don conocía a los diseñadores gráficos y, evidentemente, tenía cierta influencia en el resultado final. Pero nunca era su decisión. En muchos casos utilizaban fotografías que ya había hecho y no se trataba de un encargo específico para una portada. Los diseñadores buscaban en su archivo y decían: “Esta imagen será una buena portada para este álbum”. Él tenía buena relación con todo el mundo, especialmente con el jefe del departamento de diseño. Sin embargo, nunca fue determinante en la calidad artística de las portadas. Lo dejaba siempre en manos de otros porque no era su trabajo. 

 

Cassius Clay & Sam Cook

 

La década de los 60 fue una época muy convulsa, tanto en el aspecto musical como social. ¿Podría explicarnos si Don Hunstein participó en las marchas pacíficas por los derechos civiles?
Todo esto no formaba parte de su vida diaria porque, honestamente, su carrera se desarrolló en un ambiente interracial. Trabajó mucho con artistas de jazz afroamericanos y para él no había ninguna diferencia. La raza no le suponía un problema. Además, en el ambiente musical había mucha más aceptación que en otros sectores de la sociedad. Lo que sucedía era que cuando estos artistas viajaban al sur para actuar, entonces se enfrentaban a la discriminación. Don hizo fotos a Billie Holiday y a otros artistas que sufrieron una gran discriminación en sus giras. Incluso no podían estar con los músicos blancos y no podían entrar por las mismas puertas. Don no formaba parte de todo eso. Tenía una buena relación con todos los artistas negros. El la escena musical no había discriminación y fue de los primeros sectores donde se vivió la integración. Aunque Don no tenía tiempo de salir a la calle a protestar.

He leído que su marido tenía una estrecha vinculación con gente del Spanish Harlem y que fue muchas veces a fotografiar ese barrio…
Esto sucedió porque Don consiguió un contrato para hacer un libro de fotos sobre la ciudad de Nueva York, una especie de libro turístico que se publicaría en Inglaterra. Esto fue a finales de los años 50, antes de que consiguiera el trabajo en Columbia Records, y el libro salió al mercado en 1961. Él tiene este fabuloso archivo con todas esas fotos de gente que conoció en el Spanish Harlem y que lo invitaron a sus actos sociales. Luego le hicieron un encargo desde una editorial de Boston para hacer un reportaje fotográfico sobre la comunidad de Puerto Rico que había en la ciudad de Nueva York. Don empezó a trabajar en ese tema, pero lamentablemente el editor perdió su puesto de trabajo y el proyecto quedó abandonado. Sin embargo, los cientos de fotos que hizo están en su archivo y son atemporales. Con un poco de suerte, conseguiré que algún día se publiquen. Don estaba muy contento de las amistades que hizo en aquel barrio, su cultura era vibrante y, curiosamente, el día de nuestra boda nos casó un juez puertorriqueño. Algunas de esas fotos se han expuesto en el Metropolitan Museum, en una exposición colectiva llamada Harlem On My Mind. Incluso Bob Dylan usó una de las fotos de Nueva York de Don para la cubierta de su libro Chronicles. Es una imagen de Times Square y se ha hecho muy famosa gracias a ese libro.

 

Miles Davis

 

Don Hunstein dedicó toda su carrera profesional a retratar a músicos y creó cierta mística con sus imágenes. Tengo curiosidad por saber ¿qué tipo de música le gustaba escuchar?
Le gustaban muchos géneros, pero nunca mostró interés por el rock n’ roll. Creció escuchando música clásica, también adoraba el jazz y Duke Ellington era uno de sus héroes. Incluso aprendió a disfrutar la música country gracias a su trabajo con artistas como Johnny Cash. Le gustaba el Rhythm & Blues y algunos cantantes afroamericanos. Sin embargo, el jazz y la música clásica estaban en lo más alto de su lista de preferencias. La mayor parte de su trabajo como fotógrafo tenía lugar en estudios de grabación, así que estaba acostumbrado a escuchar la música en las condiciones ideales. Entonces, cuando iba a conciertos, se molestaba porque la gente hablaba y no paraba de moverse. Fuimos a ver a muchos artistas en directo, pero a él le gustaba que todo estuviera en silencio. Con el paso de los años conseguí que le gustara la ópera y estaba fascinado por su espectáculo.

