CHAZ BOJÓRQUEZ: LA LETRA VIVA

10 June 2018 Texto: Pedro Rodríguez. Fotografía: Archivo de cada autor.

{english below} Las calles, los barrios, las ciudades… son donde ocurren las historias. Hay muescas y signos de incontables vidas en ellas. Algunas, para los que observan detenidamente, se cuentan solas. Pero muchas otras las ha contado Chaz Bojorquez. Leyenda viva del grafitti y de la cultura urbana mexicano-americana. Tenemos el honor en Staf de hablar con él de muchas cosas y de su nuevo libro, CHAZ BOJÓRQUEZ, editado por ZERO+ PUBLISHING (2017), una cuidada belleza en papel que nos traslada a los caminos de su juventud, su alfabeto, sus cuadros y sus experiencias a través siempre, del arte. Se cuenta también con una edición de 10 ejemplares en caja de madera con lamina en oro de su obra “Golden Boy”. ¿Campeón o crucificado? Nos deja la duda en la cabeza…

Empezamos si te parece bien por las típicas preguntas de orígenes… Te criaste en la zona este de Los Ángeles, en el área de Highland Park durante los 50 y parte de los 60…  ¿Cómo fue tu infancia y la vida del barrio donde te criaste?
Dicen que la Era Dorada de los Estados Unidos fue después de la Segunda Guerra Mundial, en los años 50. Y era cierto, si eras blanco. Yo crecí en un ambiente de clase media y fui a las escuelas locales. Viví en la misma casa hasta que mi hermano gemelo y yo nos mudamos a los diecinueve. Eramos una familia Mexicano-Americana de tercera generación por parte de madre, y solo hablábamos inglés en casa, de manera que era difícil hablar con mis abuelos paternos mexicanos en Tijuana, donde pasaba los veranos de niño. A los dos años ya dibujaba y sabía que quería ser artista. Todos los artistas nacen y lo saben desde jóvenes. Mi madre, que era una artista autodidacta me llevó a clases de arte a los diez años y nuestros padres tenían una casa en la playa donde podíamos campar a nuestras anchas en la playa durante años. No me faltó de nada. Pero en las paredes de las calles de mi barrio y en los muros de hormigón de la ribera de nuestro río había graffitis. El graffiti había estado ahí durante generaciones, algo que había estado siempre presente y de lo que nadie hablaba. Me sentí atraído hacia eso porque sabía leerlo. Me encantaban sus tipografías y quería saber quiénes eran.

 

 

Formaste parte del Chicano Movement de los 60. En California había asociaciones estudiantiles chicanas como el United Mexican American Students (UMAS) o Mexican American Youth Association (MAYA). ¿Cómo fueron tus vivencias personales desde las reivindicaciones de derechos civiles en las calles, las demandas del orgullo latino (el “be Brown & be proud”) y el surgimiento del Chicano Art Movement?
Ya me había graduado en el instituto cuando las marchas chicanas estudiantiles tuvieron lugar en 1969 [en el original Chicano Walkouts]. No sentía conexión alguna con la generación más joven o con los apuros que atravesaban los granjeros. Nuestras familias eran trabajadores de fábricas, no recolectores de comida. Estábamos más centrados en la segregación racial del movimiento por las libertades civiles americanas de los años 50 y, muy especialmente, la guerra en Vietnam. Estaba muy orgulloso de mi comunidad, una pequeña parte de Los Angeles llamada Highland Park, pero tenía un amplio historial de bandas callejeras, llamadas los “Avenues”. Los Avenues tenían bonitos coches, ropas limpias y elegantes y no aguantaban mierda de nadie que no les cayese bien. Estas bandas tenían escritura graffiti desde los 40 y usaban las latas de spray desde los 50. Yo quería escribir letras “Cholo” [de origen mestizo] pero no tenía interés en meterme en una banda. Ya tenía familiares en prisión y no quería ser como ellos. Los miembros de las bandas no pintan y yo quería pintar más que cualquier otra cosa en mi vida por aquella época, así que estuve escribiendo en solitario durante diez años, contando a partir de 1969. Para finales de los 70 la mayoría de los miembros de la banda Avenues, tanto en la calle como en prisión se habían tatuado mi “Cráneo” en sus cuellos o espaldas. Se convirtió en un símbolo de protección: si recibías un tiro, no morirías. Yo estaba implicado en eso, lo quisiera o no.

Hemos leído en alguna entrevista como comentabas que este ya no era tu mundo, que tú vienes del movimiento por los derechos civiles, el movimiento hippie y feminista, el movimiento del graffiti… Reivindicas el ahora para los nuevos movimientos jóvenes. Pero desde tu experiencia, ¿tropezamos esta nueva generación con las mismas piedras o la violencia y las mentiras del ahora son más peligrosas y complejas? ¿Se denuncia y se critica hoy en día lo suficientemente fuerte y alto o somos una cultura que se adormece y cae en la autocomplacencia?
Empecé a escribir graffiti porque estaba cabreado. No se me permitía el acceso a piscinas públicas hasta el final de la semana o conseguir mejorar en mis trabajos. Todos estábamos cabreados y teníamos algo que decir, así que usábamos el graffiti para hablar sobre la injusticia, y usábamos el graffiti para unirnos en una causa común, el graffiti era mi familia. Hoy en día, en la era Trump, hay mucho de lo que hablar, pero no oigo nada de la comunidad grafitera. El artista Banksy lo hace bien con su trabajo, mostrando la lucha humana, pero el graffiti ahora recibe el nombre de Arte Urbano, y el Arte Urbano puede ser decorativo e ilustrativo, no siempre político. Cuando empezamos a pintar graffiti era ilegal, penado con duras multas e incluso prisión. Teníamos que “quererlo” y “luchar por nuestro muro” si queríamos ser artistas de graffiti famosos. Todavía pienso así.

 

 

Cuando empezó el Chicano Art Movement como algo totalmente urbano, joven y nuevo… ¿cómo lo asimilaban las generaciones más mayores de la comunidad latina?
El Movimiento Chicano empezó hacia 1969. Para los años 90, los artistas chicanos se mostraban en museos y galerías pero muchas veces mis graffitis Cholo eran rechazados, porque se me llamó “Anti-Chicano”. Los conservadores me decían que el graffiti nunca se mostraría en un museo porque no era auténtico arte, y el verdadero arte chicano trataba sobre trabajadores de granja, Cesar Chavez, fronteras, inmigración, iconos religiosos y demás, pero no sobre graffiti relacionado con bandas. Me costó exponer con otros artistas chicanos. A finales de los 90 el graffiti moderno estaba teniendo lugar en Los Angeles y los pioneros del movimiento chicano original intentaban enseñar y aleccionar  a los jóvenes grafiteros a pintar murales con pintura al óleo y pincel, pero éstos los rechazaron. Decían que los pioneros usaban herramientas anticuadas y que ellos no tenían que ver con aquella lucha de granjeros, ya pasada de fecha. También decían que “los grafiteros pueden hacer un mural diez veces más rápido con un bote de espray y hacer mejor arte”, todo cierto. Por desgracia, las siguientes generaciones de Mexiano-Americanos no apoyaron el movimiento chicano y los artistas expusieron menos, en contraste con el movimiento de Arte Urbano, que había crecido. Tengo la impresión de que ese nuevo movimiento Urbano de pintores de murales puede deber algún respeto al movimiento muralista chicano de los 70, que a su vez estaban inspirados por los maestros mexicanos de los años 30, que lucharon contra la injusticia social por medio de su arte.

