BERNABÉ FERNÁNDEZ

23 October 2019 Texto: Pablo Belice. Fotografía: Pablo Belice. Excepto indicadas, David Munilla (*) y Mario Moreno (**).


LOS LÍMITES EN LA ROCA

La escalada deportiva goza hoy de una popularidad nunca vista antes. A medio camino entre el deporte, la aventura y el estilo de vida, la escalada deportiva mina el cerebro del que la practica, generando una extraña y satisfactoria adicción. El contacto con la naturaleza, y el instinto de superación subyacente en el escalador hacen de cada ascensión una experiencia vital que lo desconecta de lo cotidiano y lo sumerge en un desafío personal donde luchan fuerza física y mental.

Antes de que existiera internet, las guías de escalada, y los teléfonos móviles, grupos de fanáticos montañeros se tiraban al monte a descubrir, escalar y equipar vías con la única ayuda de su instinto natural. Un instinto forjado a base de la prueba y el error, donde toda la información se transmitía por el boca-oreja, y excepcionalmente gracias a escasísimas publicaciones en papel que, con fortuna, caían en manos de alguno de ellos. Bernabé Fernández fue uno de esos pioneros. Admirado por muchos y criticado por otros, este malagueño puso nuestra provincia en el punto de mira de la élite escaladora. Con una visión y un talento adelantado a su época, no han sido pocas las veces que ha suscitado controversia gracias a sus futuristas propuestas; inalcanzables eso sí, para la mayoría de los mortales. 

Aunque ya retirado de la máxima dificultad, sigue disfrutando de la escalada como el primer día, y continúa equipando y fomentando áreas de escalada por toda la provincia. Además, dedica la mayor parte de su tiempo a codirigir el mayor y más completo rocódromo de Málaga. 

 

 

 

¿A qué edad empezaste a escalar?
Creo que tendría unos 13 años. Yo era un niño nervioso, siempre inquieto, trepaba árboles y piedras. Todos los fines de semana íbamos al campo a hacer senderismo. Por aquella época vi el documental de Los Murcianos, en TVE, y aquello me motivó muchísimo (se refiere al documental “Horizontes Verticales” una película en cuatro capítulos que narra la escalada que realizaron los hermanos García Gallego en El Capitán en el año ‘81). La Sociedad Excursionista se acababa de mudar a mi barrio, y allí me planté con una foto en la que salía subido a una pared sin cuerda. Todavía recuerdo la reacción de los socios “chiquillo que te vas a matar!” (risas). Se comprometieron a llevarme a escalar de forma segura, para que supiera al menos lo que estaba haciendo. Mi primera escalada fue en San Antón, después me llevaron a La Araña, y al poco tiempo descubrí El Chorro.

 

*

 

¿Y cuando supiste que era lo tuyo, que te querías dedicar en cuerpo y alma a aquello?
Eso fue más tarde. Date cuenta que cuando yo empecé, la escalada deportiva estaba naciendo. Todo se estaba construyendo desde cero. Por no haber no había ni seguros fijos para la pared; que son la clave de la escalada deportiva. Fue después, yendo a escalar al Chorro, como solíamos hacer cada fin de semana, y ver tantísimas paredes por equipar, y siendo consciente de los grados que se movían en esa época a nivel mundial, que me decía a mí mismo: “esa pared la quiero escalar”, “esa otra tiene una ruta interesante por ahí”. Y poco a poco lo fui viendo claro. Un día reflexioné y asumí que lo que quería era escalar al límite.

¿Eras consciente de tus aptitudes escalando?
Con 14 años me presenté a la primera competición que se celebró en El Chorro y quedé primero. A partir de ahí empezaron a llamarme “El niño”, porque no había categorías de edad en esa época y competía con los mayores. Después, con 15, me presenté a la andaluza, y quedé otra vez primero. Pero es que cuando fui con 16 años a la primera competición nacional quedé segundo! Ahí es ya cuando empecé a comprender que me estaba moviendo a otro nivel, que no se me daba mal la cosa.

 

*

 

¿Cómo recuerdas El Chorro en aquella época, en esos inicios?
Cuando yo empecé a ir habría un máximo de 100 vías en total, entre clásicas, mixtas y deportivas. A partir de finales de los ‘80 es cuando empezó a vivir su época dorada, y acabaría convirtiéndose en el epicentro de la escalada deportiva mundial. Todos los escaladores del mundo iban en invierno al Chorro. Aquello era un hervidero de escaladores. Se respiraba una energía muy especial.

Y actualmente ¿Cómo ves El Chorro hoy? ¿Se parece en algo a lo que fue en los ‘90?
Por decírtelo de una forma clara y rápida: yo ya no voy al Chorro a escalar. Me produce muchísima tristeza. El desfiladero era historia pura de la escalada mundial. Estamos hablando de casi 50 años de escalada en forma de rutas equipadas en la pared, y todo se ha eliminado de un plumazo con la prohibición. Primero nos echaron de allí por nidificación y protección de la flora, hecho que aceptamos con respeto, y sin embargo hoy permiten cargas de hasta 1.800 personas al día transitando El Caminito durante todo el año ¿en qué quedamos?.
Nunca nos han querido allí, y han hecho todo lo posible por echarnos.

