CORY M. LINSTRUM. THE ROCK & ROLL OF SAN FRANCISCO’S EAST BAY, 1950-1980

6 June 2017 Texto: David Moreu. Fotografía: Cory M. Linstrum & Archivo. Foto portada: The Jars.

La historia de la música es un cúmulo de despropósitos fascinante y lo que sucedió en la Bay Area de San Francisco entre 1950 y 1980 lo resume a la perfección. Para cada banda local que tuvo éxito y llenó salas como el Fillmore, el Avalon o el Winterland, también hubo decenas de grupos que pasaron desapercibidos (¡aunque seguramente eran mucho mejores!) y dejaron un rastro de singles que sólo los más melómanos han sabido rastrear por tiendas de segunda mano. Gracias al trabajo incansable del escritor Cory M. Linstrum, ahora nos llega un libro titulado “The Rock & Roll of San Francisco’s East Bay, 1950-1980” que pone orden a todo ese caos legendario y nos ofrece pistas para entender una escena que cambiaría el mundo con sus canciones. No en vano, este periodista se remonta al Rhythm & Blues de los años 50, al garaje de los 60 y al punk de los 70 para trazar una historia de mitos, perdedores, héroes anónimos y muchos hits que nunca sonaron en la radio. Todo ello contado con conocimiento enciclopédico y filosofía de fanzine. Hemos tenido la oportunidad de conversar con él para conocer los entresijos de su libro y los secretos de una escena que merecía ser explicada para las futuras generaciones. Bienvenidos a una California que no aparece en las enciclopedias musicales, pero que resulta más entrañable que todo lo que hemos visto en los documentales oficiales.

 

Cory M. Linstrum

 

Empecemos esta historia musical por el principio. Naciste en Berkeley y pasaste la adolescencia en San Diego en los años 80. ¿Cómo era California en aquella época? Supongo que la cultura hippie fue sustituida por el mundo corporativo y Silicon Valley…
Tienes razón, nací en Berkeley, aunque me crié a lo largo y ancho de la Costa Oeste, sobre todo en Oakland, Santa Cruz y San Diego. Debo decir que California en los años 80 era genial. Me pasé la primera mitad de la década montando en BMX y escuchando heavy metal. También me gustaba el skate y se volvió algo más serio cuando descubrí el punk y el hardcore, hacia 1985 o 1986. La cultura hippie se desvaneció por completo en aquella época, pero permanecía en los márgenes del sistema y, a veces, iba en paralelo a la escena punk. Especialmente en lugares como Berkeley y Santa Cruz. Era fácil ignorar el mundo corporativo y Silicon Valley si no te interesaban para nada.

Después de leer el libro, es evidente que tu pasión por la música fue como un viaje en el tiempo. Desde el heavy metal en los 80 fuiste hacia atrás con paradas en la psicodelia de los 70, el garaje de los 60 y llegaste al rock n’ roll de los 50. ¿Qué importancia tuvo la colección de vinilos de tus padres en tu formación musical?
A principios de la década de los 90 me topé con un muro en mi cruzada para descubrir música nueva y excitante. Siempre hay excepciones y soy un gran defensor de los conciertos y de las bandas de directo. Aunque, por lo que se refiere a coleccionar discos, es más emocionante remontarse al pasado y localizar cosas viejas. Mis padres se divorciaron cuando yo era muy joven, así que acabé heredando dos colecciones de discos completas. Ambos eran grandes fans de los Stones y crecieron en la East Bay, donde las bandas inglesas más salvajes se hicieron muy populares: Yardbirds, Them y The Animals. Yo empecé a escuchar los discos de esos grupos, además de clásicos de Jefferson Airplane, The Charlatans o Moby Grape. Ne me gustaron ni Quicksilver Messenger Service ni Big Brother & The Holding Company, así que me deshice de esos álbumes. El único vinilo que me quedé de los Grateful Dead fue su debut de 1967, donde aparecía el tema “Cream Puff War”. Todo lo demás es terrible. Curiosamente, mi padre formó parte de la escena musical de San Francisco en los años 60 puesto que él y sus amigos montaban un show de luces psicodélico… de esos con imágenes de líquidos que se proyectaban sobre las bandas en el escenario del Fillmore y del Avalon. Ese colectivo se llamaba Little Princess No.109 y aparecían mencionados en los pósteres de los conciertos de Creedence Clearwater Revival, Sly & The Family Stone, Crosby, Still, Nash & Young, The Guess Who, The Grateful Dead, The Band y The Byrds.