Las bandas, los vatos locos… Yo personalmente he interpretado esa “vida loca” de tu arte como parte de una ideología cultural vitalista, rebelde e intensa… ¿Cuál era la filosofía de tu generación artística?
Dicen que la definición del movimiento chicano era la de “furioso y confuso”. El movimiento estaba dividido entre granjeros, militantes de las juventudes Boinas Cafés [organización chicana por los derechos civiles, surgida en los Estados Unidos hacia 1967, en el auge de las protestas contra las desigualdades sociales], educadores, artistas y miembros de bandas. Ninguno de nosotros podía llevarse bien entre sí. No se podía negar que mi símbolo del cráneo y mi graffiti con tipografía cholo iban sobre ser Mexicano-Americano en Los Angeles y yo estaba orgulloso de ser chicano, pero la parte de las bandas fue rechazada por el resto del movimiento chicano, de manera que acabó careciendo de mérito y relevancia social. Al movimiento chicano no le gustaba nada que estuviese relacionado con bandas, sentían que hacían un flaco favor a la causa. Solo los artistas urbanos más asalvajados y las bandas escribían sobre sí mismos en términos como “La Vida Loca”. Proviene de tu forma de vida y de pintar grafiti, en primer lugar; en segundo, nadie podía decirnos lo que éramos o lo que no. Pintabas graffiti porque llevas el graffiti en la sangre y somos “Locos”, no locos de la cabeza, pero sí locos de por vida. Nosotros somos la VIDA LOCA.

 

 

¿Podrías por favor hablarnos de algunos de tus compañeros del Chicano Art Movement y comentarnos algunas experiencias comunes de aquellos días?
Una noche en 1979 recibí una llamada telefónica de Richard Duato, otro artista chicano que tenía un estudio de impresión (Modern Multiples) y al que Los Angeles Times lo apodó “El Andy Warhol de L.A.”. A él le encantaba mi trabajo y quería publicar mi primera impresión en serigrafía. Yo estaba a punto de irme a dar la vuelta al mundo durante un año y le pregunté si podía llamarme cuando regresase… y lo hizo. Eran los locos años 80 y Richard publicaba a cualquier artista chicano en la línea del rock’n’roll, más a Andy Warhol, Keith Herring, Blek le Rat, Banksy, Shepar Fairey, todo el que fuera importante. Se convirtió en uno de mis mejores amigos y publicó mi primera impresión y me concedió la primera exposición en galerías. También me presentó a la infame galería Zero One, Nicholas Cage, Robert Williams, Big Daddy Roth, DEVO y bandas punk. Conocía a todo el mundo. Este nuevo grupo de amigos de Hollywood acogió mi arte y me ayudó a lo largo de mi carrera. La siguiente vez que cualquier coleccionista chicano viniera a ver mi trabajo sería en 2000. Cheech Marin compró mi obra para su colección y empezó a exponernos en museos americanos de importancia, incluyendo además una exposición en Madrid.

 

 

Sobre tu formación artística previa, vemos que en 1966 viajas a Guadalajara (México) para estudiar escultura y cerámica. Luego vuelves a EEUU para estudiar arquitectura y matemáticas y ya en 1969 ingresas en la Chouinard art school. Durante esta época y antes de que empezaras con el graffiti, ¿qué inquietudes artísticas y trabajos estabas abordando?
Desde pequeño me gustaba estar en la naturaleza y aprenderme todos los nombres de árboles, pájaros y estrellas. Un verano me dediqué a la taxidermia y monté algunas codornices de California. Las armas estaban presentes en mi familia y me fabriqué mi propia pistola. También estudié tres años de arquitectura y matemáticas, porque quería diseñar casas y ser un arquitecto como Frank Lloyd Wright cuando fuese mayor. En la adolescencia mi madre me llevó a clases de escultura y cerámica. Al final fui al Instituto de Arte de Chouinard con una beca en cerámica. Fue durante mi época en la escuela de arte que empecé a hacer diseños de graffiti por las noches. Toda mi vida había visto el graffiti en las calles, y el estilo temprano de los años 50 tenía la tipografía Diamond, Teardrop, Sleepy y Square, que había desaparecido ya, pero que siempre recordaría. Usé ese conocimiento y lo combiné con las técnicas que había aprendido en la escuela de arte para poner en marcha mis propios diseños de graffiti. Esto marca quién eres, pero la pintura graffiti lleva mucho más tiempo, porque habla acerca de identidad, comunidad, intención, propósito, forma de vida e historia. La pintura te da un “tiempo extra” para que experimentes en profundidad la pintura y hacer una profunda declaración de intenciones. ¡Pintar es algo referente a la vida! El graffiti es un lenguaje vivo que siempre me ha hablado.

 

 

Hemos leído comentarios tuyos sobre como el graffiti tienes antecedentes previos en la cultura y el arte mejicano. Por ejemplo comentabas sobre como en los 30 y 40, se dejaban nombres y protestas en las paredes. Pero sobre todo por la gran tradición del Muralismo y autores como Rivera, Orozco, Siqueiros… ¿Podemos decir que el arte Mejicano es socialmente más urbano? ¿Cómo compaginaste estas ideas e influencias con el arte contemporáneo norteamericano?
Los maestros mexicanos fueron una enorme influencia para los grafiteros de Los Angeles. En Mexico, el Muralísmo era la forma socialista de propaganda urbana justo tras la revolución. Ilustraba la imagen de un futuro para que los mexicanos creyeran en ella, en donde la pobreza y las desigualdades sociales habían sido erradicadas, con imágenes de trabajadores y ciudadanos compartiendo de forma equitativa los productos y la recompensa de su duro trabajo. Los muralistas mexicanos asumieron un liderazgo político para la comunidad. En los años 30 Siqueiros era profesor en la escuela de arte de Chouinard, en Los Angeles y fue el primero en usar un aerógrafo para aplicar su pintura. Usó pinturas modernas “enamel” y cortaba cartón para crear plantillas sobre las que pintar formas. Lo reconozco como uno de los primeros grafiteros de su tiempo y, al igual que hoy, su trabajo fue silenciado y rechazado por las autoridades. También reconozco al Zorro como ser el primer grafitero en California en la década de 1790, pese a que es un personaje de ficción de la tele, encarnado por un actor. Representa para nosotros los latinoamericanos un cierto orgullo. También en gran medida los muralistas nos dieron la libertad de pintar grandes graffitis de tamaño mural. No olvidemos otra enorme influencia en la historia del arte de L.A: Walt Disney, por sus imágenes de tamaño cinematográfico y colorido (Walt Disney también fue un miembro de la junta directiva original del Instituto de Arte de Chouinard).

