
Presentación de “Black Heart Bleeds Black” (Alone Records, 2012)
“Heavy es ser un señor de la guerra, es romper la cabeza de alguien con un hacha en plena batalla, y si tienes un riff que lo transmite, eso es heavy”. No se me ocurre mejor descripción que ésta, “robada” a Matt Pike (Sleep/High on Fire) y recogida en el documental “Such Hawks Such Hounds”, para describir lo que muchos experimentamos el pasado viernes 29 durante la presentación del nuevo trabajo de Adrift, Black Heart Bleeds Black, (Alone Records, 2012), en la Ritmo y Compás.
Minutos antes del comienzo, en la puerta, ya se podía mascar lo que más tarde fue una rotunda confirmación. Adrift es una banda con fama de no defraudar en ninguno de sus conciertos, si le sumamos la expectación por escuchar sus nuevos temas la mezcla estaba servida.
Los responsables de encender la caldera fueron los compañeros de batalla Louded. Rápidos, grandes, divertidos, la banda calentó el ambiente a base de golpes, tema tras tema, nuevas composiciones y mucho volumen comprimidos en poco más de 40 minutos.
Y le llegó el turno a Adrift. Como un hámster devora a sus crías, estos melenudos venidos de lo más profundo de la estepa madrileña se comieron al público desde el primer acorde. The soldier of my words, los clásicos Berzocana’s Bells y Troya, Mallet Man y el corte que pone nombre al nuevo disco, Black Heart Bleeds Black. Básicamente, lo que Adrift hizo durante una hora y media de concierto fue “dar cera” a base de bien, pero con un acento diferente. Muchas bandas del género defienden su sonido con cantidades ingentes de volumen, un tremendo muro sónico, pero lo de estos chicos ya no consiste en esta fórmula. Adrift ha dado un salto de calidad, tanto a nivel compositivo como sonoro, y eso se puso encima de la mesa con fuerza durante el concierto. No lo entendáis mal, sonaron atronadores, pero desde ahora van más allá.
La noche cerró con Ibiza y una sensación generalizada de satisfacción, de haber visto algo grande, que por tenerlo cerca no siempre se valora lo suficiente, aunque esta vez seguro fue diferente.
Como propina me llevé a casa un dulce pitido en los oídos y el preciado vinilo bajo del brazo. Mención especial al artwork del disco, responsabilidad de Jorge García (vocalista y guitarra del grupo). Desde que ha llegado a casa no para de dar vueltas.