 

 

Hace años que trabajas como músico y como periodista musical. ¿Cuándo empezaste a escribir realmente? ¿Qué puedes contarnos sobre el fanzine Savage Damage Digest que autopublicas?
Formar parte de una banda y salir con gente de otras bandas hace que, normalmente, acabes hablando de música. Yo siempre fui el tipo de referencia cuando alguien quería saber un detalle de un álbum o información histórica de una banda en concreto. He sido lector compulsivo de revistas musicales y de biografías de bandas desde que era un chaval. Después de tantos años, mi cabeza estaba tan llena de anécdotas y datos, así que decidí empezar a escribir. Había editado fanzines de skate en el instituto, además de fanzines más personales y artísticos a principios de los 90 (a base de papel fotocopiado en una Xerox). Finalmente, en 2010 pedí a varios amigos que me ayudaran con sus colaboraciones y así fue cómo escribí, edité y publiqué el primer número de Savage Damage Digest. Recuerdo que tenía 80 páginas y hablábamos de Link Wray, Teenage Head, The Clean y Nick Lowe, entre muchos otros artistas. No tenemos un calendario de lanzamiento, sino que cada dos años, más o menos, presentamos un número nuevo. Algunos nombres que aparecieron en otros números fueron: The Avengers, La Rue, The Subtractions, Ducks Deluxe, Beyond The Implode y mucho punk, garaje, metal y new wave.

¿Cuándo descubriste el proyecto editorial de Microcosm Publishing y les presentaste la idea para “The Rock & Roll of San Francisco’s East Bay, 1950-1980”? Es el segundo volumen de una serie…
Realmente, ya había escrito el texto que se convirtió en el libro como un artículo en tres partes para publicarlo en Savage Damage Digest. Sin embargo, me quedé sin espacio en el primer capítulo. Entonces lo aparqué una temporada, pensando que ya lo retomaría en números futuros. Pero un amigo me comentó que Microcosm Publishing estaba buscando colaboradores para la colección “Scene Series”, que esta formada por libros pequeños en formato fanzine hablando de escenas musicales de distintas regiones y épocas. Revisé los detalles y en seguida vi que mi tema encajaba perfectamente. Ellos pensaron lo mismo y funcionó. Estoy muy contento del resultado. Este libro es el segundo de la colección, después del de New York Hardcore. Creo que están a punto de lanzar el 3 y el 4.

 

EarthQuake

 

A la hora de escribir, decidiste poner el foco en bandas olvidadas que eran “mucho mejores” que las que tuvieron éxito. ¿Cómo fue el proceso de documentación para el libro?
Mi método de investigación favorito es poner a todo volumen los discos sobre los que estoy escribiendo, al mismo tiempo que leo cosas sobre él. Los materiales pueden ir desde los libretos de los discos o biografías de músicos, hasta revistas viejas, periódicos vintage y cualquier cosa entre medio. He conocido personalmente a algunos de los músicos sobre los que escribo, habitualmente gracias a entrevistas. El resultado acostumbra a ser una entrevistas o un artículo que publico en Ugly Things Magazine, Savage Damage Digest u otros fanzines. En el libro menciono a bandas de los años 60 como Soul Vendors y 6ix. De la década de los 60 hablo de The Jars. Cada uno de estos grupos tuvo su propio artículo en Ugly Things. En el caso de The Jars, incluso acabé colaborando con su cantante (J.D. Buhl) para coordinar una recopilación de su material de los años 70 con The Jars y de los años 80 con The Believers. Este álbum fue editado con el título “Little Victories 1978-1985” en Mighty Mouth Music. Como es evidente, yo escribí las notas del libreto.

En algunas páginas del libro mencionas la escena del R&B de San Francisco. ¿Qué la diferenciaba del famoso chitlin’ circuit del sur del país? Incluso había una escena de blues en California…
Desde mi punto de vista como investigador, estoy convencido de que las escenas de R&B de San Francisco y de Oakland fueron igual de excitantes e importantes que las del Profundo Sur o Chicago. Sobre todo la de blues, que fue muy popular en Oakland. Yo no soy un gran fan de este género y esa escena ha sido ampliamente reflejada en libros y documentales, pero la accesibilidad a la historia de esa escena me inspiró para adentrarme todavía más en la historia del rock n’ roll local. Y, como puedes imaginar, son caminos que van en paralelo y se cruzan. Lo que hace especiales a estas escenas es que puedo encontrar la dirección de un antiguo club nocturno en un viejo póster, entonces conducir a través de la ciudad y aparcar en frente de ese lugar histórico. ¡Ten por seguro que yo soy el único tío al que eso le importa! Lo mismo sucede con los viejos estudios de grabación. Hay un libro del fotógrafo francés Michelle Vignes titulado “Oakland Blues” basado en fotos de los años 80 tomadas tanto dentro como fuera de los últimos y decrépitos locales de blues. Todos esos sitios ya han desaparecido, pero me encanta observar los edificios medio derruidos. Ese libro me animó a empezar a documentar mi escena local. Alguien debería hacer un proyecto similar, pero con los sitios emblemáticos del viejo punk.