 

 

¿Cuáles fueron tus mayores influencias artísticas académicas y qué has llevado de esta formación a tu personal estilo en el graffiti y en tu caligrafía?
Conocí a Marcel Duchamp a los 14 años, que me dijo que “Para ser un artista haz arte, no necesitas permiso”. Me tomé aquello al pie de la letra. El rechazo de las galerías me volvió más seguro de mí mismo y ya no necesitaba la aprobación ni el respeto de nadie para que me pusiera a pintar. No escuché a nadie. El entrenamiento en matemáticas, diseños de arquitectura, cerámica, publicidad cinematográfica y pintura al óleo fue la base de mi trabajo. Los artistas que me gustaban eran Vermeer por su control del espacio, figuras y tonalidades; M.C. Esher en lo tocante a ingeniería y Hoksi en diseño en dos dimensiones. Viajar también fue una enorme influencia en mi trabajo. Visité como 35 países viajando alrededor del mundo, y fue ahí cuando me di cuenta de la “universalidad del lenguaje”. Coleccioné periódicos de todas partes y vi diseños de página similares en los encabezamientos, cuerpos de texto y logos. Iguales en todas las culturas. Una vez fui a un museo y miré las primeras palabras escritas por el ser humano en tablas de arcilla sumerias y vi el mismo diseño. Todavía uso el mismo formato en mi trabajo. Quiero que mi arte sea único y profundo en concepto y también tener una conclusión. Por conclusión me refiero a cuando una pintura tiene el aspecto de estar terminada. Debe también mostrar gran habilidad. A veces una sola pintura podría llevarme un año entero. Siempre he tenido una idea muy clara cuando empiezo a pintar, pero al final sacar la imagen de mi cabeza y plasmarla en el lienzo es solo el principio. Cuando no se tiene un plazo de entrega la pintura en sí misma se convierte en tu maestra. La pintura me dice dónde está incompleta la composición o dónde necesito desarrollar la idea original. Esta maestra te dice qué es lo que no necesitas y te hace concentrarte en lo que es importante para la pintura. Me lleva a un lugar visual en el que no había estado antes, y eso es todo lo que la pintura significa para mí. Empecé a hacer graffiti por placer, antes de los equipos de gente, las revistas y la fama. Nunca pensé o planifiqué construirme una carrera a partir de mi arte ni ser famoso. Hacía graffiti solo porque me encantaba.

 

 

Estudiaste caligrafía asiática con el maestro Yun Chung Chiang. ¿Cómo llegaste a este arte? Personalmente, creo que siendo un artista con una personalidad y estilo totalmente propios, tu caligrafía e incluso tus pinturas tienen ese trazo de belleza y equilibrio zen tan importante en la filosofía oriental. ¿Cuánto has integrado de estas filosofías en tu arte y tu modo de trabajar?
Mi primer diseño de cráneo en la calles fue en 1969. Yo tenía 19 años. Me sentía analfabeto en eso del graffiti y quería aprender por mí mismo todo lo posible sobre la historia del cholo y las tipografías. Aprendí los diferentes símbolos gramaticales y le pregunté a antiguos miembros de bandas lo que significaban y de dónde venían. Un día vi un pequeño anuncio en el periódico para una clase de caligrafía asiática en un museo. Lo impartía el maestro Yun Chung Chiang. La clase estaba llena de señoras mayores ricas que escribían caligrafía para sus invitaciones a fiestas o para sus notas de agradecimiento. Yo era el único latino en la clase, un chaval canijucho con pantalones de campana y pelo largo. La clase me enseñó a trazar en serio con el pincel y a usar todo mi cuerpo cuando dibujaba o pintaba, una lección que sigo poniendo en práctica hoy en día. Combiné el control que adquirí del “músculo” de la escritura de bandas cholo y el “nervio” del trabajo con pincel asiático para formar mi estilo de escritura. Me pregunto a mí mismo: ¿Si el graffiti tuviera un alma, de qué hablaría? Usé ese concepto para muchas de mis composiciones y es un buen punto de partida para una idea.

 

 

Eres un pionero, por eso pido perdón por hacerte una pregunta tan básica pero muy importante culturalmente: ¿Cómo empezó el graffiti?
Empezó con una chica. Cuando la segunda guerra mundial empezó los militares estaban segregados entre reclutas blancos, negros y latinos. Un grupo de marineros blancos en el centro de Los Angeles intentó ligar con una chica latina y su novio perdió los papeles y empezó a pelear con los marineros. Furiosos y pensando que los latinos no estaban esforzándose lo bastante en alistarse en el ejército, volvieron a la noche siguiente con cientos de marineros. Se metieron en los cines, tiendas y calles y apalearon a cualquier joven latino. Fue el principio de una batalla campal racial en Los Angeles que duró tres días. Los latinos mexicano-americanos tomaron las calles para protegerse a sí mismos y a su comunidad del este de Los Angeles. Todo el mundo jugaba al béisbol así que esos equipos se convirtieron en las primeras bandas callejeras. Escribían sus nombres con orgullo para reclamar sus calles y las bandas tomaron nombres como WHITE FENCE (una valla [“fence”, en inglés] que realmente existía en la zona este), CLOVER, (calle), DOG TOWN (perrera municipal) FROG TOWN (cerca del río) y los AVENUES (otra calle). Yo crecí en el territorio de los Avenues. Los Angeles sostiene ser la primera ciudad en escribir graffiti moderno desde los 40, pero también sabemos que los limpiabotas, antes de esto, marcaban la esquina de la calle en la que trabajaban de manera que nadie pudiera quitársela. Tenemos nuestra propia historia, tipología y gramática basada en el esquema “Encabezamiento-Cuerpo de texto-Logo”. El grafitti cholo muestra orgullo y fuerza, y las letras se apiñan una al lado de la otra como soldados.

