transfixed

Canvas Life: Brendan Monroe.

10.11.11

“Mi nombre es Brendan Monroe y, normalmente, soy un artista que no se limita a crear esculturas de madera y pinturas”, afirma el protagonista de este texto. “He vivido en Suecia durante los dos últimos años y justo ahora he regresado a California, mi lugar de origen”. Como todas las grandes historias, la de Brendan Monroe empezó cuando se lanzó a estudiar ilustración y acabó sumergido de lleno en el mundo de las galerías de arte. Aunque su universo creativo estaba a punto de estallar. Su obra podría definirse, perfectamente, como un arte orgánico, biológico y celular que no duda en mezclar formatos tan dispares como la pintura, la escultura o la ilustración. Su particular universo creativo está habitado por personajes con formas humanas, androides y otras criaturas que se diluyen en las entrañas de un sistema que los absorbe por completo, hasta convertirse en una simple mancha borrosa. Pero ese no es el final que les depara el destino. Esa mancha crece, se alimenta del espacio que le ofrece el lienzo y se convierte en una feroz crítica de la sociedad actual, donde los individuos no pueden encontrar un lugar propio y pasan a ser peones al servicio del trabajo. “Se trata de escenas inventadas que hablan de la biodiversidad, con una mezcla de personajes y paisajes extravagantes”, comenta el artista con una sonrisa. “Recientemente, este universo creativo ha evolucionado hacia el mundo de la física y la neurología, siendo una interpretación de la mecánica cuántica y astrofísica”. A pesar de esta complejidad, el encargo artístico más extravagante que ha realizado en su carrera ha sido una gran tienda con elementos colgando de sus paredes. Una especie de estómago enorme (o tripa de proporciones descomunales) en el que el público podía adentrarse y experimentar sensaciones. Aunque los personajes son la auténtica seña de identidad del arte de Brendan Monroe. Unas creaciones que, al mismo tiempo, son espectadores activos y voyeurs pasivos de su angustia vital, rindiéndose siempre al poder de una avalancha de acontecimientos incontrolable. Más que una simple crítica al mundo que nos rodea, su obra también muestra una gran madurez expresiva en cada uno de sus medios plásticos (ahí radica la fuerza visual de su trabajo). “El arte puede cambiar el mundo, pero no será el mío el que lo haga. El arte es una de las mejores maneras que tiene la gente para compartir sus emociones e ideales”, afirma Brendan Monroe. “Yo intento hacer eso en la medida de lo posible, pero la mayor parte del tiempo me pregunto qué hago aquí y cómo sobrevivir. Si alguna vez me aproximo a una respuesta, entonces estoy feliz”. Formas, colores e ideas que podrían compararse con una inquietante poesía que acaba estallando en el cielo, como un sentimiento de desesperación amplificado. Aunque su objetivo sea crear un lugar utópico, que permita evadirnos de la realidad. Curiosamente, un sueño cada vez más humano. No en vano, a pesar de esta vorágine de arte, siempre hay respuestas que nos demuestran que los artistas también son gente corriente: “¿Una afición que me haya cambiado la vida? Sin duda, cocinar”.

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Como artista, Brendan Monroe está representado en U.S.A. por la Richard Heller Gallery en Los Ángeles, y por Galerie LJ en París.
www.brendanmonroe.com // www.richardhellergallery.com // www.galerielj.com

Texto · David Moreu
Fotos · Brendan Monroe