 

*

 

¿Se podría haber hecho todo de otra manera?
Por supuesto. De hecho, en Francia y en otros lugares ya se hace. Todo puede convivir en harmonía. Entiendo y acepto que no se permita escalar por encima del caminito, por temas de desprendimiento de rocas, pero ¿por qué no por debajo? Además, sería un espectáculo fantástico para los turistas ver a escaladores en ese entorno. Y es conveniente no olvidar que los escaladores son también turistas, que pasan semanas en los destinos, reservan hoteles y hacen gasto, y que su dinero vale lo mismo que los turistas que vienen para hacer el caminito en un solo día.

Regresemos de nuevo a los inicios: ¿Cómo fue el paso que te llevó a empezar a equipar? 
Cuando empecé a escalar, con 13 años, el grado máximo en Málaga era 7C, en El Chorro. Después de un año escalando logré superar ese grado, por lo que me vi obligado a empezar a equipar vías. Era un trabajo duro y tedioso, pero muy creativo. El problema principal estaba en que no podía comparar los grados de las vías que iba equipando con otras vías de aquí porque no las había, así que no tenía otra opción que viajar a Montserrat o Francia para probar vías de allí y ver si esos grados que estaba proponiendo eran correctos.

 

*

 

¿Qué comentarios despertaban esas rutas que montabas en la época?
Personalmente yo no le daba mucha importancia a las opiniones de los demás. A tiempo pasado, la gente las comentaba con asombro, destacando a veces la innovación. Sí me daba cuenta que no eran vías al uso, porque en ese momento no vendían cuerdas con la medida suficiente para escalar las vías que equipaba. Los fabricantes no hacían cuerdas tan largas, por lo que tenía que comprar rollos y hacerme mis cuerdas a medida.

Fuiste la persona más joven del mundo en encadenar 8a+, y 8b, y también hiciste el primer 9a de España, con Orujo, que se convertiría en ese momento en una de las cuatro vías más duras del mundo. Un palmarés increíble para una persona que no vivía de la escalada.
En esa época era impensable profesionalizarse. Lo intenté durante un par de años, tras terminar mis estudios de COU y selectividad, pero las marcas de ropa y material no eran tan fuertes como ahora, y era imposible vivir de un sponsor. No me quedó más remedio que ponerme a trabajar y compaginar el trabajo con la escalada de alto nivel. Todos mis proyectos, hasta los más duros, avanzaban en mis fines de semana y vacaciones. Es muy duro funcionar a ese nivel de esa forma.

 

*

 

Vayamonos al año 1999. Equipas Chilam Balam en Villanueva del Rosario ¿Dirías que es la vía más importante para ti?
Yo no diría eso. Hay otras vías que he equipado que son igual o más importantes. Chilam es deportiva, pero he abierto vías en pared que tienen más trabajo.

Digamos al menos que es la más famosa de las que has equipado.
Bueno, más bien las revistas se encargaron de darle bombo (risas). Tengo yo poco que ver en eso. También equipé vías que rompieron los límites en otros momentos y no se les dio tanta repercusión. Ahí entró el tema de la “Salsa Rosa”. Realmente me convertí en el primer escalador de “Salsa Rosa”. Les vino muy bien a las revistas.

Recordemos que Chilam Balam, equipada por Bernabé en el ‘99 y encadenada (escalada de inicio a fin sin caer) por él mismo en el 2003, proponía una graduación de 9B+, una dificultad muy adelantada a la época, convirtiendo la vía de Villanueva del Rosario en la más dura del mundo. Su anterior record, tampoco exento de polémica, se llamaba Orujo (en Archidona) y alcanzaba el 9A+ (segunda vía más dura del mundo en ese momento), un grado por debajo que Chilam Balam. Las reacciones fueron inmediatas y controvertidas. Buena parte de la comunidad escaladora puso en duda la palabra de Bernabé, y pocas fueron las voces que defendieron al malagueño. La polémica vía no consiguió volver a ser escalada hasta el 2011 por un escalador Checo que la graduó como 9B (solo medio grado por debajo de la propuesta primigenia del malagueño), lo que hizo que mucha gente empezara a reconocer (a regañadientes) la propuesta del equipador.  

¿Por qué crees que se puso en duda la palabra de un escalador con una trayectoria como la tuya?
Antes de aquello, la palabra del escalador valía más que cualquier cosa. Eso no se ponía en duda. Nuestro trabajo (escaladores y equipadores de proyectos de dificultad) era altruista para con la comunidad. Que un escalador se inventara algo era absurdo.
La cosa funcionaba de la siguiente forma: Se equipaba una vía, se probaba, y si conseguías hacerla, la graduabas y pasabas la información, y el que quisiera hacerla, ahí estaba.
Cuando se rompió esto se rompieron muchas cosas más. En ese momento me di cuenta de que la escalada había pasado a otro nivel, que había muchas personas que ya se ganaban la vida con ello. Todo se estaba profesionalizando, e imagino que habría gente y marcas a las que no le haría mucha gracia que un tipo no profesional propusiera algo de tantísima dificultad.
Lo más sangrante es que me pidieran pruebas de cómo, cuando, y con quién había escalado la vía, cuando en mi vida he tenido que dar una explicación sobre ninguno de mis encadenes.