 

 

La edad de oro del graffiti fue en los años 70. Década en la que no paraste de trabajar. Ya por 1979 te planteaste la pregunta “¿por qué pintamos graffitis?” Y te marchaste a viajar por más de 35 países. Antes de abordar tus viajes, ¿cómo te surgió aquella pregunta? Y conociendo y meditado tanto sobre la naturaleza del graffiti ¿Cuáles consideras que son sus bases fundamentales? ¿La cultura urbana, la ilegalidad, la denuncia y rebeldía…?
Esa pregunta es muy filosófica. Los artistas son básicamente gente débil pero sin miedo. Realmente tienes que querer ser un artista de graffiti y trabajar duro para ver poco o ningún dinero. Aparte, pintar de noche o en paredes de la calle no es normal: es una locura y es peligroso. Un artista es el tipo de persona que necesita refuerzo y cariño constantes, siempre estamos buscando nuestra propia identidad y buscando aprobación de una manera constante, pero es lo que nos lleva a no tener límite. Los artistas son temerarios para ganarse el respeto, el sentimiento es una sombra en las calles pero tiene tanta pasión por las tipografías o el graffiti, que no tienes más alternativa que pintar. Los artistas son arrastrados a eso. Yo empecé a hacer diseños de graffiti porque sentía que era invisitble, solo otro chicano con un trabajo en fábricas de coches, como mi padre y mis tíos. Mi padre odiaba el graffiti y nunca me ofreció apoyo alguno. Todo eso me hizo ganar confianza en mí mismo, me hizo duro y me convirtió en el artista que soy hoy. Cada artista tiene su propia historia cuando escribe, y todas son válidas.

Señor Suerte es de 1969, lo hiciste con 19 años, y alguna vez has comentado que lo hiciste buscando tu propia identidad. ¿Qué puedes contarnos de ello?
Señor Suerte es una persona real. Pasé un verano en 1966 recibiendo clases de cerámica y escultura en Guadalajara, Mexico, y tenía muchos amigo. Cuando iba a marcharme y volver a casa me regalaron una calavera humana, para que me acordase del tiempo que había pasado con ellos. Esta ha sido el estudio para todos mis dibujos de cráneos. Mi marca “Señor Suerte” es una composición de ese cráneo y lo que era importante para mí de joven, en los 60. Veía pelis del género Blaxploitation como Shaft y Super-Fly, que me dieron la idea del sombrero de ala ancha y el abrigo largo. El festival mexicano del Día de los Muertos me dio la imagen de un cráneo y cruzar los dedos es mi forma de desear buena suerte, o mala. El Señor Suerte es una combinación de mi sangre europea y latina. Creo que todo ese arte que crea un artista es un autorretrato. Revela tus prioridades y tus valores. Tu alma está reflejada en tu obra.

 

 

Otro de tus símbolos más icónicos tanto en paredes como en objetos es el de las mariposas y las pistolas. La paz y la violencia. Has comentado en algún momento el prejuicio que hay en EEUU cuando asocian a los latinos con el crimen y las bandas. Un prejuicio que década tras década no termina por desaparecer. ¿Qué piensas cuando ves que hay denuncias en tu obra que no han caducado y no solo siguen siendo problemas actuales sino que se han agravado más aun con la violencia en las escuelas?
Mi dibujo de una pistola con una mariposa era para expresar “Paz por encima de la violencia” y fue diseñado en la época de la guerra del Vietnam, pero ese mismo planteamiento está presente hoy en día, nada ha cambiado. Las lacras de la sociedad nunca cambian, pero siempre necesitamos nuevos remedios. Eso es por lo que creo que los jóvenes deberían siempre implicarse en cualquier solución. La policía me pregunta “¿Qué haces para ayudar a los jóvenes a que dejen de marcar graffiti?” Yo contesto “Marcar más”. Cuanto más marcas y escribes graffiti más te acercas al “mercado del graffiti”. La fama y el dinero llegan a base de hacer pinturas, murales, moda, revistas, vídeos y libros. Acabas enamorándote de la forma de crear graffiti. Haciendo graffiti no te queda tiempo para meterte en nada ilegal porque deja de tener valor alguno lo de probarte a ti mismo en las calles. Hoy en día hay suficiente competición y oportunidades en las paredes de las galerías, en Internet y en Instagram. En la era Trump y los problemas mundiales es el momento correcto de volver a los estudios y trabajar duro, ahora es el momento para que un artista cree algo positivo de lo negativo.

 

 

Tus paisajes y cuadros sobre aves me transmiten mucho ese equilibrio zen que antes hemos comentado. La unión en tu obra entre la línea de la figura y el ideograma. Como la columna sobre el desarrollo de la rana en el lateral de uno de tus cuadros, “Seeking Perfection” (1976), son dibujos y letras a la vez.  Creo que es lo opuesto a la abstracción conceptual del arte moderno, y que es más como un jeroglífico que es palabra y arte a la vez. Con todas las experiencias y desarrollos artísticos vividos, ¿Qué síntesis piensas que has alcanzado en tus obras más recientes?
“Si la ciudad fuera un cuerpo, el graffiti te diría dónde le duele”. Intento pintar la emoción del graffiti. Sé que el graffiti “de verdad” se plasma en las paredes de la calles, pero si quieres hablar sobre la historia del graffiti, su intención, su propósito o por qué pintamos… tienes que llevar esa cuestión a las paredes de las galerías para encontrar una respuesta. Yo me hago esas preguntas a mí mismo y uso ese diálogo para crear mi composición. Dejo que las palabras hablen en el lienzo, siempre empiezo con una buena idea que pintar, pero mis primeros intentos son siempre malos. He pasado meses hasta que he conseguido llevar la composición al lienzo. Tiene que redibujarse una y otra vez hasta dar con la forma correcta. Una vez has terminado de pintar tu idea ya has iniciado el viaje. Cuando pasas mucho tiempo con la pintura, la pintura se convierte en tu maestra. Te dice lo que pintar a continuación. Me gusta crecer en mi arte y buscar nuevas verdades, y no pintar la misma idea una y otra vez. A veces el mercado trabaja en tu contra porque la mayoría de los coleccionistas quieren comprar tu imagen “icónica”, la imagen por la que eres conocido y cuanto más creces pintando abstracto o buscándote a ti mismo a través del arte, más te alejas de una carrera económicamente fructífera. Empecé a pintar antes de que hubiera un mercado del graffiti y siempre he pintado por propio placer. Estoy muy cómodo en el sitio que ocupo en el mundo artístico.