 

Tony Bennett

 

Simon & Garfunkel

 

New York City

 

Miles Davis

 

Miles Davis

 

Miles Davis

 

Johnny Cash

 

Johnny Cash

 

Johnny Cash

 

Jaco Pastorius

 

Harlem Political Rally, 1961

 

Glenn Gould

 

Don Hunstein w. street kids, 1961

 

Don Hunstein

 

Don Hunstein

 

Benny Goodman en el estudio

 

Times Square NYC 1960

 

 

English:

DON HUNSTEIN. WHEN THE PHOTOGRAPHER IS THE STAR

Music and photography have maintained a close relationship over the years and it would be impossible to understand the success of certain artists without contemplating the images that accompanied their albums. Obviously, most photographers who dedicated their lives to portraying the music scene behind the scenes have remained in absolute anonymity, but there are honorable exceptions. One of the most emblematic cases is that of Don Hunstein, who discovered his passion for the cameras while he was stationed in England as a soldier (during the Korean War) and who became a director of the photography department of Columbia Records between 1955 and 1986 Over the course of these three decades, he witnessed an exception to the heyday of jazz, rock ‘n’ roll, and the consecration of folk myths like Bob Dylan. A time where music changed at the same pace as society, that peaceful demonstrations for civil rights and that protests against the Vietnam War. Don Hunstein lived that moment unrepeatable from a privileged position and he managed that his photos were not simply promotional elements for the record seal, but that they became icons. Sadly, the protagonist of this fascinating story has suffered Alzheimer’s for several years and hardly remembers the images he immortalized with his camera in New York recording studios and recording studios. However, we have had the opportunity to talk to DeeAnne Hunstein, his wife for more than five decades, to learn the ins and outs of her husband’s career and the secrets behind some of his famous snapshots. More than an interview, it is a vindication of music, photography and the historical memory of an era that will never disappear.

I propose to begin this fascinating story by the beginning. How did you and Don Hunstein meet in a city as big as New York?
It was a very romantic encounter at a party that organized a specialized magazine for people of the music industry. I was looking for a job as a journalist because I was writing and I was interested in music too. Years later, Don said that he saw me enter the room so crowded that he wanted to meet me. He crossed the room, introduced himself and that was the beginning of everything. Since then, we have only parted. I think he wanted to accompany me home, but I joked that he already had a commitment because he was dating a Hindu movie star. So I promised that we would have a drink later. He asked me, “What do you think about tomorrow?” And I said, “Perfect, we can stay tomorrow.” I remember taking me to see the British film Blow Up and the fact that the protagonist was a photographer was irrelevant. That was the beginning and I do not think there was a day or a night that we did not see each other. I knew she was the best husband possible because she understood me very well. It was the 60s and I wanted to be free, do what I wanted and he accepted me as it was. She did not have to be the typical locked-up wife. For this reason I think we get along so well. It was not obligatory to do everything together, each had his group of friends. Sometimes we went on vacation separately, but at the same time we shared everything … feelings, ideas, interests. It may have been an unconventional marriage for the time, but we were very loyal to each other. We had a very long-lived marriage, which lasted 50 years, and I was next to him when I took pictures of all those wonderful artists. Don led a very exciting life working with musicians and famous people. And I know a lot about his career because I liked to accompany him to the sessions. He simply watched how he worked, knew everything he did with the camera and why he was capable of taking those amazing images.

I guess the big question everyone asks is how did Don Hunstein get the position of photographer at Columbia Records?
After studying English in college, he was recruited to the Air Force during the Korean War. He did not want to go to the front, so when they entered the air force they sent him to England and he was at a base outside London. He started taking pictures because he bought a Leica camera in the military commissary and was then influenced by the street photos of Henri Cartier-Bresson. Don began documenting his life and sent the images to his parents to see where he was. After three years he moved to London and signed up for the Central School of Art and Design, where the best designers and the most promising artists came from. He met many people in the field of design and with some remained friends throughout his life. When he decided that he wanted to pursue photography, he moved to New York and got a job in a studio. Interestingly, the owner was married to a famous singer whom I knew. Somehow, Don ended up taking pictures and it turns out that then Columbia Records was looking for someone to put their files in order. He was always very tidy, so he was hired for that job. After a while they discovered that he was also a good photographer and they started sending him to photograph some artist. Slowly he had more responsibilities and became the director of the seal photo section. So he had his own studio and his equipment. His photos are great and they also tell a lot about him. He never really talked about all that much and just wanted to express himself through his images.