 

Golliwogs AKA Creedence

 

Es evidente que la mayoría de bandas de garaje y de R&B actuaron en el circuito de las fraternidades universitarias, como en la película “Animal House”. ¿Qué papel jugaron esas hermandades a la hora de promocionar bandas locales?
En Berkeley, una ciudad universitaria, hay aproximadamente unas treinta fraternidades. Los campus universitarios en otras ciudades son similares. Estas hermandades son famosas por sus fiestas salvajes, aunque actualmente deben contratar a un DJ para sus eventos. Sin embargo, a mediados y finales de los años 60, siempre había una banda tocando en directo. Muchas veces se trataba de grupos formados por músicos jóvenes que interpretaban versiones para contentar a los bebedores de cerveza, a las chicas de las hermandades femeninas y al resto de invitados. Esas bandas tan simples, pero efectivas, crearon un género que ahora se conoce como Frat Rock. Como es evidente, hoy los auténticos rockers desprecian a las fraternidades y a sus miembros. Pero, en cierto momento, ellos fueron los encargados de dar trabajo a algunas de las bandas más salvajes de la zona. ¡Me gusta pensar que era igual que en “Animal House”!

Siempre se ha disco que la British Invasion cambió la escena musical por completo en todo el mundo. ¿Cuál fue su impacto real en San Francisco?
Como sucedió en todas partes, la British Invasion también fue enorme en la Bay Area. Estaban los Beau Brummels en San Francisco, una de mis bandas favoritas. Resulta que escucharon a los Beatles, cogieron ese sonido, lo adaptaron e incluso lanzaron su primer single antes que The Byrds. Sin embargo, aquí todo giraba entorno a los Stones, a los Yardbirds y a Them, por este motivo salieron tantas bandas de garaje formadas por adolescentes. Es un hecho comprobado que la mayoría de grupos de San Francisco que tocaban en las salas de conciertos estaban formadas por antiguos músicos de folk que actuaban en cafeterías, hasta que descubrieron a bandas británicas y cambiaron de dirección musical.

 

Johnny Hearts Man

 

A pesar de que Creedence Clearwater Revival fue una de las bandas de rock más famosas del mundo, tuvieron unos inicios muy humildes en Fantasy Records…
Si hay una banda que representa claramente a la East Bay, ésta es Creedence. Y no sólo por el sonido, sino también por su imagen. Fíjate en esos tíos en tejanos y camisas a cuadros… no estaban por florituras, simplemente eran típicos de East Bay. Su primera etapa como The Golliwogs es el ejemplo perfecto de la importancia que tuvieron las bandas británicas más crudas en músicos de esta zona de California.

Por otro lado, también hablas largo y tendido de una banda llamada The Answer. ¿Qué anécdotas puedes contarnos sobre su historia y sus grabaciones?
La grabación que hizo esa banda de adolescentes de Berkeley en 1965 es un single perfecto de un grupo de garaje. En mi opinión, está al mismo nivel que The Chocolate Watchband y Count V. La historia de ese 45’s es que The Answer llamaron la atención de Mark Volman y de Howard Kaylan, miembros de The Turtles. Ambos produjeron un nuevo single para la banda y lo lanzaron con el sello en el que ellos colaboraban: White Whale. Se hizo un número de copias limitado y lo vendieron en los conciertos que hacían como teloneros de The Turtles. Creo que es uno de los mejores singles que salieron de la escena de los institutos de Berkeley. Mi copia fue un regalo de Dan Alexander de Richmond Records, un sello que nombré en el libro.