 

 

Visitaste Madrid en 2007 en una exposición colectiva llamada “Pintores de Atzlán”. ¿Qué tal fue tu visita? Y si llegaste a tener ocasión, ¿qué consideración te mereció el arte urbano actual europeo?
Se me invitó a exponer en Madrid a través de la colección de Cheech Marin, un destacado coleccionista de arte en Los Angeles. Nunca había estado en España y tenía mis serias reservas. Yo pasaba los veranos con mis abuelos mejicanos en Tijuana, Mexico, y me contaban historias sobre los Conquistadores, todavía frescas en sus cabezas. Me contaban que los españoles eran la peor gente sobre la tierra, y que masacraron millones de indígenas nativos en el Nuevo Mundo, y las consecuencias de esos 500 años todavía se pueden percibir.  No quería ir a España. Cargaba con el dolor de mis abuelos. Cuando mi mujer Christina y yo llegamos tuvimos nuestra primera auténtica comida española. Oh, Dios mío… ¡Adoro España! Vuestra comida y vuestra cultura son magníficas. La gente son todos artistas, qué hermoso país. Estuvimos durante un mes en Madrid porque queríamos visitar todos los museos de la ciudad. Conocimos muchos grafiteros muy buenos y nos gustó su trabajo, pero vi una gran diferencia entre los grafiteros de Los Angeles y los de Nueva York/Europa. Venimos de una larga tradición de cultura de bandas y una disciplina bastante estricta referente a la tipografía. En Europa el graffiti es arte y estilo, pero no una amenaza; para nosotros era nuestra identidad.

Más recientemente, tus diseños han encajado brillantemente en una línea de ropa. Sombreros, chaquetas, zapatillas, bolsos…  Guitarras, tablas de skateboard… ¿Cómo surgió este proyecto?
Mi graffiti trata sobre las palabras y el significado que obtienes de ellas, es fácil de aplicar a la publicidad y el comercio. Tengo muchos años de experiencia en publicidad cinematográfica y sé cómo “funciona”. Cuando diseñas productos, diseñas para hacer el producto mejor, no solo añades tu marca personal o tu diseño arriba, tiene que funcionar como un estupendo zapato o la cubierta de un monopatín. Una vez tengo un buen diseño para un producto intento ir un paso adelante y hacerlo “bonito”, ya de paso. Quiero que la gente compre mi chaqueta o calzado. Un producto como una pintura necesita una conclusión en el diseño, significando que tiene que resultar completo y redondo, no algo fácil de hacer. Nunca pedí diseñar, las empresas vinieron a mí una tras otra y elegí con quién quería trabajar. He rechazado empresas con las que siento que no encajo, como Chevrolet, Walmart y Hurly, pero he trabajado para empresas de la Costa Oeste como Vans, Converse o Extra Large Clothes Japan porque encajan con mi filosofía de Costa Oeste acerca de mantenerme fiel al lugar del que provengo. Igualmente disfruto viendo a un chaval patinando sobre una de mis cubiertas, tanto como viendo mi trabajo en la pared de un museo.

 

 

Recientemente hemos podido disfrutar de un libro monográfico sobre tu carrera editado por Zero Publishing con un excelente material fotográfico y documentativo. ¿Cómo se preparó el libro?
Este fue mi tercer libro, y el más grande, y el mejor. Trabajar con Kirk Pedersen, editor de Zero+ Books fue una de mis mejores colaboraciones. Mi mujer Christina es una gran diseñadora y diseñó conmigo la portada y los esquemas, y tuvo libertad para cambiar cualquier cosa. Zero+ son unos maestros en la edición literaria. Primero compraron el mejor papel japonés con un año de adelanto y encontraron el mejor impresor en China tras haber rechazado a muchos. Invirtieron mucho tiempo y cuidado en hacer nuestro libro. No tuvimos fechas de entrega. Trabajo despacio y primero tuve que fotografiar de nuevo todas mis antiguas pinturas y archivos. Esto llevó un año, más algunos meses para diseñar el libro. Creo que es el mejor libro que se puede hacer para mi arte. Hace poco el Museo Smithsonian de Archivos Americanos de Washington D.C. Adquirió la mayoría de mis fotos y tipografías del libro para su colección permanente.

¿Qué puedes contarnos sobre tus próximos proyectos?
Mi trabajo está siendo subastado online por artcurial.com el 4 de abril en París con algunos de los mejores artistas. Uno de los espectáculos más grandes de graffiti y arte urbano, BEYOND THE STREETS, tendrá lugar entre mayo y julio de 2018 en Los Angeles. Me darán un muro de gran tamaño para pintar. Para mayor información y conseguir entradas, visitad beyondthestreets.com. El año pasado organizamos la exposición MASTERS OF STYLE. El catálogo se publicará este verano de la mano de DRAGO BOOKS. También he creado cajas artísticas únicas para mi libro de ZERO+ BOOKS. Cada libro firmado contendrá un trabajo con plantillas original con una hoja de oro de 23 kilates de mi imagen Golden Boy. Se pueden comprar online en zeropublishing.com. Viajamos una o dos veces al año pero nunca sabemos cual será nuestro próximo destino. Siempre es una sorpresa. Quizás China, o quizás España.

 

 

 

English:

CHAZ BOJÓRQUEZ: THE LIVING LETTER

The streets, the neighborhoods, the cities … are where the stories take place. There are notches and signs of countless lives in them. Some, for those who observe carefully, are counted alone. But many others have told by Chaz Bojorquez. Living legend of grafitti and Mexican-American urban culture. We have the honor in Staf to talk to him about many hings and his new book, CHAZ BOJÓRQUEZ, published by ZERO + PUBLISHING (2018), a detailed beauty on paper that takes us to the paths of his youth, his alphabet, his paintings and his experiences through always, of art. There is also an edition of 10 copies in a wooden box with gold foil of his work “Golden Boy”. Champion or crucified? It leaves the doubt in our heads …

Let´s start if it seems good for the typical questions of origins … You grew up in the East of Los Angeles, in the Highland Park area during the 50s and part of the 60s … How was your childhood and the life of the neighborhood where did you grow up?
They say that the Golden Era of the United States was after World War Two in the 1950’s, true if you were white. I was raised very middle class and went to the local schools, lived in the same house until my twin brother and I moved out at the age of 19. We were a third generation Mexican-American family on my mothers side and we only spoke english at home so it was difficult to speak to my fathers Mexican grandparents in Tijuana where I would spend my summers as a child. I was drawing at the age of two and knew I wanted to be an artist, all artist are born, they know it very young. My mother who was a ‘self taught artist’ herself took me to art classes by 10 and our parents had a beach home in Mexico where we ran wild on the beach for years, I lacked for nothing. But on the walls of my neighborhood streets and on the concrete walls of our riverbed there was graffiti, graffiti that had been there for generations, a dark undertow that was always present and no one spoke about it, I was drawn to it because I could read it. I loved their letters and wanted to know who they were.

