Para mucha gente, la música no se reduce a los solos de guitarra o los breaks de batería que escupen los altavoces y que nos transportan a lugares idílicos. La música también cobra forma en las portadas de los álbumes y en el diseño de los libretos que los acompañan. Un arte tan minoritario y tan antiguo como la propia industria discográfica, pero que, actualmente, está resurgiendo con mucha fuerza gracias a artistas comprometidos con el mundo del vinilo y la mentalidad “old school”. Éste es el caso de Arik Roper, uno de los ilustres creadores que han redefinido la estética del heavy metal con sus obras transgresoras y que vive sumergido en su propio universo personal. Hemos hablado con él desde su estudio en New York y nos ha contado historias fascinantes sobre arte, skate, música y la eterna confrontación entre grandes empresas y pequeñas discográficas. Bienvenidos al mundo caleidoscópico de Arik Roper.
Naciste en New York, para muchos la capital mundial de la creatividad. ¿Cómo es esta ciudad para los artistas? // Nací en New York, pero me crié en Virginia. Regresé a la Gran Manzana cuando tenía 18 años para ir a la School of Visual Arts. Ahora he estado viviendo aquí más de la mitad de mi vida y siento una conexión muy especial con esta ciudad, especialmente con su vertiente más “old school”, aunque hace muchos años que ha desaparecido del mapa. Aún así, sigue siendo un lugar que me inspira, con un acceso inmediato al mundo del arte, de la música y cualquier otra cosa que me interese. Es impresionante. Para la gente con espíritu creativo es el lugar ideal, pero también tiene su parte negativa, como el precio de los alquileres y la falta de espacio físico para trabajar. Estos factores te pueden limitar en ciertos aspectos. Hay gente que se pasa todo el día luchando para pagar el alquiler y les queda muy poco tiempo libre para crear arte o disfrutar de todo lo que ofrece la ciudad. Como artista no puedes dormirte ni quedarte parado, a no ser que el dinero no sea una preocupación. Si puedes sobrevivir con tu estilo de vida, entonces es perfecto. No hay ningún sitio que iguale la magia de New York. Aunque, personalmente, necesito compaginar la vida en la gran ciudad con escapadas a la montaña para encontrar la inspiración.
He leído en una entrevista que tus padres también fueron artistas. ¿Te animaron a que siguieras tu propio camino artístico? // Ellos siguen siendo artistas. Mi madre fue ilustradora de moda y de publicidad, además de diseñadora gráfica, y toda su carrera se desarrolló en agencias de publicidad y periódicos. Ahora se ha jubilado y dedica todo su tiempo libre a la pintura. Mi padre fue pintor y trabajó en galerías de arte y museos. La mayor parte de su vida fue el responsable de la galería de arte de la Virginia Commonwealth University. Ambos me animaron a que hiciera lo que realmente me interesara y resultó que me decidí por el mundo del arte. Empecé a dibujar desde muy pequeño, apenas lo recuerdo. Fue algo totalmente intuitivo.

Antes de que llegaran los ordenadores, aprendí muchas técnicas de mi madre y descubrí la ilustración con Zipotone, Letraset, tipografía, también con aquellos rotuladores permanentes tan tóxicos, acuarelas, bolígrafos Rapidograph, etc. De pequeño ya utilizaba todas esas cosas. Mi padre también fue una gran fuente de inspiración. Él estaba muy interesado en el arte underground, los comix, las películas y otras corrientes alternativas que después me fascinaron a mi. Él exploró todo ese mundo conmigo mientras crecía. ¡Todavía hoy hablamos de estas cosas!
¿Crees que la rebeldía es la mejor manera de crear algo nuevo en el mundo del arte? // La rebeldía es un buen ejercicio, pero no necesariamente acaba aportando algo interesante. Puede llevar a grandes avances, pero es sólo un medio y nunca representa un fin. Resulta muy útil para romper ideas preconcebidas, pero una vez se ha hecho, los artistas ya pueden pasar página y centrarse en cosas nuevas.