Out of curiosity, how long did you work on that famous record label?
In the 1980s, CBS (the corporation that included Columbia Records) was sold and Sony acquired the musical division. And it turns out that they continued to count on Don’s services as a freelance photographer. He was well known in the musical world and many people asked him for commissions. Then he had his own studio and kept it until the mid-90’s. It turns out that in those days we worked together because I was the manager of several artists and he was in charge of making the photographs. It was great because he knew he would always have good portraits.

I understand that at that time being a music photographer was not as glamorous a job as it can be today…
You’re right. They were simply workers who loaded with their equipment and did their commissions, something that had little of glamorous. But things changed in the mid-60’s and part of the blame was the movie Blow Up, the hipsters and the design because they became very famous. Don always saw that it would become a glamorous profession thanks to the people he portrayed. But he was always very humble, never tempted by fame or recognition, but he was a person who liked to be behind the scenes taking photos. And he did not want anyone to notice that he was there. For this reason I think it was so good because nobody bothered his presence. He never intruded on anything and that was one of his great qualities. He gained the trust of the people and let him be there.

Was it possible to be the director of the photographic department of the record label and maintain a good friendship with the artists?
In some cases he did become acquainted with artists such as Tony Bennett, who embraces him very hard every time they see him, or Glenn Gould, who did not want anyone else to photograph him. He liked Don’s style and always said, “Don is my photographer.” He also had a sensational sense of humor and people wanted to be by his side because it was so much fun. He always said that before taking photos he had to meet people, so he insisted that they go and see him and talk to him. I needed to know who they were so that the photos reflected well and were not mere glamorous and superficial portraits. They had to show some essential detail of the artist and he was able to achieve it. He knew how to capture his state of mind and personality, for this reason his images mean so much to people. Because they transmit something.

Don Hunstein was a privileged witness to the changes that took place in the music industry from the splendor of jazz in the 1950s to the explosion of rock n ‘roll in the 1960s. Do you think he considered himself a documentary?
I do not think he thought of it. Don was focused on his work and did not have the perspective to look at his work from the outside and see that he was documenting an era. Although, really, it is a social history. When people talked about his photos, he excused himself by saying that he only did his job. He was very humble when he talked about this, although he did very well. Although he loved his profession and was committed to what he was doing, he never acknowledged that it was something extraordinary or important. In fact, I often brought home contact sheets from the sessions to review them and I would say, “They are wonderful pictures and you should show them to more people.” Because then only one or two photos were selected and the rest left in the file unused. And he would always say, “I do not have time, I’m too busy with my job.” He never imagined that he was leaving a legacy for the next generations. He lived the present and did not look at the future because he did not seek recognition or fame. He was content to know that he was doing his job well. Besides, for him it was not about photographing celebrities or stars, but about normal people.

Her husband photographed Bob Dylan at various points in his career and witnessed his jump to fame. How would you describe Don Hunstein’s personal and professional relationship with the singer-songwriter?
They did not have too personal a relationship. It all started after he released his first album and many people wondered who that boy was. The head of Columbia Records believed he had potential and asked Don to go take pictures of him because they did not have any in the file. He was sent to the apartment where he lived with his girlfriend in Greenwich Village. Her name was Suze Rotolo, she was very young and I think she was only 20 years old then. Don took those photos that later became famous because they were used on the cover and inside of the album The Freewheelin ‘Bob Dylan of 1963. No one told him what kind of images he had to take or for they would be used, he was simply commissioned to do Photos of the artist. When he got tired of portraying him in the apartment, he proposed to go outside, but Bob Dylan said it was very cold. Don promised them they would go fast and then Suze told the story in her book about how Bob Dylan wanted to wear his fur jacket, which did not take him too long. She put on the thickest coat she had, they went outside and Don asked them to go to the end of the street and walk back. This is how he made those photos that have become an icon of that time. Two young men walking down a cold street with a look of hope for the future. Many people claim that it is a very important photo and they adore it. Then he did other sessions with Bob Dylan, but not too many. Although Don got along well with his manager, Albert Grossman, and kept in touch with Suze after his relationship with the artist ended.

New York’s 30th Street Studios were housed in an old church and were the setting for hundreds of Columbia Records recordings. What was the atmosphere inside? It was more famous studio due to its acoustic and there were recorded great albums. It was an old church, therefore the space was huge. Don spent many hours there working and I had the opportunity to go several times to visit him while recording solo artists or Broadway orchestras. I witnessed fantastic recording sessions. It is a pity that it no longer exists, but they are things of progress. Everybody remembers it for its fabulous acoustics, although Columbia also used other studies at that time.