You were part of the Chicano Movement of the 1960s. In California there were Chicano student associations such as the United Mexican American Students (UMAS) or the Mexican American Youth Association (MAYA). How were your personal experiences from the demands of civil rights in the streets, the demands of Latino pride (the “be Brown & be Proud”) and the emergence of the Chicano Art Movement?
I had already graduated from high school when the student Chicano Walk Outs happened in 1969, I didn’t feel connected with the younger generation or the farm workers plight, our families were factory worker not food pickers. We were more focused on race segregation from the 1950’s American civil rights movement and most important the war in Viet Nam. I was very proud of my own community, a small part of Los Angeles called Highland Park, but It had a long history of street gangs called the ‘Avenues’. The Avenues had beautiful lowrider cars, dresses clean and sharp and didn’t take shit from anyone who didn’t approve. These gangs had graffiti writing since the 1940’s and used the spray can since the 1950’s. I wanted to write ‘Cholo’ letters but I was not into being a gang member I already had family members in prison and didn’t want to be like them. Gang members don’t paint and I wanted to paint more than anything in my life at that time, so I wrote alone for 10 years starting in 1969. By the late 1970’s most all of the Avenues gang members in the streets and prison had tattooed my tag ‘Skull’ on their necks and backs. It became a symbol of protection, if you got a gunshot you wouldn’t die. I was involved if I wanted it or not.

We read in an interview how you commented that this was not your world anymore, that you come from the civil rights movement, the hippie and feminist movement, the graffiti movement … You claim the now for the new young movements. But from your experience, do we stumble this new generation with the same stones or violence and the lies of now are more dangerous and complex? Is it criticized today loud enough or are we a culture that asleep and falls into complacency?
I started to write graffiti because I was angry. Not allowed to enter public swimming pools until the end of the week or over looked for advancement at my jobs. We all had anger and something to say, we used graffiti to speak about the injustice and used graffiti to unite us in common cause, graffiti was my family. Today in the era of Trump, there is so much to speak about but I hear nothing from the graffiti community. The artist Banksy does well with his artwork showing the human struggle but graffiti is now called Street Art and Street Art can be very decorative and illustrative, not always political. When we started writing graffiti it was illegal with heavy fines and prison. We had to ‘want it’ badly and ‘fight for your wall’ if you wanted to be a famous graffiti artist, I still think that way.

When the Chicano Art Movement began as something totally urban, young and new … How did the older generations of the Latino community assimilate it?
The Chicano Movement began around 1969. By the 1990 the Chicano Artist were showing in Museums and galleries, but many times my Cholo graffiti paintings were rejected because it was called ‘anti-Chicano’. I was told by curators that graffiti would never be shown in a museum because it was not real art, and real Chicano art was about farm workers, Ceasar Chavez, border issues, migration, family, religious icons, but not gang writing. I had a very hard time exhibiting with other Chicanos artist. In the late 1990’s modern graffiti was happening in Los Angeles and the elders of the original Chicano movement were trying to teach and lecture the young graffiti writers to paint murals with oil paint and brush but the young writers rejected them. They said that the elders used old fashioned tools and they didn’t relate to the now old struggle of the farm workers. They would also say ‘graffiti writers can do a mural ten times faster with a spray can and make better art’, all true. Unfortunately the following generations of Mexican-Americans did not support the Chicano Movement and the artist exhibit less, in contrast the Street Art movement has grown. I feel that the new Street movement of muralist may owe some respect to the Chicano muralist of the 1970’s who were inspired by the Mexican Masters from the 1930’s, who fought against social injustice through their artwork.

The bands, los vatos locos… I personally have interpreted that “vida loca” of your art as part of a vitalist, rebellious and intense cultural ideology… What was the philosophy of your artistic generation?
They say that the definition of the Chicano movement was ‘angry and confused’. The movement was fragmented with farm workers, militant Brown Beret youth, educators, artist and gang members, none of us could get along. You can not deny that my skull tag and Cholo gang writing was about being Mexican-American in Los Angeles and I was proud to be a Chicano but the gang part was rejected by the rest of the Chicano movement having lack in artistic merit and social relevance, the Chicano movement did not like anything that related to gangs, they felt that it undermined their movement. Only the wild crazy street graffiti artist and gangs would write about themselves in terms of ‘LA VIDA LOCA’ our ‘crazy life’. It comes from your lifestyle first and writing graffiti second, no one was going to tell us what we were or were not. You write graffiti because graffiti is in your blood and we are ‘LOCOS’, not crazy in our heads but crazy for life. We are the VIDA LOCA.

Could you please tell us about some of your buddies Chicano Art Movement and tell us about some common experiences of those days?
One night in 1979 I got a phone call from Richard Duardo, another Chicano artist who had a print publishing studio (Modern Multiples) and was named by the Los Angeles Times the ‘Andy Warhol’ of L.A. He loved my work and wanted to publish my first silk screen print. I was leaving for a round the world trip for a year and asked if he could call me when I returned, he did. It was the crazy 1980’s and Richard published every rock n’ roll Chicano artist plus Andy Warhol, Keith Herring, Blek le Rat, Banksy, Shepard Fairey, everyone important. He became one of my best friends and published my first print and gave me my first gallery show. He also introduced me to the infamous Zero One gallery, Nicolas Cage, Robert Willians, Big Daddy Roth, DEVO and punk bands, he knew everyone. This new group of friends from Hollywood embraced my art and helped my career. The next time any Chicano collector came to view my work was. In 2000 Cheech Marin bought my work for his collection and started to exhibit us at major American museums including an exhibit in Madrid.

About your previous artistic training, we see that in 1966 you travel to Guadalajara (Mexico) to study sculpture and ceramics. Then you return to the US to study architecture and mathematics and in 1969 you entered the Chouinard art school. During this time and before you started with graffiti, what was your artistic concerns and projects?
Very young I liked being in nature and learned all of the names of trees and birds and stars, one summer I took up taxidermy and mounted some California quails. Guns were in my family and I made my own black power pistol. I also took three years of architecture and math classes because I wanted to design houses and be an architect like Frank Lloyd Wright when I grew up. As a young teenager my mother took me to sculpture and ceramic classes, I eventually went to Chouinard Art Institute on a ceramic scholarship. It was during my time at art school I started tagging at night. All my life I saw graffiti in the streets, early styles from the 1950’s had ‘Diamond, Teardrop, Sleepy and Square’ letter shapes that have since disappeared but I always remembered them, I used that old knowledge with the artistic tools I learned in art school to take my tagging into graffiti painting. Tagging states who you are but graffiti painting takes so much more time because it talks about identity, community, intent, purpose, lifestyle and history. Painting gives you ‘extra time’ for you to deeply experience the painting and make a profound statement, painting is about life! Graffiti is a ‘living’ language that has always spoken to me.