Desde mediados de los 90 has estado involucrado en la industria musical, creando portadas de discos. ¿Tienes libertad creativa para experimentar con este formato? // En general, dispongo de bastante libertad en términos artísticos, pero a veces me gustaría tener más margen de acción para diseñar el objeto físico y el envoltorio. Una portada de disco que se convierte en un póster o se abre de formas inesperadas marca la diferencia y hace que la música se perciba de otra manera. La estética de los objetos tiene mucho potencial y si puedes hacer una portada de un álbum que sea una obra de diseño muy elaborada, casi como un objeto, entonces tienes un “packaging” único. Pero esto requiere un presupuesto que las discográficas normalmente no pueden permitirse. La industria musical ya no es lo que era, la gente ya no gasta grandes cantidades de dinero en el envoltorio desde que la mayoría de consumidores ya no prestan atención al arte de las portadas. Si tuviera toda la libertad del mundo para crear portadas de discos, las convertiría en libros y en paquetes con formas surrealistas.
Nos gustaría que nos contaras la historia de algunas de tus portadas más famosas. Empezando por Dopesmoker de Sleep… // Dopesmoker es uno de mis proyectos favoritos porque formaba parte de mi propio universo personal. Los temas que trataba ese álbum eran temas que me habían interesado durante mis años de búsqueda y formación, por eso la colaboración fue muy apropiada. La idea de relacionar el hachís con la religión y el Viejo Testamento me gustaba mucho. Estudié algunos cultos orientales muy antiguos, como los Escitas, que utilizaban la marihuana en los rituales y trataron de convocar a una antigua forma de dios del humo y del Arca de la Alianza.

The Bees Made Honey in the Lion’s Skull de Earth. // El título de este álbum proviene de un pasaje del Viejo Testamento. Los miembros de Earth querían una combinación de colores brillantes junto a las líneas del arte hindú. Después de experimentar con otras ideas, decidimos apostar por una interpretación literal del título, puesto que la imagen que nos ofrecía era muy potente. Creo que quedó bastante interesante. Southern Lord lo publicó en formato de libro, siendo uno de los mejores trabajos de “packaging” que he realizado nunca. Estoy muy orgulloso del resultado.
Before the Frost, After the Freeze de The Black Crowes. // El concepto para esta portada fue idea de Chris Robinson, el cantante de la banda. Él quería capturar las vibraciones del lugar donde el álbum se había grabado, en las Montañas de Catskill al norte de New York. Se trata de un lugar mágico. El interior de este álbum mostraba la misma escena de las montañas, pero en invierno y cubiertas de nieve. No lo respetaron en la edición del CD, así que la única manera de apreciarlo es comprando el vinilo. Me llevó mucho tiempo crear aquellas dos imágenes tan similares a gran escala, pero, afortunadamente, hicieron un gran trabajo con el “packaging”. Chris y yo nos hemos hecho amigos en los últimos seis o siete años, desde que me contactó por primera vez para que hiciera un trabajo para ellos. Es un tipo increíble, muy agudo y divertido. Además, coincidimos en muchos temas, ya sea música, libros, temas psicodélicos…
¿Es necesario conocer a las bandas o escuchar su música para crear las portadas de los discos? Durante muchos años tu trabajo se ha relacionado con la banda High On Fire. ¿Cuál es tu relación con ellos? // Normalmente, comento las ideas con la banda e intento obtener de ellos la mayor cantidad de información posible. Por el contrario, si el grupo me da toda la responsabilidad creativa, primero pienso varias ideas y se las presento. Prefiero escuchar la música antes de empezar a trabajar, así puedo inspirarme en lo que me transmite. Mi relación con High On Fire se remonta a cuando conocí a Matt Pike, en los días que aún tocaba con Sleep. Nos conocimos a través de algunos amigos en común, pero realmente conectamos cuando formó High On Fire. Creo que compartimos la misma afición por los temas épicos en nuestras respectivas carreras artísticas. Sus letras y mis creaciones visuales encajan perfectamente. Así mismo, creo que son una gran banda y muy buena gente.
El heavy metal tiene una imagen muy reconocible que se transmite a través de sus portadas de álbumes, muchas veces con referencias a la religión y a la mitología. ¿Cuál es el secreto para crear material original y no repetirte nunca? // Por supuesto, la música heavy tiene unos temas totalmente establecidos. Una de las cosas que, inicialmente, me interesó del metal fue su arte visual tan fantástico.