Another city closely associated with the label was Nashville, the capital of country music. I guess her husband had to travel several times south to do photo shoots …
He went to Nashville several times because many artists recorded in that city. I never accompanied him there because country music did not interest me much, although I learned to appreciate singers like Johnny Cash and many others. Before we were married, Don made long journeys. For example, he went to Russia with Leonard Bernstein, was in Japan with the Philadelphia Orchestra and thanks to these trips he was able to make very interesting photos. It was a time when they invested a lot of money in the photographs because the head of Columbia Records believed it was something important as social history and wanted everything well documented. Besides, they had the money to do it and they could send Don everywhere. It was an extraordinary period because the discs gave many benefits and the label was managed in a very good way.

As you comment, Goddard Lieberson was the director of Columbia Records until 1971 and always gave much importance to the photographic archive of the stamp …
They spent a lot of money managing their photo archive and Don thanked it. He had a very good relationship with the label and always let him use his photos for other artistic purposes, either to sell them as artistic copies or use them in magazine reports. They always recognized his rights because he was an artist, as long as he did not use them for any commercial purpose that violated the contract to compete against his own label. Obviously, I could not sell them to other record companies or anything like that. Times have changed and now we have a contract with them that allows us to do certain things. Although we would like to have full access to the files so we can do more because there are many people who want photos to edit books. I’ll have to focus on getting more people to know your name and not just your photos.

Many of her husband’s photographs became legendary album covers. Do you know if he worked closely with the stamp design department?
Don knew the graphic designers and evidently had some influence on the end result. But it was never his decision. In many cases they used photographs that they had already done and it was not a specific commission for a cover. The designers looked in his file and said: “This image will be a good cover for this album.” He had good relationship with everyone, especially with the head of the design department. However, it was never decisive in the artistic quality of the covers. He always left it in the hands of others because it was not his job.

The decade of the 60 was a very convulsive time, as much in the musical aspect as social. Could you explain to us if Don Hunstein participated in the peaceful marches for civil rights?
All this was not part of his daily life because, honestly, his career developed in an interracial environment. He worked hard with African-American jazz artists, and for him there was no difference. Race was not a problem. In addition, in the musical environment there was much more acceptance than in other sectors of society. What happened was that when these artists traveled to the south to act, then they faced discrimination. Don took pictures of Billie Holiday and other artists who suffered great discrimination on their tours. They could not even be with the white musicians and could not enter through the same doors. Don was not part of it. He had a good relationship with all black artists. The music scene was non-discriminatory and was one of the first sectors where integration was experienced. Although Don did not have time to go out to protest.

I read that her husband had a close relationship with people from Spanish Harlem and that he often photographed that neighborhood …
This happened because Don got a contract to make a photo book about New York City, a sort of tourist book that would be published in England. This was in the late 1950s, before he got the job on Columbia Records, and the book went on the market in 1961. He has this fabulous archive with all those photos of people he met in Spanish Harlem and who invited him to Their social acts. They then commissioned him from a Boston publishing house to do a photo story about the Puerto Rican community in New York City. Don started working on that topic, but unfortunately the publisher lost his job and the project was abandoned. However, the hundreds of photos he made are in his file and are timeless. With any luck, I’ll get them published one day. Don was very happy with the friendships he made in that neighborhood, his culture was vibrant and, curiously, on the day of our wedding we married a Puerto Rican judge. Some of these photos have been exhibited at the Metropolitan Museum, at a collective exhibition called Harlem On My Mind. Even Bob Dylan used one of Don’s New York photos for the cover of his book Chronicles. It is an image of Times Square and has become very famous thanks to that book.

Don Hunstein devoted his entire professional career to portraying musicians and created a certain mystique with his images. I’m curious to know what kind of music he liked to listen to?
He liked many genres, but never showed interest in rock n ‘roll. He grew up listening to classical music, he also loved jazz and Duke Ellington was one of his heroes. He even learned to enjoy country music thanks to his work with artists like Johnny Cash. He liked Rhythm & Blues and some African-American singers. However, jazz and classical music were at the top of their list of preferences. Most of his work as a photographer took place in recording studios, so he was accustomed to listening to music in ideal conditions. Then, when he went to concerts, he was annoyed because people talked and kept moving. We went to see many artists live, but he liked that everything was silent. Over the years, I got him to like the opera and was fascinated by his show.

 

www.donhunstein.com

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