We have read your comments about how graffiti has previous antecedents in Mexican culture and art. For example, you commented on how in the 30s and 40s, names and protests were left on the walls. But above all because of the great tradition of Muralism and authors like Rivera, Orozco, Siqueiros … Can we say that Mexican art is socially more urban? How did you combine these ideas and influences with contemporary American art?
The Mexican masters were a huge influence for the writers in Los Angeles. In Mexico, Muralism was the Socialist form of urban propaganda right after their revolution. It illustrated an image of a future for the Mexicans to believe in where poverty and social injustice were eliminated. Images of workers and citizens sharing equally in the products and bounty of their hard work, the Mexican muralist took political leadership for the community. In the 1930’s Siqueiros was a teacher at Chouinard art school in Los Angeles and he was the first to use an air compressor to spray his paint. He used modern ‘enamel’ industrial paints and cut cardboard to make stencils to spray shapes. I credit him to be one of the first graffiti writers of his day and like today he’s work was banned and covered up by the authorities. I also credit ‘Zorro’ to be the first tagger in California from the 1790’s even tho he is a literary T.V. actor he represents for us American Latinos some pride. Also the large scale the muralist painted gave us the freedom to paint large mural size graffiti productions. Let’s not forget another huge influence in L.A. art history, was Walt Disney for movie size images and beautiful colorization. (Walt Disney was also an original board member of Chouinard Art Insitute).

What were your biggest academic artistic influences and what have you taken from this training to your personal style in graffiti and in your calligraphy?
At 14 years old I met Marcell Duchamp who told me ‘to be an artist you make art, you don’t need permission’ I took that to heart. The rejections from galleries made me self-reliant and didn’t need anyones approval or respect to make me paint, I listened to no one. The training in math, architecture layouts, ceramics, movie advertising and oil painting was a foundation for my own work. The artist that I liked were Vermeer for control of space through light and tones, M.C. Esher for engineering and Hoksi for two dimensional design. Traveling was also a huge influence on my work.  I visited over 35 countries traveling around the world, there I noticed the ‘commonality of language’. I collected newspapers in every country and saw similar page layouts of ‘Headline’ (top of the page or art), ‘Bodycopy’ (the artwork or statement) and ‘Logo’ (credit line or owner of statement), all the same in all cultures. I once went to a museum and looked at the very first written words on clay tablets from Sumeria and they had the same layout, I still use that same format in my artwork. I want my work to be unique and deep in concept also have a conclusion, a conclusion is when a paint looks finished. It must also show great hand skill, sometimes a single painting could take me a year to finish. I always have a good idea when I start a painting but finally getting the image from my head onto the canvas is just the beginning. Given no deadline the painting turns into the teacher’. The painting tells me where the composition is incomplete or where I need to enforce the original idea. The teacher tells you what you don’t need and concentrate on what’s important in the painting, it takes me to a visual place I’ve never been before, and that’s what painting is about for me. I started doing graffiti for my own pleasure, before crews, magazines or fame. I never thought or planned to make a career from my art or be famous, I wrote graffiti because I loved it.

You studied Asian calligraphy with the master Yun Chung Chiang. How did you get to this art? Personally, I think that being an artist with a personality and style completely own, your calligraphy and even your paintings have that trace of beauty and zen balance so important in Eastern philosophy. How much have you integrated these philosophies into your art and your way of working?
My very first skull tag in the streets was 1969, I was 19. I felt uneducated in graffiti and I wanted to teach myself everything about the history of Cholo and writings. I learned the difference grammatical symbols and asked old gang members what they meant and where they came from. One day I saw a small ad in the newspaper for an Asian calligraphy class at a museum, it was taught by Master Yun Chung Chiang. The class was full of old rich ladies who wrote calligraphy for their party invitations and Thank You notes, I was the only Latino, skinny kid with bell bottom pants and long hair in the class. The class taught me to takethe brush line serious and use my entire body when I draw or paint, a lesson I still use today. I combined the control I took from the ‘muscle’ of Cholo gang writing and the ‘sprit’ of the asian brushwork to form my style of writing. I ask myself ‘if graffiti had asoul, what would it talk about? I use that concept for many of my compositions and a good place to start an idea.

You are a pioneer, that’s why I apologize for asking you such a basic but very important cultural question: How did the graffiti begin?
I began with a girl. When World War II started the military was segregated between white, black and brown recruits. A group of white sailors in downtown Los Angeles tried to pickup on a Latina girl and her boyfriend got mad and started a fight with the sailors.Angered and thinking that the Latinos were not making enough effort to enlist into the Army, they returned the next night with hundreds of sailors. They went into the theaters, shops, streets and beat up any Latino looking young man. They stripped them of their ‘Zoot Suit’ clothes and burned them in the middle the street. It was the beginning of a three day race riots in Los Angeles.The Mexican-American Latinos took to the streets to protect themselves and their community of East Los Angeles. Everyoneplayed baseball so some of those teams became the first ‘street gangs’. They wrote their names proudly to claim their street andthe gangs took the names WHITE FENCE (a real fence in East L.A.), CLOVER (street), DOG TOWN (city animal shelter), FROG TOWN (next to river), and AVENUES (streets), I grow up in the AVENUES. Los Angeles claims to be the first city to write moderngraffiti since the late 1940’s but we also know that the ‘shoe shine’ boys would tag their corner of the street so no one would take it even before that. We have our own history, typeface and grammar based on a formal ‘Headline, Body copy and Logo’ layouts. Cholo graffiti shows pride and strength, letters written next to each other like soldiers.

The golden age of graffiti was in the 70s. Decade in which you did not stop working. Already by 1979 you raised the question “why do we paint graffiti?” And you went to travel to more than 35 countries. Before boarding your trips, how did that question come to you? And knowing and meditating on the nature of graffiti, what do you consider its fundamental bases? Urban culture, illegality, denunciation and rebellion …?
Your question is too philosophical. Artist are basically weak but very fearless people. You really have to want to be a graffiti artist and work hard for little or no money. Also painting at night on street walls is not normal, it’s crazy and dangerous. Artist are the type of person that needs constant reinforcement and love, we are always in pursue of our identity and seek constant validation, but that’s what drives us to no ends. Artist are fearless to earn respect, feeling is a shadow in the streets but has so much passion for letters or graffiti, you have no choice but to paint, artist are driven. I started to tag because I felt I was invisible, just another Chicano to work in the auto factories like my father and uncles. My father hated graffiti and never offered me any help. All that made me self reliant and determined, it made me hard and made me the artist I am today. Every artist has their own story why they write, and everyone is valid.