Por supuesto, hay quienes se centran en cosas blasfemas y anti-religiosas, incluso con símbolos satánicos, pero siempre acaban siendo un cliché con trasfondo de dibujo animado. Después encontramos los que se centran en aspectos mitológicos y épicos, el escapismo, la fantasía… todas estas aproximaciones pueden resultar intrigantes y efectivas si se hacen bien. Pero también se vuelve predecible y es muy limitado. Muchas veces quiero huir de estas imágenes habituales, puesto que hay mucho potencial para las escenas misteriosas y extrañas en este género musical. Parece como si la mayoría de bandas no quisieran salir de ese molde de calaveras y pentagramas. Puede que tengan miedo de que los fans no lo entiendan o que piensen que han cambiado de estilo, pero yo siempre les animo a que se atrevan a hacerlo. Reinventarse puede ser muy saludable y el metal tiene unos hábitos muy trillados.
¿Dónde encuentras la inspiración para tu trabajo? // Primero de todo, en la lectura. A lo largo de los años, me ha interesado mucho la literatura de no-ficción, centrada en la religión, la filosofía o la ciencia. He leído a gente como Terrence McKenna, Alan Watts y Philip K. Dick. Últimamente, he estado leyendo mucha ficción y ciencia ficción. Estos libros están llenos de ideas geniales y son una gran fuente de inspiración. El viejo terror de Clark Ashton Smith y H.P. Lovecraft es muy bueno. También me inspiro mucho en la naturaleza, los bosques, la vida animal y los paisajes. Tengo una buena colección de libros de arte de varias décadas y los consulto a menudo cuando estoy buscando ideas.
¿Cuál es la finalidad de tus creaciones? ¿Crees que el arte aún puede cambiar el mundo de alguna manera? // Yo, simplemente, creo universos para satisfacer la imaginación de la gente. Cada realidad empieza con un concepto y, a medida que más gente participa, más “real” se convierte. Personalmente, creo que este es el sentido del mundo… un sueño colectivo en el que todos participamos, consciente o inconscientemente. Cuando creo esas imágenes, espero que los espectadores las vivan en su interior y les añadan sus propias ideas, así acabaran siendo algo real. Es como construir una ventana para que la gente pueda mirar a través de ella e imagine lo que puede encontrar al otro lado. Realmente creo que el arte puede cambiar el mundo, puesto que el arte es una idea que se ha materializado y las ideas cambian las realidades.
En tu obra utilizas varias técnicas, como la ilustración, la acuarela, la tipografía e, incluso, la animación. ¿Cuál es tu medio favorito a la hora de expresarte? // Actualmente, mi técnica principal son las acuarelas y las tintas líquidas. En este sentido, mi trabajo podría considerarse ilustración o pintura. Aunque prefiero llamarlo ilustración porque, realmente, no estoy utilizando pintura, pero si que recurro a pinceles y mezclo colores. Esta técnica me da libertad y me permite mezclar colores muy vivos. Pero me encanta experimentar con técnicas distintas. Me encantaría hacer más cosas de animación. He estado obsesionado con esto últimamente y he estado aprendiendo un poco más sobre el tema. Las posibilidades con las imágenes en movimiento son infinitas… estoy aprendiendo a utilizarlas para dar forma a algunas de mis ideas.

He leído que trabajaste en la MTV haciendo “storyboards” para series de animación. ¿Echas de menos ese trabajo? Si tuvieras libertad para crear una serie, ¿cómo sería? // Mi experiencia en el departamento de animación de la MTV fue buena. Aunque no todo el mundo te dirá cosas positivas sobre ellos, yo disfruté con mi trabajo y conocí gente increíble. Yo revisaba los “storyboards” de una serie que se llamaba Downtown antes de que se mandaran al departamento de producción. También diseñaba algunos fondos y algunos personajes. Estos trabajos a jornada completa en grandes empresas pueden ser mortales, pero el salario fijo era algo muy atractivo. Entonces yo era muy joven y mis requisitos serían muy distintos hoy en día. Honestamente, no sé cómo la gente puede trabajar todo el día, es agotador. Cuando llegara a mi casa, estaría tan cansado que sería incapaz de centrarme en mi arte. Pero me gustaba trabajar en el campo de la animación y me gustaría hacerlo de nuevo. Siempre he sido un gran aficionado a este género, puesto que no tiene límites. Mis ideas para una serie estarían enmarcadas en el mundo de la fantasía y de la ciencia ficción. Creo que estamos en un momento perfecto para las películas de animación dirigidas a un público adulto.