 

*

 

¿Hizo esto que dejaras la escalada?
En parte. Ya tenía pensado dejar la escalada de alta dificultad, porque el ritmo era agotador, y me estaba perdiendo cosas que quería hacer por estar dedicando todo mi tiempo libre a ello. No estaba dispuesto seguir a ese ritmo. Para mí fue un “shock” porque era la línea que había llevado toda mi vida, pero me apetecía bajar el ritmo. Luego estuve un tiempo escalando más relajado, pero al ver toda la polémica que generó Chilam Balam me dije “si la escalada se ha convertido en esto, no quiero saber más de ella”, y lo dejé. Estuve 3 años sin escalar.

¿Cómo fue la reconciliación con la escalada?
Un día me llamó Chris Sharma (uno de los mejores escaladores del mundo), que quería bajar a Málaga a probar Chilam Balam, y de camino conocerme. Él fue el primero que se mostró interesado en probar la vía en serio. Yo le dije que ya no escalaba, y le recomendé varios aspectos técnicos para hacerla. Chris estuvo un mes en el Rosario probándola, e insistió en varias ocasiones para que fuera allí. Pero mi vida era otra, la escalada ya no era importante para mí; y además, estaba trabajando. Ante mi negativa, él vino a la capital a verme, nos tomamos una cerveza y me invitó a Mallorca para escalar psicoblock (modalidad de escalada sin cuerda con caída al agua). Me animé y, una vez allí, volví a engancharme. Eso sí, mi idea era empezar a escalar sin presión ninguna.

 

**

 

¿Sigues escalando?
Sí. Eso se lleva en la sangre. Desde luego mi idea no es escalar al mismo nivel que cuando tenía 20 años. Con el tiempo te das cuenta de donde están los límites, y con ello las lesiones. Escalando ahora noveno grado me saltan los muelles (risas), pero sí que escalo octavo, y lo disfruto muchísimo. Mi deseo es poder seguir escalando toda la vida, así que tengo que hacerlo con cabeza.
Mi máxima motivación sigue siendo equipar. No solo vías, sino zonas desconocidas. Me gusta activar lugares y convertirlos en puntos de interés para escalar.  Me pasó con Villanueva del Rosario, que de no tener una sola vía, se ha convertido en un lugar de referencia con más de 500 vías que recibe escaladores provenientes de todos los rincones del mundo.

¿Qué actividad actual en el panorama mundial de la escalada te ha sorprendido más ultimamente?
El Downwall de Ondra en Yosemite y su propuesta de 9C en Noruega.

¿Y la Freerider de Honnold en “solo integral”?
Uf! Se requiere de muchísima concentración para hacer eso.

 

**

 

¿Qué opinas del “solo integral”, y de que una película como “Free Solo” haya ganado un Oscar? ¿Se está fomentando de alguna forma una disciplina excesivamente temeraria? 
Vamos a ver, “solo integral” se ha hecho desde hace muchísimo tiempo. A finales de los ‘80 todos los escaladores han hecho eso. Antonio mismo también (señala hacia atrás a su socio, que al sentirse delatado cierra los ojos y asiente con la cabeza sin dejar de teclear su ordenador).
Bernabé continúa: Yo hice 8A en “solo integral”. Escalé en Montserrat una pared de 400 metros en “solo”. Pero eso es un tema personal. Cuando haces algo así lo haces para ti y para nadie más. En aquella época investigamos distintas disciplinas, la clásica, el boulder (que no existía); y el “solo integral”, que era “lo más”. La libertad absoluta. Eso sí, sin margen de error. No lo recomiendo.

¿Para terminar, cuéntanos un poco sobre vuestro proyecto Beclimb?
Todo esto surgió tras reencontrarme con Antonio (su actual socio). Hablamos de la fuerte proyección que la escalada estaba teniendo, y nos pareció que nosotros, con nuestra experiencia teníamos mucho que aportar. Comenzamos con una web en la que ofrecíamos cursos y actividades, pero nos dimos cuenta que todo eso tenía que materializarse en un rocódromo. Lo montamos uniéndonos a una franquicia internacional pero al final decidimos crear nuestra propia marca. El proyecto ha ido tan bien que se nos ha quedado pequeño, por lo que ya estamos trabajando en un nuevo proyecto para hacer el rocódromo más grande de España, aquí, en Málaga. Estamos muy contentos porque hemos sido capaces de acercar la escalada al gran público. Estamos formando a niños en nuestra escuela, y muchos de ellos ya están compitiendo. Esta dinámica ya existe en Europa desde hace tiempo, y por ello salen escaladores de altísimo nivel.

 

www.beclimb.com

 

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