 

Oakland Blues and Producer Bob Geddins

 

Después de la tragedia de Altamon en diciembre de 1969, muchas cosas cambiaron en los Estados Unidos. ¿Cómo era la East Bay de los años 70? Además de la música, el skate también se convirtió en un icono de la contracultura…
Mi padre estuvo en Altamont y me dijo que fue algo retorcido. Y estoy de acuerdo con él. El sueño de los años 60 se terminó en todo el mundo y muchas bandas geniales empezaron a ser lamentables. El lado positivo fue que los grupos underground aparecieron en varias ciudades y crearon el embrión de la escena punk. Con el heavy metal sucedió lo mismo y era realmente bueno a principios de los 70. El glam también tuvo mucha fuerza y bandas melódicas que ahora se conocen como power-pop (el ejemplo sería Big Star) lanzaron discos muy importantes. De lo que surgió en Berkeley durante esa época, me interesa Earth Quake, The Rubinoos y Beserkely Records. Por lo que se refiere a los inicios de la cultura del skate: ¡Era la esencia de California! Para mí, música y skate iban de la mano. Tuve mi primera tabla en 1977, una fiberglass banana board fabricada por Santa Cruz. Recuerdo patinar por las aceras mientras AC/DC y Van Halen sonaban en la radio.

Gracias a tu libro he descubierto la grandeza de Earth Quake, seguramente la mejor banda desconocida de San Francisco. ¿Por qué eran tan especiales?
Earth Quake era genial. La banda empezó en el instituto de Berkeley en los años 60 con el nombre de Purple Earthquake (¡un nombre precioso!), entonces ficharon por A&M y los llevaron a Los Ángeles para que grabaran sus dos primeros discos. Más tarde regresaron a Berkeley y, gracias al sello Beserkley, lanzaron cuatro discos más. Son un grupo asombroso, en la línea de The Who y led Zeppelin, con muchas otras influencias de los años 60. Earth Quake rompieron las barreras del hard rock y del hard pop, pero estuvieron muy subestimados.

 

 

El punk llegó a mediados de los 70 y lo puso todo patas arriba. En ciertos aspectos, fue un regreso a la esencia del rock, como en los años 50. ¿Qué diferencias había entre la escena de East Bay y la de Nueva York? ¿Existía un equivalente del CBGB’s?
Uno de los grandes alicientes del punk es que llevó el rock n’ roll otra vez a lo esencial. En San Francisco estaba The Mabuhay Gardens, un club igual de importante que el CBGB’s. En Berkeley también había varios locales, como The Longbranch, The Keystone y el Berkeley Square, pero ninguno tuvo tanta relevancia como el Fab Mab. Aquí siempre estuvimos bajo la sombra alargada de San Francisco en aspectos históricos. Lo que diferenciaba a las bandas de Berkeley del resto es que eran más elegantes y muchas preferían que las encasillaran en la new wave antes que en el punk. No en vano, estaban formadas por músicos que iban a la universidad, más parecidos a lo que eran Talking Heads o Television. Hasta que llegó el hardcore y lo llevó todo de nuevo a la cloaca, algo bueno y necesario…

Para terminar la entrevista, ¿qué puedes avanzarnos sobre tus próximos proyectos musicales y periodísticos?
Siempre estoy escribiendo y haciendo entrevistas. He publicado la mayoría de mis artículos en Ugly Things, seguramente la mejor publicación para las biografías que estoy escribiendo. En su siguiente número aparecerá mi charla con David Chavez, el famoso skater y bajista de punk. Cuando termine un tema que no encaje en Ugly Things, entonces me pondré las pilas y sacaré el largamente esperado quinto número de Savage Damage Digest. Me gustaría hacer un libro que recopilara todo lo que he escrito sobre la historia del punk y la new wave en la East Bay. En los últimos tiempos he estado buscando grabaciones perdidas de viejas bandas de California y he conseguido que las reeditaran en vinilo. En 2015 me encargué de coordinar el lanzamiento de The Subtractions con HoZac Records. ¡Fue increíble! Actualmente estoy haciendo una demo con material de 1979 de una banda desconocida llamada The Slags. Son grabaciones muy crudas y suenan como una mezcla entre Crime y la Velvet Underground. Esta cinta nunca fue editada y ha estado en un armario durante más de tres décadas. La presentaremos en una edición de 300 copias con el oscuro sello Orgone Toilet de Memphis, responsable de ese primer 7 pulgadas de Buck Biloxi & The Fucks. Hace varios años que no tengo una banda de directo, pero estoy preparando un proyecto que se llama Severe Tire Damage y subiré las grabaciones en Bandcamp pronto.

 

Soul Vendors con el manager

 

Peter Wheat

 

EarthQuake

 

EarthQuake

 

MICROCOSM PUBLISHING

 

 

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