Has trabajado para grandes empresas como Nike o MTV y también para sellos independientes. ¿Cuál es la mayor diferencia entre estos dos “mundos” desde el punto de vista de un artista? // Según mi experiencia, los trabajos para las grandes compañías te ofrecen menos libertad de expresión, debes seguir más normas y todo se basa en el dinero. Las apuestas son más altas, por este motivo puede haber varias personas encargadas de la parte creativa, pero también se paga mejor. En empresas más pequeñas o en sellos discográficos, dispones de más libertad, pero los presupuestos son más ajustados. Me considero un artista comercial, por este motivo no tengo ningún dilema moral a la hora de trabajar para una gran compañía… aunque hay empresas con las que nunca colaboraría por razones éticas.
También he visto en tu web que has trabajado para algunas marcas de skate. ¿Tienes alguna relación particular con esta cultura? // Empecé a patinar a los 13 años, me gustaba mucho, pero no me esforcé demasiado en sacar trucos. Simplemente me movía de arriba para abajo y me divertía con el skate. Al principio me sentí atraído por el diseño gráfico de las tablas. Era fan de Pushead y de V Courlandt Johnson. Las viejas Zorlac y los diseños de Powell eran excelentes. En la década de los 80, cuando iba al instituto, el skate estaba relacionado con la escena de punk-rock, siempre con la voluntad de estar lo más alejado posible de las corrientes “mainstream”. En ciertos aspectos era algo bastante “rebelde”. Pero, a principios de los años 90, cuando llegué a New York, me dio la impresión de que el skate se transformó en una práctica relacionada con el hip hop, cosa que me parecía totalmente opuesta a lo que me gustaba de sus orígenes. Entonces se centraba en las marcas de ropa, las zapatillas más caras y todos los entresijos del consumismo.

El skate fue absorbido por el márketing y el mundo comercial. Me desilusioné porque se convirtió en algo industrial y dejé de practicarlo. Ya no me identificaba con sus “vibraciones”. Puede que no fuera lo suficientemente fanático para continuar patinando, aunque en aquellos días seguía frecuentando ese entorno. Mis amigos eran skaters, algunos eran profesionales, otros trabajaban para empresas o revistas relacionadas con el tema. ¡Estaba en todas partes! Y había mucha creatividad artística en aquella escena. He hecho algunos diseños de tablas para marcas como Real y he cedido licencias de mi obra para una tabla de Dinosaur Jr destinada a Alien Workshop. También he hecho cosas para tablas de snowboard y esquí para marcas como Burton y Atomic. Me gusta el hecho de que los gráficos para skate no tengan normas, se trata de un lienzo totalmente en blanco (aunque bastante estrecho a nivel práctico).
En varias entrevistas has comentado que Rick Griffin es uno de tus artistas favoritos. Sin duda, una figura clave de la escena psicodélica y artística de San Francisco en los años 60, cuando el rock y el surf eran un fenómeno en ebullición. ¿Te sientes cercano a ese espíritu? ¿Por qué crees que la década de los 60 fue tan especial? // Rick Griffin es uno de los muchos artistas de aquella era que fue capaz de transformar la creatividad de la psicodelia en arte visual. Sus imágenes y su estética están muy influidas por el LSD, por este motivo logró crear algunos símbolos desde lo más profundo de su subconsciente. Personalmente, me siento muy unido a aquella época, creo que lo llevo en los genes. Mis padres estuvieron allí y yo crecí con ese ambiente muy cerca. El gran atractivo de ese período fue la experimentación que hubo… drogas, sexo, música, arte, todo estaba cambiando. Visto en perspectiva, es fácil decir que fue algo inmaduro, pero ¿de qué otra manera habría podido suceder? No había un modelo cultural para esos cambios y tampoco había líderes en todos aquellos “territorios” que se estaban explorando. Era la primera vez que la cultura occidental expandía su conciencia a ese nivel, además, todo el mundo estaba descubriendo y buscando cosas nuevas. Por eso fue una época tan importante. Creo que los mejores aspectos de la cultura actual son el resultado de las experiencias psicodélicas que empezaron en los años 60. Muchas veces lo damos por supuesto, pero la psicodelia contribuyó más en la creatividad del mundo que cualquier otra cosa en la historia reciente. Afortunadamente, este espíritu que surgió en el mundo occidental durante aquellos años aún sigue vivo, a pesar de que la moda vaya por otros caminos. El mundo agradecería si surgiera una nueva corriente de pensamiento más critica y radical… la complacencia ciega es totalmente nociva.