Senor Suerte is from 1969, you did it when you were 19 years old, and you have ever commented that you did it looking for your own identity. What can you tell us about it?
Señor Suerte is a real person. I spent a summer in 1966 taking ceramic and sculpture classes in Guadalajara Mexico and had many friends. When I was going to leave and return home they gave me a human skull as a gift, to remember my time with them. He has been the study for all of my skull drawings. My tag ‘Señor Suerte’ is a composite of that skull and what was important to me as a young man in the 1960’s. I watchedBlack-plotation movies like SHAFT and SUPER FLY which gave me the Fedora hat and fur collar coat, the Mexican festival ‘Dia de Los Muertos’ gave me the image of a skull and crossing the fingers is me wishing you good luck, or not. Señor Suerte is a combination of my European and Latino blood. I believe that all art that artist make is a self-portrait, they reveal your priorities and values, your soul is reflected in your work.

Another one of your most iconic symbols on walls and objects is that of butterflies and pistols. Peace and violence. You have commented at some point on the prejudice that exists in the US when they associate Latinos with crime and gangs. A prejudice that decade after decade does not end up disappearing. What do you think when you see that there are complaints in your work that have not expired and not only continue to be current problems but have worsened even more with violence in schools?
My drawing of a pistol with a butterfly was to express ‘Peace Over Violence’ it was done at the time of the Viet Nam War, but those same issue are still here today, nothing changes. The ills of society never change but we always need new remedies that’s why I believe that the youth should always be involved in any solution. I am asked by the police ‘what do you do to help the youth to stop tagging graffiti?’ I say ‘tag more’. The more you tag and write you get closer to the ‘graffiti market’. Fame and money come by making paintings, murals, fashion, magazines, videos and books you become in love with graffiti art making. By making more and more graffiti art you don’t have time to do anything illegal because it stops to have any value to prove yourself in the streets. Today there’s enough competition and opportunities on gallery walls and on the internet and Instagram. In the era of TRUMP and world troubles, it’s the correct time to go back to the studios and work hard, now is the time for an artist to create positive from negative.

Your landscapes and paintings about birds transmit me a lot that Zen balance that we have discussed before. The union in your work between the line of the figure and the ideogram. As the column on the development of the frog on the side of one of your paintings, “Seeking Perfection” (1976), are drawings and letters at the same time. I think it is the opposite of the conceptual abstraction of modern art, and that it is more like a hieroglyph that is word and art at the same time. With all the experiences and artistic developments experienced, what synthesis do you think you have achieved in your most recent works?
‘If the city was a body, graffiti would tell you where it hurts’, I try to paint the emotion of graffiti. I know that ‘real’ graffiti is written on street walls but if you want to speak about graffiti history, intent and purpose or why we paint? you have to bring that question into the gallery walls to be answered. I ask myself these questions and use the dialog to create my composition, I let the words speak on the canvas. I always start with a good idea to paint but my first attempts are always bad. I’ve spent months to get my composition drawn onto the canvas, it has to be redrawn over and over until it feels correct. Once you have finished painting your idea you have just started the journey. When you spend a lot of time with the painting, the painting becomes the teacher. It tells you what to paint next. I like to grow in my art and seek new truths, not paint the same idea over and over. Sometimes the art market works against you because most collectors want to buy your ‘iconic’ image, the image you are known for and the more growth you do by painting abstract or self seeking art, the further you get away from a financially successful career. I started painting before there was a graffiti market and I’ve always painted for my own pleasure, I’m very comfortable where I am in the art world.

You visited Madrid in 2007 in a collective exhibition called “Painters of Atzlán”. How was your visit? And if you had occasion, what consideration did you deserve the current European urban art?
I was invited to exhibit in Madrid through the collection of Cheech Marin a prominent Chicano art collector in Los Angeles. I had never been to Spain and had serious reservations. I would spend summers with my Mexican grandparents in Tijuana Mexico and they would tell me stories about the ‘Conquistadores’, still fresh in their minds. They would tell me that the Spaniards were the worst people in the world and had raped and massacred millions of indigenous New World natives, the consequences of 500 years are still felt today. I didn’t want to go to Spain, I carried the pain of my grandparents. When my wife Christina and I arrived we had our first real Spanish meal. Oh my God, I Love Spain! your food, history and culture are magnificent and the people are all artist, what a beautiful country. We stayed for a month in Madrid because we wanted to visit every museum in the city. We met many good graffiti writers and liked their work but I saw a major difference between Los Angeles and New York/European graffiti. We come from a long history of gang culture and strict letter discipline. In Europe the graffiti is about art and style not a threat , for us it was our identity.

More recently, your designs have been brilliantly embedded in a clothing line. Hats, jackets, sneakers, bags … Guitars, skateboards … How did this project come about?
My graffiti is about words and the meaning you get from them, easy to apply to advertising and commerce. I have many years experience in movie advertising and know how it ‘functions’. When you design products you design to make the product better not just add your flavor or design on top, it has to function as a great shoe or skate deck. Once I have a good design for a product I try to take it one more step and make it also ‘beautiful’, I want people to want to buy my jacket or shoe. A product like a painting needs a conclusion in the design, meaning that it has to look complete and finished, not easy to do. I never asked to design, companies came to me one by one and I pick which I want to work for. I have turned down companies that I feel my work doesn’t fits like CHEVROLET, WALMART and HURLY, but have worked for West Coast companies like VANS Shoe, CONVERSE Shoe, EXTRA LARGE Clothes Japan because they fit into my west coast philosophy about keeping it real from where I come from. I equally enjoy seeing a young man skating by on one of my decks as seeing my painting on amuseum wall.

Recently we have enjoyed a monographic book about your career edited by Zero Publishing with excellent photographic and documentary material. How was the book prepared?
This was my third book and the largest and best. Working with Kirk Pedersen publisher of ZERO+ BOOKS was one of my best collaborations. My wife Christina is a great designer and co-designed the cover and layouts was given freedom to change anything. ZERO+ is a master of book craft, they first acquired the best Japanese paper one year in advance and found the best printer in China after rejecting many. Time and care was taken to make our book, we had no deadlines. I work slow and first had to re-photograph ‘all’ of my old paintings and archives, which took a year, and months afterwards to design the book. I believe that it is the best book possibly make for my art. Recently the Smithsonian Museum of American Archives in Washington D.C. acquired most of my photos and writings of the book for their permanent collection.

What can you tell us about your next projects?
My work is being auctioned online by ARTCURIAL.COM in Paris on April 4th with some of the best writers. ‘One of the largest Street Art and Graffiti shows BEYOND THE STREETS is coming May-July, 2018 to Los Angeles, I will have a major wall to paint.  For info and tickets: BEYONDTHESTREETS.COM. Last year we curated the exhibit MASTERS OF STYLE show, the catalog will be released this summer by DRAGO BOOKS. Also I’ve created one of a kind art boxes for my book by ZERO+BOOKS. Each signed book will have an original stencil artwork with 23k gold leaf of my Golden Boy image, they can be bought online at their website ZEROPLUSPUBLISHING.COM. We travel about twice a year but never know where our next trip will be, It’s always a surprise, maybe China or maybe Spain.

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