
A la pregunta de “¿Qué crees que nos depara el destino o el futuro de la humanidad?” Patrick hace referencia a una cita del psicologo suizo Carl Jung, “Where love rules, there is no will to power, and where power predominates, love is lacking. The one is the shadow of the other.” Viene a decir que cuando se ama algo, no existe una fuerza mayor que pueda interponerse, pero que ese amor puede llegar a convertirse en codicia y deseo de poder. Lo cierto es que esta reflexión resume de maravilla lo que ocurre actualmente en el mundo occidental. Pero para mi también trae de primera mano una reflexión acerca de la relación que hay entre Patrick y el surf. Una fidelidad y una pasión por esta cultura que permanecen inamovibles ante otras influencias. “Normalmente me despierto con el sol, me doy un baño, bebo café, y miro surf. Tanto si voy a surfear como si estoy hasta el almuerzo metido en alguna clase de mierda creativa, vuelvo a mirar surf. Si mas tarde voy a hacer surf o me quedo trabajando hasta darme cabezazos contra la pared, al acabar sigo mirando surf sin importarme lo bueno o malo que sea.” La rutina de Patrick se resume en una palabra: surf.
Nació en Dusseldorf, resulta obvio que actualmente resida en Santa Cruz, C.A, teniendo en cuenta que es uno de los centros neurálgicos del surf a nivel mundial. “Lo mejor de aquí es encontrar una cala para surfear en una calurosa tarde con la playa vacía. Lo peor… los que se despiertan medio muertos después de una sobredosis de heroína”.
Pasó su infancia en el estudio fotográfico de su padre y con 14 años se compró su primera cámara. También dibujó en Paris, escribió ficción, bailó breakdance e hizo grafitis en Costa Rica. Su primer viaje fue a Túnez con tan solo dieciséis años, hizo muchas fotos, estaba en su salsa, y comprendió que eso sería a lo que se dedicaría el resto de su vida. Comenzó disparando en analógico y revelando en el cuarto oscuro lo que le ha proporcionado una técnica exquisita que explotar tanto en fotografía de 35 mm como de medio formato. “Es bueno volver a los orígenes, es bueno estar limitado. Conoce la parte técnica, y después ya puedes empezar a experimentar. Igual que en el surf.” Esta base le ha permitido adentrarse con su equipo en regiones que no están al alcance de la mayoría de seguidores del surf y centrar sus esfuerzos en esperar las condiciones idóneas para apretar el disparador.
Define su obra como una “documentación antropomórfica”, al igual que su nuevo libro Surfers Blood. En una entrevista incluida en este libro cuenta que siempre estuvo interesando en estudiar antropología, a pesar de que nunca fue a la universidad.
Cuando observo su obra en Surfers Blood por primera vez, me voy dando cuenta de lo poco que realmente sabemos acerca de una determinada cultura y lo fácil que es conformarse con lo que vemos en las revistas o en la televisión. Entonces mi mente deja los estereotipos que rodean al surf a un lado y se zambulle en un nuevo mundo de increíbles personajes, parajes que ni siquiera aparecen en las guías de viaje, siluetas y olas que nunca pensé que existieran.
Unos breves ensayos acerca de la obra de Patrick hechos por diferentes instituciones artísticas comparan su obra con la de figuras del arte como Rembrandt o Eadweard Muybridge. La mayoría coincide a la hora de destacar la parte artesanal de su obra. Cada instantánea impresa en su libro muestra de uno u otro modo la cara más artesanal del surf y la destreza, la pasión y el trabajo que hay que hay detrás de este oficio.
Quizás encontremos una explicación a este talento en todos los años que lleva fotografiando la ASP (Asociación de Surferos Profesionales) grabando los rincones menos conocidos del surf comercial y estrechando lazos con los lugareños, o en su afán por descubrir el lado más íntimo y familiar del surf.
En estos últimos diez años Patrick también ha hecho dos cortos, algunos anuncios y dos largometrajes documentales de surf, Thread (2007) e Idiosyncrasies (2010). Ha publicado en Surfer, Big, Geo, y The New York Times y es autor de Santa Cruz: Visions of Surf City (2002) y Thread (2007).
Ahora está trabajando en la segunda edición de Surfers Blood después de que la primera se agotara estas navidades.

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