¿Una imagen idílica que no te puedas quitar de la cabeza? // El horizonte donde el océano se encuentra con el cielo. Me obsesiona de una manera hermosa y me recuerda un portal entre dos mundos.

El arte ¿en las calles, en las galerías o en los museos? // ¡En las calles!
¿Qué música escuchas mientras trabajas? // Escucho una gran variedad de estilos. La música ambiental que encuentro en radios de Internet es perfecta como telón de fondo para trabajar. También escucho muchos “podcasts” sobre temas extravagantes. Y después está mi colección de discos. Siempre intento encontrar las vibraciones del trabajo que estoy haciendo en la música que pongo. Cierta música inspira ciertos estados de ánimo.
¿Alguna banda con la que te gustaría trabajar y aún no lo has hecho? // Iron Maiden. Las imágenes de sus portadas son un ejemplo perfecto de la relación simbiótica entre el mundo del arte y de la música. Trabajar con ellos sería perfecto.
Malleus, Seldon Hunt y tú estáis en la vanguardia artística de la escena del metal y del rock. ¿Os conocéis personalmente? ¿Qué opinas de su arte? // Conozco a Seldon, puesto que vive muy cerca de mi apartamento y, a veces, quedamos para ir a tomar algo o salir. Me gusta mucho su trabajo, porque es muy básico y caótico. A Malleus sólo lo conozco de los mails que nos hemos mandado, pero nunca nos hemos visto en persona. Ambos hacen un trabajo interesante, con grandes ilustraciones y tienen mucha habilidad para el diseño. Además, son muy prolíficos. Admiro cómo han creado su propio imperio artístico.
¿Nunca te has sentido atraído por el mundo del cómic? // ¡Por supuesto! A mediados de los años 90 me contrataron para ilustrar un cómic independiente. Lo escribió otra persona, yo sólo ilustré tres números de la serie. Fue una cantidad enorme de trabajo y gané muy poco dinero. Pero también fue un buen ejercicio de disciplina. Por suerte, creo que no hay ninguna copia circulando por el mundo. Cuando era joven, me encantaban los cómics underground… ahora estoy más interesado en hacer mi propia novela gráfica o en colaborar con la persona adecuada. Tengo un amigo que escribe cómics y hemos trabajado juntos en varios proyectos, además de estar buscando financiación para hacer realidad algunas ideas. Estamos pensando en hacer un libro para niños.
Para terminar, ¿qué nos puedes decir de Matta Llama, tu proyecto musical? // Tocar música es una necesidad vital. Si no me hubiera dedicado a las artes visuales, me habría centrado en la música. Matta Llama es una banda que montamos con tres amigos hace muchos años. La música era siempre improvisada, experimentamos mucho en sacar riffs, empezar temas, tocarlos de manera repetitiva y ver cómo se transformaban. Existe una parte de telepatía cuando los miembros de una banda tocan juntos durante mucho tiempo y llegan a conocerse perfectamente. Entonces pueden anticiparse y entenderse como una unidad inseparable. Y eso es lo que logramos. No nos interesaba tanto editar música o salir de gira, así que no había ningún tipo de presión. Pero editamos dos álbumes.







Texto · David Moreu
Fotos · Arik Roper



